CAPITULO 4: El beso

Colgué el teléfono y lo guarde en mi pantalón de manera automática. ¿Qué rayos fue lo que me dijo Kat? ¿Me…me engaño? ¿Que? ¿Por qué? ¿No me ama? Entonces… ¿Todo…todo fue una vil mentira? Puse mis codos sobre mis rodillas y cubrí mi rostro con ambas manos y no pude evitar contener un sollozo. Las lágrimas comenzaron a caer a raudales por mis mejillas y nada me importo en ese momento más que el dolor que sentía y quería salir de mí. Sentí una mano en mi espalda que me acariciaba, alce el rostro y vi que Andrea estaba ahí, apoyándome y consolándome, maldición, eso era tan dulce de su parte. Me aferre a ella con fuerza y ella me devolvió aquel abrazo.

—Lo siento mucho Tom—murmuro en mi oído—se cuánto la amabas, se te notaba en tus ojos, tenían un brillo especial la veías… ella no sabe de lo que se pierde.

—Tal vez el amor no fue hecho para mí.

—No digas eso Tom—me tomo por los hombros y me alejo de ella para verme a los ojos y comenzó a limpiar mis lágrimas—todos fuimos hechos para amar y ser amados pero a veces creo que nos desesperamos, estamos tan hambrientos de amor que… no sabemos esperar al chico o chica indicada para ti—me acaricio la mejilla—sé que hay una chica hecha especialmente para ti Tom solo que debes ser paciente y esperarla, el amor llegara pronto a tu puerta.

Las palabras que me dijo Andrea me hicieron estremecer.

—Gracias por tus palabras.

—Te lo digo de corazón ¿quieres ir a tomar un té? —aquello me hizo reír.

—Me encantaría, lo necesito.

—Entonces vamos, conozco el lugar perfecto.

Ella se levantó de la banca y me ofreció su mano, no pude evitar sonreírle, me levante de la banca y la tome de la mano para que ella me guiara hasta una cafetería cerca de donde estábamos. El lugar estaba algo solo, Andrea se encargó de ordenas por los dos y nos sentamos en un cómodo sofá.

— ¿Te sientes mejor? —me pregunto ella.

—No—dije con tristeza y deje a un lado la taza

—Quisiera hacer más.

—Ya haces lo suficiente querida.

—No es suficiente si estas triste. —aquellas palabras por parte de ella fueron demasiado dulces y tocaron mi corazón herido.

—No te preocupes por mí, de verdad gracias por lo que haces por mí.

—Es que no me gusta verte triste.

—Gracias por ser tan linda conmigo.

No pude evitar acariciar su mejilla con dulzura, la mire a los ojos y sentí que algo dentro de mí se movía, algo que nunca antes había sentido con ninguna otra chica. Por alguna extraña razón sentí la necesidad de estar más cerca de ella. Cuando menos me di cuenta estaba inclinado sobre ella rosando mi nariz con la de ella. Maldición ella olía tan delicioso. Mis ojos se encontraron con los de ella y pude ver un brillo en ellos, un brillo que hizo que mi piel se erizara.

Mi mano descendió y la pose en su nuca, no puedo más, necesito besarla, la atraje hacia mí y uní mis labios con los de ella, mis labios ansiaron saborear los suyos, ella correspondía a mi beso con timidez así que baje la intensidad y la bese con dulzura, enterré mis dedos en su cabello para atraerla más a mí. Lleve una mano a su espalda y la pegue a mi cuerpo, maldición, la anhelaba tanto, pude escucharla jadear. El beso se hizo más intenso y mi lengua se abrió paso en su boca pero ella se apartó y ambos estábamos con la respiración agitada.

—Lo siento—dijo ella bajando la mirada—tu estas triste porque rompiste con tu novia y yo haciendo esto.

—No yo lo lamento mucho, lamento si crees que te quiero utilizar… perdóname.

—Creo que solo…

—Nos dejamos llevar—me sobe la nuca, la verdad me dolió que se disculpará yo quería besarla y maldición vi sus labios hinchados y quise lanzarme sobre ellos de nuevo—si creo que solo fue eso.

El celular de Andrea sonó y ella contesto. Después de unos

— ¿Quién era? —pregunte.

—Karina, me dijo que van a ir a comer algo ¿quieres?

—Si tengo demasiada hambre—me levante y le ofrecí mi mano—vamos querida.

Ella me sonrió y me tomo de la mano, tomar su mano era lo mejor de todo. Salimos de la cafetería y nos encontramos con los chicos sentados en una mesa.

—Y luego la chica hizo esa cara de susto—dijo Trenton imitando un cómica cara de terror.

—Eres un mal actor viejo—le dije a Trenton entre risas.

—Oye ¿Dónde andaban ustedes? —pregunto Trenton enarcando una ceja.

—Tomando un té—conteste.

—Bueno ya que están aquí vamos a pedir una pizza—dijo Trenton levantándose de su asiento.

—Te acompaño—dijo Karina.

Trenton y Karina se fueron a comprar la pizza, Luke y Mari se quedaron hablando sobre la película. Mi mirada se desvió de nuevo a los labios de Andrea, maldición, lo que daría por volver a besarla. ¿Qué rayos te pasa Tom? ¡Contrólate! Por otro lado veía que Andrea estaba muy pensativa ¿Estará pensando en el beso como yo? ¿Lo habrá querido tanto como yo? Ella alzó la mirada y sus mejillas se ruborizaron.

— ¿Estas bien? —pregunte.

—Si—ella volvió a bajar la mirada.

Trenton y Karina regresaron con la pizza, el resto de día nos divertimos mucho entre los seis. A las cinco y media dejamos a las chicas en casa de Andrea y nosotros nos regresamos a la casa que habíamos rentado.

Me fui directamente a mi habitación y me dejé caer en la cama, me pase las manos por la cabeza mientras la imagen del beso venía a mí una y otra y otra vez. De golpe entraron Trent y Luke a mi habitación.

—Aunque sea toquen—dije algo molesto.

— ¿Qué paso contigo y Andrea? —pregunto Trenton.

— ¿Por qué no regresaron a la sala? —pregunto Luke.

— ¿Paso algo mas Tom? —Trento alzó una ceja.

—Ahora que lo dices… —me quite las manos de la cara—Si—suspire pesadamente—Kat término contigo.

—Lo sentimos—dijo Luke.

—Pero eso no es lo que me preocupa—dije mientras miraba el techo.

— ¿Ah no? —Trent me miro confundido.

—Es que… —me senté en la cama—besé a Andrea.

— ¡¿Qué?! —gritaron los dos.

—Sí, y antes de que de digan algo, no la pienso utilizar para olvidar a Kat. A Andrea la quiero pero…

—No me salgas con que la quieres como amiga Tom—me miro Trenton con seriedad.

—No, pero prefiero estar así a perderla para siempre.

—Eres un idiota—dijo Trent molesto y se paró de la cama.

— ¿Y por qué no la invitar a salir? —me pregunto Luke.

—No, no, no, no. Mucho menos con lo que paso hoy.

—Vamos, solo en plan de amigos—insistió Luke pasándome mi celular, de mala gana lo tome y marque el número de Andrea, estaba a punto de colgar cuando ella contesto.

— ¿Bueno?

— Hola Andrea ¿Cómo estás?

—Tom… ammm… muy bien ¿y tú como estas?

—Ya me siento mejor querida, gracias. —Gracias a ti.

—Me alegro Tom.

—Ammm… bueno te hablaba por qué… ammm… me preguntaba si…te gustaría salir… conmigo… mañana a comer y platicar un rato…como amigos—Trenton me dio un terrible zape en la cabeza.

—Sí, me parece bien ¿a qué horas?

—A las dos paso por ti.

—Bien, hasta entonces.

—Hasta luego.

Colgamos y yo deje mi celular en la mesa de noche. Sin decir nada mas Trent y Luke salieron de mi habitación, me volví a acostar en la cama y me puse a sonreír como un idiota.