Esta historia tan bella que encontré es de autoría de Sophie Kinsella. Se llama "¿Te acuerdas de mí?" En cuanto leí la historia quede súper conmovida, de ahí que quise adaptarla.

Los personajes en que se adaptan pertenecen a Masashi Kishimoto

Capítulo 2

Cuando despierto, veo unas franjas de luz matinal bajo las cortinas corridas. Hay un vaso de zumo de naranja en la mesita y Nami trajina en una esquina de la habitación.

El gotero ha desaparecido de mi brazo y yo me siento mucho más normal.

—Buenos días, Nami-san —la saludo con voz rasposa—. P-podría decirme…¿Qué hora es?

Ella se vuelve, alzando las cejas.

—¿Te acuerdas de mí?

—Claro —respondo sorprendida—. Nos conocimos anoche. Estuvimos hablando. ¿N-No?

—¡Magnífico! Eso demuestra que has superado la amnesia postraumática. No te alarmes —añade con una sonrisa—. Es una fase normal de confusión después de una contusión en el cráneo.

Instintivamente, me llevo la mano a la cabeza y noto un vendaje. Debí de darme un buen porrazo.

—Estás mejorando mucho. —Me da unas palmaditas—. Voy a traerte un zumo de naranja fresco.

Llaman a la puerta, que se abre para dar paso a un hombre alto y de buen porte, de unos veintisiete años. Tiene ojos blancos, como yo, aunque bastante cansados y endurecidos, pómulos altos y un pelo corto castaño, algo desaliñado. Viste un chaleco acolchado rojo sobre una camisa negra, unos jeans, y trae una bolsa de papel en la mano.

Es Neji, mi primo mayor. Bueno, al menos eso creo...Estoy segura al noventa y nueve por ciento. No entiendo a qué viene la duda.

—¿Hinata-imoto? Estas despierta—exclama soltando un suspiro, con su voz masculina.

Si, es el sin duda alguna.

—Espero que no estés muy desorbitada—Dice mientras se acerca—. Estos días han sido tan estresantes… — Echa un vistazo hacia la cama, como si se le ocurriera de repente, y le dice a Nami—: ¿Cómo está?

La enfermera sonríe.

—Mucho mejor. Mucho menos confusa que ayer.

—¡Que alivio!—No puede evitar exclamarme. Luego se dirige a ella y baja un poquito la voz—. Ayer era como hablar con alguien…que quedo muy mal, temía que quedara..usted sabe

—Hinata-san no quedará en esas condiciones —responde Nami, algo nerviosa por la cercanía de mi primo— y comprende todo lo que usted dice.

Pero la verdad es que apenas estoy escuchando. No puedo dejar de mirar a Neji. Parece muy aliviado ¿Qué le pasa? Se ve diferente. Más delgado. Y un poco… más viejo. Cuando se me acerca y la luz de la ventana le da en la cara, su aspecto se nota aun mas cansado.

¿Estará enfermo?

No. Yo lo sabría. Pero, la verdad, es como si hubiese envejecido de la noche a la mañana. Decido que le compraré Crème de la Mer para su cumpleaños …o quizás una salida a un spa.

—Aquí estás, Hinata-imoto —dice subiendo la voz y encaminándose hacia mi—. Soy yo..ehm..Neji. —Me alcanza la bolsa de papel, que contiene un bote de champú, y me da un beso en la frente.

En cuanto inhalo ese aroma suyo a rosa de té, parecerá ridículo, ya lo sé, pero noto que las lágrimas acuden a mis ojos. No me había dado cuenta de lo abandonada que me sentía.

—Hola, Neji-niisan —Voy a abrazarlo, y él me recibe. Puedo sentir su cuerpo tenso, que logra relajarse un poco con mi tacto. Extrañaba sentir a alguien conocido. Lo extrañaba mucho.

El se aleja de mí lentamente, y se dirige a ver su reloj con algo de resquemor.

—Me temo que no puedo quedarme mucho tiempo, pero necesitaba verificar que estabas bien —me dice con tensión contenida, como si el mundo fuese a saltar por tener que acortar este momento—. Estaba muy preocupado sobre… sobre tu estado.

—¿M-Mi estado?

—Es que, estuviste inconsciente varios días. —Puedo ver que lanza una mirada preocupada, procesando las palabras que va a usar—Quiero asegurarme que estaras bien a partir de ahora. Nada más.

Veo como se aleja de mi y de la camilla, entre la indecisión de quedarse o no. Yo no podría sentirme más angustiada. Solo unos minutos de verlo, y no me ha dado más información que la enfermera.

—El tráfico estaba horrible de camino para aquí —comenta, intentando alivianar un poco el ambiente—. La gente en Tokio se ha vuelto muy agresiva. He tenido un altercado muy desagradable con un conductor de una furgoneta.

—¿Q-Qué ha ocurrido? —pregunto, sabiendo de antemano que se negará a contármelo.

—Mejor no hablar de eso, Hinata-imoto. —Hace una mueca de dolor—. Olvidémoslo.

Hay muchas cosas que mi primo encuentra demasiado dolorosas para hablar de ellas. Por ejemplo, el asunto de los regalos que no pudo comprar en las pasadas festividades; o su culpa por tener que administrar el negocio familiar en mi lugar. Ese sentimiento apenas lo compartía conmigo…

—Ah, antes que lo olvide. Tengo una postal para ti —dice mientras hurga en su bolsillo de la chaqueta—. ¿Dónde se habrá metido? Es de Akira y Sumire.

Le miro perpleja.

—¿Q-que? ¿Quiénes?

—Tus vecinoso; Akira y Sumire —dice, como si fuera obvio.

Los vecinos se llaman Fuyaku y Megumi, que yo sepa.

—N-neji-niisan…

—Te mandan muchos besos —añade leyendo. Luego, dice con gracia en su voz—. Y Akira quiere pedirte consejos sobre esquí. Después de todo, muchos te lo piden creo.

¿Esquí? ¡Pero si yo no sé esquiar!

—Pero Neji-niisan… —Me llevo una mano a la cabeza sin acordarme de la herida y hago una mueca de dolor—. ¿De qué e-estás hablando?

Neji me mira confundido. Quizás tiene la misma expresión que yo ahora.

—¡Aquí lo tenemos! —Nami ha regresado con el zumo de naranja—. La doctora Senju viene ahora mismo.

—Debo irme, Hinata-imoto —dice Neji, acercándose de pie—. He dejado el coche algo lejos y voy a estacionarlo más cerca. Además…se me recomendó que espere afuera tu revisión médica. Luego volveré para saber como estas y, bueno, de qué te hablo la doctora.

Siento una opresión en el estómago. ¿Qué fue lo que ocurrió? ¿O acaso Neji se ha vuelto algo paranoico? Tiene que ser eso. Se ha puesto senil a los veinte y tantos años. Tendré que hablar con algún médico.

—Volveré luego con Hanabi y Otsutsuki-san. Nos vemos—dice, dejando la sala.

¿Otsutsuki? Sería quizás otra doctora. O quizás alguna nueva novia. Aunque el sufijo es algo formal para novia.

Mientras me bebo a sorbitos el zumo de naranja me siento consternada. La expresión que tenía Neji me preocupa, como manteniendo un secreto hacia mí.

Mis pensamientos se ven interrumpidos cuando llaman a la puerta y entra una médico joven, de pelo rubio, con prominentes pechos que me hacen sonrojar al notar que me preocupo de ver eso. Intento mirar hacia el otro lado, donde vienen otras tres personas con uniforme sanitario.

—¿Qué tal, Hyuga-san? —me dice con brío afable—. Soy la doctora Tsunade Senju, una de las neurólogas residentes del hospital. Y éstos son Shizune, enfermera especializada, y Moegi y Udon, nuestros dos médicos en prácticas. Bueno, ¿cómo te sientes?

—Eh…em..B-bastante bien. Salvo que noto a-algo raro en la mano izquierda. Como si me hubiera dormido encima y no me funcionara del todo…

Al alzar la mano para mostrársela, no puedo dejar de admirar otra vez mi increíble manicura. Tengo que preguntarle a Ten-Ten o Ino dónde estuvimos anoche.

—Está bien —asiente la médico—. Le echaremos un vistazo; quizá necesites un poco de fisioterapia. Pero antes voy a hacerte unas preguntas. Ten un poquito de paciencia aunque te parezcan obvias. —Me lanza una sonrisa profesional y tengo la sensación de que este discurso ya lo ha soltado antes mil veces—. ¿Puedes decirme cómo te llamas?

—Me llamo Hinata Hyuga —respondo en el acto. Ella asiente y hace una cruz en su carpeta.

—¿Cuándo naciste?

—En 1991.

—Muy bien. —Otra anotación—. Hyuga-san, cuando te estrellaste con el coche, te golpeaste la cabeza con el parabrisas. Hubo una ligera inflamación en el cerebro, pero parece que has tenido suerte. Aun así, he de hacerte algunas pruebas —añade sosteniendo su bolígrafo—. Haz el favor de mirar el extremo superior de este bolígrafo mientras lo hago oscilar…

—O-oiga ¡P-Perdone! —le digo moviendo la mano para que me vea. Empiezo a sentirme muy nerviosa—. Me parece que m-me ha confundido con otra. Yo no me estrellé con un coche.

Ella frunce el entrecejo y pasa dos páginas atrás en su carpeta.

—Aquí dice que la paciente sufrió un accidente de tráfico, ¿no? —Mira alrededor, buscando una confirmación.

¿Por qué les pregunta a las enfermeras? ¿Acaso cambiaron los expedientes o algo?

—Bueno, qui-quizas… lo habrán anotado mal —insisto, nerviosa por llevarle la contraria al personal médico—. Salí con mis amigas, corrí detrás de un taxi y me caí. Eso es lo que ocurrió. L-Lo recuerdo perfectamente.

La doctora Senju y Nami se miran perplejos.

—Fue sin duda un accidente de tráfico —murmura Shizune, por detrás —. Dos vehículos, lateral. Yo estaba en Urgencias y la vi cuando ingresaba. También vi al otro conductor. Me parece que él sufrió una fractura menor.

—No puedo…no puedo haber tenido un accidente de tráfico —digo, armándome de paciencia—. Para empezar, no tengo coche. ¡Ni-Ni siquiera sé conducir!- Siento mi cara sonrojar por levantar la voz.

—¿No tienes un…? —La doctora pasa una página y parpadea—. ¿Un Mercedes descapotable?

—¿U-Un Mercedes? —Rio nerviosa, tocándome los dedos índices entre si, un habito de niña al sentirme acorralada—. ¿Habla en serio?

—Pero aquí pone…

—Mi-mire —digo, interrumpiéndolo con buenas maneras—, voy a decirle lo que cobra un comercial de veintidós años en Alfombras Ryotenbin, ¿Si?- Trago con fuerza mientras veo como todos mi miran directamente- Y us-usted me dice si con eso puedo permitirme un Mercedes descapotable.

La doctora Senju abre la boca, pero Moegi, la médica en prácticas requiere su atención y garabatea algo en mi expediente. Ella parece extrañada y mira a la mujer, que arquea las cejas, me echa un vistazo y le señala otra vez el papel.

La doctora se acerca un poco más a mí y me mira gravemente. Se me empieza a revolver el estómago. He visto programas de televisión sobre Urgencias y sé lo que significa esa expresión. «Hyuga-san, te hemos hecho un escáner y hemos descubierto algo que no nos esperábamos. Puede que no sea nada…» Ya, claro. Pero resulta que siempre es algo, ¿verdad? Si no, ¿para qué ibas a salir en el programa?

— ¿Es-es…Es muy grave? —Pregunto muy bajito, procurando suprimir un repentino temblor de voz—. Díganmelo sin rodeos, po-porfavor.

Mi mente repasa todas las posibilidades febrilmente. Cáncer. Un fallo en el corazón. Una pierna que ha de ser amputada. O quizá ya la he perdido y ellos no quieren decírmelo. Disimuladamente, tanteo bajo las sábanas.

—Hyuga-san, voy a hacerte otra pregunta. —La voz de la doctora suena más amable—. ¿Puedes decirme en qué año estamos?

— ¿En qué año?

—No te alarmes —me tranquiliza—. Tú sólo dime en qué año crees que estamos. Es una pregunta de rutina.

Examino sus caras, una a una. Sé que me han tendido una trampa, pero no acabo de comprender en qué consiste.

—Pues en 2013 —digo por fin.

Todos se quedan inmóviles, como si nadie se atreviese a respirar.

—Ya. —La doctora Senju se sienta en la cama—.Hyuga-san- Dice, intentando encontrar las palabras en su boca, al parecer- Hoy es seis de mayo de 2017.

Está muy serio. Los otros también. Durante un instante parece abrirse en mi mente una grieta terrorífica.

—¿Qu-qué?—Siento cada vez más picor en mis ojos—De-debe estar bromeando.

La mujer me mira seria, sin desviar la mirada—. No estoy bromeando.

—Habla en serio, Hyuga-san—interviene Shizune—. Estamos en 2017.

—Pero… eso es el futuro —digo estúpidamente-

—Hinata-san, ya sé que es un shock para ti —tercia Nami, poniéndome una mano en el hombro—. Pero es verdad. Estamos en mayo de 2017.

Seguramente las dos mitades de mi cerebro se han desconectado o algo por el estilo. Oigo lo que me dicen, pero todo es absurdo. Ayer estábamos en 2013. ¿Cómo podemos habernos saltado cuatro años?

—Escuchen, n-no puede ser 2017 —digo por fin, tratando de no delatar mis nervios, lo cual debe ser muy evidente, pues mis manos se apretan entre sí—. Estamos en 2013

—No te alteres —me interrumpe la doctora Senju, lanzando una mirada de advertencia a los demás con sus ojos color avellana—. Vayamos poco a poco. Cuéntanos lo último que recuerdas, por favor.

—Muy bien… —Me restriego la cara con las manos—. Lo último…L-lo ultimo q-que recuerdo es que ayer salí del tra-trabajo con unas amigas. Viernes por la noche…Lu-luego intentamos parar un taxi en medio de la lluvia, resbalé en unos escalones y me caí. Y..y-y desperté en este hospital. Y era vi-viernes, viernes 20 de fe-febrero. —No puedo evitar que me tiemble la voz—. Recuerdo la fecha con exactitud…porque…porque era la víspera del funeral de mi padre. Y me lo he pe-perdido-No puedo evitar que mi voz se entrecorte y no pueda hablar-…por estar... postrada en esta cama…

—Hyuga-san, todo eso sucedió hace más de tres años —me dice Shizune en voz baja.

Parece tan convencida… Todos lo parecen. Empieza a entrarme pánico mientras vuelvo a repasar sus caras. Es 2013, estoy segura. Tiene todo el aire de ser 2013.

—¿Qué más recuerdas? —pregunta la doctora—. Antes de esa noche.

—No…No sé —respondo a la defensiva—. La oficina… la mudanza a mi apartamento… t-todo.

—¿Notas cierta niebla en la memoria?

—Un poco —reconozco, mientras se abre la puerta. La médica en practica ha salido hace un momento y vuelve ahora con un periodico. Se acerca a la cama y consulta a la doctora Senju con la mirada.

—¿Le parece?

—Sí —dice la doctora—. Buena idea.

—Mire, Hyuga-san. —Me señala la fecha en la portada—. Éste es el periódico de hoy.

Siento un tremendo sobresalto al leer: «6 de mayo de 2017.» Pero bueno, no son más que palabras impresas, no demuestran nada. Recorro la portada con la vista y me detengo en una fotografía de Obama.

— ¡Cómo ha envejecido! —exclamo. Como Neji, se me ocurre, y un súbito escalofrío me recorre la columna.

Aunque eso tampoco demuestra nada. Quizá la luz no le favorecía cuando le hicieron esa foto.

Con manos temblorosas, paso la página. Se ha hecho un silencio completo; todos me miran abrumados por la emoción. Recorro con la vista los titulares: «Sube la tasa de interés», «Visita de la reina a nuestro primer ministro.»… Hasta que me llama la atención el anuncio de una librería: «Se confirma continuación de la aclamada película de la saga Harry Potter; Animales Fantásticos y Donde Encontrarlos

Vale. Ahora sí me hormiguea la piel. He leído todos los volúmenes de Harry Potter, inclusive los libros extras. Y ninguno de esos tuvo película.

—¿Y esto? —Con falsa indiferencia, señalo el anuncio

—De momento es el último que han estrenado de la saga. Como precuela —dice Moegi—. De hecho, la versión del libro, con el argumento la película, hace mucho que se publicó.

Se me escapa un grito.

—¿Otra saga de Harry Potter?

—¡Y también hubo una obra de teatro!—interviene con entusiasmo el otro médico en prácticas—. Y adivina de que se trata…

—¡Chist! —Dice Shizune—. ¡No se lo cuentes!

Siguen discutiendo, pero ya no los escucho. Contemplo el anuncio del periódico hasta que la verdad cobra forma ante mis ojos. Por eso nada parecía tener sentido. No era Neji el que estaba confuso. Soy yo.

—O sea, que he estado aquí en coma… —trago saliva— ¿Du-durante cuatro años?

No me lo puedo creer. He sido la Chica en Coma. Todo el mundo ha estado esperando que despertara durante cuatro años enteros.

El mundo ha continuado sin mí. Seguramente mi familia y mis amigas han grabado vídeos caseros y demás…

Pero Senju-san niega con la cabeza.

—No, Hyuga-san Hace sólo cinco días que fuiste ingresada.

¿Cómo?

Basta. Ya no aguanto más. Llegué al hospital hace cinco días, en 2013, y ahora, por arte de magia, estamos en 2017…

¿Qué es esto?

—¡No-No lo entiendo! —exclamo, apartando el periódico de un manotazo, ya no aguantando las lagrimas—. ¿Estoy alucinando? …Y-yo ¿Me he vuelto loca?

—¡No! —dice la doctora Senju, con tono enérgico—. Hyuga-san, me parece que sufres lo que llamamos una amnesia retrógrada. Es un estado que suele producirse tras sufrir una herida en la cabeza, pero en tu caso se está prolongando…

Ella continúa hablando, pero sus palabras no acaban de llegarme al cerebro. Mientras los observo, me entra una sospecha repentina. Parecen una pandilla de farsantes. ¿Serán médicos de verdad? ¿Y esto es un hospital?

—Hyuga-san—dice Shizune, sujetándome por los hombros—, nadie quiere hacerte daño. Tsunade-sensei dice la verdad. Has perdido la memoria y estás confusa.

—Es normal que te entre pánico o creas que hay una especie de conspiración. Pero te estamos diciendo la verdad. —la rubia me sostiene la mirada—. Has olvidado un trozo de tu vida. Lo has olvidado. Nada más.

No paro de llorar. No sé si me mienten o si todo esto es una broma monumental; ni si debo confiar en ellos o tratar de huir. Tengo un torbellino en la cabeza…

Y de pronto me quedo helada. Mientras forcejeaba para levantarme se me ha subido la manga de la bata y acabo de verme una pequeña cicatriz en forma de V junto al codo.

Una cicatriz que no había visto hasta ahora. Que no reconozco.

No es nueva. Parece de hace muchos meses.

—¿Te encuentras bien? —pregunta Shizune.

No puedo responder. Tengo los ojos clavados en la cicatriz.

—¿Te encuentras bien? —repite.

Mi corazón late desbocado. Desplazo la mirada hasta mis manos. Estas uñas no son postizas. Las acrílicas nunca son tan buenas. Son mis uñas auténticas. Y no es posible que me hayan crecido tanto en cinco días.

Tengo la sensación de haberme alejado de la playa nadando y de hallarme en medio de un océano insondable.

Me aclaro la garganta.

—¿Me está…m-me está diciendo… que he perdido cuatro años de mi memoria?

—Bueno, no es fácil precisarlo. Pero eso parece por el momento —contesta la doctora Senju, asintiendo.

—¿Puedo echar otro vistazo al periódico?

Lo cojo con manos temblorosas y voy pasando páginas. En todas aparece la misma fecha: «6 de mayo de 2017», «6 de mayo de 2017»… Estamos en 2017 de verdad. Lo cual quiere decir que yo… Oh, no. Tengo 26.

¿Quién soy yo, a los 26 años?

Bueno, ese fue el segundo capítulo de este fanfic. Más adelante se ahondará sobre las relaciones entre personas que se dan en la historia y se verá que rayos ocurrió con Hinata en todo este tiempo.

Como podrán ver, estos capítulos son relativamente cortos. Sin embargo, ya más adelantes se irán alargando. Había pensado en fusionar los capítulos, pero la cuota de suspenso que tiene esta historia de Kinsella se sostiene a través de las pausas que ocurren entre capítulos.

Desde ya agradezco sus reviews al respecto y espero que sigan leyendo. Intentaré cada día, o día por medio subir uno nuevo.

En ese sentido es más sencillo para mi, pues solo adapto. Debemos admirar y agradecer a las autoras y autores de historias originales que se dan el trabajo de subir con regularidad :3

Nos leemos en la proxima publicación! :D