CAP II. Kagome.
-4:00 Am- Murmure cansada y le indique al chófer de Taxi el departamento donde me hospedaba, baje y saque el monto necesario para liquidar el viaje. Mis pasos eran toscos y cansados, los talones me dolían como si hubiese corrido un mataron y es que de hecho lo fue, atender aquella mesa de los barbajanes de Kendo me llevo por completo mi paciencia, dignidad y sobre todo orgullo, quizás comenzaba a cuestionarme si valía la pena seguir en este trabajo pero aquello implicaba mi amistad con Sango, no tenia opción, después de todo me sentía aliviada de pensar en que jamas me los tenia que volver a encontrar.
Abrí la puerta y aventé las cosas lo mas lejos posible, era Sábado y no tenia planes hasta en la tarde así que podía despertar en un par de horas. Me acomode en la esponjosa cama y mientras los brazos de morfeo me abrigaban no dejaba de proyectar en el techo la imagen del moreno en el Bar, tenia una extraña sensación que me revoloteaba por todo el estomago, quizás fuese por que estaba acostumbrada a que los hombres fuesen amables o tal vez considerados a la hora de salvar a una "Damisela en peligro" pero ese moreno simplemente se giro y poco le importo, hasta llegue a pensar en que tal vez lo hizo solo para evitarse problemas en el Bar en vez de hacerlo por mi.
-¡Caray Kagome si que eres boba, desde cuando te gustan los hombres palurdos!- exclame en mis quejosos pensamientos, y con aquello sin desaparecer me fui quedando dormida.
Desperté al rededor de medio día con el pegajoso timbre del teléfono, estaba recibiendo una llamada de Sango. Talle mis ojos para despabilarme y respondí bajo las sabanas con desgana entera. -¿Diga?-
-¡Te escuchas terrible Kag!, dime que no bebiste nada mas que el shot de cortesía de Miroku.- dijo entre risas. -Anda, ponte de pie que pasare por ti en una hora, recuerda que prometiste ayudarme con los preparativos de la boda y el vestido.-
Bostece y aclare mi garganta -No podría olvidarlo Sango, solo dame unos momentos-
-Bien, te veo en un rato amiga- Y enseguida escuche el colgar de su móvil, vi la pantalla del mio y efectivamente ya era bastante tarde, me puse de pie haciendo unas cuantas flexiones para estirar el cuerpo entumido que me cargaba y no dude en ducharme con rapidez.
Sango llego tan puntual como siempre y me entrego un café bien cargado, sabia que mi tiempo no se prestaba para las cosas cotidianas y que yo era un caso perdido.
-Gracias, no sabes como te lo agradezco.- le dije con una sonrisa y bebí el elixir cafeinico, acomode mi bolso y seguimos paso a los mejores centros comerciales de Tokyo -Espero no verme tan terrible el día de hoy- me disculpe sin saber el por que, es tan solo que pensaba que tenia mala apariencia en este día tan especial pese a mi mejor esfuerzo por verme fresca.
Mi mejor amiga puso los ojos en blanco -Me pregunto por que exageras Kag, te vez tan reluciente como siempre - sonrió para hacerme sentir mejor y me miro con picardia para cambiar de tema -Adivina quien pregunto por ti hoy-
Yo eche la cabeza hacia atrás con gesto de fastidio. -¿Koga?- pronuncie su nombre con lata. -Ya sabes que no me interesa en lo absoluto desde que intento sobrepasarse conmigo en tu fiesta de compromiso, se aprovecho de la situación con InuYasha-
-Lo se Kag, pero vamos...después de aquello el chico se ha arrepentido- explico Sango en tono de suplica y después tomo de mi hombro. -Pasa que sigues enamorada de InuYasha, ¿No es así? - arqueo la ceja.
Quite su mano con delicadeza para seguir avanzando y suspire para regalarle una de mis mejores sonrisas falsas. -Para nada, solo quiero reservarme por un rato, se que no quieres que vaya sola a tu boda, pero seguro encontrare a alguien de ultimo momento- pause. -Menos a Koga, ¿Quedo claro?-
ella rolo los ojos -Seguro.- y suspiro, con eso dicho Sango se quedo tranquila aunque de ante mano conocía que no creía ni una pizca de rábano de lo que decía.
Llegamos al centro comercial y pasamos por toda la enorme lista que Sango escribió, desde elegir el color de los cubiertos hasta el tipo de arreglo que iba a ir sobre las mesas, mi mejor amiga quería que la boda fuese en un hermoso jardín con estilo vintage pues cuando eramos niñas le había enseñado una fotografía de la boda de mi madre a lo cual Sango juro que su boda tendría aquel estilo retro y romántico y al parecer así seria. Nos habíamos tardado aproximadamente mas de tres horas y yo estaba que ya contaba margaritas, pero no podía renegar en este momento, no cuando por fin entramos a una de las tiendas de vestidos de novia mas costosas de Japón.
-Me encanta este vestido Sango, te vez realmente hermosa- dije con una emoción descomunal luego de probarse infinidad de vestidos, mi casi hermana no podía lucir tan bella, tenia un cuerpo atlético y tonificado que incluso un costal de patatas haría que se viera hermosa.
Sango se giro el vestido frente al espejo -Eso has dicho de casi todos Kagome.- reclamo.
-Lo se, pero este en especial va para la ocasión- me acerque a ella mirando nuestro reflejo, cogí el ticket de precio y los colores se me fueron a los pies.
-¿Que te ocurre Kag?- hizo un gesto de interrogación y miro el ticket en mi mano, después soltó una risa pegajosa. -El precio es lo de menos, llevo ahorrando para el vestido en toda mi relación con Miroku, aparte que papa mando una parte .- me guiño el ojo.
Yo recupere la postura.- Te juro que vi toda nuestra vida trabajando en el Bar para costear el vestido.- anuncie divertida, las dos nos echamos a reír ante tal ocurrencia.
Sango bajo de la plataforma y cogió el vestido por los bordes -Déjame hacer el apartado, ya regreso.-
Asentí y me senté en los cómodos sillones tomando una copa de champagne que servían de cortesía, trague despacio y me relaje. Luego de unos instantes me volví a meditar sobre mi desastrosa vida amorosa, no había duda que me sentía sola y ridícula, le había entregado casi todo a un hombre que decía amarme con fuerza y todo para que en un santiamén una ramera del Bar se revolcara con el...
FLASH BACK
-Gracias a Kami me dieron permiso de regresar a casa, me siento terrible con esta gripe- dije con voz temblorosa y busque entre mi bolso las llaves.
Cuando abrí la puerta escuche algunos sonidos, InuYasha dijo que tendría una junta hasta tarde así que me pareció sospechoso, ademas que las luces se encontraban apagadas.
-¿InuYasha?- pregunte temblorosa, un sonido mas provino de la recamara y tome el bate para golpear a quien fuera que estuviese ahí, di unos cuantos pasos mas y golpe con fuerza al desconocido, encendí la luz y asustada me di cuenta que era InuYasha. -¡¿Que haces aquí?!, ¡¿Por que demonios no respondes?!- entre gritos lo ayude a ponerse de pie y mi novio se sobo la cabeza tratando de bajar el golpe, yo espere un reclamo suyo pero no dijo nada, incluso se notaba exaltado y cansado con las mejillas rojas.
-Kagome, pensé que llegarías tarde hoy.- se puso de pie mientras buscaba su camisa.
Yo inspeccione la habitación, para ser solamente el la habitación se encontraba un tanto desordenada y fue cuando mi sexto sentido de mujer salio a la luz así que le respondí con tono natural -Me sentía mal, ¿Y tu que no llegarías hasta tarde?.- arque la ceja en modo de advertencia cruzándome de brazos. InuYasha titubeo y vacilo en darme una respuesta, comencé a rodar por la habitación como fiera mientras el trataba de tranquilizarme.
-¡Demonios Kagome!, pareces loca revisando la habitación, estaba dormido.- sonó molesto y por unos instantes me sentí mal hasta que escuche un sonido que provenía del balcón.
Fue cuando descubrí a Kikyo medio desnuda detrás de las cortinas con toda su vestimenta entre las manos, me quede congelada y sin reaccionar. Kikyo sonrió con sorna y paso por un lado mio para ponerse detrás de InuYasha, gire sobre mis talones y mis ojos ardieron como mi corazón roto.
-Vaya...- pronuncie con voz delgada, quería quebrarme pero no lo hice. -Ahora entiendo tus juntas-
InuYasha trato de tomarme por el brazo -Espera Kagome...puedo explicarlo.-
Jale con fuerza para zafarme -No hay nada que explicar InuYasha, quiero que se vayan de mi departamento, me siento cansada- bostece -No te preocupes por tus cosas mañana a primera hora te las mando con Kohaku .- demande tranquila.
Aquel gesto de mi parte lo sorprendió, mire su rostro como un poema sin leer y no lo reconocí, supe entonces que nuestros años de relación finalizaban de esta manera tan típica y cruel, el engaño.
El no dijo nada mas y jalo a Kikyo del brazo para salir del departamento sin decir nada mas, simplemente esa fue la ultima vez que lo mire.
FIN DEL FLASH BACK
Parpadee varias veces para despertar del trance momentáneo y mire que Sango seguía en el mostrador, le di otro sorbo a la copa y algo llamo mi atención cuando escuche la puerta del establecimiento abrirse, era aquel moreno del Bar que venia acompañado de una exótica chica escandalosa de cabello corto y cuerpo pronunciado, fruncí el ceño de verlo y otra vez aquella sensación en mi estomago se asomo, el a unos cuantos segundos de examinar el lugar y verse totalmente desinteresado por lo que hablaba su acompañante, fue cuando nuestras miradas chocaron, nos examinamos detenidamente sin vacilar pensando en si eramos o no las personas de la noche anterior del Bar y mientras nos seguíamos contemplando me perdí en esos ojos de azul intenso y gruesa ceja con atractivas facciones, se que el también en determinado momento tuvo alguna reacción pero no lograba adivinar cual era, si fuese de agrado o desagrado pues su porte seguía frió y altivo. Me volví a sonrojar y cuando menos lo espere Sango interrumpió la guerra colocándose frente a mi. - Ya estoy lista, ¿nos vamos?- inquirió.
Esquive a mi entrometida amiga y retome la mirada hasta el moreno pero el solo me sonrió de lado con burla y prosiguió en prestarle atención a su exótica compañía, yo no le regrese el gesto pues incluso avance mas deprisa hasta salir de la tienda junto con la futura novia, tomamos un Taxi en cuestión de nada directo a casa del padre de Sango.
-¿Por que te pusiste tan extraña Kagome?-
-¿Extraña?- fingí demencia y respire cada vez que nos alejábamos de la tienda.
Sango achico los ojos y me miro de arriba abajo -Eres tan mala para mentir, te pusiste así cuando miraste a Bankotsu, ¿Lo conoces?- pregunto entusiasmada.
No supe que responder, en verdad no tenia datos de el y el hecho de que Sango pronunciara su nombre y que tuviera la posibilidad de conocerlo me hizo erizar la piel. -Claro que no...- me sonroje .-B-bueno, ayer fue uno de los que asistió al evento de Kendo en el Bar-
Sango se me acerco con curiosidad invadiendo toda mi privacidad en el Taxi, comencé a platicarle lo poco que me había sucedido ayer y se sobo el puente de la nariz. -Matare a Miroku por ocultarme esto, pero en fin. Bankotsu no es un buen tipo Kag, es muy problemático y todo esto lo se por que es hijo del mejor amigo de mi padre y...- choco sus dedos indices. - Va asistir ahora a la reunión familiar, espero que no vaya a incomodarte-
Pretendí tranquilidad una vez mas para no arruinarle su día a Sango, pero en verdad me sentía como chicharo en olla grande con todo este asunto, este chico me tenia carcomiendome el cerebro y todo por una mala impresión, pero si mi mejor amiga decía que era peligroso entonces me alejaría lo mas posible.
En todo el trayecto no deje de pensar en "Bankotsu", ahora que sabia su nombre solo me ayudo mas a no dejar de pensar en el y aun peor cuando me entere que iba a estar presente en la reunión de Sango, no cabe duda que Japón es pequeño o yo simplemente tenia mala suerte para derrochar.
Faltaba poco por llegar a la casa del padre de Sango así que saque de mi bolso un espejo y polvo para darme un retoque y quitarme el brillo del rostro, verificando que todo estuviese en su lugar. El Taxi se detuvo y enseguida nos bajamos cargando las enormes bolsas tratando de no tropezar, mi amiga vivía en una de las mejores zonas con casas de elegante gusto, pese al dinero que su familia tenia Sango era una chica sencilla e independiente que le gustaba vivir en lo simple y trabajar por su propia cuenta, pues ella decía que ganarse el dinero tenia que doler.
Tocamos el timbre y enseguida Kaede la nana de Sango nos abrió la puerta, pasamos hechas un asco total y la familia que se encontraba con invitados en la sala de visitas se nos quedaron viendo como bichos raros.
-Querida hija, Kagome, Bienvenidas- se acerco el padre de Sango y le beso la frente, a mi me saludo de la misma manera pues el señor Taijiya me consideraba como su hija por todos los años de amistad que tuvo con mi padre y yo con su hija.
-Lamentamos la demora padre, pero ya sabes que quiero hacer esto sola.- dictamino mi amiga de la manera mas amable, su padre asintió.
-Eres el espíritu liberal de tu madre.- sonrió y nos indico el camino. Yo estaba por completo nerviosa y rebuscando entre toda la familia al tal mencionado Bankotsu pero no encontré a nadie y eso me alivio.
Lo siento, lo dejamos hasta hoy chic s! tratare de actualizar lo antes posible el siguiente capitulo!
No olviden dejar sus comentarios! saludos!
