CAP IV

El fin de semana transcurrió como de costumbre después del incidente con el moreno en la fiesta de Sango y la semana no tenia mucho de que hablar, me dedicaba simplemente a mis últimos pues los exámenes del semestre y las clases estaban por finalizar, el examen de calculo II fue un total éxito y agradecí el duro esfuerzo por haber estudiado el viernes pasado por la tarde ya que toda materia relacionada con números era un infierno para mi, pero eso me ganaba por escoger una carrera tan absorbente como lo es la Ingeniería.

-¡Kag!- grito Koga con alegría.

Detuve mi paso y lo mire. -Koga...-

-¿Terminaste tu ultima clase?.-

-Si.- le respondí cansada, no tenia ganas de charlar.

-Quería saber si vas a inscribirte al intercambio de estudiantes-

Los cabellos se me pusieron de punta, había olvidado por completo la inscripción de intercambio a una de las mejores universidades de Tokyo, solo iban hacer unos cuantos meses, ¡Pero vaya!, no podía desaprovechar aquella oportunidad. -¡Lo olvide!- grite de frustración con las manos en el rostro.

Koga guardo silencio y yo comencé hacer rabietas, el rebusco entre su ropa y me entrego un boleto en blanco con un numero. -Sabia que lo habías olvidado y me tome la libertad de inscribirte-

Cogí el boleto y lo sostuve entre mi pecho como si se tratase de un tesoro y después le regale un abrazo de gusto a Koga. -No sabes como te lo agradezco, me has salvado-

-De nada Kag, se que las cosas no han marchado bien entre nosotros, pero quiero que sepas que te apoyo en todo.-

-Lo se, es mutuo.- respondí feliz y mire mi reloj de mano. -¡Carajo!, voy a llegar de nuevo tarde- maldeci y guarde el boleto. -¡Gracias de nuevo Koga, nos vemos luego!- corrí en dirección opuesta y deje a Koga sin pensarlo, el entendía perfectamente como era yo de distraída en la vida, es una de las cosas que me gustaban de mi mejor amigo.

Llegando al Bar encontré a Miroku preparando la barra, lo salude de lejos y me fui a cambiar para cumplir la labor, la noche estaba pintando para algo turbio y buenas propinas, de nuevo la música ritimica en minutos refresco el lugar y conforme llegaba la noche las personas no dejaban de entrar y salir del Bar, ¡Fiesta!.

-¡Otra botella de Whisky Jameson señorita!- grito y levanto la mano un cliente que tenia una apariencia ya bastante alcoholizada.

-¡Enseguida!.- respondí y me apure en llegar hasta la barra.

Miroku parecía leer mis pensamientos, cuando menos pensé ya tenia listo mi pedido, era increíble, si no fuera por el estaría siempre en apuros.-¿Te han dicho que eres genial?- inquirí satisfecha.

El sonrió ante el alago. -Mas bien has pedido esa misma botella al menos dos veces, veras que mañana esos tipos de la mesa seis terminaran como cucarachas de tanta bebida.- argumento tranquilo.

-Relájate Miroku, el cliente lo que pida.- le guiñe el ojo y coloque la costosa botella en la charola, en cuanto me gire sobre los talones no evite toparme de frente con algún bruto que se cruzo, casi hizo que cayera. -¡Fíjate idiota!- objete, acomode la botella de nuevo y me erguí para encarar al sujeto, era nada mas y nada menos que Bankotsu.

-Que modales los tuyos.- me dijo indignado como si yo fuera un molesto mosco en su camino, el bruto acomodo su camisa de cuello italiano y miro a la voluptuosa chica. -Vamos Yura, sígueme.- ordeno.

Enarque las cejas mas que asombrada y lo mire pasar de lado con porte alzado, a su lado lo siguió la tal "Yura" que había visto en la tienda de novias y me recorto sin dudarlo. -Fíjate idiota.- agrego con aires de grandeza.

No dije nada y escolte con la mirada a ese par, quería saber si tenia la desgracia de que se sentaran en mi área pero no fue así, mire como el maldito moreno le cedía el asiento a esa tipeja y le jugaba al "Don Caballero" , cerré el puño con coraje, pues Bankotsu no dejaba de lanzarme miradas furtivas de pretencion después de que me hablo de esa manera, gracias a Kami era trabajo para otra mesera atender su mesa, Miroku se dio cuenta de mi molestia y me tomo del hombro.

-No le hagas caso Kag, sabes como son los tipos como el de gilipollas-

Mire a Miroku por enzima del hombro y me relaje.-Lo dices como si lo conocieras muy bien-

-Ya vez, uno que otro corazón roto solo te puedo decir.- agrego con naturalidad -Ya olvídalo, tienes mesas que atender- apunto con su barbilla a la mesa seis donde los clientes nos observaban con espectáculo, yo recupere la compostura y enseguida fui a dejar el encargo.

Toda la noche fue un martirio, estaba molesta, ¿Por que?, quizás por que me sentía confundida de ser su centro de atención por un breve momento como lo fue en la fiesta de Sango y al otro solo la mojigata del Bar, se que actuaba como una quinceañera al dejarme llevar por un beso que no significo nada, sin embargo si nos íbamos a michas el también parecía puberto y salia perdiendo. El Dj comenzó a mezclar la canción de My Love de Route 94, era mi favorita para bailar, pero al ver a Bankotsu muy quitado de la pena riendo, bebiendo y bailando de una forma erótica con la chica, casi al instante me dejo de agradar. El le besaba el cuello y hasta el escote sin restricciones, incluso varias colegas del Bar no dejaban de observar con deseo a Bankotsu y diciendo lo afortunada que era la chica que lo acompañaba, era un hombre fuera de la realidad, lo se, un sueño erótico andando, lo se, pero eso no le daba el derecho de ser un bruto, hay un limite y este tipo no sabia respetarlos.

El toque de queda había llegado y con ello mi alivio, la gente comenzó a irse y eso incluía a Bankotsu con su zorra compañía. En el momento en que todo mundo se retiro, bostece y estire los brazos. -2:39 Am.- cheque el reloj y regrese a limpiar la ultima mesa, le entregue a Miroku los vasos sucios y juntos nos dirigimos a la barra donde me esperaba un shot de Whisky, observe con algo de repulsión el vaso, no era momento de embriagarme aunque tuviese el tiempo de sobra, a veces el Bar nos dejaba quedarnos al personal, por lo menos para relajarnos.

-Estoy pensando seriamente en que quizás no seas buen esposo para Sango- argumente graciosa y sostuve el shot para tragarlo a fondo, otra vez hice mi mueca de asco y deje que me invadiera el alcohol.

-No me digas eso.- Miroku fingió cara de tristeza. -Soy un hombre excepcional de fiesta- alardeo.

Achique los ojos y los role. -Lo que digas, solo cuídala bien- golpe su antebrazo y me despedí. -Hasta luego, nos vemos mañana.-

Partí del Bar alrededor de casi las tres de la mañana y me detuve en la parada de Taxi, mire las calles algo vacías y una camioneta que paso a considerable velocidad, creo que la había visto varias veces pero supuse que era el guardaespaldas de algún charlatán del Bar.

Sentí los ojos hinchados y me dolía la columna de tanto agacharme, todos tenían razón en cuanto a este trabajo, no lo necesitaba. Mi familia pertenecía a una posición alta, aunque eso no era lo importante, tenia ya casi dos años sin saber de mi familia desde que mi padre falleció y el tio Naraku se hizo cargo de la empresa sin descartar que también se caso con mi madre, el hecho de pensar en aquello me atraía malos recuerdos y repulsión ya que siempre sospeche de la infidelidad de mi madre con mi lúgubre tío, ella trato de explicarme cosas que yo claramente consideraba sin sentido, quiso que me quedara a su lado y a pesar de ello no lo hice, prefirió a Naraku antes que a mi, ¿Por que tendría que importarme?, por mi que se quedaran con el dinero, yo sola podía salir adelante y con el pasar del tiempo lo comprobé, estaba satisfecha.

Seguí esperando que un Taxi pasara, pero ninguno fue para acercase y la madrugada estaba cada vez mas fresca, pensé en que después de todo no estaba tan lejos el departamento y quería evitarme la vergüenza de pedirle un aventon a Miroku, así que comencé a caminar entre las calles mejor alumbradas, aun así no logre evadir el temor de andar a estas horas, los perros ladraban en las esquinas de los callejones y algunos gatos hicieron que me pasmara del susto, decidí recargarme para relajarme y tomar aire, ya faltaba poco. Escuche a unas cuantas calles el sonido de un auto, rogué que fuese un taxi pero en cambio de eso fue esa camioneta que vi haces momentos atrás, una Honda Cvr del año color negro que me anclo el paso, experimente la ansiedad y miedo de pensar mal así que acelere el paso. Dos tipos grandes de apariencia ruda se bajaron de inmediato, uno trato de sujetarme por el cuello y el otro por los pies, empece a patalear y gritar con desesperación a todo pulmón. -¡Ayuda!.- una y mil veces, pero de nada servia, los callejones estaban por completo vacíos.

-¡Cállate mujer!.- me gritoneo uno de ellos y golpeo mi mejilla tan fuerte que vi prácticamente estrellas, a partir de eso escuche murmureos y sentí como fui golpeada contra el pavimento, reaccione unos instantes después y ya estaba de pie con alguien tirandome del brazo.

-¡Andando, camina!.- exclamo el chico que aun no reconocía, caminos unos pasos y preste atención al sonido de una perta de auto abrirse. -¡Ya, sube!- ordeno y me empujo al asiento de copiloto.

Acelero el auto y yo seguía concentrada en reanimarme con el golpe tremendo en la mejilla, me ardía y punzaba, quería desfallecer ahí mismo pero recobre la conciencia y fije la vista en el chico hasta que se fue aclarando mejor el panorama.

-¿B-bankotsu?...- murmure a lo debil.

-Vaya, como lo imagine.- manifestó su burla. -Ya sabias mi nombre, pequeña fiera.- concluyo como si nada hubiese pasado hasta que cambio su semblante. -Debes estar loca, ¿Que diablos te pasa por la mente?.- discutió con tonos de sarcasmo.

Me le quede observando sin saber que responder, estaba plenamente roja como tomatera, me había descubierto. -Gracias.- respondí, fue lo único que pude proyectar para ahorrarme el rollo de explicarle el por que sabia su estúpido nombre y retomar el tema de este caótico incidente, no estaba para menos, hace unos instantes iba hacer victima del trato de blancas u órganos y este idiota me fue a salvar, no podía ser aun peor. -¿A donde nos dirigimos?.- pregunte al observar algunas calles desconocidas, me encontraba destanteada de la realidad sin embargo no era una tonta.

-A mi departamento, no pienso preguntarte donde queda el tuyo, estos tipos parecían tenerte muy bien vigilada.- expuso muy seguro de lo que hablaba.

Abrí los ojos de impresión-No señor, necesito llegar a mi departamento.- pause y me sobe el puente de la nariz para asimilarlo mejor y buscar las palabras correctas. -Gracias de verdad, te debo la vida, pero no puedo llegar a tu departamento.-

El me observo perplejo. -Si pensaste en ir a la policía o algo por el estilo, olvídalo .- rolo los ojos. -Este es mi auto y como me debes algo por salvarte la vida, te voy a pedir que te quedes callada y confíes en mi- me respondió de la manera mas amable que se lo permitió su ser, decidí cogerle la palabra al cretino y deje que me llevara a donde el quisiera, no tenia nada que perder hasta ahora y lo mínimo que podía hacer por el momento era confiar hasta en el conejo de pascua. Al llegar subimos hasta el décimo piso de un edificio departamental, abrió la puerta y quede maravillada, su departamento era increíblemente grande, fácil podía calcularle cuatro recamaras, dos baños y una cocina muy bien integrada, imagine que al ser hombre joven viviría en lugares reducidos lo tendría hecho un asco pero lo cierto era que estaba impecable y grande, su armario era aun mas organizado que el mio.

-Siéntete cómoda, buscare ropa para que duermas.-

-¡¿Que?!- dije en seco. -De nuevo mil gracias, pero no voy a pasar aquí la noche- puntualice con los brazos cruzados.

-Lo que tu digas.- respondió sin importancia tirándome al loco y siguió camino al armario para sacar una camisa fresca de algodón y una de sus pantaloneras de cuadros. -Con esto sera suficiente- extendió la ropa.

-Ya te dije que no.- segui firme.

Podia contemplar como Bankotsu perdía la paciencia ante mi terco carácter. -Bien.- lanzo la ropa a un sofá cercano y camino hasta la puerta donde lo vi escribir algunos números en la pantalla de seguridad, después se dio la vuelta y sonrió con victoria -He puesto seguridad en la puerta y bloqueado el servicio telefónico, no puedes salir y es obvio que la carga en tu teléfono expiro así que, no te queda de otra al menos que quieras lanzarte por la ventana.- agrego y se dirigió hasta su cama.

-¿¡Quien rayos te crees?!- exclame enojada.

-El tipo que te salvo la vida.- inicio en despojarse de su ropaje como si yo no estuviera presente.

Fruncí el ceño y tome la ropa del sofá-¿Que haces?, Piensas desnudarte frente a mi.- mencione sin poder evitar los tonos rojizos de las mejillas, estaba como quería el condenado, cuerpo atlético y esos músculos torneados hacían que el ambiente se volviera erótico, este hombre emanaba sensualidad sin esforzarse o al menos así lo notaba yo.

Cuando termine de expresarme Bankotsu me observo con desafió -Por favor, no es como si nunca hubieras visto a un hombre desnudo- y se despojo de su ultima prenda.

Me quede quieta y me gire para ir directo al sanitario, la sangre estaba a punto de salirme de la nariz como fuente en primavera y enseguida me controle, amaba tener esa tempestad de dominar mis mas bajos instintos -Esto es increíble...- murmure echando fuego por las orejas. -¿Y donde voy a dormir genio?- le dije dándole la espalda y espere su respuesta.

-Donde quieras, no me interesa.-

Cerre los ojos para respirar profundo y calmarme para no hacer alguna estupidez -Claro, gracias- vocifere sarcásticamente hasta que entre al sanitario y azote la puerta, me deslice en ella hasta caer en el frió piso y me hice un ovillo, no era el fin del mundo lo que estaba pasando sin embargo era muy incomodo, el corazón me estaba latiendo fuertemente y me sentí como una completa idiota, quizás para el era una escoria mas que pudo rescatar y solo hacia lo que cualquier hombre haría por una dama en apuros.

Me puse de pie resignada y mire mi desastroso aspecto en el espejo, estaba hecha un asco, tenia algunas manchas de rimel sobre las bolsas de los ojos y el golpe en la mejilla se comenzaba a tornar rojizo, rebusque entre el botiquín algún medicamento para desinflamar y no encontré mas que unas aspirinas para el dolor, no era mucho pero era suficiente para que pudiese dormir tranquilamente, ahora solo faltaba colocarme la "pijama" y antes de hacerlo aspire su blanca camisa, olía a su costoso perfume y ropa limpia, luego me acompleje como la mas estúpida al hacerlo y coloque al final la pantalonera de cuadros, graciosamente parecía "tontin" el enano de ropa holgada de Blancanieves.

-Pero por supuesto que no- me dije irritada, nunca en la vida sacrificaría lo poco que me quedaba de sensualidad por comodidad o pudor, esto lo iba arruinar todo así que me la quite y la doble sobre el retrete.

Marche dispuesta a enfrentar a Bankotsu y cuando abrí la puerta todo estaba absolutamente oscuro, solamente las luces de los edificios de la magnifica ciudad de Tokyo alumbraban el cuarto a través de las finas cortinas blancas, trague duro y camine de puntas buscando algún lugar cómodo para dormir, encontré solo un sillón reclinable. -Genial.- susurre pesada, esta iba hacer una larga noche o lo que quedaba de ella.

-Lindas nalgas, pequeña fiera.-

Pegue un grito de susto y mire a su dirección, estaba recargado sobre su brazo derecho. -No se supone que estabas dormido.- proteste y me acomode en el sillón, jale una manta que casualmente estaba ahí y le di la espalda, era lo poco que podía obrar para ignorarlo aunque solo lo tuviera a unos cuantos metros de distancia.

-Relájate, es solo una broma.- carcajeo.

No le respondí y pasaron unos cuantos minutos sin que ninguno de los dos hablara, entonces supuse que estaba dormido. -¿Bankotsu?- pregunte al bajo tono. Escuche una rotunda afirmación de somnolencia, eso quería decir que estaba consciente de lo que iba a decirle. -Eres muy amable...- le dije tranquila, me la había pasado molesta y escrupulosa hacia el que olvide su completa amabilidad, me salvo, me brindo apoyo y un lugar donde resguardarme y yo me porte como una chiquilla grosera, todo por que muy al fondo la atracción que tenia hacia el parecía no ser mutua...

UFF! NOS QUEDAMOS AQUI CHICAS, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y SEGUIR EL FIC CHICAS, LAMENTO QUE LOS CAPITULOS ANTERIORES FUERAN MUY CORTOS PERO ESTE LO HICE UN POCO MAS LARGO, PROMETO QUE LOS CONTINUARE DE 2000 PALABRAS EN ADELANTE.

SALUDOS!