CAP V
Desperté sintiendo punzadas en la mejilla y bostece mientras estiraba los brazos, cuando reaccione de inmediato me reincorpore mirando el lugar, todo estaba en completo silencio hasta que escuche un sonido peculiar en la ducha, sin duda era Bankotsu tomando un baño, enseguida sentí la adrenalina a flor de piel al recordar lo sucedido anoche repasando mis labios con los dedos y el sonoro golpe de la mejilla, fue incomodo para mi dormir en el departamento de Bankotsu y en su cama... estaba avergonzada y moría por contárselo a Sango, sabia que iba a esperar una rapapolvo de su parte pero de vez en cuando faltaba agregarle algo de emoción a mi vida, no estaba por demás.
Flash Back
-No fue nada pequeña fiera.- respondió momentos después.
Otra vez ese molesto sobrenombre me quiso alterar pero lo deje pasar, hasta yo consideraba que no era el momento para pelear por cosas sin sentido así que sonreí de lado, en el fondo no me molestaba del todo, incluso era divertido. -Cretino- conteste en tono amable para devolverle su palabra.
El pego una risita de satisfacción aceptando el suyo. -Oye Kag...-
-Dime-
-¿Quieres dormir aquí?, ese sofá es incomodo, créeme, miles de veces llegue ebrio y no te lo recomiendo.- hablo gracioso.
Parecía ser que sus palabras no contenían rastro de intención truculenta, tal vez y por primera vez lo que decía tenia buena intención aunque estaba arriesgando mucho por tan solo dormir bien en una cama . -No, ¿Que va a decir tu novia?- negué como siempre y me fui por la tangente para zafarme de la encrucijada.
Bankotsu se callo unos instantes y respondió seguro. .-¿Eso te preocupa?.-
-Quizás...-
-No es mi novia.-
Role los ojos con falacia, los hombres patéticamente tenían el descaro de negar a sus parejas frente a otra mujer. -No me digas, por eso entraste con ella en la tienda de novias.-
Bankotsu soltó una carcajada.
-¿Dije algo divertido?- indague curiosa por su risa alborozada.
-Es solo que no imagine que me tomaras importancia, y con respecto a Yura, entre a esa jacosa tienda por compromiso, ella no me interesa en lo absoluto y nuestra relación es por mero sexo, nada de sentimientos.
Anonada por su impresionante honestidad me puse firme -En primera, no te doy importancia y en segunda, que forma de hablar de ella, es la hija de alguien ¿Lo sabias?, que tal si un día tienes una hija y se expresan así de ella-
-Lo que tu digas Kag y yo jamas dejaría que mi hija se acostase con cualquier patán como yo, esa seria la primera lección que le enseñaría.- pauso el tema y regreso al anterior. -Ven acá, te prometo que no te voy hacer nada malo- hablo moderando su tono.
Me puse de pie y cogí las sabanas junto con la almohada dispuesta a dejarme de estupideces tomando su palabra de hombre y me acomode a casi unos cuantos centímetros de el, podía distinguir su calor corporal emanando entre las sabanas y me pareció reconfortante, seguro y tranquilo, era impresionante a manera en la que transmitía esa convicción de el mismo como si fuese un guerrero poderoso, era un tipo extraño que me parecía interesante en todas las formas, sonreí victoriosa y reuní el valor suficiente de abrazarlo, estas oportunidades no se daban a menudo, no siempre un chico guapo te salva una cantidad de veces y luego te invita a dormir en su cama sin "propósitos de sobrepasarse", a lo mejor por esta única ocasión yo era la provechosa de la circunstancia, entonces me atreví abrazarlo, no sentí morbo o excitación simplemente quería abrazar a un extraño que se volvió conocido en minutos, mi sentimiento de protección y agradecimiento de su parte floreció y aunque no conociera rastro de el, aunque su sola presencia me diera vueltas en la cabeza y me sacara de mis cabales, ese era Bankotsu, un gilipollas sin razón alguna que llego en una noche de caos en el Bar salvándome de un abusivo y por azares del destino me había salvado otra vez para terminar en su cama...
-Gracias...- susurre en su oído.
Bankotsu tomo mi mano libre que sobresalía de su espalda y la acomodo en su pecho, percibí su corazón latiendo a un ritmo desenfrenado y el mio no estaba por debajo, el se removió entre las sabanas y se giro de inmediato quedando arriba de mi, agarro mis muñecas con fuerza y las coloco por enzima de la cabeza, me miraba fijamente con esos penetrantes ojos dominantes color cobalto buscando hasta en lo mas profundo de mi alma, inspeccionando desde mis mas abismales secretos hasta los menos exclusivos, adivinando y respondiendo preguntas que el solo se formulaba, quizás no sabia si gastar su ultima bala en alguien como yo, ¿No valía la pena?...
Ese ardor en las mejillas y el calor volvió a traicionarme y mi respiración se hizo agitada -¿Que haces?- pregunte tragando duro aunque por obvias razones ya se a donde iba todo esto, pero el seguía mirándome fijamente, entrecerró sus ojos con molestia.
-No se que hacer Kag...- murmuro y se acerco lo suficiente para respirar su delicioso aliento alcohol y finalmente me obsequio un beso tranquilo lamiendo la comisura de mis labios hasta profundizar su lengua para complementarla con la mía creando así una danza pacifica y sensual mezclando nuestras salivas sin ninguna restricción, ¡Dios!, quería perder la cordura en este momento y dejarme llevar por Bankotsu.
Soltó mis muñecas y comenzó acariciarme los muslos de arriba abajo con suavidad sintiendo mi piel fina ante sus grandes y toscas manos, era una frágil figura debajo de el, deje de pensar y me deje llevar, Bankotsu siguió una vez mas acariciándome para detenerse en mis rodillas y separarlas para acomodarse mejor y brindarle paso a mi intimidad, enterré mis pequeñas manos en el espeso cabello de Bankotsu y al hacerlo el empezó a rozar su vientre con el mio y note enseguida como su abultada erección se restregaba contra mi húmeda lencería de encaje, sentía que me faltaba el aliento y entonces Bankotsu me regalo leves momentos para respirar y aprovechar para besarme por completo detrás de las orejas bajando pacíficamente hasta el cuello, mis pezones se pusieron tensos y duros como aquella primera vez que me beso en la terraza y eso me dolía, me dolía que rozaran contra la fina camisa de Bankotsu y no con sus labios, tenían que ser liberados de una vez para que el me calmara el ardor de mis senos...
-B-bank...- musite a medias su nombre con agitación.
-S-shh...- bullicio con los labios y Bankotsu no lo pensó dos veces antes de que yo pudiese objetar con lo que estaba a punto de hacer, levanto la camisa y libero mis senos para contemplarlos un momento con suma admiración, no se si era por el pequeño tamaño de ellos pero encajaban perfectamente en sus manos como ricos melocotones, pellizco uno de mis pezones y arque la espalda ante la inigualable sensación, de nuevo volvió a dar otro pellizco con menos fuerza y después lamió con lentitud, un choque eléctrico me punzo hasta mi mojada vagina, quería mas, mas de Bankotsu y el no pensaba detenerse, parecía disfrutarlo tanto como yo, sabia tocarme sin necesidad de explicarle mis puntos débiles, podía quebrarme cuando el quisiera.
-Eres hermosa Kag...- dijo en mi oído entre jadeos impulsivos, su dedo indice derecho delineo mis labios y fue bajando paulatinamente pasando entre mis senos, abdomen hasta llegar finalmente al botón de mi intimidad y apretarme por arriba del encaje...
De repente un sonido de teléfono nos apago la chispa volviéndonos a la realidad, Bankotsu gruño de molestia y golpeo la cama con impaciencia, no tardo ni dos segundos en tomar una sabana y cubrirse para responder el teléfono en la cocina, se veía alterado caminando de un lado a otro, haciendo ademanes y se que por unos momentos me miraba sin saber que hacer y eso me extraño aunque no le tome importancia, quizás solo era la tal "Yura" y como todo hombre bruto se había metido en un lió.
Fin de Flash Back
Deje de escuchar el sonido de la ducha y para cuando reaccione Bankotsu estaba por completo cambiado y oliendo a su costoso perfume, ¿Cuanto tiempo me perdí en los recuerdos?, no tuve tiempo de asimilar como me comportaría a partir de hoy con lo sucedido de hace unas horas y lo mire con sencillez.
-Anda, ve a tomar una ducha.- dijo con molestia mientras se acomodaba la corbata en el espejo, no fue para encararme y el prosiguió en trenzarse su largo cabello negro.
Quede perpleja con su actitud y pensé en dejar lo sucedido para otro día o tal vez jamas volver a recordarlo. -Gracias- le respondí igual de tajante y pase por su lado sin mucho pudor contoneando las caderas para demostrarle de nuevo que su "superioridad de hombre" no me iba amedrentar, supongo que jamas me iba a poder llevar bien con este tipo, era demasiado inestable.
Llegue al baño y cerré la puerta, mire mis cosas perfectamente acomodadas y me impresione. -Bah, tremendo gilipollas pero bien ordenado- musite hostilmente. Trate de ducharme lo mas rápido posible y en cuanto salí ya estaba por completo cambiada y resplandeciente, tal vez fuese mi uniforme y olía a cigarrillo pero no quedaba de otra, no andaría como si nada en camisón y pantaloneras de cuadritos, por ultimo golpe la punta de mi zapatilla para acomodarla y sonreí frente al espejo, no me reconocía en estos momentos, estaba contrariada de sentimientos, desvelada y ademas con un golpe en la mejilla así que no me quedaba de otra que sonreír, así arreglaba las cosas yo, ¡Sonrisas, sonrisas!.
-Listo, ¿Podemos irnos ya?.- dije con una postura adversa y decidida.
Bankotsu estaba leyendo tranquilamente en la barra el periódico del día que mi presencia la considero poco, después me miro de arriba abajo .-Claro.- respondió fijando otra vez su vista en la sección de noticias. -¿Donde dices que vives?.-
-En los departamentos de Okamaru.-
-Bien.- dio el ultimo sorbo de café, acomodo el periódico y tomo las llaves, salimos del apartamento y respire aire fresco, luego entramos al auto para comenzar el destino ya que el apartamento quedaba a unos quince minutos de tiempo, en este momento no tenia ni idea de que hora era o si tenia miles de llamadas perdidas de Sango en mi celular, lo único que se era que quería llegar a mi departamento y descansar, aburrida del viaje y la hostilidad de Bankotsu decidí mirar por la ventana a las personas pasar y realizar sus actividades felizmente, por otro lado Bankotsu parecía estar muy concentrado y sin ganas de dirigirme la palabra hasta que lo vi rebuscar en la guantera y tomar un disco de Thirty Seconds To Mars, después encendió el sonido para postular la canción de "Rescue Me".
Enarque una ceja sorprendida pues jamas imagine que tuviera esos gustos y para rematar igual que el mio. -¿Te gusta Thirty Seconds?.- pregunte con simplicidad y me regañe por hacerlo.
Bankotsu frunció el ceño -Pequeña fiera, guarda silencio por favor.- fue lo único que dijo y enseguida subió el volumen de la música.
-No señor.- baje el nivel para enfrentarlo, cualquiera en mi posición estaría harta de tanta inestabilidad. -Dime por que actúas así- demande y me cruce de brazos.
-Por favor Kag, déjalo.- insistió esta vez calmado sin despegar el ojo a la avenida y subió un poco volumen.
-Si tienes algún remordimiento por lo de anoche déjame decirte que no significo nada.- replique por enzima de la música y me fije en su semblante, parecía que me había escuchado y tocado un punto débil de su persona, figure que tal vez eso era lo que lo tenia tan estresante.
-No es por eso.- agarro aire y exhalo. -Porfavor Kag, guarda silencio no quiero hablar.- sentencio exhausto.
Al llamarme así me quede mas tranquila y quede inspeccionándolo un momento mas e incluso di el brazo a torcer, por un rato estaría bien tener paz y escuchar mi canción favorita, después de todo Sango me había advertido de tremendo gilipollas, estaba bajo mi propio riesgo. Llegando al destino nos bajamos y caminamos al piso de mi departamento sin mirarnos ni hablar, paso tras paso incomodandonos el uno al otro, no era necesario que me acompañara pero de igual forma era asunto de el si quería hacerlo o no, al subir las escaleras se encontraba Sango tocando la puerta del del apartamento inclusive gritando varias veces con desesperación mi nombre hasta que me pillo llegar con Bankotsu.
Aprecie como se iluminaron sus ojos y a la misma vez de confabulación, estaba metida en un embrollo y ahora tenia que contarle detalle tras detalles.
-Hola Sango.- hable con entusiasmo y la abrace, me alegraba verla.
Sango correspondió mi abrazo con fervor e hizo después una distancia considerable tomándome por los hombros.- Kagome estaba preocupada, no respondes, ya es casi medio día.- dijo acongojada y después miro a Bankotsu detrás de mi. -Pero ya vi por que no respondías.- sonrió y me dejo en paz para saludar a Bankotsu con una reverencia que este de igual manera avalo.
Bankotsu cambio en segundos su semblante y se volvió sosegado -Sango, que gusto verte.- inquirió con una sonrisa.
-Igual Bankotsu, tienes mucho que explicarme Bank.- cruzo de brazos.
El sonrió de lado y me hecho una mirada furtiva.- Dejare que tu amiga se encargue, después de todo entre mujeres los detalles salen sobrando.- pauso y se giro sobre los talones para caminar directo a las escaleras, no se despidió ni fue para decir hasta luego mas que con un simple ademan.
Al quedarnos solas saque las llaves de mi bolsa y entramos al departamento para yo desplomarme en el sofá con la cabeza colgado en el soporte, suspire unas dos veces y olvide que Sango estaba ahí, mi amiga se inclino frente a mi para quedar cara a cara y me miro con los ojos achicados.
-Te dije que te alejaras de el, Kagome-.- sentencio y recupero su postura.
Levante los pies para que se sentase a mi lado y los deje caer en sus piernas. -Lo se Sango, pero no es lo que aparenta ser- dije al fin y me senté para tener la platica mas amena.
-¿Ha no?, entonces dime que hacías con el.-
Sango no perdonaba las mentiras y reuní el valor suficiente para confesar, si antes estaba entusiasmada por contárselo ahora ya no lo estaba, agarre aire y empece a platicarle desde nuestro encuentro en el Bar hasta finalmente los detalles eróticos de la madrugada, mi amiga se quedo boquiabierta sin saber que decir o hacer pero recupero su compostura nervuda y se puso de pie para arrodillarse frente a mi tomándome de las manos para sentir su apoyo.
-Kag, escúchame bien lo que te voy a decir.-
Yo guarde silencio y parpade varias veces preocupada .- Te escucho.-
-Bankotsu no es un buen hombre Kag, tiene un pasado oscuro y a decir verdad no se cual sea su situación actual, se que te sientes sola por lo que paso con InuYasha pero...-
-Basta.- Me puse de pie.- No te voy a negar que sigo rota por lo de InuYasha, pero no puedo mantener distancia de los chicos que quieran entrar a mi vida.- dije francamente y nerviosa junte mis dedos indices para chocarlos entre si. -Oh de los que me gustan...-
Sango estaba consciente de toda mi vida y sabia que solo quería lo mejor para mi, pero ciertas veces se preocupaba de mas, mi amiga analizo la situación y solo le quedo tratar de entenderme -Lo se Kag, pero siempre metes la pata con los chicos.- sobo el punte de su nariz cansada y se sentó en el sofá cruzándose de piernas. -No te los tengo que enumerar pero, ¿Recuerdas que paso con Hoyo?- enarco una ceja y prosiguió -Con Koga, Akitoti y no quiero mencionar al estúpido de InuYasha.- alardeo enumerando a todos con los dedos.
Suspire. -Supongo que tienes razón, he notado que Bankotsu es inestable-
-Y no es para menos, siempre fue muy carismático, divertido, un estuche de monerias y todo pero...-
Ver a Sango dudosa de contarme acerca de Bankotsu y de sus constantes advertencias me hizo despertar el gusanito de la curiosidad y aunque me dije que no quería saber nada de el moría por enterarme el por que era prohibido para Sango y Miroku el que yo entablara una amistad con el atractivo moreno. -¿Pero...?- inquirí con el rostro exigente.
Sango suspiro resignada.- Esta bien, pero prométeme que trataras de alejarte de el.-
-Si claro.- le di por su lado y ella no se lo creyó. -Si esta bien lo prometo.- dije mas convencida para que se calmara y escuche con atención lo que iba a confesarme.
-Conozco poco a Bankotsu, la amistad de nuestros padres solo se remota a juntas y eventos, muchas fuentes empresariales afirman que un poderoso magnate lo contrato como asesino a sueldo para eliminar a los accionistas principales, no se sabe para quien trabajo pero fue sentenciado a dos años de cárcel y lo liberaron por que nunca se comprobó nada.- explico Sango abstraída del tema y me miro por ultima vez como advertencia. -Es por eso que considero que no es buena opción Kag, incluso su padre lo ha despojado de la empresa, pero claro, tienes la manía de tener instintos suicidas así que de todas maneras te voy apoyar.- ademaniso con las manos en ambos lados, me miro por el rabillo del ojo y después sonrió.
Le devolví el gesto por inercia aunque en el fondo mi mente estaba por completo en blanco, Bankotsu no parecía ser un hombre que asesinara a sangre fría, quizás implementaba el miedo y muchos lo consideraban rebelde, sádico u orgulloso pero lejos de todo aquello escondía algo mas que solo esa vieja mascara de hombre rudo y aunque Sango tenia buena intuición para los hombres a excepción de su futuro esposo Miroku y Koga, la mayoría de sus consejos eran certeros pero a pesar de eso se que ella jamas me dejaría sola aun cuando quebrantara su advertencia. -Descuida, voy a estar bien.- conteste calmada como si el argumento de Bankotsu fuera una típica historia aburrida de casanova.
Al llegar la tarde después de toda una larga charla de chicos y de asear mi asqueroso departamento, Sango recibió una importante llamada de su padre para firmar algunos documentos oficiales de la empresa ya que como primera accionista e hija mayor tenia fuertes responsabilidades aunque su trabajo fuese de mesera entre semana, no dudo en invitarme y acepte pues las dos estábamos conscientes de cuan aburrida eran esas juntas con hombres engreídos de costosos trajes y claro que teníamos que ir de igual manera como todas unas ejecutivas, si algo sabia es que en aquellos círculos la imagen es primero así que rebusque entre mi vieja ropa de "Niña rica" unos trajes formales de falta lápiz entallada a juego con blusa blanca formal, de vez en cuando extrañaba mi antigua vida y sobre todo a mi madre, pero al final de cuentas el pasado había quedado enterrado junto con la tumba de mi padre.
-Que hermosa te vez Kag.- dijo Sango entusiasmada. -A veces extraño a la vieja Kag.-
-Sango.- llame su nombre en tono respectivo.
Levanto las dos manos de nervio -¿Que?, solo lo decía por que te vez diferente con la ropa formal-
-Gracias.- sonreí .-Es bueno vestirnos de petulantes de vez en cuando no crees-
Sango soltó una carcajada ante el comentario.-Por cierto Kag, sigues siendo accionista principal de la empresa de tu padre, ¿No te han solicitado firmas?.- cuestiono.
-No, y disculpa Sango pero sabes que me he deslindado de toda comunicación y acción de la familia Higurachi.- respondí algo incomoda y molesta.
-Esta bien, esta bien.- bufo despreocupada. -Cálmate, tenia curiosidad.-
-Vamos apresurarnos ya sabemos como se inquieta tu padre con la in puntualidad.-
Sango acepto resignada de mi parecer y nos apresuramos para llegar a tiempo a una de las juntas empresariales importantes de Japón que se llevaban acabo en un edificio exclusivo de congregación Shikon no Tama, pedimos un taxi y en todo el camino escuche a mi amiga atentamente parlotear sobre los detalles de la boda y en como su felicidad emanaba por cada poro de su piel, estaba realmente feliz por ella pero de vez en cuando me desviaba de la platica al recordar mi vida pasada.
Flash Back
-Tienes que sentarte rectamente y tomar una taza de te con propiedad- decía mi madre enseñándome con elegancia y distinción la forma de beber el Te.
Mire a mi madre con ojos de admiración total y trate de imitarla lo mejor que pude. -Así mami.- tome la taza con nerviosismo provocandome una quemason tremenda en los dedos que grite de dolor y las lagrimas comenzaron a botarme de los ojos.
Mi madre de acerco y mojo una servilleta para sobarme los dedos. -No te esfuerces Kagome, recuerda que solo tienes que ser tu, yo solo soy un guía.- Me sonrió tiernamente y deposito un beso en la frente. -Vamos, tu padre nos esta esperando para ir a una importante junta-
Fin de Flash Back
-Kag, Kag,- decía Sango al mismo tiempo tronando los dedos en mis oidos.-¿Te pasa algo?.-
-H-he...perdón Sango, recordé algo-
Sango se pego la frente.-No tienes remedio Kag, te platicaba sobre las luces que van a ir sobre el jardín-
-Ha, eso... si te escuche...- vacilaba en decirle lo mala que fue la idea de acompañarla pero al ver su cara de incógnita me reserve el comentario y le sonreí. -Olvídalo, ya estamos casi llegando- apunte con el dedo al enorme edificio aunque por dentro tuviera un mal presentimiento.
AQUI FINALIZA ESTE CAPITULO, YA TENGO ALGO AVANZADO DEL SEXTO, ESPERENLO PRONTO, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS! SALUDOS!
YA SABEN QUE TENGO UNO QUE OTRO ERROR DE ORTOGRAFÍA UNA DISCULPA!
