Capítulo 1

"Los cuatro cardinales"

18 de Septiembre del 1998

Hospital Central, Tokio 12:15 AM

Desde la batalla contra el dios Apolo había pasado una semana, durante la cual, los caballeros de bronce habían vivido una ilusión provocada por el mismo dios.

En cada habitación, los caballeros se despertaban viendo a sus seres queridos. Shiryu a Shun-Rei, Ikki y Shun a June, Hyoga a Ellie, que vino a verle desde el orfanato.

En la habitación de Seiya, éste platicaba fluidamente con su hermana sobre aquel mundo ilusorio en el que se había metido .

Seiya: Creemos que el culpable de todo fue Abel, pero fue uno de sus caballeros quien nos despertó así que no tendría sentido.

Seika: Todo lo que me cuentas es muy extraño, pero parece ser que en cualquier mundo serás igual de vago. - le reprendió a un sonrojado Seiya - Pues en todo éste tiempo un montón de gente te ha estado visitando, esa chica de la máscara llamada Shaina, Toma y su hermana Marin, Mihó y Saori. ¡Eres todo un don Juan!

Unas vez más, el caballero de pegaso se sonrojó. La puerta se abrió de repente dejando pasar a sus amigos, junto con Toma.

Seiya: ¡Chicos! ¡Estáis bien!

Shiryu: Así es Seiya, todos hemos despertado.

Shun: Las chicas decidieron ir a comer. - le dijo a Seika -

La hermana de Seiya se fue de la sala, pues sabía que tenían muchas cosas de las que hablar entre ellos, y ella con sus amigas. A Seiya no le extrañó que Ikki ya se hubiera ido, era su forma de ser, pero la presencia de Toma sí que le extrañó.

Toma: ¿Cómo te encuentras Seiya? - preguntó con sincera preocupación -

Seiya: Bien. ¿Cómo es que estás aquí?

Toma: Gracias a los cuidados de mi hermana no morí, he decidido luchar junto a vosotros contra Apolo aunque me cueste la vida, Atenea me ha admitido entre sus protectores.

Hyoga: Nos serás de gran ayuda, ni con todo su cosmos Seiya pudo hacerle nada más que un rasguño.

Toma: Es que ni Apolo ni Artemisa son reencarnaciones como Poseidón o Hades, son dioses por completo.

Shun: Pero Artemisa parecía asustada. - puntualizó -

Shiryu: Así es, eso lo que nos contó Marin de camino hacia la habitación.

Toma: Artemisa es la diosa más débil que hay en el Olimpo, si descontamos a los dioses menores. Sin embargo, Apolo es uno de los más poderosos.

Hyoga: Entonces. ¿Cómo lo venceremos?

Un silencio sepulcral era la señal de que nadie sabía la respuesta, pero Seiya, siempre con ánimos se dispuso a hablar.

Seiya: ¡No os preocupéis amigos¡ Hemos enfrentado a muchos enemigos que parecían invencibles desde que somos caballeros y nunca nos rendimos. Recordad la batalla de las Doce Casas. Los caballeros dorados eran infinitamente superiores a nosotros y acabamos venciendo, porque luchamos por lo que es justo.

Las palabras de Seiya, como siempre, habían levantado los ánimos a sus compañeros, Toma sonrió, desde luego era un buen líder.

Fuera del Hospital, Tokio

En las afueras del edificio, Jabu y su cuadrilla defendían la zona, posiblemente no serían de mucha ayuda pero debían intentar ser útiles a su diosa.

Cerca de ellos estaba también Shaina, que era de las más solitarias entre las mujeres que allí se encontraban, no estaba dispuesta a dejar el hospital hasta que su amado saliera vivito y coleando.

De repente, Marin salió, aún llevaba su máscara al igual que Shaina pese a que Saori les había dicho que no hacía falta, que esa ley era absurda.

Shaina: ¿Marin? ¡Ja! ¿no estás hablando con las demás? Creía que eras más sociable. - comentó irónica -

Marin: ¿Y tú Shaina? No has dormido nada desde hace varios días, deberías descansar. - le dijo preocupada -

Shaina: Mientras "descanso" Apolo podría atacar a la princesa...

Marin: O a Seiya. - completó tajante -

Shaina: Hay muchos valerosos guerreros debilitados aquí, y es nuestro deber protegerles hasta que se recuperen.

Marin: Sí, claro.

Jabu: ¿Pasa algo chicas?

Shaina: ¡No pasa nada! - exclamó con rabia mientras se marchaba a otra parte -

Jabu: ¿Eh? - murmuró extrañado, sin saber el porque de la reacción de Shaina -

Marin: No le hagas caso.

Una fuerte vendaval comenzó a desatarse, parecía que los vientos era dagas a filadas pues estaban resquebrajando las armaduras de la cuadrilla de Jabu.

Geki: ¿¡Qué está pasando? - exclamó -

Ichi: Nuestras armaduras...

Naichi. Se están...

Ban: Se están rompiendo...

Tras unos segundos, los cuerpos de los caballeros no pudieron resistir el viento y fueron estampados contra la pared, con sus armaduras destrozadas. Sólo Jabu y Marin permanecían en pie, pudiendo contemplar a los recién llegados.

Marin. ¿Quiénes sois? ¡Responded!

- Yo soy Boreas, dios de los Vientos del Norte. - dijo uno de pelo azul pálido y largo, vestido con una armadura azul marino -

- Yo soy Euro, dios de los Vientos del Sur -se presentó uno de cabellos rojos y cortos, al igual que su armadura -

- Yo soy Notus , dios de los Vientos del Este - anunció otro de pelo y armadura verdes -

- Y yo soy Zephirus, dios de los Vientos del Oeste - se presentó por último uno con armadura y cabellos dorados -

- ¡Somos los cuatro dioses cardinales! ¡La poderosa guardia del Dios Sol! - exclamaron al unísono -

Boreas: Bien, hemos venido por las cabezas de los traidores. Dejadnos pasar caballeros de Artemisa.

Jabu: ¿¡Qué? ¡No digas tonterías! ¡Somos los caballeros de Atenea y no les dejaremos pasar!

Euro: Entonces, ellos también son traidores... - reflexionó con sadismo - No os preocupéis hermanos, seguid, yo me ocupo de estos incautos -

Marin y jabu se pusieron en guardia, estaban seguros de que nada podían hacer pero por lo menos lo intentarían. Parecía que el que los retaba era el de color rojo pero, de pronto, Boreas dio un paso al frente.

Euro: Pero... ¡Hermano!

Boreas: Yo me ocuparé de estos dos inútiles, vosotros id a por Atenea.

Euro asintió con algo de rabia, pero sabía que no era bueno enfurecer a su hermano, siendo el más poderoso de entre ellos. De ese modo, los tres se introdujeron en el hospital a una velocidad superior a la de la luz.

Boreas: Ahora estoy solo yo Adelante, atacadme si podéis.

Jabu: ¡Maldito descarado! ¡Pagarás tu osadía! ¡Galope del Unicornio!

Marin: ¡Jabu no!

Pero el grito no fue escuchado por el caballero, cuando estaba a punto de golpear a Boreas, éste desapareció para aparecer justo detrás de él., por lo que Jabu casi pierde el equilibrio.

El caballero del Unicornio se dio la vuelta aún más furioso al ver la tranquilidad de Boreas de modo que se lanzó a darle golpes a la velocidad del sonido. Pese a que jabu era casi tan veloz como un caballero de plata, Boreas simplemente se transportaba más rápido incluso que Mu.

Tras infinitos intentos, Jabu cayó sobre sus rodillas completamente agotado, y el dios del Norte aún no parecía mostrar sentimiento alguno, ni siquiera de satisfacción.

Marin: ¡Vuelo del águila!

Una vez más, el dios desapareció y volvió a aparecer lejos de ella, sin contar con que Marin le lanzase unos cuantos cientos de meteoros que, por extraño que pareciera, fueron destruidos por el mismo viento.

Jabu: ¿Cómo demonios haces esas cosas' ¡Ningún caballero, marina, dios guerrero o espectro ha hecho algo semejante!

Boreas: Me temo que alguien tan débil como tú no merece que le explique nada.- respondió con frialdad -

Jabu. ¿Cómo? ¡Tú soberbia será tu perdición! ¡galope del unicornio!

Boreas no tuvo siquiera que moverse, como si fueran cuchillas, haces de viento atacaron a Jabu a gran velocidad, estampándolo contra la pared del hospital y llevándose por delante a Marin.

Boreas. No merecían vivir. - murmuró -

- ¡Garra del trueno!

La sorpresa de boreas fue máxima al sentir que las garras de una mujer desconocida le habían herido. Ésta había tomado una distancia prudencial pero mantenía una postura ofensiva.

Boreas. ¿Quién eres tú que has herido a un dios?

- Soy Shaina de Ofiuco, amazona de plata al servicio de la diosa Atenea, única y verdadera soberana del Santuario.

Boreas. Ya veo. Noto que eres tan veloz como el rayo. Serás una adversaria formidable.

Shaina: Prepárate para ser vencido y humillado. ¡Garra del trueno!

A una velocidad increíble, Shaina se abalanzó sobre su adversario pero éste se trasladó justo detrás de ella. Sin embargo, no cayó en lo mismo de jabu y se dio media vuelta para seguir atacando al dios cada vez más rápido, quien ya le costaba esquivar los golpes.

El dios del Norte no tuvo más remedio que huir de aquel asedio pero no parecía asustado, sino satisfecho.

Boreas: Eres muy veloz lo admito, pero no lo suficientemente poderosa como para inquietarme.

Shaina: Estoy segura de que no posees el 7º Sentido, tus poderes me recuerdan al de los dioses guerreros de Asgard pero era tan veloz como un caballero dorado. ¿Por qué?

Boreas: Eres muy astuta, por haber conseguido dañarme mereces una explicación. Así es, no poseemos el 7º Sentido. Pero si tratamos una habilidad que ningún otro tipo de guerrero conoce, nos fundimos con el viento y por eso somos más veloces que cualquier guerrero.

A través de su máscara, la amazona estaba realmente sorprendida, era una velocidad inhumana, sólo un dios podría hacer algo así.

Boreas. Supongo que piensas que es una habilidad divina. ¿Me equivoco? - la amazona se sorprendió pues era justo lo que había pensado - Sí, la habilidad de fundirnos perfectamente con el viento era propia de nuestro padre y maestro, el dios Eolo.

Shaina: Me da igual si nuestros enemigos son dioses, yo misma me enfrenté cara a cara con Poseidón y resistí los embastes del dios de la muerte. No temblaré ante ti.

Boreas: Eres muy valiente. Tendrás una muerte rápida y honorable, como te la mereces. Prepárate.

Ambos contrincantes se intercambiaron miradas frías, y en apenas unos segundos, chocaron agarrándose a golpes. Podían verse destellos púrpuras y verdes provocados por los combos de ambos contrincantes.

Una vez más dejaron distancia entre ellos, estaban observándose el uno al otro, como buscando sus puntos débiles. Boreas extendió sus brazos en cruz lo que extrañó a Shaina.

Shaina: ¿Qué haces?

Boreas: Como ya te he dicho, eres valiente, pero es mi deber matarte. ¡Ventisca Invernal!

Un fuerte corriente de vientos cortantes desgarraron la armadura y la piel de Shaina pero ésta seguía sin moverse, poniendo el brazo delante y manteniendo el equilibrio. La intensidad aumentaba y su cuerpo había comenzado a congelarse pero no desistía.

Boreas: ¡Desiste! ¡no mereces morir sufriendo!

Shaina. ¡No moriré sin luchar! ¡Garra del trueno!

A una velocidad increíble, la amazona atravesó la ventisca, pero cuando sus afiladas garras estaban apuntando su cuello, ya no era más que una estatua de hielo.

Boreas: Descansa en paz, espero que encuentres la tranquilidad en el paraíso., pues no mereces ir al Hades. - rezó -

Cafetería, Hospital Central

Las chicas hablaban animadamente sin enterarse de la terrible batalla que se desataba, desde hacía unos minutos, el aire había comenzado a aumentar y pese a que los encargados habían encendido el aire acondicionado al máximo, el calor aumentaba más y más.

Seika: Chicas. ¿Soy yo o hace demasiado calor aquí?

June: No, yo también tengo calor.

Mihó: Es extraño por que casi estamos en otoño.

Shun-Rei: Ni siquiera en Agosto hizo tanto calor.

Saori: ¿No será que mi hermano ya ha atacado?

- No exactamente princesa Atenea. - las chicas se levantaron a la vez al escuchar aquella voz - ¿A caso cree que el gran Febo se molestaría en enfrentar a una escoria como tú y tus caballeritos? ¡Ja! Veo que tenéis calor.

Saori: ¿Acaso eres tú el que ha desencadenado este infierno?

- Así es. Soy Euro, dios de los Vientos del Sur. Uno de los cuatro cardinales al servicio del gran Dios Sol . Precisamente mi habilidad es "calentar" el ambiente, incluso a niveles que podrían deshidratarlos.

Saori: Eso es imposible, sólo el dios Eolo puede hacer algo semejante.

Euro: Nuestro líder, el dios de los vientos nos enseñó sus habilidades. Y ahora es el momento de que los caballeros de Atenea sientan el verdadero poder. ¡Tempestad infernal!

El aire había pasado de ser insoportable a desencadenar un terrible incendio. La armadura de Camaleón cubrió inmediatamente a June.

June: ¡Princesa, Mihó, Shun-Rei protegeros! ¡Seika procura apagar el fuego mientras yo acabo con esta rata! ¡Prueba mi látigo!

Moviendo con destreza su látigo, la amazona golpeó a euro mientras Seika apagaba el incendio, las demás chicas pese a las advertencias de June, no podían quedarse quietas y se dedicaron a ayudar a su amiga a apagarlo.

Euro: ¿Así que acabarás conmigo con ese látigo? ¡Así no me haces más que cosquillas! ¡Remolino de fuego!

Un remolino de llamas cayó contra June quien intentaba pararlo moviendo el látigo en forma giratoria pero así sólo provocaba que toda la zona se estaba quemando.

Euro: Vasta de juegos, vas a morir.

A una velocidad increíble, Euro golpeó a June en pleno estómago, derribándola, pero ésta curio la pierna del dios intentando tirarlo. El dios se reía por el esfuerzo de la joven amazona.

Euro: ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Mira que eres persistente.

Pero aquellas risas se convirtieron en un gruñido de furia al ver como las chicas enteradas de que era imposible apagar el incendio con un aire tan caliente, y se habían ido arriba, mientras que el personal ya huyó. .

Un fuerte golpe de un ser invisible golpeó con fuerza el rostro del dios, derribándolo. Luego fue pateado varias veces para que después aquel ser invisible desapareciera.

Euro. ¿¡Quién demonio fue? - exclamó totalmente fuera de sí, mientras se levantaba, limpiando el hilo de sangre que caía de sus labios -

- Ésta es una habilidad de mi armadura que descubrí hace poco. Como hacen los camaleones, gracias a mi armadura puedo ser uno con el entorno, siendo imposible de ver .

Euro: ¿Así que sigues viva? ¡Pues si no puedo verte! ¡Quemaré todo el hospital! ¡Toma esto! ¡Tempestad infernal!

Como si estuviera loco, el dios comenzó a lanzar ataques de fuego con los que había convertido la cafetería en un verdadero infierno. Pero June seguía esquivando los ataques y golpeando su cuerpo con puñetazos y patadas que, si no le habían dañado lo suficiente, lo estaba irritando.

Pero era lo propio que en algún momento se descubriera algún punto débil a aquella técnica y Euro la había descubierto, porque en el momento en que June iba a golpearle, él la agarró por el cuello con una sádica sonrisa en los labios.

June. ¿Cómo... pudiste... verme? - preguntó casi sin aire -

Euro: Estúpida, te has valido de mi temperamento para engañarme, soy uno de los cuatro dioses cardinales del viento y por lo tanto, puedo notar cualquier cambio en él, y al moverte lo produces. Ahora sí se acabó. ¡Muere!

- ¡Trueno del alba!

El frío ataque atacó cayó sobre el desprevenido dios, congelándolo al instante, el aire frío que provocaba el recién llegado bajó la temperatura del ambiente y apagó inmediatamente el fuego del lugar.

June sonrió, se trataba de Hyoga, caballero de bronce del cisne. La amazona sonrió antes de caer inconsciente al suelo. Ellie fue corriendo a ayudarla, mientras Hyoga miraba extrañado la estatua de Euro, en la que él ya no estaba.

Pasillo, Hospital Central

En aquel lugar las cosas se estaban poniendo peliagudas, Zephirus y Notus se enfrentaban sin cuartel a Shiryu y Shun quienes no portaban sus armaduras.

Shiryu: ¡Largaos de aquí o sufriréis las consecuencias!

Zephirus: No tengo intención de huir. ¡Brisa marina!

Una fuerte brisa empujó al desprevenido Shun estampándolo contra la pared. Pero enseguida se levantó preparado para atacar con su mejor técnica.

Shun: ¡Corriente nebular!

El ataque de Shun no parecía afectar en lo más mínimo a ambos dioses. Pero a Shun le preocupaba que no se rindieran, ya que su técnica era terriblemente agresiva y podía matarlos.

Zephirus: Eso ni llega al nivel de la brisa marina, y eso que es mi técnica más débil.

Shun: Por favor, os suplico que os rindáis. Si no lo hacéis, ésta corriente se convertirá en tempestad y podría matarlos - suplicó con su sensibilidad de siempre -

Zephirus: No seas tan soberbio muchacho, esa brisa sólo era una advertencia. ¡Pero esto no! ¡Ola destructora!

Una ola de destrucción en forma de viento cortante se dirigía a Shun, quien ya estaba apenado, pues ya nada podía salvarles.

Shun: ¡Tempestad Nebular!

Al final la ola golpeó a los guerreros estampándolos contra la pared. Sin embargo, por increíble que pareciera, los dioses se habían hecho uno con la tempestad, moviéndose a través de ella como si estuviera caminando por un camino sin baches.

Shun. ¿Cómo lo habéis hecho? ¡Mi ataque es imparable! - exclamó sorprendido al tiempo que se levantaba -

Zephirus. Te creo pero nosotros somos uno con el viento, podemos caminar por tu tempestad por muy terrible que fuera. - decía aún dentro de la tempestad - ¡Prueba tu propio ataque!

La tempestad nebular desencadenada por Shun se volvió en su contra destrozándolo por completo, estaba entre la espada y la pared pues zephirus ya estaba preparando un nuevo ken.

Zephirus: ¡Ola de destrucción!

A Shun no le dio tiempo de ver ni sentir nada pues se desmayó a causa de las heridas, habría muerto de no ser por la ayuda de Shiryu quien se interpuso usando una camilla de metal como escudo, que no impidió que sufriera leves daños.

Zephirus: Estúpido, sólo retrasas lo inevitable. Notus, no te entrometas. - le dijo -

Notus. Lo que tu digas. - tras aquellas palabras que pronunció lacónicamente, desapareció entre los vientos -

Zephirus ya que no tienes tu armadura, por lo menos te concederé la ventaja de una pelea de uno contra uno. ¡Tempestad marina!

Una fuerte tempestad se desató en el ambiente pero Shiryu la resistía como si nada, su cosmo-energía no hacía más que elevarse hasta llegar al 7º sentido.

El caballero se abalanzó sobre Zephirus, éste comenzó a descargar ondas de choque formadas por vientos turbios que eran destruidos por el cosmos de Shiryu.

Shiryu: De esto no podrás protegerte. ¡Siente la cólera del dragón!

El puño capaz de invertir el flujo de una cascada, destrozó el peto de la armadura ante el total desconcierto del dios cardinal, pero como si fuera un acto reflejo, escapó de ahí gracias a su habilidad con el viento.

Zephirus: ¡Maldito seas! - exclamó furioso al ver como su pecho sangraba y casi no podía respirar - No me dejas más remedio que utilizar mi más terrible técnica. ¡Ven a mí, Viento del Oeste! - entre las manos del dios se empezó a concentrar el aire del lugar -

Shiryu llevó instintivamente la mano al pecho, pues el aire parecía estar desapareciendo y sus pulmones ya pedían oxígeno.

Zephirus: Nadie puede resistir este ataque, la falta de aire te despojará de tus cinco sentidos y entonces esta será la bala que te fulmine. ¡Ciclón caótico!

De la bola de energía empezó a salir un remolino que arrasaba con todo lo que se ponía por delante e iba directo al caballero del dragón, quien estaba de rodillas privado de sus sentidos. Sin embargó, su cosmos aún no cesaba de elevarse, provocando la preocupación del dios cardinal.

Shiryu: ¡Aunque muera en el intento no dejaré que matéis a Seiya! - exclamó con decisión, levantándose - ¡Esto no podrás esquivarlo por mucho que lo intentes! ¡Cien dragones de Rozan!

El cosmos del dragón estalló de forma abrumadora rivalizando con el ciclón, la armadura de Zephirus acabó de destruirse y su piel era desgarrada por el poder de su propio ataque, intentó huir fundiéndose con el ciclón pero en aquel momento decenas de dragones surgieron de Shiryu, no había escapatoria, su cuerpo fue destrozado completamente por el ken mientras Shiryu caí desmayado.

Shiryu: ¡Agh! Seiya...

Habitación de Seiya, Hospital Central

Seiya estaba realmente exaltado, había sentido como el cosmos de Shiryu se apagaba lentamente, además de la llegada de aquellos cosmos tan terribles. Pero las chicas lo tenían agarrado pues estaba demasiado débil.

Seiya: ¡dejadme! ¡Tengo que ir a ayudarles!

Seika: estás muy débil hermano, relájate.

Saori: Seiya debes descansar, las continuas luchas te han debilitado no quiero que mueras. Por favor, no vayas. - suplicó -

Seiya: Pero... Saori.

Shun-Rei: Hazle caso a Saori, yo también estoy preocupada por Shiryu pero sé que saldrá con vida de ésta, confía en que tus amigos venzan a sus enemigos, tú aún no te has repuesto.

Toma. No te preocupes seiya, yo iré a ayudar.

El pegaso, pese a no estar totalmente convencido, decidió desistir. El hermano de Marin saltó por la ventana dispuesto a ayudar a su hermana, cuyo cosmos se había debilitado en gran medida.

Cafetería, Hospital Central

Ellie y June habían salido corriendo del lugar por orden de Hyoga. estaba claro que, por muy sorprendente que fuera, el dios cardinal había escapado de su ken congelante.

Hyoga. Ahora que se han ido los demás dime. ¿Cómo has huido de mi ataque tras ser congelado?

Euro: Ja, ja, ja. ¡Estúpido! ¿Cómo piensas que vas a congelar a uno de los discípulos de Eolo? ¡Da igual cuan frío sea tu ken! ¡Tendrías que congelar todo el aire de la zona!

Hyoga: Exageras tu poder. ¡Polvo de diamantes!

Ráfagas de hielo fueron lanzadas a la velocidad de la luz creando varias estatuas de hielo con forma de su enemigo pero éste seguía esquivando sus ataques, riéndose del caballero del cisne.

Euro: ¡Ja, ja, ja! es divertido jugar contigo pero es el momento de finalizar este combate. ¡Remolino de fuego!

Hyoga: ¡Maldito! Círculo de hielo.

El ken de fuego arrasó con todo lo que se interpuso por delante, incluido Hyoga, quien había resistido. Aunque su cuerpo estuviera calcinado, el caballero sonreía con satisfacción.

Euro: Ja, ja, ja. Da igual que te protejas, acabarás cediendo. ¿Qué? ¡AGH! ¿¡Qué es esto?

Tras su pequeño momento de gloria, el dios cardinal se dio cuenta de la cruda realidad, un círculo de aire helado lo rodeaba y pese a su intentos de salir de él, éste no hacía más que crecer y crecer, apretándolo más y más.

Hyoga: Eso que te rodea es el círculo de hielo, una de las técnicas más básicas de los caballeros del cisne. Pero sirve perfectamente para atrapara a enemigos escurridizos como tú, el círculo te irá apretando más y más hasta que te sea imposible escapar.

Euro: ¡No seas iluso! ¡Puedo derretir este estúpido ken con mi infernal cosmos!

Hyoga: ¿Crees que voy a permitirlo? Al menos tendrás el honor de recibir la técnica de mi maestro. ¡Morirás probando el cero absoluto! - el caballero juntó sus manos en forma de cántaro -

Euro: ¡Imposible! ¡Ningún guerrero de hielo ha conseguido semejante poder! - exclamaba aterrorizado -

Hyoga: ¡La ejecución de la aurora!

Nada pudo salvar al dios cardinal del rayó congelante. El círculo que ante sus ojos parecía irrompible fue destrozado cual papel, y su cuerpo se congeló a una temperatura que ni todo el aire caliente del mundo podría elevar, el cero absoluto.

Sin más, el caballero del cisne cayó al suelo completamente agotado, su cuerpo estaba plagado de graves quemaduras que requerían atención.

Fuera del Hospital, Tokio

El ángel Toma llegó a gran velocidad sólo para ver el macabro espectáculo que le era mostrado. Los caballeros de bronce y su hermana estaban desmayando con sus armaduras de bronce resquebrajadas, sólo Jabu y Marin las mantenían más o menos intactas.

Otra cosa que llamó la atención de Toma, fue la estatua de hilo que había en el centro. Un misterioso guerrero de cabellos azul pálido, dejaba unas rosas negras a pie de una Shaina congelada.

Boreas: ¿Quién eres?

Toma: Esperaba que me reconocieras, esto aumenta mis sospechas sobre vuestro Señor. Soy Touma de Ícaro, antes era un ángel del Olimpo.

Boreas: Mmm Interesante. - murmuró - ¿Y qué eres ahora?

Toma: Me he unido con la Diosa Atenea.

Boreas. Otro traidor, bien, acabaré contigo para cumplir de una vez mi misión.

Ambos contrincantes se intercambiaron miradas de fuego intenso, cosa que difiere con el frío ambiente, el cosmos de Boreas se alzaba impresionante sobre la zona, como si estuviera retando a Toma, que no se quedaba atrás.

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Notas de Autor:

Un nuevo capítulo lleno de acción e intriga (¿Cuál?). Como ven, nuevos enemigos que no aparecieron en la primera versión se han puesto en escena, sólo queda esperar a quien culparan de éste ataque.¿ A Abel o a Apolo? Habrá que pensar como Seiya... He de decir algo sobre los combates, cortos pero intensos al estilo OVA, la razón es que éstos enemigos tienen apenas el nivel de un dios asgardiano y eran cuatro, y como ya ven, no tenían armaduras por lo que estaban expuestos a los ataques de sus enemigo, pero las batallas se pondrán más intensas próximamentes. Si tenéis quejas, dudas, o comentarios mandadlos a: lordomegawanadoo.es

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