Capítulo 4

"El secuestro de Seika"

18 de Septiembre del 1998

Oeste del Jardín, Mansión Kido

Las tres amazonas se pusieron en posición ofensiva, no les sonaba el nombre ni el tipo de caballero que decía ser Caronte, pero sabían con exactitud a que dios servía y a que había venido.

Detrás de su máscara, Marin formaba un rostro preocupado, había dejado de sentir los cosmos de Jabu, y los demás caballeros de bronce, ni siquiera un atisbo quedaba.

Marin: ¡Shaina, June! Id a comprobar que pasó con los caballeros de bronce. ¡Deprisa! - ordenó, a lo que las amazonas asintieron -

Mientras las dos guerreras iban a la zona Este del jardín, Marin empezaba a hacer arder su cosmos, pero Caronte no se había movido de su sitio ni encendido su cosmos.

Marin: Por muy poderoso que seas te advierto que no te dejaré pasar fácilmente de aquí. - advirtió dibujando con sus manos la constelación de Águila -

Caronte: Vamos, ni siquiera pudiste contra Boreas. ¿Crees que vas a poder hacerme siquiera un rasguño? - dijo con ironía, sorprendiendo a Marin - Pude comprobar las técnicas de todos los caballeros de Atenea, lo hice pensando en que sería una batalla difícil, pero al ver vuestra actuación frente a simples dioses cardinales, la verdad es que creo que ni valió la pena.

Marin: ¡Cierra la boca arrogante! ¡Meteoros!

Cientos de puños a una velocidad superior al sonido azoaron todo el jardín, pero el guerrero astral parecía no inmutarse, quedándose quieto sin tratar de esquivar o detener los golpes.

Caronte: "Es divertido jugar, pero ya he calentado bastante. No puedo perder el tiempo con el primer plato" - pensó sonriente - ¡Por los colmillos de Cancerbero!

Caronte atravesó los meteoros a la velocidad de la luz, destruyéndolos con su cosmos, Marin pudo esquivar el ataque gracias a su parecido con la Garra del Trueno que usa Shaina y sus reflejos, pero sentía que ese ataque podía destrozarla de un solo impacto.

Caronte: Sólo retrasas lo inevitable. ¡Por los colmillos de Cancerbero!

Marin: ¡Patada de Águila!

El choque hizo retumbar toda la zona, el ataque de Caronte desgarró por completo a Marin, estampándola contra el suelo varios metros lejos.

La joven amazona se levantó con mucha dificultad, observando la marca de su pie en el rostro de Caronte, que no parecía mostrar signos de dolor, sino que seguía caminado hasta ella, Marin no podía moverse, el cosmos de su adversario se lo impedía.

Una sonrisa sádica se formó en el rostro de Caronte, lo que asustó a la amazona, la levantó por el cuello con una mano, apretando con fuerza, ahogándola, mientras con su brazo libre, empezó a golpear en todas partes con puños y patadas a gran velocidad, hasta que al fin la soltó, Marin calló desfallecida más no muerta, el guerrero astral la pateó, apartándola de la zona.

Caronte: Tú no vales la pena. - afirmó, viendo a un furioso Touma que ya encendía su cosmos hasta el infinito -

Este del Jardín, Mansión Kido

El espectáculo que vieron Shaina y June las dejó heladas, Geki estaba completamente destrozado e inconsciente, a Ban le habían arrancado la cabeza y a Jabu tenía el cuello roto, no había ni rastro de Ichi ni de Naichi.

Dos guerreros estaban en aquel lugar, ambos llevaban armaduras muy parecidas a las escamas de Poseidón, pero del color del coral. Uno de ellos era una sirena como Thetis, aunque con un rostro mucho más siniestro, resaltaba el color rojizo de su armadura. El otro llevaba una armadura diferente, que a Shaina le recordó a Dócrates, repartidas por su coraza se podían observar nueva cabezas de serpiente: Dos en las hombreras, dos a cada lado del casco, tres en el pecho en forma de trinidad y dos en las rodillas. Sus cabellos eran de color oscuros como sus ojos, abundantes y parecían querer alcanzar el cielo, igual que la sirena, aquel guerrero tenía una sonrisa verdaderamente siniestra.

June: ¿Quiénes sois? - preguntó desafiante, preparándose para la lucha -

- Soy Víctor de la Hidra, guerrero de las profundidades. . se presentó -

- Y yo soy Ángela de Caribdis, sirena del Océano Profundo.

Shaina: ¿Os ha enviado Poseidón? - preguntó, imitando a su compañera de armas -

Víctor: ¿Poseidón? ¿Crees acaso que guerreros de nuestro linaje serviríamos a un usurpador? - las guerreras mostraron signos de extrañeza pero no bajaron la guardia -

Ángela: Nosotros servimos al único y legítimo dueño de los mares.

Víctor: Aquel que limpió los mares primitivos.

Por mucho que Shaina supiera dela mitología, no lograba entender a que dios estaban sirviendo, de todos modos, el hecho de que estuvieran ahí significaba que eran enemigos.

Shaina: Nos da igual a que dios sirvan, son el enemigo, o se largan o sufrirán la peor de las muertes.

Ángela: Ja, ja, ja. ¡Qué graciosa eres! ¡Víctor, tú ocúpate de la otra! ¡Ésta es mía!

El guerrero de la hidra asintió y, antes de que June pudiera reaccionar, la empujó lejos de la zona, dando a entender que Ángela no quería intromisiones.

Ángela: Bien, ahora estamos solas. Prepárate para morir. !Siente las Zarpas de Caribdis!

Shaina: ¡No te será fácil! ¡Por las Garras del Trueno!

Y así, ambas guerreras se enzarzaron en un intercambio de golpes y contragolpes del que salían chispas que destruían todo lo que tocaban, ninguna de las dos parecía tener ventaja.

Mientras tanto, en un lugar algo apartado, June encaraba a su adversario, pese a su tamaño el tipo era rápido, pero había algo con lo que no contaba, gracias a su entrenamiento con Albiore de Cefeo y posteriores esfuerzos, ella tenía una capacidad de combate superior a la de un santo de plata, tenía ciertas posibilidades de vencer.

Cada vez se le hacía más difícil esquivar los puñetazos de Víctor, quien no parecía cansarse nunca, es más, parecía que disfrutara. De inmediato June se agachó y antes de que el guerrero reaccionase le golpeó con su látigo, lanzándolo por los aires.

June: Mucho músculo, pero no eres muy fuerte.

Sin embargo, la amazona se adelantaba a los hechos, el guerrero de la hidra ya había reaccionado y se lanzaba en picado a por ella, quien tuvo que hacer uso de toda su velocidad para esquivar al gigante.

Al chocar, Víctor produjo lo que parecía una tormenta de arena, pero no dejó tiempo a que June respirara pues inmediatamente se lanzó de nuevo a por ella, esta vez saltando sobre ella.

Víctor: ¡Fuerza mortal! - gritó juntando las manos en un solo puño con el que golpeó a una sorprendida June -

June: ¡Látigo Santo!

Ante la atónita mirada de Víctor, June formó con su látigo una cruz de luz en el cielo, que de inmediato se lanzó hacia él estampándolo contra el suelo, lo que más le sorprendió es que el ataque había atravesado su armadura.

Entrada a la Mansión Kido

Los tres santos de Atenea junto a Orestes, corrían a la salida de la mansión pero algo se los impidió, un guerrero, de cabellos blancos y cortos, de ojos verde esmeralda y rostro arrogante, enfundado en una armadura de coral parecida a las escamas de los generales marinos les cerraba el paso, tenía cogido por el cuello a un desfallecido Tatsumi.

Seiya: ¡Suéltale! - ordenó Seiya -

- Encantado. - obedeció de manera cínica, estampándola contra un cuadro de esos abstractos. -

Tatsumi: "Cuadro 10 millones de yens" - pensaba -

Seiya observó con furia al guerrero. Tenía muchas igualdades con la armadura del dragón marino pero más bien parecía que su "escama" representaba a alguna serpiente.

Los cuatros caballeros encendieron sus cosmos a lo que el tipo respondió de igual manera.

- Soy Talión de Leviatán. He venido a por la cabeza de Atenea, apartaos de mi camino.

Una fuerte explosión de cosmos estampó a los guerreros contra la pared, cientos de objetos de incalculable valor, eran destruidos por el poder de Talión, quien sonreía de forma arrogante.

Tatsumi: "12 millones, 13 millones, 50000 yens... ¡Agh!" - pensaba dolorido -

Talión: ¿Lo habéis sentido? ¡Ese es el poder de Leviatán, el Rey de las Bestias marinas!

Ante la atónita mirada de Talión, los caballeros lo encaraban sin ningún rasguño y sonriéndole de forma irónica.

Seiya: Si ese es todo tu poder me temo que deberás rendirte si no quieres que te aparte por al fuerza. ¡Meteoros de pegaso!

Shiryu: ¡Dragón naciente!

Hyoga: ¡Trueno del Alba!

Orestes: Resplandor de luz!

Sabedor del poder de aquel ataque lo destrozaría, Talión lo esquivó pero aprovechó que los caballeros habían bajado la guardia para despedazarlos. Empezando por una patada giratoria que golpeó simultáneamente a los caballeros de bronce, para luego darle un p'uñetazo al Corona, pero éste sabía bien su juego y paró su puño con la mano.

Orestes: Seiya, Shiryu, Hyoga. Id con los demás, yo me ocupo de éste. - dijo sin soltar a Talión, quien hacía más y más fuerza.

Los caballeros asintieron y salieron de la mansión, Tatsumi aún estaba tirado en el suelo, en estado de shock.

Talión: Me estoy aburriendo. ¡Descarga de anguila!

El cosmos dorado del profundo, recorrió el cuerpo de Orestes causándole un dolor leve pero que fue suficiente para que lo soltase, pero Talión no se apartó sino que siguió golpeando incansablemente al Corona, hasta que éste último se uniera al juego y también golpeara, sin duda, la ventaja del guerrero del Sol era evidente.

Oeste del Jardín, Mansión Kido

Touma encendió con furia su cosmos y se lanzó sin pensar contra Caronte, quien bloqueó el golpe con su antebrazo y contraatacó con sus garras, clavándoselas en el estómago, pero el ángel no estaba dispuesto a rendirse tan fácilmente y empezó a golpear con fuerza a la velocidad de la luz al guerrero astral, y esos golpes, sí hacían mella en él.

Caronte sabía que Touma se había dejado atrapar para tenerlo a tiro, pero no contaba con su temible poder, el guerrero astral se mantuvo firme a los puñetazos furiosos del hermano de Marin, encendiendo su cosmo-energía, que empezaba a convertirse en una llama destructora.

A causa del dolor mutuo que ambos sentían, Caronte por los golpes, y Touma por las brasas, ambos se apartaron. El ángel lanzó decenas de lanzas que el guerrero astral esquivó gracias a su velocidad, pero Touma lo igualaba e incluso superaba por lo que pudo alcanzarle patearle el rostro con fuerza.

Touma: Ahora verás. ¡Gran Altura!

El ken elevó por los cielos a Caronte, quien se sentía impotente, la caída fue atroz para el guerrero, pero aún estaba intacta su armadura, sólo su rostro estaba golpeado.

Caronte: Maldito traidor. - murmuró entre dientes. -

Touma: ¡Relámpago divino!

EL guerrero astral no se movió sino que apartó el ken lejos, haciendo arder la copa de un árbol. Juntó ambas manos, formando una esfera anaranjada con su cosmos.

Caronte: ¡Bomba estrellada!

Un impulso invisible empujó la esfera contra Touma, quien pese a que pudo alejarse, recibió la onda expansiva, el ken había destrozado el jardín, dejando un gran agujero, no muy profundo, pero sí extenso,. Lo más preocupante era que Caronte ya había formado una nueva esfera que lanzó de inmediato contra Touma, esta vez le dio de lleno.

Caronte: Bien, se acabó, ahora iré a por Atenea y... ¿¡Qué? - exclamó al ver a un Touma sonriente enfrente de él -

Touma: Un ataque, por muy poderoso que sea, no tiene efecto en un caballero de Atenea.

Caronte: Tú no eres un caballero de Atenea.

Touma: Ahora sí lo soy. - corrigió golpeando con fuerza a caronte en el estómago, quien fue empujado por el impacto dejando un surco en el jardín -

Este del Jardín, Mansión Kido

Shaina y Ángela continuaban su combate, aún ninguna de las dos parecía cobrar ventaja pero la amazona de plata empezaba a cansarse, mientras que la sirena se veía muy decidida, incluso más que al principio, su cosmos de monstruo se hacía más y más grande, y parecía tragarse el de Shaina, tal como hacía la bestia en el mito.

Ángela: De esta manera es muy aburrido, mejor acabemos rápido con esto. ¡Remolino destructor!

De sus dos manos surgió un gigantesco remolino que empezó a tragarse todo cuanto se ponía en su camino. La amazona trataba de mantenerse firme, elevando su cosmos hasta el infinito, pero el ken la atraía cada vez con más fuerza hasta que no pudo resistirse y fue atrapada por el remolino, la amazona dio cientos de vueltas mientras el ataque la enviaba a los cielos, en cuestión de segundos la joven ya caía desfallecida pero Ángela lanzaba otro remolino que la destrozaba más y más, y eso en un continuo combo de pequeños remolinos que la sirena lanzaba al cielo, con la intención de que cuando Shaina cayera al suelo, sólo fuera cenizas.

Pero las cosas no eran así de sencillas, estaba usando tanto poder para divertirse con la amazona que ya empezaba a cansarse, aunque Shaina había caído al fin al suelo, ya sus sentidos no le respondían.

Ángela: "Je, je, je. Da igual que me hayas agotado, estás acabada" - pensó mientras se acercaba de forma amenazante -

June lo tenía mucho más crudo, después del efecto sorpresa que obtuvo gracias a la técnica de Albiore de Cefeo, Víctor no la había dejado ni respirar, esta vez no sólo daba puñetazos a diestra y siniestra sino que daba patadas a ras de suelo, altas, bajas y todo tipo de combinación extrañas que hacían a June más difícil esquivarlas.

June: ¡Bomba celeste! - gritó, atacando con fuerza la cabeza del profundo desde el aire, la fuerza del látigo había aumentado gracias a la altura -

Víctor: ¡Agh! ¡Brujas ahora verás! - exclamó furioso pues el látigo había partido parte de su casco -

La amazona de bronce del Camaleón no pudo hacer nada, en un fugaz movimiento el guerrero la atrapó en un abrazo semejante al de los osos.

Víctor: ¡Nueve venenos!

Por increíble que pareciera, las cabezas de serpiente que tenía la armadura de la hidra mordieron cada parte de la armadura de June, quien gritó de dolor, de cada herida brotaba sangre, el peor golpe fue en la cabeza, la cabeza de serpiente más grande destrozó la máscara y clavó sus dientes de metal en la frente de la joven, por suerte la herida no fue muy profunda en ninguno de los casos, pero un siniestro dolor casi espiritual comenzó a recorrer el cuerpo de la mujer caballero.

Víctor: ¡Huy! Veo que eres muy atractiva, y yo que pensaba que las mujeres caballero llevaban máscaras para ocultar su fealdad. ¡Ja, ja, ja! Lo reconozco, eres fuerte. Pero mi técnica lo es más, no sólo he destrozado los puntos clave de tu armadura sino que te he envenenado con el más terrible de los venenos, el de la hidra de Lerna. Ahora tus cinco sentidos se irán apagando poco a poco, no eres más que un vegetal. - dicho aquello, la soltó con desprecio - Creo que me divertiré un poco contigo antes de mandarte al Hades. Je, je, je. Me has molestado demasiado niña estúpida.

Con un sadismo aterrador, Víctor empezó a golpear brutalmente a la amazona, que tenía la mirada perdida, ni siquiera sentía el dolor, pero en un momento dado, la joven se volvió invisible gracias a su recién adquirida habilidad, en realidad actuaba como un animal irracional, cuyo único objetivo era sobrevivir.

Jardín, Frente a la Mansión Kido

Los caballeros corría con todo su pavor, dispuestos a saber quien atacaba la casa de su diosa, pero una misteriosa cosmo energía les cortó el paso..

- ¡Prisión de Agua!

Alrededor de los caballeros, con una extensión que ocupaba toda la zona, se formó una esfera de líquido que, pese a no estar en estado sólido, se mantenía quieto en forma de prisión esférica.

Hyoga: ¿Qué ha pasado?

Shiryu: Siento una cosmo-energía muy poderosa que nos rodea.

Seiya: ¡Alguien trata de encerrarnos! ¡Pero no lo conseguirá! - exclamó lanzándose a por la parte de la esfera que tenía enfrente -

Hyoga: ¡Seiya no!

Seiya: ¡Meteoros de Pegaso!

Seiya sonrió pensando que sus meteoros serían suficientes para quebrar la prisión, sin embargo Shiryu, gracias a su ceguera, pudo darse cuenta del error en el que había caído su amigo, el ken del Pegaso fue devuelto, como si la prisión fuera el cosmos de un dios, Seiya fue golpeado por sus propios meteoros, que lo estamparon contra el suelo.

- Ja, ja, ja, ja. - se reía una voz de eco que rodeaba la prisión, el exterior de ésta había desaparecido, ya nada se veía a través de la gigantesca esfera - No sean ilusos, atacar esta prisión es como atacar a los dioses, veo que vuestra arrogancia no ha disminuido. -Shiryu e Hyoga levantaron a un malherido Seiya, mientras traban de hallar el cosmos de su enemigo - Si queréis destruir esta prisión, deberéis vencerme.

Con lentitud, un nuevo caballero bajó a través de la esfera, su armadura era de un color rojo intenso, con tonalidades azul marino, ciertas partes de la armadura del guerrero le recordaban a los caballeros de los abismos, lo más asqueroso del tipo era su piel, repleta de escamas, como si se tratara de un hombre-pez, pese a que se suponía que era calvo, no se podía saber con seguridad pues llevaba un ostentoso casco.

- Y para vencerme necesitaréis un milagro. - aseguró mientras su pies tocaban el suelo y los caballeros de Atenea encendían sus cosmos.

Entrada de la Mansión Kido

El choque de fuerzas entre Orestes y Talión destrozaba la zona ante un atónito Tatsumi que ya había perdido la cuenta, llegó un momento en el que el Corona había dominado por completo la situación y empezó a golpear a la velocidad de la luz al guerrero profundo, quien trataba de protegerse con us brazos, pero no podía dejar de ser empujado por el asedio de su adversario.

Un gritó de guerra fue la señal que salvó a Orestes de ser atrapado por la explosión de cosmos pero sentía que la intención de su adversario no era atacarle con su cosmos sino apartarlo de él.

Y era exactamente esa la intención del guerrero de Leviatán, quien extendió sus manos hacia delante al tiempo que su cosmo-energía se encendía, cubriendo todo su alrededor.

Talión: ¡Llamas de Leviatán!

El cosmos lanzado por el guerrero, se transformó en una destructiva llamarada de un misterioso color azulado que consumió toda la sala de entrada de la mansión, todo fue desintegrado y Tatsumi quedó completamente inconsciente por la impresión de lo que aquella destrucción significaba económicamente.

Talión: "Ja, ja, ja. Se acabó, le he matado" - pensó sonriendo -

Este del Jardín, Mansión Kido

Ángela de Caribdis encendía su cosmo-energía mientras su garras parecían volverse más afiladas, debía acabar rápido con aquella amazona para poder ocuparse de lo importante.

Ángela: Vas a morir niña, je, je, je. - reía saboreando el momento -

Shaina: "Maldición, mis cinco sentidos me han abandonado. ¿Por qué no puedo alcanzar el Séptimo Sentido? ¿Por qué?" - se preguntaba -

Ángela: ¡Zarpas de Caribdis!

Geki: ¡Abrazo de Oso!

La sorpresa fue mutua entre la amazona y la sirena, las dos pensaban que Geki, como los demás, estaba muerto paro parecía que no era así, gracias al efecto sorpresa pudo atrapar a la sirena, salvando a Shaina de una muerte atroz, lo más increíble era que Geki empezaba a emitir un cosmos dorado, al tiempo que su fuerza aumentaba, su abrazo estaba ahogando a Ángela.

Geki: ¡Shaina, corre!

Shaina: No... - negó mientras trataba de mantenerse en pie - No Geki, vete, esta es mi pelea. - le pidió -

Geki: Pero... Shaina. ¡Estás muy mal! - dijo tratando de convencerla, al tiempo que Ángela se empezaba a librar del abrazo de Geki -

Ángela: No seas orgullosa... ¡Agh! Je, en cuanto me libre de este mastodonte no tendré piedad. - amenazó encendiendo su cosmos al límite -

Shaina: Da igual, yo tampoco... ¡Agh! Pienso tener piedad de ti... ¡Aparta Geki! ¡Garras del Trueno! - la amazona surcó el aire encendiendo más y más su cosmos - ¡Soy una mujer caballero al servicio de la diosa Atenea y me deber es protegerla por encima de todo!

Ángela: Si eso es lo que quieres... ¡AH! - rechazó al santo del oso con su poderosa cosmo-energía y se lanzó a por su enemiga - ¡Por las Zarpas de Caribdis!

Geki lo observó todo como si fuera una película a cámara lenta, ambas guerreras estaban al límite de sus fuerzas, aquel golpe sería definitivo para definir la batalla.

Una vez chocaron, Shaina logró destrozar el peto de la escama de Ángela, pero lamentablemente ésta pudo desgarrar el estómago de la amazona, todo señalaba a que la sirena daría el golpe de gracia pero no fue así, la dejó caer y golpeó el punto de la herida con un dedo, haciendo que dejara de sangrar, luego se alejó de un salto.

Geki: ¿Adónde vas? - preguntó inquisidor, poniéndose en guardia -

Ángela: Este combate queda en empate, pero dile a Shaina que esto no acaba aquí, de todos modos mi misión no era acabarlos, nos veremos en el Santuario.

La sirena desapareció, o eso parecía pues Geki pudo ver como corría en dirección al Santuario, lo más extraño era que para Geki, Ángela iba demasiado lento. ¿A caso había alcanzado el Séptimo Sentido?

Pero no había tiempo de pensar en tonterías, el santo del Oso corrió a socorrer a una malherida Shaina, quien pese a que había dejado de sangrar, aún no podía moverse.

Geki: ¿Estás bien Shaina?

Shaina: Déjame Geki, yo puedo levantarme sola, esto no es nada para una amazona... ¡Agh! - un chorro de sangre salió de por debajo de la máscara de la joven ante la preocupada mirada del santo del Oso -

Geki: Shaina estás mal...

Shaina: June está peor que yo, está débil, debes ir a ayudarla.

El caballero del Oso asintió, sabedor de que la amazona no se dejaría ayudar, uso sus sentidos para encontrar a June, cosa que le resultó muy difícil ya que el cosmos de su compañera de armas estaba muy debilitado, pero lo pudo localizar y fue a buscarla a la velocidad de la luz.

Prisión de Agua, Entrada a la Mansión Kido

La reacción de los caballeros no se hizo esperar, los tres se lanzaron a por él de forma impulsiva pero pasó algo que los dejó helados, tal como pasaba con los guerreros de la Isla Espectro, su armadura hacía que su golpes resbalasen por ella, aparte que l enemigo era bastante flexible, a una velocidad mayor que la de ellos, el guerrero pateó a Shiryu y a Hyoga para luego golpear a Seiya en el estómago con una patada giratoria que perforó el peto de su armadura y lo estampó junto a sus compañeros contra el suelo.

- ¿Eso es lo único que saben hacer? - preguntó con tono de arrogancia mientras su cosmos se encendía nuevamente - No sois merecedores de enfrentarme.

Sin esperar a que los santos pudieran ponerse de nuevo en guardia, el guerrero se lanzó contra sus enemigos, los golpeó como si estuviera efectuando una danza, era tal la perfección de sus movimientos que los caballeros no hallaron ningún punto hueco en su ataque/defensa, pero Shiryu, gracias a su ceguera, pudo encontrar uno.

Shiryu: ¡Dragon Naciente! - la patada resbaló en la armadura pero el tiempo en que lo trataban de golpear, el guerrero se quedó con la guardia baja -

Hyoga: ¡Ahora! ¡Rayo de la Aurora! - el destello fue tan fugaz que el guerrero apenas pudo esquivarlo, la mitad de su cuerpo se quedó congelado -

Seiya: ¡Meteoros de Pegaso! - cientos de golpes a la velocidad de la luz golpearon al guerrero que tenía los pies congelados -

Pero aquella ventaja no duraría mucho, la capa de hielo que cubría la mitad del cuerpo de aquel caballero tan inhumano fue destruida por su cosmos, al tiempo que entre sus manos se formaban dos bolas de energía.

- Bombas de Hidrógeno.

El ataque fue devastador, la onda de choque dañó gravemente al trío de santos que no querían rendirse, aunque el caballero no paraba de lanzar bombas destructoras, los caballeros seguía acercándose más y más a su adversario, hasta que lo tuvieron a tiro de nuevo, esta vez usarían toda su cosmo-energía, y eso era reflejado en sus armaduras, que se volvían doradas, bañadas por sus esplendorosos cosmos que cubrían a un asustado guerrero.

- ¿Qué? ¡Alto! No podéis hacer nada contra mí. - aseguraba mientras entre sus dos manos formaba una gigantesca bomba de hidrógeno - ¡Cañón de oxígeno!

Seiya: ¡Ahora verás! Me llamarán la cometa pegaso!

Hyoga: Siente el frío del Cero Absoluto. ¡Ejecución de la Aurora!

Shiryu: Ahora sentirás el poder sagrado del dragón. ¡Cien Dragones del Monte Rozan!

El choque de kens fue tal que hicieron estallar el disparo del misterioso guerrero y a él mismo, la prisión se resquebrajó por la explosión al tiempo que las armaduras volvían al color de bronce que las caracterizaba. Los santos cayeron de rodillas por el esfuerzo, ni siquiera sabían a quien habían matado.

Oeste del Jardín, Mansión Kido

La batalla entre el ángel y el guerrero astral llegaba a su clímax, los dos combatientes no dejaban respirar al otro, en un confín de sendos golpes y contragolpes, aquello era realmente tenso, sus cosmos los imitaban, enfrentándose con fervor o al menos eso parecía.

Sin duda las garras de Caronte eran una terrible arma a tener en cuenta, pero no tenía nada que envidiarle los puños del ángel de la Libertad, sin duda aquellos dos combatientes parecían estar a la altura pero, el caballero Astral no estaba usando todo su poder.

Touma: ¡Gran Altura!

Caronte: Ni lo sueñes. ¡Por los colmillos de Cancerbero!

El ataque de Caronte impidió que Touma pudiera elevarlo a los cielos para poder esquivar el fuerte golpe, sin embargo el ángel no se rendía y descargó un fuerte ken de relámpagos sobre Caronte, que extrañamente ni rasguñaron su armadura, aprovechando la confusión de su adversario, Caronte le dio un fuerte rodillazo en el estómago, seguido por un suples, para luego hacerlo girar una y otra vez hasta estamparlo contra un árbol cercano, pese a sus heridas, el orgulloso hermano de Marin no dudó en levantarse de nuevo, lanzando sin descanso lanzas que Caronte esquivaba con relativa facilidad, acercándose peligrosamente al ángel.

Touma: No me atraparás de nuevo. ¡Relámpago divino!

Esta vez, Touma había encendido su cosmos hasta el 8º Sentido y su ken pudo empujar con fuerza a Caronte, aunque los daños no fueron graves pues pudo protegerse con sus brazos en posición de defensa.

Touma: ¿Cómo? ¡He usado todo mi poder y su armadura ni se ha rasguñado! - exclamó sorprendido, sin bajar la guardia -

Caronte: Je, je. Iluso. - murmuró mientras apartaba lo poco que quedaba del ken de Touma - Por mucho que hagas arder tu cosmos, jamás podrás destruir una de las albas de Apolo. - el ángel mostró signos de sorpresa, dando a entender que no sabía de lo que estaba hablando - Verás, a diferencia de las armaduras de Atenea, las escamas o los sapuris. Las albas no son creadas con sangre y polvo de estrella, surgieron del Sol, y por tanto, son las más resistentes que existen sobre el universo, son tan poderosas como las de los pretorianos. Ja, ja, ja. Ni en cien años traidores como vosotros podríais siquiera rasguñarlas.

Pero pese a las palabras de aquel caballero arrogante, el ángel de la Libertad no desistía en su empeño de vengar a su hermana y proteger a la diosa, de nuevo encendió su cosmos pero de una manera que nunca antes había sido vista en un ángel-

Caronte:"No debo confiarme, pese a todo es un ángel escogido por los dioses para ser su protector, debo tomarme esta batalla más en serio" - pensó mientras acercaba sus dos manos con las palma mirándose entre sí y un hilo de electricidad negra se formaba - ¡Bola Sombra!

Una esfera empezó a formarse, se volvía cada vez más y más grande, sin llegar a extremos pero Touma la observaba sin miedo.

Touma: Ahora te mostraré que la voluntad de los seres humanos es muy superior al poder de los dioses, eso es algo que he logrado aprender gracias a Atenea y sus caballeros y ahora te lo mostraré. ¡Mensajero de Libertad!

El cuerpo del ángel se iluminó, transformándose sin duda en una estrella y se lanzó como si fuera un bólido contra Caronte, la esfera negra fue disipada por el brillante cosmos que parecía divino pero no lo era, era la voluntad humana que todo lo puede, el mayor de los poderes. El golpe rasgó la armadura ante la mirada atónita de Caronte que escupió sangre a causa del fuerte impacto, y así comenzó un nuevo duelo mano a mano entre los dos combatientes, esta vez equilibrado.

Este del Jardín, Mansión Kido

June seguía huyendo, sus cinco sentidos seguían sin responderle y ella sólo podía escapar de los embastes de aquel guerrero, que destrozaba la superficie con sus fuertes puños, Víctor en verdad disfrutaba con aquel juego pero estaba empezando a cansarse.

Víctor: ¡Me estoy cansando! ¡Destructor de mares!

Con ambas manos juntas, el malvado guerrero de la Hidra golpeó el suelo, un fuerte terremoto destrozó la zona, haciendo que June se cayera, su camuflaje ya no la protegía, pero todo daba igual para ella, estaba como ida, Víctor no pareció percatarse, se lanzó a por ella con una sonrisa siniestra.

Víctor: Ja, ja, ja, ja. ¡Ja, ja , ja! El destructor de mares es una técnica tan poderosa, que es repudiada por Poseidón, es capaz de destruir el agua, dañando la superficie marina y, si el que la usa es lo suficientemente poderoso, puede dividirlo en dos tal y como lo hizo Moisés, pero en tierra firme también es efectiva.

Aún deseoso de hacer sufrir a la amazona, sin tener en cuenta de que la chica estaba prácticamente en coma, el guerrero la tomó por el cuello y empezó a apretar más y más.

Víctor: Ja, ja, ja. ¿Ves niña? No valía la pena que huyeras porque de todos modos te iba a atrapar y ahora, sufrirás mi ira.

Geki: ¡Suéltala! - ordenó el santo del Oso, cuyo cosmos se había vuelto tan intenso como el de los caballeros de oro -

Víctor: ¿Eh? Lo que tú digas. - dijo tirando lejos a la amazona como si fuera basura -

Geki gruñó antes la actitud de aquel asesino, de sólo ver como había dejado a June aumentaba su ira y su cosmos a la vez, Víctor mostraba atisbos de preocupación, pero su orgullo le impedía mostrar miedo, encendió de nuevo su cosmos dispuesto a hacer añicos al santo del Oso.

Geki: ¡Prueba mi más reciente técnica! ¡Furia salvaje!

Víctor: Si eso es lo que quieres. ¡Noveno Impacto!

Mientras el caballero del Oso surcaba el terreno dispuesto a embestir a su enemigo, de éste surgieron ocho figura más, la distracción de Geki les sirvió a las sombras para poder golpearlo sin que pudiera hacer nada, ocho impactos resquebrajaron su armadura pero el peor fue el Noveno Impacto, el golpe del guerrero profundo fue tan terrible, que le destrozó las costillas, pero Geki no estaba dispuesto a rendirse y contraatacó con una llave de judo que lanzó lejos al gigante.

Esta vez, Geki pudo embestir al guerrero marino y lo siguió con cientos de golpes que en principio parecían ir a la velocidad del sonido pero cada vez se volvían más y más rápidos hasta alcanzar la velocidad de la luz, la escama de Víctor quedó diezmada ante tal asedio pero el caballero de Oso no paraba, el guerrero decidió hacer uso de su más poderosa técnica.

Víctor: ¡Nueve Venenos!

El guerrero trató de atraparle pero no contó con que su cosmos lo rechazara, todas las cabezas de serpiente fueron destruidas junto a su armadura, el caballero no estaba dispuesto a dejarle vivir.

Víctor trató de protegerse de los continuos golpes de Geki pero estos seguían aumentando de velocidad, Geki preparó un puño en el que concentró todo su cosmos, mientras el caballero de la hidra cargaba también su último ken.

Víctor: ¡Furia de las mil bestias! - mil cabezas de serpiente, que recordaban a la hidra que ganaba tres cabezas cada vez que le cortaban una, se dirigieron a por el santo del Oso quien preparaba su ken -

Geki: ¡Golpe del Rey de las Bestias! - del puño salió una ráfaga de cosmos que atravesó el corazón de Víctor, quien cayó fulminado, pero el santo del Oso no pudo esquivar el ken de su adversario y quedó inconsciente con la armadura destrozada -

Pero la caída de Geki no era triste, el caballero sonreía, sabedor de que había hecho lo que pudo, había vencido a uno de los enemigos de su diosa, la había protegido tanto como lo hubieran hecho Seiya y los demás, y no solo eso, había alcanzado el conocimiento del 7º Sentido.

La muerte de Víctor no fue nada, se produjo en un destello, el ken había atravesado su corazón con armadura y todo, ni siquiera pudo mostrar alguna expresión en el momento de su muerte, simplemente calló derrotado, por Geki del Oso.

Entrada de la Mansión Kido

Talión saboreaba con fervor su victoria, sin percatarse de la muerte de su compañero Víctor, o de la huída de Ángela, dirigió su mano con la palma orientada al lugar donde detectaba el cosmos de Orestes y se dispuso a rematarlo pero el grito de una mujer se lo impidió.

Seika: ¡Basta! - gritó la hermana de Pegaso, adoptando una posición de combate, trataría de usar sus conocimientos de defensa personal para ganar tiempo - ¡No te permitiré que mates a Atenea!

Talión: ¿Qué no me permitirás que? - preguntó amenazante mientras caminaba hacia ella, cubriéndola con su sombra -

Sin dudarlo, Seika se lanzó a por el con una patada alta, pero el guerrero simplemente la curio por el pie y la estampó contra la puerta, destruyéndola, al tiempo que Tatsumi seguía contando.

Luego, el profundo de Leviatán volvió su vista para encontrarse con Orestes, que no dudó en golpearlo en el rostro y lanzarle un ken en el estómago que al explotar dejó la armadura hecha un asco.

Talión miro desde su vergonzosa situación al serio Corona que lo apuntaba con la palma orientada hacia abajo, la cual resplandecía con preocupante intensidad.

Talión: ¡No! ¡Espera... no! - gritó rogando, pero Orestes no hacía caso a sus lamentos -

Orestes: No eres merecedor de vivir en este mundo. ¡Resplandor de Luz!

El ken destruyó de forma inmediata al profundo, muerte que estuvo empapada por un grito de dolor que atacó los sensibles tímpanos de Seika, que aún no podía acostumbrarse a tanta muerte, la joven se levantó y secó la pequeñas lágrimas que recorrían su rostro, iba a agradecerle a Orestes lo que hizo por ella pero éste simplemente se largó, la joven hermana de Pegaso, le siguió sin dudarlo un instante.

Tatsumi suspiró, al menos el segundo piso y el resto de la mansión se salvaron, pero entonces se rompió el techo y calló la bañera y prácticamente todo lo que había en el cuarto de baño, al mayordomo de los Kido casi le da un infarto.

Oeste del Jardín, Mansión Kido

La batalla entre Touma y Caronte continuaba, los combatientes no podían prestar atención a sus alrededores porque una sola distracción podía ser fatal, y más para Touma que estaba utilizando todas sus fuerzas de forma no muy sensata, su cuerpo irradiaba una luz segadora que contrastaba con la oscuridad que empezaba a emanar del cosmos fulgente del caballero astral.

En un momento dado, los guerreros dejaron distancia para chocar sus kens, el impacto producido por la conjunción de la luz y la oscuridad dejo una brecha que desequilibraba la realidad pero ninguno pareció darse cuenta.

Caronte, aburrido de aquel constante martirio, extendió ambas manos con las palmas abiertas, su cosmos se encendió con mucha intensidad.

Caronte: ¡Fuerza del Tártaro! - de sus manos surgieron dos haces de la más intensa oscuridad que Touma había visto, era tal la velocidad del ken que el ángel no pudo defenderse, chocó contra él provocándole e más terrible de los dolores, su cosmos y su espíritu decaían ante aquella misteriosa fuerza que no parecía ser el cosmos, por muy maligno que fuera, nunca había sido como el que Caronte irradiaba, pero el ángel se dio cuenta, que el caballero astral, también sufría daños colaterales con esa técnica, y por eso cortó el ataque -

Aunque Caronte parecía estar terriblemente cansado, sudoroso y su cosmos se había apagado misteriosamente, Touma estaba mucho peor, aquel había envenenado su cosmos, había destruido su espíritu, no estaba en condiciones de luchar, sin embargo, Caronte ya empezaba a volver a estar en forma, ya que sólo había recibido una centésima parte de aquella fuerza misteriosa.

Deseoso de acabar con aquel combate, Caronte formó de nuevo una bola sombra, y lanzó el ken directo a Touma, pero un milagro sucedió, Seiya apartó el ken con su mano desnuda, él y los caballero habían llegado.

Y en aquel momento todo pasó mu deprisa, Orestes también se unió a la batalla, pero antes de que se efectuara un nuevo combate, Caronte pudo ver a Seika, entonces recordó las ordenes de Febo Apolo, a la velocidad del rayo lanzó cuatro kens de oscuridad que derribaron a sus oponentes el tiempo suficiente para que pudiera coger a Seika y largase en dirección al Santuario, sabedor de que en ese estado no podía arriesgarse a enfrentar a tantos caballeros a la vez, Seiya fue el primero en levantarse y se dio cuenta de que Caronte se había llevado a su hermana.

Seiya: ¡¡¡¡SEIKAAAAAAAAAAAAA!

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Notas del Autor:

Un nuevo capítulo con acción a diestro y siniestro, je, je, je. Sin duda espero que me hallan salido bien las peleas pues creo que eso es lo que peores me da, y más habiendo cinco peleas a la vez je, je. En cuanto a lo de la misteriosa fuerza y el guerrero sin nombre, los que hayan leído la versión anterior de este fic sabrán de que cosas estoy hablando .y los que no, pues deberán esperar (sean pacientes). Los profundos o guerreros de las profundidades son personajes nuevos al igual que Eolo y los dioses cardinales, su existencia y el hecho de que trabajen para Apolo será desvelado a medida que avance el fanfic y los más avispados en mitología sabrán a que dios se refieren los caballeros del Océano Profundo, puede que muchos secretos se disipados en el próximo capítulo "Viaje al Santuario". Y para terminar quiero hacerles una pregunta a los que leyeron la versión anterior, y lee ahora esta: ¿Cuál le gusta más? Comentarios, quejas y respuesta a esa pregunta a: lordomegawanadoo.es o a