Capítulo 6

"El Bosque Ilusión"

18 de Septiembre del 1998

Coliseo de los Caballeros, Santuario del Sol la Luna

El heterogéneo grupo de caballeros se acercaba cada vez más a la esfera, que ahora parecía tan gigantesca que podría aplastarles, Atenea sentía que un cosmos infinitamente poderoso provenía de aquella bomba de oscuridad.

El primer impulso del joven Kiki fue acercarse pero la esfera lanzó una ráfaga negra que lo empujó hacia atrás y dejo un pequeño hoyo en el suelo.

Kiki: ¡Ay! ¿Esa cosa está viva a qué? - preguntó calmándose el chichón de su cabeza -

Shiryu: Siento un cosmos maligno tan temible como el de Hades, de hecho es como si esta esfera fuera parte del dios de los Muertes.

Atenea: Siento exactamente lo mismo que tú, Shiryu.

Geki: ¡Pues dejen de sentir y hagan algo porque ya viene la caballería!

Los caballeros miraron hacia atrás alertados y pudieron ver a los soldados divinos atravesar cada edificio del derruido Coliseo, cualquier cosa que se interpusiera en el camino de aquel ejército era destruido por las lanzas doradas que portaban, los centauros continuaban su paso inexorablemente.

Seiya: O, no. ¿Qué vamos a hacer?

Orestes: Está claro que sólo nos queda luchar.

Geki. No necesariamente, varios de nosotros podríamos quedarnos cuidando la retaguardia mientras los demás entran en esa esfera.

Shaina: Yo estoy de acuerdo con la idea de Geki.

Touma: Y yo.

Orestes: Se ve que usan la cabeza, está bien, nosotros nos quedamos mientras Atenea y los caballeros divinos entran.

Hyoga: Pero nada nos dice que podamos entrar en ese campo oscuro.

Shun: Si no probamos, jamás sabremos.

Y así, Atenea y sus cuatro caballeros divinos encendieron sus cosmos, la mirada de la diosa guardaba la misma decisión que tuvo en Asgard, el valor de los santos les hizo posible que sus auras quebraran el oscuro campo, abriéndose la puerta a otra realidad.

Mientras ellos entraban, Geki, Shaina, Touma y Orestes se quedaron esperando al mortal grupo, el Corona hizo un gesto para que los demás se apartaran y saltó hasta que el Sol se viera reflejado en su armadura.

Orestes: ¡Resplandor Solar! - el poderoso ken destruyó todo cuanto fue alcanzado por la brutal energía, más de la mitad de la guardia había sido diezmada -

Nada más el Corona cayó al suelo, los demás se lanzaron a por el resto que estaban algo desorientados, pero pronto entraron en combate.

Shaina: ¡Garra del Trueno!

Geki: ¡Golpe del Rey de las Bestias!

Touma: ¡Lanzas de Libertad!

Orestes: ¡Puño de Luz!

Y así los caballeros se enzarzaron en una brutal batalla contra los centauros en la que la habilidad, y no la fuerza, era lo importante. Al tiempo en que los caballeros conocían su peor pesadilla.

Esfera Plutón, Santuario del Sol y la Luna

Los cuatro caballeros de bronce, dirigidos por la diosa Atenea caminaban por la densa oscuridad, nada más entrar, lo único que veían era el negro color de la noche, pero a la vez sentían que se encontraban en algún tipo de templo.

El divino cosmos de Atenea trataba de enfrentar a las garras de la oscuridad que intentaban avasallar los valientes espíritus de los santos. Pronto, alguna vocecita en el interior de Saori le dijo que debía parar, la diosa se concentró hasta tal punto en que su cosmos estalló en un destelló de luz dorada que permitió a los santos ver que se encontraban en una especie de templo satánico por las estatuas que decoraban la zona, lamentablemente fue sólo un momento y pronto volvieron a tener sólo la cálida luz de la diosa de la sabiduría y la guerra, que cubría el centro de aquel templo, señalado por una especie de pentagrama.

Seiya: ¡Maldición! ¿Adónde nos habrá llevado esa esfera?

Shiryu: Os parecerá extraño pero la sensación de entrar aquí fue la misma que cuando fuimos tragados por el portal dimensional de Kanon, al menos yo sentí eso.

Hyoga: Te comprendo Shiryu, yo también sentí eso.

Shun: Sí, es como si atravesáramos todo el universo en un solo paso. - los santos asintieron, dando a entender que todos sintieron la misma sensación -

Saori: Así es mis caballeros, esa es la sensación de ir de una realidad a otra. Pero esta ve fue más fuerte, esta dimensión es puramente maligna.

Seiya: Es cierto lo que dice Atenea, en cada trozo de aire que respiro noto la maldad de este mundo, pienso que deberíamos salir de aquí cuanto antes.

Hyoga: Concuerdo con Seiya, siento que la oscuridad me asfixia.

Shiryu: Lo mismo me pasa, lo maligno nubla nuestras mentes y corazones, es una sensación que te oprime el pecho.

Shun: Esperad amigos. - los caballeros detuvieron su camino a los primeros pasos, observando que su diosa se había mantenido en el mismo sitio y miraba un lugar entre las tinieblas que era apuntado por la cadena punzante del caballero Andrómeda - Mis cadenas me alertan de que hay alguien aquí.

- Je, je, je. ¡Ráfaga oscura!

Del lugar donde todos miraban surgió una fina aguja de cosmos que estuvo a punto de golpear el cuello de Atenea, por suerte la cadena redonda bloqueó el ken., al mismo tiempo en que la punzante se dirigía al sujeto entre las sombras que simplemente la agarró y la usó para estampar a Shun contra la pared, así mismo lanzó cientos de ráfagas oscuras que los caballeros se vieron obligados a esquivar, de forma instintiva Pegaso dejó a Atenea a buen recaudo algo lejos del combate y se unió a sus amigos siguiendo sus cosmo-energías, en semicírculo rodeando al misterioso guerrero que empezaba a mostrarse.

- Bienvenidos sean a la Esfera Plutón, soy Caronte de Plutón, caballero Astral de la Oscuridad. - se presentó el guerrero -

Seiya: ¡Tú eres quien secuestró a mi hermana! ¡Dime donde está bastardo o...! - gritó guiado por la inmensa furia que le corroía -

Caronte: ¿O si no qué?

Seiya: ¡Sentirás el poder de Pegaso! - contestó lanzando cientos de golpes a la velocidad de la luz que golpearon al caballero astral sin causarle daño alguno -

Caronte: Patético.

El orgulloso santo se lanzó imprudentemente contra Caronte, quien pudo atrapar su puño con relativa facilidad, para luego tirar de él y lanzar una "Bola Sombra" que aplastó terriblemente al caballero a quien pateó en el rostro para estamparlo contra Shiryu a Hyoga, de nuevo Shun lo encaraba. Pero fue Saori la que se puso enfrente.

Saori: Esperad caballeros, este ha sido quien ha asesinado a mis santos a invadido el Santuario, se merece sufrir las muertes pero antes necesito saber algo de él. ¿ Qué es esta esfera?

Caronte: Je, je. Como sabrán ahora, soy gustoso de los discursos, así que aceptaré responderte, hermosa joven. - Seiya mostró rabia al escuchar las palabras de aquel demonio pero se contuvo - Este Santuario ha sido reconstruido por el cosmos del Dios Sol, con la intención de crear un nuevo Oráculo de Delfos pues el viejo ha sido usurpado por el traidor Abel. Y como saben el Templo del Sol fue desde siempre la representación del Sistema Solar, y ese templo ha renacido aquí. En el Santuario hay nueve esferas que se adentran más y más hasta llegar al Gran Salón. Y ahora es cuando llega lo interesante. Cada esfera es el portal a una dimensión, fueron creadas por el Titán Cronos y su ambiente puede ser desde helado hasta infernal según esté más cerca del Palacio o no, esta es la esfera más fría y oscura de todas.

Ante el discurso del caballero, los santos empezaron a darse cuenta del frío que hacía, pero era más el dolor de sus almas, como si fuera el espíritu el que estaba siendo congelado.

Caronte: Si queréis adentraros en el Santuario tendréis que vencer a los cinco caballeros astrales del Exterior. Cada esfera se encuentra en un lugar distinto de este monte, lleno de los viejos campos de entrenamiento que usaban los caballeros. La esfera de Júpiter se esconde en la vieja cascada, la esfera de Saturno está en el pico más alto de los Riscos de la Locura, la esfera de Urano está en el centro del Cinturón de Hipólita, la esfera de Neptuno está en las profundidades del Bosque Ilusión y esta esfera está en el Coliseo, principio y fin del entrenamiento de los caballeros.

Saori y los santos habían reflexionado sobre el discurso de Caronte, Seiya sabía perfectamente donde estaba cada esfera y mentalmente se preparaba para la batalla.

Caronte: Deberéis vencer a los cinco caballeros astrales para que se rompa la barrera del palacio del Viento, que es la entrada al corazón del Santuario. Y eso es toda la presentación que puedo daros, del Templo del Sol.

Seiya: Gracias por la información, como agradecimiento tu muerte será rápida. Saori retrocede.

Saori: ¿Pero?

Caronte: De ningún modo lucharé contra una diosa, me temo que esos no son mis planes.

Los santos no entendieron a que se refería Caronte hasta que vieron como Saori era rodada por la oscuridad, comiéndosela, pronto la diosa fue tragada por la misma tierra ante la impotencia de sus caballeros.

Seiya. ¿Qué has... hecho?

Caronte: Je, je. Sólo la Mano de Dios podrá salvarla, y tenéis doce horas para conseguirlo, no me culpéis a mí sino al arrogante que encendió el Reloj de las Doce Casas que ni siquiera existen.

Shiryu: Bastardo. ¿¡Adónde has enviado a Atenea? - gritó fuera de sí -

Caronte: Ha caído en las entrañas de Nyx, caerá poco a poco en la oscuridad de la Señora de la noche hasta que en Doce Horas su cuerpo se destruido por las Fuerzas del Caos.

Hyoga: ¡Asesino! ¿No te bastó con matar a tantos inocentes para que ahora cometas el sacrilegio de intentar matar a la diosa Atenea?

Caronte: ¿Sacrilegio? ¡No me hagáis reír! Habéis levantado la mano contra los mismo dioses ustedes, Atenea es una traidora y merece pudrirse en la oscuridad.

Shun: ¡Pagarás tus infamias!

Caronte. Eso lo veremos. ¡Por los colmillos de Cancerbero!

Sin previo aviso el caballero astral golpeó con sus garras a los cuatro caballeros, que cayeron para luego levantarse. Hyoga lanzó un ken de hielo que fue apartado por Caronte quien no veía lo que se le venía encima.

Shun: ¡Por la Onda del Trueno!

Shiryu: ¡Por el furor del dragón!

Hyoga: ¡Por los meteoros!

Pese a que los kens golpearon de lleno al guerrero, que siempre estaba cubierto por la oscuridad, su armadura no fue dañada en lo más míos.

Caronte: ¡No sigáis molestando! - su cosmos maligno explotó en una bomba que apartó a los caballeros de bronce, estampándolos contra el suelo -

Coliseo de los Caballeros, Santuario del Sol y la Luna

Shaina, Geki, Orestes y Touma veían los cuerpos calcinados de los centauros con respeto, pues sabían que eran guerreros que sólo podían obedecer las órdenes de sus superiores, pero que en realidad eran soldados con honor.

Los caballero miraron hacia la esfera, cuya densidad parecía haber aumentado, una terrible sensación recorrió los cuerpos de los guerreros, como un mal augurio pero no había tiempo de esperar.

Un poderoso y gigantesco guerrero de armadura roja y dorada a la vez los encaró, era moreno y su aspecto hizo recordar a Shaina viejas batallas.

Shaina: ¡Dócrates! - gritó, llamando la atención de Geki -

Dócrates: ¡Vaya Shaina! ¿De modo que al final te uniste a estos idiotas en vez de morir en nombre del Gran Patriarca como hice yo?

Shaina: ¡No digas tonterías! ¡Tú eras un asesino al que le fue entregada su armadura de forma injusta! En verdad todos los que creíamos y obedecíamos a Gigas no deberíamos ser considerados caballeros de Atenea. - reflexionó con tristeza -

Dócrates: Que tonta eres, Atenea no vale el esfuerzo de nadie, ni tampoco Gigas, ese cobarde rehuyó de la ira del Patriarca, de todos modos el Señor ahora es un fantasma en el Hades, he decidido obedecer las órdenes del nuevo señor de esta Tierra. ¡Apolo!

Orestes: Je, vaya. ¿Ahora ese dios resucita a ratas para hacer el trabajo sucio? - preguntó riéndose -

Touma: Creía que los dioses sólo se servían de los ángeles del Olimpo y los elegidos, pero Apolo sólo se dedica a usar a los muertos como carne de cañón, no merece el título de dios del Olimpo.

Dócrates: ¡Silencio! ¡No permitiré que levantes infamias en contra del Febo! En su sabiduría nos ha dado nuevas armaduras bañadas por el Sol y tan resistentes como los Ropajes de Oro. Así que ahora. ¡¡SOY INVENCIBLE! ¡Meteoro de Heracles!

El ataque fue devastador, obligando a que los cuatro guerreros se apartaran, pero pronto Geki y Shaina se precipitaron sobre el mastodonte.

Geki: ¿Te crees que por una armadura nueva serás más poderoso que los caballeros que luchamos por la justicia? ¡No seas arrogante! ¡Golpe del Rey de las Bestias!

Shaina: ¡Ahora comprobarás lo poderosos que nos hemos vuelto! ¡Garra del Trueno!

Ambos golpes golpearon al unísono al gigante, empujándolo, pero la respuesta fue peor, dos puñetazos estamparon a los cansados santos que llevaban demasiado tiempo, aún así se levantaron de nuevo.

Geki: ¿¡Qué hacen ahí? ¡Deben ir a la esfera!

Shaina: ¡Nosotros nos ocuparemos de Dócrates!

Orestes y Touma asintieron, y se fueron de inmediato a la Esfera de Plutón, mientras que Shaina ya luchaba por destruir la armadura del gigante con sus garras, pero Dócrates la apartó de un manotazo.

Geki: ¡Maldito bastardo! ¡Golpe del Rey de las Bestias!

El cosmos de Geki se volvió nuevamente dorado, y el puño atravesó la armadura como el papel, pero ahora estaba atrapado, no podía escapar.

Dócrates: ¡Ja, ja, ja! ¡Idiota! ¡Aunque hayas atravesado mi armadura ahora no podrás moverte! ¡Toma! ¡Toma! - gritaba mientras golpeaba con fuerza al santo del Oso -

Shaina: ¡Por el pájaro llameante!

El furioso ataque rasgó el brazo del caballero al servicio de Apolo pero no consiguió siquiera moverle de ahí, el temible gigante la apartó con un violento revés de mano y volvió a impulsar su mano para golpear al valiente Geki, pero algo estaba pasando que lo hizo dudar, el santo estaba sonriendo.

Dócrates: ¿Qué te pasa! ¿¡Es que acaso eres masoquista o qué? - exclamó extrañado y fuera de sí, totalmente paralizado -

Geki: ¡Je! Nunca en mi vida utilicé esta técnica.- comentó - ¡pero ahora tú la sufrirás! ¡Kornephoros!

Un fuerte remolino de viento surgió del ken del santo, elevándole a él y a un aterrorizado Geki por los aires, una vez cayeron, el caballero de Atenea pudo sacar el brazo del cuerpo del guerrero de Apolo, que estaba más muerto que vivo.

Dócrates: ¿Cómo... cómo has? - preguntó con voz ronca escupiendo sangre -

Geki: Es la técnica de mi maestro, Argeti de Hércules, supongo que tú lo conocías, él me enseñó ese ken que ahora me ha salvado la vida.

Dócrates: Ya... veo... Bueno... ha llegado mi... hora.

Y así, el monstruoso Dócrates finalizó su nueva y corta vida ahogado en un charco de sangre, el caballero del Oso se volvió a ver a Shaina, quien tras su máscara, estaba anonada por la confesión de Geki.

Shaina: ¿Cómo es que fuiste entrenado por Argeti? - preguntó apenas -

Geki: ¿Le conocías? No me sorprende, siempre me decía que sería el más poderoso de los caballeros de bronce y que incluso me convertiría en un santo de plata cuando el tomara la armadura de Sagitario, ansiaba mucho obtener el poder de los caballeros de oro, pero fue un gran maestro a fin y al cabo.

Shaina: Sí, le conocía, se hacía llamar el "Caballero de plata más poderoso", pero sabíamos que fuera del Santuario habían otros más fuertes, como el Maestro Cristal y Albiore de Cefeo.

Geki: Je, je. Supongo que jamás aceptó el hecho de que no era invencible, pero era fiel a Atenea y al santuario, que en aquel tiempo estaba corrompido por el mal de Saga de Géminis.

Shaina: ¿Le sigues odiando cuando toda la Orden lo perdonó en la Guerra Santa contra Hades? En aquella ocasión, todos los caballeros bañaron sus pecados con su esfuerzo por entregarle la armadura de Atenea a toda costa.

Geki: Pienso lo mismo, yo también lo perdoné, después de todo, no era dueño de sus actos.

Tras esa conversación, los santos se fueron a la velocidad del rayo hasta la esfera, a Shaina le sorprendió que casi no alcanzaba ya a Geki, al tiempo que notaba que no usaba todo el poder que tenía escondido en su interior.

Coliseo de los Caballeros, Santuario del Sol y la Luna

Orestes y Touma, pese a estar frente a la enorme esfera maligna no podían atravesarla como hicieron los caballeros de bronce, lo peor es que ya empezaban a sentir que la diosa estaba en peligro.

La llegada de los santos empeoró las cosas ya que ellos sentían más duramente la falta de presencia de Saori Kido.

Geki: ¡La princesa! ¡Debe estar en peligro!

Shaina: ¡Tenemos que ayudarla! ¡Debemos entrar a toda costa!

Touma: Lo hemos intentado, pero esta esfera no tiene puertas.

Orestes: Y si la atacaos corremos el riesgo de destruirla con todos los que estén presentes.

Shaina: ¡Maldición! ¿Qué haremos entonces? Preguntó desesperada -

Los caballeros empezaron a reflexionar en lo que debían hacer, sintiendo los dolores de Atenea que los hacía desesperar, en aquel momento aparecieron Poseidón y los generales marinos.

Orestes: Ya habéis llegado.

Kanon: ¿Qué hacen aquí? ¿Por qué no habéis entrado en la esfera?

Touma: es imposible, parece ser que esa cosa nos rechaza.

Tetis: ¿Y por qué no abren una brecha?

Geki: ¿¡Estás loca? ¿¡Acaso quieres matar a Atenea?

Julián: Cálmate caballero, no fue la intención de Tetis, estamos tan preocupados por la diosa Atenea como vosotros. - los caballeros observaron al dios de los mares con desconfianza, pero Orestes detectaba la sinceridad del dios - Kanon, creo que esta esfera es el portal a una dimensión extraña. ¿Puedes comprobarlo?

Kanon: No ha duda alguna de que esta esfera es el portal a alguna dimensión desconocida, pero es muy poderosa, seguramente fue creado por algún dios muy poderoso.

Sorrento: ¿Un dios? ¿Qué dios controla las distintas dimensiones del Universo? - preguntó extrañado -

Julián: Sólo existe un dios capaz de controlar el espacio de tal manera en que pueda crear ese portal. Indudablemente se trata del padre de los dioses, el titán Cronos.

Krishna: ¿Cronos? ¿El Señor del Tiempo? ¿El Rey de los titanes?

Kanon: Concuerdo con lo que ha dicho Poseidón, sólo Cronos podría haber creado esto, sus poderes son infinitamente superiores a los de mi hermano y yo.

Julián: Si es el poder de Cronos está de por medio, no podremos abrir la esfera, Atenea está perdida. - aseguró apesadumbrado -

Geki: ¿¡Qué? ¡Sabía que no podríamos confiar en un antiguo enemigo de nuestra diosa! ¡La piensas dejar abandonada! ¡Pagarás tu traición!

El Santo del Oso estuvo a punto de golpear a Poseidón pero Shaina lo detuvo con mucha dificultad, por suerte el caballero se calmó, dándose cuenta de que había actuado impulsivamente.

Shaina: ¡Alto Geki! No olvides que es un dios.

Touma: Pero si no podemos sacar a Atenea, tampoco podremos hacer nada por los caballeros divinos. - añadió deprimido -

Orestes: Hay una forma. - los marinos y los santos miraron esperanzados al Corona, incluso Poseidón sintió emoción, aunque trató de ocultarlo - De entre los caballeros astrales hay uno que es el más poderoso y temido, el caballero astral de Venus, que representa la luz eterna, es poseedor de la Mano de Dios, un arma capaz de destruir toda barrera, pero es más eficaz contra el mal, estoy seguro que con esa arma sagrada podrá liberar a Atenea.

Shaina: ¿Y Seiya? ¿Y los demás santos de bronce?

Orestes: No os preocupéis, si son tan poderosos como lo mencionó Febo Abel, sólo con vencer a el caballero de Plutón podrán escapar.

Touma: Pero el caballero de Plutón es...

Geki: ¡Caronte! ¡Ese bastardo! - exclamó con furia -

Touma: Es muy poderoso, pero estoy seguro que Seiya y sus amigos conseguirán vencerle.

Orestes: Pero de todos modos sus cosmos y el de Kiki los podemos sentir, sin embargo, el aura de la diosa Atenea es prácticamente indetectable, no hay duda de que esta en las entrañas de Nyx, y si es así, sólo tenemos Doce Horas.

Julián: Con doce horas tenemos más que suficiente.

Kanon: Aún quedamos los generales marinos, dos santos, un ángel del Olimpo, un Corona y contamos con la ayuda del dios Poseidón, podremos hacerlo.

Touma: Shaina, según sé tu conoces el Santuario perfectamente.¿Podrías guiarnos?

Shaina: Conocí el Santuario cuando era controlado por Arles, y también por Atenea, pero creo que los cambios que ha hecho Apolo harán imposible que yo encuentre a ese caballero de Venus.

Kanon: Eso dificulta las cosas.

Krishna: Debemos ir inmediatamente, si ese caballero es tan poderoso necesitaremos de todo el tiempo que podamos.

Sorrento: ¡Debemos hacer algo!

Tetis: Emperador Poseidón, estamos a tus órdenes.

Julián: Sospecho que si el poder de la Mano de Dios es tan grande, debe estar muy cerca de Apolo ese Caballero Astral de Venus.

Geki: El corazón del santuario...

Shaina: Las Doce Casas del Zodiaco.

Kanon: Me pregunto como la habrá cambiado Apolo, esa zona debe estar muy distinta.

Touma: Sí, si Artemisa hizo tantos cambios estoy seguro de que un dios tan soberbio como Apolo no habrá vacilado en remodelar este Santuario a su antojo.

Orestes: Hay nueve caballeros astrales, es posible que los más poderosos, los del Interior, se encuentran en la parte del Santuario donde antes se situaban las Doce Casas.

Krishna: Pero si hay nueve templos con sus nueve protectores. ¿No nos impedirán que cojamos la Mano de Dios?

Isaac: Lo mismo pienso, es muy probable que tengamos que acabar con todos los caballeros astrales antes de coger la Mano de Dios.

Baian: Es mejor que dejemos esta tertulia porque... ¡Nos atacan!

Todos miraron como un ejército a infinito cubría por completo el Coliseo, eran cientos de miles de soldados divinos armados con sus lanzas, los allí presentes se quedaron paralizados ante tal ejército.

Geki: Ni siquiera un dios podría con tantos soldados.

Shaina. Tendremos que probar.

Julián: Yo jamás me echaré para atrás. ¡Sentid la ira de los mares!

Cientos de esferas de cosmos divino cayeron sobre los centauros, pero algo era diferente en aquellos soldados, tenían la mirada perdida y caían ante el ken divino sin parar su marcha fúnebre, los guerreros elevaron sus cosmos hasta el infinito y se abalanzaron a la batalla.

Shaina: ¡Por el Pájaro Llameante!

Geki: ¡Golpe del Rey de las Bestias!

Touma: ¡Puño Libertino!

Orestes: ¡Golpe de Luz!

Krishna: ¡Lanza Dorada!

Eo: ¡Furia del Lobo!

Baian: ¡Vientos Huracanados!

Kayssa: ¡Salamandra Satánica!

Sorrento: ¡Grito Mortal!

Kanon: ¡Explosión de Galaxias!

Isaac: ¡Aurora Boreal!

Julián: ¡Temblad ante la Ira de Poseidón!

Todos los kens acabaron con el frente, los caballeros golpearon con furia asesina a los soldados, al tiempo que el cosmos destructivo del dios destruía a muchos de los enemigos pero volvían más y más. La lanza de Krysaor, las seis bestias de Escila, y los demás golpes de los guerrero mantuvieron en su sitio a los centauro.

Isaac hizo un gesto para que todos salieran, incluso el dios hizo caso, estaba claro que por mucho poder que tuvieran sus kens, nunca acabarían con ese ejército infinito. Con todo el uso de su cosmos, sintiendo atisbos del 7º Sentido, el general marino preparó la mejor técnica de hielo, recordando su derrota a manos de Hyoga y el ken con el que le venció, Isaac adoptó la posición de una mujer con un ánfora, para luego lanzar su ataque.

Isaac ¡Ejecución Aurora!

Sin parar un segundo hizo un giro de media luna para congelar a todos los soldados, pero su cosmos se agotaba, su cuerpo se tensaba y cada vez llegaban más soldados, los guerreros ya preparaban de nuevo sus kens para encararlos, y fue en ese momento en el que el general de Kraken cayó de rodillas sonriente.

Isaac: Je, je. Al menos, pude alcanzar el 7º Sentido y llegar al 0 absoluto...

Baian y Eo no dudaron en sostener al inconsciente Isaac mientras Krishna, Touma y Orestes trataban de contener el avance de los infinitos guerreros que recorrían el coliseo helado con el invierno del 0 absoluto, Poseidón hizo n gesto para que sus generales huyeran, los caballeros de Atenea los siguieron sin dudar mientras Poseidón descargaba una explosión de cosmos que mantuvo contenidos a los soldados.

Y así, Julián siguió a sus guerreros, no muy convencido de huir de los centauros, pero realmente eran infinitos, sospechaba que algo pasaba y eso le llevó a tomar la inmediata decisión de escapar.

Shaina era la que iba algo más lento aunque no mucho, realmente los generales eran veloces y Orestes y Touma alcanzaban la velocidad de la luz, habilidad que sospechaba, Geki también había conseguido.

Se dirigieron al noreste, bordeando el Coliseo, si hubieran mirado a sus espaldas hubieran visto como los soldados divinos atravesaban la esfera de Plutón como espectros, ante la mirada de una guerrera con máscara.

- ¿Así que han caído en tan simple trampa? Si así son, me parece que no soportarán su visita al Bosque Ilusión. Y Shaina sabe muy bien a donde se están dirigiendo.

Un guerrero con escama con forma de ballena, era incluso más alto que Víctor, y su rostro era todavía más diabólica.

- ¿Quieres que los destruya?

- Desde luego, esas son las órdenes del Señor del Océano.

- Bien, entonces temo que no volverá a ver a su amiga, señora.

- Ella se lo buscó al unirse a una diosa tan débil. - dijo con frialdad -

El misterioso guerrero siguió sigilosamente a los caballeros, que ya huían de un ejército invisible, inexistente. La amazona enmascarada fue a un sitio a algo más alejado del lugar donde se dirigían los generales y los caballeros de la diosa.

Esfera Plutón, Santuario del Sol y la Luna

Los caballeros estaban algo magullados pero seguían encarando valientemente al caballero astral de la oscuridad, Kiki aún no se pudo reponer de la desaparición de Atenea y estaba concentrando todos sus poderes mentales para localizarla pero ciertas fuerzas se lo impedían.

El caballero del Cisne lanzó un ken de hielo que heló los brazos de caronte, al tiempo que Shun ataba su cuerpo con las legendarias cadenas de Andrómeda, y Seiya y Shiryu preparaban sus técnicas.

Shiryu: ¡Dragón Naciente del Monte Rozan!

Seiya: ¡Por los meteoros de Pegaso!

Pero el caballero astral sonrió, sus brazos se libraron de inmediato del hielo y pudo lanzar dos kens de oscuridad que estamparon a Shiryu y Seiya contra la pared.

Caronte: ¡Ahora van ustedes caballeros! ¡Garra del Demonio de las Sombras! gritó mientras colocaba ambas manos sobre su pecho para luego extenderlas a los lados, de sus dedos salieron diez medias lunas de oscuridad que destrozaron a Hyoga y Shun, quien tuvo que soltar al caballero astral -

Nuevamente los santos se levantaron pero esta vez, Caronte tomó la iniciativa, se abalanzó sobre Seiya dándole una patada alta que destrozó su peto, luego golpeó a Shiryu en el rostro con su ken oscuro, para acabar sacando las garras contra Shun a Hyoga.

Caronte: ¡Por los Colmillos de Cancerbero! - gritó lanzándose sobre los recién recuperados caballeros -

Shun: ¡Por la Onda del Trueno!

Hyoga: ¡Trueno del Alba!

La velocidad de caronte le permitió esquivar los kens de sus enemigos pero éstos no se quedaron parados y encararon al guerrero, la cadena punzante golpeó el peto del caballero astral causándole una parálisis momentánea al tiempo que Hyoga lanzaba su técnica congelante.

Hyoga: ¡Por el polvo de diamantes!

Una ligera capa de hielo cubrió de inmediato a Caronte mientras Hyoga y Shun salían a recoger a los maltratados santos, Kiki se uniío a ellos algo apesadumbrado.

Kiki: Lo siento chicos, pero no encuentro a Atenea. Si al menos mi maestro estuviera aquí. - comentaba con tristeza -

Seiya: Sí, estoy seguro que si Mu de Aries estuviera aquí podríamos sacar a la princesa sin problemas, pero...

Shun: Pero las almas de los caballeros de Oro están encerradas en estatuas de piedra, fueron condenados por los mismo dioses del Olimpo.

Hyoga: Los mismos dioses que ahora quieren purgar a la Humanidad, su juicio fue injusto.

Shiryu: Puede que si encontremos la Mano de Dios podamos liberar a los caballeros de Oro.

Seiya: ¡Sí! ¡Claro! Es posible que si esa arma es tan poderosa pueda deshacer el castigo de un dios. ¡Debemos recuperarla!

Caronte: Idiotas. - murmuró mientras su cosmos ardiente y maligno destruía el hielo de Hyoga - Para conseguir ese arma tendréis que vencerme primero. ¡Por las Entrañas de Nyx!

Todo el suelo se convirtió en una masa uniforme de aquel líquido que tragó Atenea, el pequeño Kiki pudo salvar a los caballeros pero lamentablemente él fue tragado, ante la impotencia de los caballeros.

Seiya: ¡NOOOOOOOOOOO! ¡KIKI! - gritó al mismo tiempo que golpeaba con furia y desesperación el suelo donde había caído el pequeño lemuriano -

Al tiempo que los puños de Seiya atravesaban el suelo sin resultado, los santos contemplaban con rabia la sonrisa de satisfacción de Caronte.

Caronte: Bueno, quería que vuestra muerte fuera rápida pero temo que no es eso los que deseáis. ¡Bola Sombra!

De la mano de caronte surgieron tres kens esféricos que destrozaron a los santos, agrietando sus armaduras, el caballero astral se lanzó a por Seiya con las garras ya sacadas.

Caronte: ¡Por los Colmillos de Cancerbero!

Seiya: ¡Cometa de Pegaso! - con una ira divina, el Pegaso golpeó con fuerza el rostro de Caronte, arrastrándolo poco a poco mientras su armadura era bañada por su dorado cosmos que iluminaba todo el oscuro templo, dándoles a los demás santos una vista espectral de pinturas y estatuas demoníacas -

Al final, el caballero astral fue empujado por la fuerza de Seiya hasta ser abrazado por la densa oscuridad. Los santos se juntaron con Seiya, también elevando sus cosmos hasta que sus armaduras fueran de oro.

Caronte: ¡Malditos! - se oyó entre la oscuridad - ¡La Garra del Demonio de las Sombras!

El ken de nuevo empujó a los santos pero sólo un poco, pese a su dolor, los caballeros de Atenea se mantuvieron firmes.

Shun: Ese guerrero es imparable, jamás podremos dañar su armadura sin las kamei.

Shiryu: Si nuestras armaduras volvieran a su estado divino estaríamos más igualados.

Seiya: Pero si no podemos destruir su armadura. ¿Cómo le venceremos?

Hyoga: ¡Sólo hay una manera de acabar con este monstruo! - exclamó mientras adoptaba la posición de una mujer agarrando un ánfora - ¡Ejecución de la Aurora!

Caronte: ¡No me atraparás a esa velocidad! - exclamó mientras esquivaba el ken, el cual sólo congeló la pared -

Hyoga: Demonios. - murmuró entre dientes -

Seiya: ¿¡Dónde estás bastardo?

Un puño surgió de la oscuridad y atacó a Seiya , derribándolo, en lo que un ken oscuro golpeaba a Shiryu, llevándolo por los aires para luego caer al suelo. Los santos sabían lo que pasaba, el cobarde del caballero astral estaba ocultándose de ellos en la oscuridad que se volvía cada vez más densa, ocultando sus cosmo-energías.

Diez brillantes medias lunas de color púrpura desgarraron las armaduras de Andrómeda y Cisne, desangrando a sus portadores.

Caronte: ¿Lo ven? Ja, ja, ja. ¡Jamás me venceréis en mi propio terreno! Mientras yo puedo moverme perfectamente en la oscuridad, vosotros no porque vuestras cosmo-energías son demasiado débiles para soportar las fuerzas de la Noche y no podéis encontrarme.

Pero el arrogante discurso del caballero de la Oscuridad fue interrumpido por cientos de meteoros de luz que la asediaron de forma súbita, al mismo tiempo que un dragón de energía ascendente golpeaba su mentón y una cadena punzante cortaba su mejilla, pronto supo que el hablar había sido un caso error porque el Cisne no dudó en atraparlo con su círculo de hielo.

Seiya: Pese a que tu estrategia era buena cometiste un grave error, tu voz delató tu posición.

Hyoga: ¿Tus últimas palabras...? - preguntó preparando su ken -

Caronte: Púdranse...

Hyoga: ¡Ejecución de la Aurora!

El ken congeló en una especie de ataúd de hielo a un Caronte demasiado tranquilo para haber sabido su destino, justo en el momento en que la "Ejecución Aurora" golpeó al caballero astral una fuerza oscura echó a los cuatro santos fuera de la esfera.

Seiya: ¡Agh! ¿Qué ha sido eso? - preguntó adolorido Seiya mientras veía la esfera de Plutón aún latente -

Hyoga: No lo sé, tal vez sea lo que pasa al vencer a un caballero astral.

Shun: Si no me equivoco aún nos quedan cuatro más para poder atravesar el Palacio del Dios del Viento, y así poder enfrentarnos al Caballero de Venus y conseguir la Mano de Dios.

Shiryu: ¿Adónde vamos ahora Seiya?

Seiya: Pese a que tengamos que ir a todos los lugares que nos dijo ese asesino, creo que lo mejor es que vayamos al Templo de Saturno en los riscos de la Locura.

Shun: Los riscos de la Locura.. - repitió lacónicamente -

Shiryu: Su sola mención aterrorizaría al más valiente guerrero.

Hyoga: ¿Qué es ese lugar Seiya?

Seiya: No lo sé amigos, sólo lo he oído nombrar, la gran mayoría de los caballeros de bronce que entrenan en el Santuario lo hacen en el Coliseo bajo la tutela de un caballero de plata, mi entrenamiento fue en el Manto del Cosmos Infinito un lugar cercano al Monte Estrellado donde se pueden contemplar las 88 constelaciones. - decías sonriente recordando su entrenamiento con Marin - Y ahí mi maestra me contó que en la parte más al norte del Santuario están los Riscos de la Locura, donde moran las almas de muchos guerreros que no pudieron ser caballeros, allí entrenan aquellos caballeros que quieren profundizar en el entrenamiento de la mente y el espíritu.

Shun: Entonces nuestro objetivo es el Noroeste del Santuario. - dijo mientras sus cadenas apuntaban en esa dirección -

Shiryu: Debemos marchar ahora.

Hyoga: Sí, no sé si lo habréis notado pero el reloj de las Doce Casas ha sido encendido, desconozco quien lo habrá hecho pero el fuego de Aries está casi extinto.

Seiya: Desde luego es muy extraño que haya sido encendido el Reloj de las Doce Casas, pero por lo menos así sabremos cuanto tiempo nos queda para conseguir la Mano de Dios y salvar a la diosa Atenea.

Y así, los cuatros santos de Bronce salieron a la velocidad de la luz, bordeando el Coliseo, que aún mantenía sus mazmorras y brutales centros de entrenamiento que fueron construidos en tiempos de Arles, pero los caballeros no podían imaginar, que la Esfera Plutón se estaba moviendo, lenta pero inexorablemente, a un sentido contrarios al de los caballeros y al de los generales marinos, al corazón del Santuario.

Bosque Ilusión, Noreste del Coliseo de los Caballeros

Los generales marinos observan hacia atrás, que el inmenso ejército que los perseguía había desaparecido, por las mentes de los marinos cruzaba la idea de que todo fue una ilusión, Touma y Orestes reposaban alejados del grupo mientras Shaina miraba a todos lados bastante nerviosa, Tetis, preocupada, fue a su lado.

Tetis: ¿Ocurre algo Shaina? - preguntó en voz baja -

Shaina: Nos hemos adentrado en el Bosque Ilusión, sin duda alguna, el que creó a aquellos soldados fantasmas quería llevarnos hasta aquí.

Tetis: ¿Y para qué?

Shaina: En este lugar nos enfrentaremos a nuestros peores miedos, pueden parecer ilusiones pera son muy capaces de hacer daño, el patriarca siempre prohibió que grandes grupos se adentraran en este paraje, pues podrían morir.

Tetis: Pero Poseidón podrá...

Shaina: No es tan fácil, antes este bosque estaba protegido por el Patriarca Arles, luego por Atenea y está claro que ahora Apolo protege este lugar con su cosmos.

Tetis: ¿Qué haremos entonces? - preguntó con algo de temor -

Shaina: Sólo nos queda alcanzar la salida cuanto antes.

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Notas del Autor:

Se empiezan a desvelar misterios, y a surgir otros, pero todo se desvelará tarde o temprano, en este capítulo y en los siguientes quise dar una visión general del Santuario aunque no se confundan, el 90 de lo que he dicho es todo inventado (menos la zona del Coliseo, el poblado, y las Doce Casas) pero he oído por hay que a la gente le gustaría saber mejor el funcionamiento del Santuario. Cómo habrán visto nos encontramos en un cliché de SS que es la "Saori en Apuros", tranquilos que esto no será un ya típico Saori duerme, los caballeros pelean sudan y casi mueren para salvar a Atenea que da un discurso, Seiya saca la flecha y... No, eso no pasará. Veremos si en el próximo capítulo "El Señor de la Destrucción", se desvela alguna de vuestras dudas, Insultos y comentarios a: lordomegawanadoo.es o a