CAPÍTULO 3

Unas horas más tarde y tras haber procesado todo el escenario, ya el cadáver estaba en una de las mesas de acero del Jeffersonian, con todo el equipo a su alrededor. Temperance y Zack miraban en profundidad todos los huesos ayudándose también con las radiografías que le habían sacado al cadáver.

- Todo indica que este hombre murió debido a un traumatismo craneoencefálico que le fracturó el parietal, es muy probable que muriera en el acto – decía Brennan mientras señalaba la radiografía del cráneo en uno de los ordenadores.

- Por la forma de la fractura ésta se debió hacer con un objeto puntiagudo – contaba Zack.

- Oye Booth, ¿estás bien o necesitas ir a vomitar? – dijo Hodgins conteniéndose la risa.

- Muy gracioso Hodgins, me hubiera gustado verte a ti allí. Y a ti ya te vale, ¿eh Huesos? – dijo mirándola.

- ¿Y por qué me culpas a mí?

- Tú eres la que se lo has contado a todos cuando hemos llegado – dijo enfadado.

- Oh vamos Booth, sólo es una anécdota – dijo ella riendo.

- Sí claro, una anécdota que me deja en ridículo –protestó él.

Mientras tanto, el resto del equipo, a excepción de Zack, observaban esta "pelea" y hacían un gran esfuerzo por no partirse de la risa allí mismo y en aquel mismo instante. Era tan divertido ver a esos dos discutir como un par de críos…

- Y vosotros tres, – dijo Booth mirándoles - esto no tiene ninguna gracia.

Esta frase fue el detonante para que los tres ya no pudieran aguantar más y comenzaran a reírse, ante un Booth cada vez más molesto.

- Vale, ya está bien – interrumpió Booth -. ¿Podemos seguir ya con el caso?

- Ángela, haz primero el retrato de la víctima, antes de que Zack limpie el cráneo – le pidió Temperance.

- De acuerdo amiga.

- Yo voy a llevarme todos estos restos de ropa y todas estas larvas – dijo Hodgins.

- Yo limpiaré el resto de los huesos – dijo Zack.

Temperance se fue a su despacho seguida por Booth. Se acababa de sentar delante de su ordenador cuando alguien tocó en su puerta.

- ¿La doctora Temperance Brennan? – preguntaba un chico joven con uniforme de repartidor a la entrada del despacho, con un ramo de flores en una mano y una carpeta en la otra.

- Booth miró extrañado a su compañera.

- Sí, soy yo – dijo Brennan.

- Tengo una entrega para usted – le dijo el chaval.

Temperance se levantó y fue hacia el joven, quien le entregó el ramo de flores y le pidió que firmase un documento para hacer constar que lo había recibido. Ella así lo hizo y el muchacho se fue, dejando a una Brennan sorprendida y extrañada al mismo tiempo, nunca en su vida le habían regalado un ramo como aquel, de hermosos tulipanes de color rojo, habría por lo menos unos 25.

- ¡Vaya! – exclamó Booth - ¿Y eso?

- Son tulipanes Booth, creo que eso es algo evidente.

- Ya sé que son tulipanes, Huesos. Simplemente me mostraba sorprendido, ¿vale?

- Son hermosos – dijo ella maravillada.

- ¿Quién te los ha enviado? – preguntó él, curioso.

- No lo sé.

- Lee la tarjeta – le indicó.

- Lo haría si la tuviera – dijo Brennan.

- ¿No tiene tarjeta? Eso sí que es extraño, ¿quién manda un ramo de flores sin dedicatoria?

- No lo sé, pero quien haya sido me conoce y sabe que los tulipanes son una de mis flores favoritas.

- Tal vez haya sido uno de tus ex – sugirió Booth.

- ¿Por qué me iba a mandar un ex un ramo de flores, y sin poner su nombre?

- No lo sé, a lo mejor alguien con quien estés saliendo actualmente – sugirió.

- No estoy saliendo con nadie, Booth.

- ¿Tampoco has tenido sexo últimamente con nadie? – ni él mismo supo porqué había soltado aquella pregunta, pero se avergonzó al instante de haberlo hecho.

- ¿Pero qué te pasa Booth? No, pero si lo hago eso es asunto mío, a ti no te incumbe – dijo un poco molesta.

- Bueno, soy tu compañero, sólo me preocupo por tí, sobre todo después del historial de 'ligues' que tienes…

- Eso no ha tenido ninguna gracia – dijo dolida, bastante había sufrido ya con ese tema como para que encima se lo recordasen.

- Tienes razón, lo siento, no debí haber dicho eso – dijo Booth arrepentido tras ver como su compañera se ponía muy seria después de aquello –. Puede que entonces se trate de uno de tus fans – prosiguió diciendo para romper el hielo que se había formado entre ellos en ese instante.

- Tal vez, pero si es un admirador ¿cómo sabe dónde trabajo y cuáles son mis flores favoritas? A no ser... – Temperance se quedó pensativa.

- ¿Qué? – le preguntó Booth intrigado.

- Puede haber sido Oliver – dijo Brennan recordando a aquel fan obsesionado que la había acosado hacía ya meses.

- Imposible, está ingresado en una clínica psiquiátrica desde aquella vez en que llevamos los casos de asesinatos cometidos igual que en tu libro, que él tenía su casa llena de muñecos representando esas muertes que narrabas.

En ese momento entró Ángela.

- ¡Oh Booth, que romántico, le has traído flores a Brennan! Son hermosas – dijo cogiendo el ramo.

- ¿Qué? ¡No! No he sido yo.

- No ha sido él – dijo Brennan al mismo tiempo que su compañero.

- Sólo somos compañeros – dijeron los dos al unísono.

- ¿Y si no ha sido él quién ha sido? – preguntó interrogante con la mirada a su amiga.

- No lo sé, no traía ninguna tarjeta – le respondió.

- Oh, que misterioso, seguro que es un admirador secreto.

- ¿Ya tienes la cara de la víctima? – preguntó Booth interrumpiendo aquella conversación.

- Sí, venía a mostrárosla – dijo extendiendo el papel donde había hecho el dibujo.

- Ey chicos – venía diciendo Hodgins desde el pasillo mientras se acercaba al despacho – ya puedo deciros con exactitud cuando murió. ¡Vaya! – dijo cuando vio el ramo de flores sobre la mesa de Brennan.- Booth qué detallazo has tenido, amigo.

- ¿Por qué todo el mundo piensa que se las he regalado yo? A ver si os enteráis: YO NO HE COMPRADO ESAS FLORES – dijo alto y despacio.

- Ha sido un admirador secreto – le dijo Ángela.

- ¡Vaya, Brennan! – exclamó Hodgins haciéndole un guiño.

- Hola chicos, ¿tenéis algo nuevo? – preguntó Cam, que acababa de entrar -. ¡Vaya! ¿Y ese precioso ramo de flores?

- Lo han traído para Huesos, Y NO HE SIDO YO – dijo antes de que le volvieran a preguntar -¿De acuerdo? Parece que es un admirador secreto.

- Eh… vale – dijo Cam, que no comprendía por qué Booth se ponía tan a la defensiva -. Bueno, ¿alguien me cuenta las novedades?

- Tras haber analizado las larvas que estaban en la víctima puedo deciros con exactitud que murió hace 5 días – dijo Hodgins.

- Y yo ya he dibujado su cara, es ésta – dijo Ángela mostrándola -. La he comparado con la base de personas desaparecidas y he obtenido resultado. Se trata de Lauren Dickens, de 52 años, su mujer denunció su desaparición hace 5 días. Aquí tengo su dirección.

- Bueno Huesos, ahora nos toca trabajar a nosotros – dijo cogiendo los documentos que Ángela le ofrecía -. Vamos a hablar con la viuda.

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