CAPÍTULO 5
Todos estaban sorprendidos, en la pantalla del ordenador aparecía como arma homicida una figura de apenas unos 30 centímetros de un ave muy conocida por todos en el país, se trataba del águila calva, uno de los emblemas nacionales de Estados Unidos.
- La parte negativa es que todo el mundo en este estado tiene una figura de esas en sus casas, así que no podemos reducir nada la búsqueda.
- Pues yo no tengo ninguna – dijo Brennan
- Ni yo – ahora habló Hodgins.
- Vale, perfecto – dijo Booth –. Ahora solamente nos quedan todas las personas del estado de Columbia menos vosotros dos.
- Tranquilo tío, puedo analizar en profundidad la porcelana que encontré en el cráneo de la víctima, para comprobar si tiene alguna particularidad que pueda reducir la búsqueda.
- Eso sí que es una buena idea – respondió Booth sonriendo.
- Soy el Rey del Laboratorio – Hodgins rió mirando a Zack.
- Oye Huesos, ¿y si mientras tanto me invitas a almorzar? – preguntó Booth poniendo su carita más encantadora.
- De acuerdo – aceptó ella –. Nos vemos después, Ángela.
- Vale, pasadlo bien – dijo ella guiñándole un ojo.
Temperance y Booth fueron al Royal Dinner, como era habitual. El camarero acababa de servirles la comida cuando de pronto llegó un niño pequeño, de unos cinco años, se les acercó y se quedó allí junto a ellos, mirándoles.
- Hola campeón, ¿te has perdido? – le preguntó Booth y el niño negó con la cabeza.
- Tenga, esto es para usted – dijo el niño dándole un regalo a Brennan.
- ¿Para mí? – preguntó ella extrañada -. Creo que te has equivocado.
- No, el hombre que me lo dio en la calle me dijo que se lo diera a usted – dijo el niño inocentemente.
- Un momento, ¿dices que un hombre en la calle te lo ha dado para mí?
- Sí, me ha dado dos dólares por hacerlo.
- Esto es muy raro Booth – Temperance estaba completamente extrañada.
- ¿Cómo era ese señor, chaval? – le preguntó Booth.
- No le vi mucho la cara, tenía una gorra y unas gafas de sol grandes.
- Está bien, ¿pudiste ver si era alto, bajo, delgado…? – siguió preguntándole Booth.
- Sí, era delgado y no era muy alto – dijo el niño y miró por la ventana -. Ya se ha ido.
- ¿Cómo que ya se ha ido? – preguntó Brennan.
- Estaba delante de este cristal, en el otro lado de la calle, pero ya no está.
- ¡Daniel! ¿Qué estás haciendo aquí? – una mujer acababa de entrar en el local y se acercó al niño, reprendiéndole -. ¿Cuántas veces te he dicho que no te alejes de mi lado? Oh, siento mucho si os estaba molestando, estos niños… - dijo mirando a Brennan y Booth mientras jalaba suavemente al niño del brazo y se lo llevaba.
Temperance se quedó mirando el regalo que le había dado el niño, era una caja pequeña muy bien envuelta, y se dispuso a abrirla.
- Huesos, ¿qué haces? Ni se te ocurra abrir eso.
- ¿Por qué?
- ¿Estás loca? Podría ser una bomba o algo parecido. Vamos a llevarla al laboratorio y la abrimos allí.
Eso hicieron y en pocos minutos ya estaban de vuelta en el Jeffersonian, Brennan con el regalo en las manos. Ángela los vio al llegar y se sorprendió.
- ¡Vaya! ¿Habéis almorzado comida rápida, no? – dijo riendo por el poco tiempo que habían tardado desde que dijeron que se iban a comer -. ¡Vaya Brennan! ¿Otro regalo de tu admirador secreto?
- Creo que ya este asunto ha dejado de ser gracioso, Ángela – dijo Booth serio.
- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
- Creo que ese tío está siguiendo a Huesos. Cuando estábamos en el Royal Dinner un niño se acercó a nosotros y dijo que un tío en la calle le había dado ese regalo para ella.
- Vaya – dijo Ángela preocupada -. ¿No has abierto el paquete todavía?
- No, Booth dice que puede ser una bomba y dice que tenemos que analizarlo aquí primero.
No tardaron mucho en hacerle una radiografía al paquete para ver si en su interior había algún artefacto explosivo, y el resultado fue negativo, es más, apenas se veía nada en la imagen. Entonces Temperance procedió a abrirlo ante la curiosa mirada de todos los del equipo. Con cuidado deshizo los lazos y luego rompió el papel de regalo con el que la habían envuelto. A continuación procedió a quitar la tapa que la cubría y metió su mano en el interior de la caja, mientras los demás esperaban detrás suya.
Temperance por fin sacó lo que había dentro: un pequeño delfín de peluche y un sobre, que ponía TEMPERANCE.
- ¿Y por esto tanto alboroto? – preguntó Hodgins cogiendo el peluche, mientras Temperance abría el sobre y sacaba de su interior un hoja de papel.
- ¿Qué pone? – preguntó Booth colocándose al lado de Brennan, y ella leyó en voz alta:
¿Conozco bien todos tus gustos, verdad?
- Oye Ángela, ¿Huesos se puede quedar en tu casa esta noche?
- Sí, por supuesto.
- ¿Qué? ¡No! No pienso quedarme en casa de nadie sólo porque alguien me esté dejando regalitos estúpidos – dijo Brennan enfadada.
- Huesos ese tío te ha estado espiando, y quién sabe lo que es capaz de hacer, no vas a quedarte sola.
- Booth no soy ninguna dama en apuros que necesita tu ayuda, así que no hay más que hablar. Además, hoy tengo que quedarme aquí hasta tarde, tengo mucho trabajo atrasado.
- Cariño – ahora hablaba Ángela – no creo que sea el mejor día para quedare trabajando, además ese tío sabe que trabajas aquí.
- Ángela, ya llevo meses de retraso, y cada vez tengo más huesos que esperan a ser identificados, no puedo dejarlo apartado más tiempo. Además, este sitio es muy seguro, una cosa es que ese hombre sepa dónde trabajo y otra muy distinta es que pueda saltar todos los sistemas de seguridad y entrar. Digáis lo que digáis, me voy a quedar aquí.
- Entonces no me dejas más remedio que quedarme aquí contigo – dijo Booth.
- No gracias, no necesito niñera – dijo Brennan refunfuñando.
- Cariño no seas cabezota – la reprendió Ángela dulcemente -. No debes quedarte sola, hazle caso a Booth y deja que él se quede acompañándote.
- Está bien – accedió a regañadientes -. Bueno, ¿hay algo nuevo sobre el caso? Hodgins, ¿has analizado ya los fragmentos de porcelana?
- Sí, los he pasado por el espectrómetro y la proporción de feldespato es mucho mayor que la de la porcelana común que se utiliza para hacer esta clase de figuritas. Con esa alta cantidad de feldespato solo puede tratarse de la llamada "Porcelana bizcocho", un tipo especial de cerámica que sólo producen dos empresas en todo el país, la buena noticia es que sólo trabajan por encargo, y como es un tipo de porcelana bastante caro eso reducirá la búsqueda notablemente.
- Eso sí son buenas noticias – dijo Booth contento -. Llamaré a esas dos empresas y les pediré la lista de los clientes que tienen aquí en el estado de Columbia. Vamos Huesos, tenemos trabajo – dijo mientras la arrastraba consigo.
