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muchas gracias por los reviews!! siento ahberos dejado con tanta intriga, aquí tenéis el siguiente capçítulo, aunque estoy segura de que no os va a dejar muy tranquils...

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CAPÍTULO 9

En el hospital:

- Varón, 35 años, herida de arma blanca en la zona lumbar izquierda – iba contando uno de los paramédicos a un médico en la puerta de urgencias, mientras bajaba a Booth de la ambulancia -. Tensión arterial de 90/60, frecuencia cardíaca de 100, y le hemos puesto oxígeno con mascarilla porque la saturación estaba al 92. A nuestra llegada al lugar lo encontramos inconsciente, y durante el trayecto ha ido recuperando y perdiendo la consciencia a ratos, ahora mismo está inconsciente de nuevo.

- ¿Le habéis puesto algún medicamento? – preguntó el médico.

- Sí, le hemos puesto analgésicos intravenosos.

- Está bien, gracias por traerlo, ahora nos ocuparemos nosotros – dijo siguiendo al celador y la enfermera que llevaban la camilla hasta el interior del servicio de urgencias, directos a uno de los boxes.

En ese momento llegó una UVI Móvil al mismo servicio de urgencias, en ella llevaban a Temperance. Otro médico del servicio salió a recibirlos:

- ¿Qué tenemos? – dijo preguntando a la médica de la UVI Móvil.

- Mujer, 32 años, herida de arma blanca en el hipogastrio. Ha perdido mucha sangre, la encontramos inconsciente cuando llegamos. Hemos conseguido controlar la hemorragia por el momento, pero necesitará cirugía. Le hemos pasado expansores de plasma, y ahora mismo está con tensión arterial de 80/50, frecuencia cardíaca de 48 y la hemos tenido que intubar. Pupilas isocóricas y reactivas. Viene sedada con 15mg/h de midazolam y también le está pasando 4mg/h de cloruro mórfico.

- Vaya – comentó el médico al ver el estado tan deplorable que tenía Temperance -. ¿Su familia ya está avisada?

- Su familia no sé, pero sus compañeros de trabajo venían hacia aquí detrás de nosotros – comentó la médica.

- De acuerdo. Oye, ¿te importaría echarme una mano con ella? Tenemos el servicio saturado de pacientes y para colmo esta noche han faltado tres médicos.

- Sí, por supuesto, vamos para adentro, no hay tiempo que perder, esta mujer está muy mal.

Rápidamente llevaron la camilla hacia otro de los boxes, y la pasaron a una nueva camilla.

Mientras tanto en el box de al lado el Dr. Reeve pidió a las enfermeras que girasen con cuidado a Booth hacia el lado derecho, para poder examinar la herida.

- No parece muy grave – dijo para sí mismo -, pero igualmente necesitará una pequeña cirugía para cerrarla. Está bien, vuelvan a ponerlo en decúbito supino, por favor.

En ese momento y con tanto movimiento, Booth recuperó la consciencia y al encontrarse en un lugar extraño se agitó un poco. El Dr. Reeve lo vio e intentó tranquilizarlo.

- Tranquilo, está en el hospital – le dijo –. Lo han apuñalado y lo han traído los paramédicos, pero se pondrá bien, su herida no es grave.

Entonces Booth recordó lo que había pasado: cómo había llegado con las bolsas al despacho de Temperance, cuando sintió que le clavaban algo por la espalda, la sangre en sus manos, cómo cayó al suelo… y a Temperance herida junto a él. No podía quedarse allí parado, tenía que levantarse y ver qué había sido de su compañera, y eso mismo fue a hacer, pero con sólo intentarlo la herida le volvió a doler muchísimo.

- ¡¡Ah!! – gritó, dolorido, cerrando los ojos y girando la cabeza hacia un lado.

- ¿Pero qué está haciendo? ¿Está loco? No puede levantarse, su herida no es grave pero necesita cirugía para cerrarla, así que quédese quieto.

Booth, aún con la cabeza girada hacia un lado, abrió los ojos, y vio que en la habitación de al lado había mucho movimiento de médicos y enfermeras, cuando de pronto uno de ellos cambió de posición y pudo ver la cara del paciente al que atendían.

- ¡Huesos! – exclamó al ver a su compañera sobre la camilla, inconsciente e intubada, y más pálida de lo que ya ella era, ahora apenas tenía color en su piel.

Debido a su angustia su frecuencia cardíaca se aceleró y saltó la alarma del monitor. Nuevamente el doctor Reeve intentó calmarlo.

- Quédese tranquilo, ya le he dicho que todo saldrá bien.

- Esa es mi compañera – dijo señalando al box de al lado.

- ¿Cómo?

- Esa de ahí es mi compañera, la doctora Temperance Brennan, a ella también la apuñalaron.

- Oh, lo siento mucho – dijo el médico, ahora comprendía porqué se había puesto así.

- ¿Cómo está ella? – le preguntó Booth.

- No lo sé, yo no la llevo.

- Necesito saber cómo está, por favor entre ahí y pregúntele a esos médicos.

- No puedo hacer eso, además, ya su quirófano está preparado y tenemos que entrar ya.

- Escúcheme bien, – dijo Booth furioso – no me voy a mover de aquí hasta que no sepa cómo está ella, ¿me ha entendido? Así que más le vale entrar ahí dentro y traerme noticias o lo haré yo mismo.

El Dr.Reeve miró a una de las enfermeras y le hizo señas con la mirada.

- Está bien, de acuerdo, pero tranquilícese ¿sí? – dijo y atravesó la puerta que separaba ambos boxes, para adentrarse en el otro.