muchas gracias por vuestros reviews!! ;-)

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CAPÍTULO 17

- Todo está en orden, puedes entrar – le dijo Booth a Temperance tras hacer una breve inspección en el piso de ésta.

- Booth – exclamó un poco asustada una vez entró a su piso tras él.

- ¿Qué ocurre Huesos? – se giró hacia ella y la vio como señalaba hacia la mesa del salón, donde había un ramo de flores.

- Más flores, ¿crees que serán del mismo que me ha estado mandando los regalos?

- No lo sé, mira a ver si tiene alguna tarjeta.

Temperance cogió el ramo y tras rebuscar un poco en su interior sacó un pequeño sobre de color rojo, del que sacó una pequeña nota en la que ponía:

"Bienvenida Huesos, deseo que te recuperes pronto.

S. Booth"

- ¿Te gustan, Huesos? – preguntó con una encantadora sonrisa – Bueno, no son tulipanes pero no están mal…

- Son preciosas Booth, me encantan, muchas gracias – contentó muy feliz y le dio un beso en la mejilla -. Voy a ponerlas en un florero – dijo cogiendo el ramo y encaminándose hacia la cocina.

Booth tardó unos segundos en salir de su asombro ante aquel gesto afectivo de su compañera. El contacto de los labios de ella con su mejilla le produjo un escalofrío que recorrió todo su cuerpo, dejándolo inmóvil en ese instante, una reacción que no pasó desapercibida para ella, por eso puso la excusa del florero para alejarse un poco.

- Oye Huesos, me tengo que ir ya, si no llego pronto al hotel me anularán la reserva.

- ¿Hotel? – preguntó ella volviendo ya con el florero y poniéndolo sobre la mesa - ¿Por qué te vas a quedar en un hotel? ¿Y tu casa?

- Bueno, es sólo por esta noche, esta mañana me he encontrado algunas cucarachas y he mandado fumigarla, y no me dejan volver hasta mañana, por el veneno.

- Booth, no es necesario que vayas a un hotel, puedes quedarte en el cuarto de invitados si quieres.

- Oh no Huesos, no quiero molestar.

- ¡No molestas, Booth! En serio, es lo menos que puedo hacer después de todo lo que has hecho por mí.

- ¿En serio que no es molestia?

- Claro que no Booth, para nada.

- ¡Gracias Huesos! – exclamó entusiasmado – seré un buen huésped, te lo prometo. Ni siquiera ronco – dijo poniendo una de sus sonrisitas y provocando otra en ella -. Voy a traer mi ropa, la tengo abajo en el coche.

- Está bien, coge la llave para que abras cuando subas, yo voy a darme una ducha.

- Vale, vuelvo enseguida Huesos.

Tras una breve ducha de agua caliente que le sentó realmente bien y después de ponerse ropa cómoda, Temperance salió del cuarto de baño y fue al salón, donde la esperaba Booth sentado en el sofá.

- ¿Qué es esto Booth? – preguntó Temperance sorprendida.

- Huesos, creí que teniendo un doctorado sabrías que esto es una tele.

- Sé que es una tele, Booth, pero me refería a por qué está en mi salón.

- Bueno Huesos, sabía que tu no tenías ninguna, así que he traído la mía para poder pasar el rato.

- ¡Tú tenías planeado todo esto desde el principio! – exclamó ella.

- ¿Qué? ¿Por qué dices eso?

- Nadie que se piensa quedar en un hotel se lleva su propia tele. ¡Tú venías directamente a quedarte en mi casa!

- Bueno… está bien, me has pillado – dijo mirándola como un niño pequeño al que han sorprendido en alguna de sus travesuras.

- ¡Ja! ¡Así que lo admites! ¿Y si yo no te hubiera invitado a quedarte?

- Te conozco bien Huesos, sabía que lo harías – volvió a poner su sonrisa más irresistibles -. Por cierto Huesos, ¿qué quieres que pida para cenar? Esta vez te invito yo.

- Mmm… comida tailandesa – respondió ella más calmada – Ya empezaba a hartarme de esa insípida comida del hospital.

- Buena elección, Huesos, a mí también me apetece un montón.

Tras cenar los dos se sentaron en el sofá a charlar un rato.

- ¿Cuándo te reincorporas al trabajo? – le preguntó Temperance.

- Justo mañana, Huesos. Estas "vacaciones" han sido muy cortas. Al menos tú tienes dos semanas enteras para relajarte.

- No pienses que me voy a quedar aquí sin hacer nada – le dijo ella -. Quiero que me mantengas informada de todo lo referente al caso, creo que estamos muy cerca de resolverlo.

- Ah no, eso sí que no. No pienso ser partícipe de tu obsesión por el trabajo. El médico te ha dicho que nada de trabajo en las siguientes dos semanas.

- Bueno, si no lo haces se lo pediré a Zack.

- No lo hará si le amenazado con pegarle un tiro.

- Bien, pues entonces yo puedo amenazarte con decirle a Cullen que utilizas tu placa del FBI para conseguir colarte gratis en los partidos de béisbol.

- Oye, ¡eso solamente lo hice una vez y era porque a Parker le hacía mucha ilusión y no quedaban entradas a la venta! – exclamó.

- Pues entonces ya sabes, o me mantienes al tanto del caso o Cullen lo sabrá.

- ¡Eso es chantaje!

- Lo sé – dijo ella riendo.

- Vale Huesos, tú ganas – dijo no muy alto y ella sonrió satisfecha. – Oye, ¿te importa su me doy un baño?

- No, para nada, siéntete como en tu casa. En la parte superior del armario del baño hay toallas limpias.

- De acuerdo, gracias. Oye, te pondré la televisión para que la veas mientras tanto. Yo saldré enseguida.

- No Booth, no me apetece ver la tele…

- Venga Huesos, no seas aburrida. Toma el mando y pon lo que tú quieras.