muchas gracias por sus comentarios!!

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CAPÍTULO 18

Booth fue a la habitación de invitados y rebuscó en su mochila hasta sacar lo que él consideraba su pijama más cómodo, que consistía en una desgastada blusa blanca de tirantes que dejaba al descubierto sus perfectamente definidos bíceps y tríceps y dejaba entrever su trabajado torso, y un pantalón de chándal bastante raído de color gris. Luego se metió en el cuarto de baño, mientras Temperance iba cambiando de canal en la televisión hasta encontrar algo que le gustase.

- ¡WOW Huesos! – gritó desde el interior del baño.

- ¿Qué ocurre?

- ¡Tienes un jacuzzi!

- Sí – dijo como si nada - ¿Tú no tienes?

-¿Bromeas? ¡Ni ahorrando durante un año entero podría permitírmelo!

- En realidad no sé porqué me lo compré, casi no lo uso.

- ¿¡Que no lo usas!?

- Muy poco, soy una mujer muy ocupada Booth, no tengo tiempo para eso.

- Pues si yo tuviera uno en mi casa me pasaría en él todo el día, hasta me saldrían escamas como a los peces.

- Eso es científicamente imposible. A los seres humanos no les salen escamas por un contacto prolongado con el agua.

- Lo sé Huesos, es sólo una forma de hablar. Oye… ya sé que sería abusar demasiado de tu hospitalidad…

- Sí Booth, puedes usar el jacuzzi – dijo antes de que él terminara la frase, pues sabía perfectamente que era eso lo que le pediría.

- ¡¿En serio?! ¡Gracias Huesos! Tú espérame viendo la tele, hoy veremos lo que tú quieras.

Booth creyó estar en el paraíso. Iba a pasar la noche en la casa de su compañera y estaba disfrutando del mejor y más relajante baño de su vida en aquel jacuzzi, con pequeñas corrientes de agua caliente que surgían de todos lados y recorrían todo su cuerpo. Pensó que sólo una cosa podía mejorar aquel momento, y era el tenerla a ella allí con él, pero enseguida intentó quitarse esa idea de la cabeza.

- ¿Qué te está pasando, Seely? – pensaba en su interior – Dios, es tu compañera, no puedes tener esos pensamientos con ella, no está bien.

Por más que intentaba autoconvencerse de lo mal que estaba pensar aquello, lo cierto era que la deseaba. Sí, deseaba a Temperance con todas sus fuerzas, pero no era solo un deseo sexual como el que sentirían muchos hombres. Deseaba no sólo besarla y acariciarla con dulzura, también quería abrazarla y protegerla, apoyarla y mimarla. Ella lo era todo para él, y él deseaba serlo todo para ella. Si tan solo pudiese tocarla…

El miedo que sintió al estar a punto de perderla y la ternura que le provocó verla tan vulnerable en aquella camilla de hospital fueron el detonante de la bomba de amor que desde hacía tiempo se había formado en su interior, haciéndola estallar y llenando de metrallas su cerebro y su corazón.

Él quería decírselo, pero no se atrevía. Contra su corazón luchaba aquello que él mismo le había dicho a Temperance meses atrás cuando estaban en el tiovivo con Parker, cuando acabó todo lo de Howard Epps.

Él no quería que su relación supusiese un peligro para ella, eso siempre y cuando ella sintiese lo mismo y diesen paso a dicha relación.

Realmente era esto último lo que más le asustaba, que ella le rechazase. Tal vez ella no sentía nada por él, y si él le confesaba sus sentimientos ella se sentiría incómoda y se alejaría, entonces nada volvería a ser igual entre ambos, y eso sí que no podría soportarlo.

Cuando por fin pudo apartar todos estos pensamientos a un lado momentáneamente, se dio cuenta de que ya había pasado media hora desde que se metió en el jacuzzi, así que salió de allí, se secó con la toalla y se vistió.

- Huesos, después de este baño soy un hombre nuevo – dijo saliendo ya del cuarto de baño.

Booth se dirigió al salón y la vio acostada en el sofá. Se había quedado dormida viendo la tele.

Se acercó más a ella y la vio tiritando un poco, a decir verdad comenzaba a hacer bastante frío. Entonces fue hasta la habitación de ella y le dio a la manta y la sábana de la cama para atrás.

Volvió al salón y la cogió en brazos para llevarla a su cama, donde la depositó con mucha delicadeza, y luego la tapó. Se sentó a su lado y se quedó observándola unos minutos, encandilado por su belleza. Con su mano derecha le acarició el rostro muy suavemente y luego la perdió en su cabello, aún un poco húmedo después de la ducha que se había dado.

Extraño sentimiento siembras tú en mi piel

es tan profundo y nuevo a la vez

es algo tan inmenso que quiero entender

no hallo explicación, no se qué hacer

está en mi piel

Es algo tan intenso dentro de mi corazón,

se eleva tan violento que pierdo el control

es un océano que corre dentro y roba mi respiración

y pierdo la razón cuando te veo yo

no se qué hacer si cerca está tu piel

Es suave como el viento no lo imaginé

es tímido y es fuego a la vez

está en mi piel

Es algo tan intenso dentro de mi corazón,

se eleva tan violento que pierdo el control

es un océano que corre dentro y roba mi respiración

y pierdo la razón cuando te veo yo

Es tan extraño que cuando te llamo siento que tiembla mi voz

y va creciendo hacia el horizonte mas allá del sol

que inmensa sensación no hallo explicación

Es algo tan intenso dentro de mi corazón, de mi corazón

se eleva tan violento que pierdo el control,

que pierdo el control cuando te siento en mi

es un océano que corre dentro y roba mi respiración

y pierdo la razón cuando te veo yo

creo entender, me enamoré.

Al igual que había hecho aquella noche en el hospital, se acercó y le susurró al oído "Buenas noches, Huesos" y le dio un beso en la mejilla, esta vez muy cerca de los labios, tanto que incluso pudo rozarlos un poco, desatando en su interior miles de sensaciones indescriptibles y maravillosas. Cuando fue consciente de lo que había hecho se levantó y salió de la habitación, dirigiéndose hacia el salón. Se sentó en el sofá y se puso a ver la tele, a ver si así lograba distraerse un poco.

Tras hacer zapping durante varios minutos y ver que no estaban emitiendo nada de interés, la apagó y decidió irse a dormir, no sin antes echar un vistazo a su compañera para ver si estaba bien, y comprobó que seguía durmiendo plácidamente, tal y como la había dejado.