muchas gracias por los reviews!!
por cierto, la canción del capítulo anterior es "Extraño sentimiento" de Luis Fonsi
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CAPÍTULO 19
Después de estar dándole muchas vueltas por enésima vez al tema de Brennan, quedó profundamente dormido, algo que le fue muy fácil en aquel cómodo colchón de látex.
- Booth, despierta – Brennan se inclinaba sobre él y lo sacudía ligeramente por los hombros -. Vamos, se te va a hacer tarde.
- Mmmmm… ¿Qué pasa Huesos? – preguntó aún medio dormido y sin abrir querer abrir los ojos.
- Vas a llegar tarde a trabajar, ¿no decías que empezabas hoy?
- Sí, ¿qué hora es?
- Son las 7.00 – le respondió ella.
- ¡Oh Huesos! Entro a las 8.00, todavía falta una hora. Déjame dormir un poco más, esta cama es tan cómoda… - suplicó abrazándose a la almohada.
- Venga Booth, que ya tengo el desayuno preparado en la cocina – dijo Brennan mientras corría hacia un lado la cortina que tapaba la ventana de la habitación, dejando entrar los primeros rayos de sol del día.
- ¡Huesos! – gruñó al verse deslumbrado e intentó cubrir la luz con las manos.
- Vamos, vete a ducharte y luego ven a la cocina. Hay leche caliente, zumo de naranja y galletas de chocolate recién hechas.
- Oye, ¡tú no me mandas! Un momento, ¿has dicho galletas de chocolate?
- Sí, eso acabo de decir.
- ¡Oh Dios! ¡Son mis favoritas, Huesos! ¡Me encantan!
Sin decir más, Booth se levantó de la cama de un salto, cogió la ropa que se pondría ese día para trabajar y se fue al baño para ducharse.
- ¡No tardaré nada, Huesos! – gritó desde el interior del cuarto de baño.
Tal y como dijo, tardó muy poco, apenas unos cinco minutos, y fue directo a la cocina, donde lo esperaba Temperance terminando de colocar todo en la mesa.
Ambos se sentaron a la mesa y desayunaron. Booth comió como si no lo hubiese hecho en días.
- Mmmm, Huesos, estas galletas están de muerte. Estás hecha una gran cocinera.
- ¿De verdad te gustan? Bueno es la primera vez que las hago, tenía la receta desde hace meses, pero últimamente no había encontrado tiempo para hacerlas.
- Pues te han quedado geniales, en serio, me comería cientos de estas galletas. Muchas gracias por todo, Huesos.
- De nada – dijo ella sonriente.
- ¡Oh, vaya! ¡Casi me había olvidado! – dijo él de repente mientras cogía su móvil y hacía una llamada.
- ¿A qué te refieres? – preguntó ella extrañada.
- Chicos, ¿ya habéis llegado? – preguntó Booth – Ah bien, perfecto. Cuando lleguéis que uno de vosotros se ponga delante de la puerta del piso y el otro se quede en el coche vigilando la entrada al edificio, ¿de acuerdo? Y no dejéis que ella salga bajo ningún concepto, ¿entendido?
- ¿Con quién hablabas, Booth? – le preguntó una vez hubo colgado.
- Con un par de agentes del FBI que te han asignado para protegerte, están a punto de llegar.
- ¿Qué? – preguntó ella indignada - ¿Por qué has hecho eso Booth?
- Escucha Huesos, es muy probable que la persona que nos atacó sea la misma que te ha estado acechando y mandando esos regalitos, y si ha intentado matarte una vez no dudes en que lo intentará de nuevo.
- ¿¡Y no se te ocurre otra cosa que encerrarme en mi propia casa como a una delincuente!? – gritó muy enfadada.
- Huesos lo hago por tu bien, ahora mismo este es el lugar más seguro donde puedes estar. Además, el médico también te dijo que guardaras reposo estos días – dijo intentando hacerla entrar en razón, aunque sabía que eso era prácticamente imposible.
- Booth, ¡no soy ninguna niña pequeña! Desde hace mucho tiempo me sé cuidar yo sola, y no necesito ayuda de nadie
- Lo sé Huesos, pero quien quiera que sea este tío sabe mucho sobre ti y ya ha estado a punto de matarte, y no voy a permitir que vuelva a hacerlo. Mira, tengo una idea. ¿Por qué no aprovechas y te relajas en el jacuzzi? Verás como te sentirás mucho mejor y lo verás todo de otra manera – dijo mientras le pasaba un brazo por los hombros.
Brennan resopló aún disconforme y no contestó. Sabía que todo aquello Booth lo hacía para protegerla, pero consideraba que esta vez se estaba pasando un poco.
- ¿Y qué quieres que haga todo este tiempo aquí yo sola?
- Pues podrías hacer lo que hace la gente normal, relajarse y disfrutar de unos días sin trabajo. Además, no vas a estar sola, Ángela dijo que pasaría a verte, y yo también vendré en cuanto pueda. ¿Ya se te olvida que anoche me amenazaste para que te mantuviese al tanto del caso? – dijo riendo.
- Es cierto – rió ella también –. Y más te vale hacerlo, si no ya sabes lo que te espera…
En ese momento sonó el teléfono de Booth y éste contestó.
- Son los agentes, ya están aquí – le dijo cuando colgó -. Bueno Huesos, yo me tengo que ir a la oficina, si no llegaré tarde. ¿Oye, te importa si me llevo algunas galletas para el camino?
- No, coge las que quieras, y acuérdate de llevarte tus cosas.
- Bueno, después pasaré a buscarlas, ahora no tengo tiempo – dijo poniéndose la chaqueta del traje a toda prisa –. Así puedes poner la tele si te aburres.
- Booth fue hacia la puerta, la abrió y como esperaba, encontró allí a uno de los agentes.
- Hola Mawson – lo saludó con un apretón de manos -. Huesos, este es el agente Mawson, él se va a quedar vigilando en tu puerta.
- Hola – le dijo ella y él le devolvió el saludo.
- Bueno Huesos, yo me voy ya. Pórtate bien y quédate descansando, ¿de acuerdo? Yo vendré en cuanto pueda. ¡Ah, y gracias por las galletas! – dijo mientras se alejaba.
