CAPÍTULO 20
Tras dar un par de vueltas por la casa pensando qué hacer, finalmente Brennan decidió seguir el consejo de su compañero y darse un baño en el jacuzzi. Pese a lo relajante que resultaban las pequeñas y continuas corrientes de agua caliente que salían por todos los lados y el sonido del burbujeo del agua, Brennan no conseguía dejar de darle vueltas a muchos pensamientos, especialmente a uno en concreto.
Ya iban dos veces que Booth le daba las buenas noches de aquella forma que la hacía estremecerse por completo. Las dos veces de las que había sucedido ella lo había notado.
La primera vez, en el hospital, ella se había hecho la dormida, pues todavía estaba furiosa con Booth por aquella discusión y no tenía ganas de hablarle, así que optó por fingir que dormía para que la dejase tranquila. Pero jamás se hubiera imaginado aquello que hizo Booth. Aquel "Buenas noches" que le susurró al oído y el beso que le dio en la mejilla desataron en su interior un sinfín de sensaciones y emociones que no había sentido en su vida. ¿Por qué lo había hecho? ¿Y por qué había dicho "Eres tan hermosa…"? Sí, el ya le había dicho varias veces que era una mujer guapa, pero el tono en el que lo dijo aquella noche…
La segunda vez ella sí estaba medio dormida en el sofá, cuando sintió cómo la cogía en brazos, pero estaba un poco adormilada y se dejo llevar. Luego sintió como la metía en la cama y la tapaba, algo agradable pues tenía bastante frío. Creyó que entonces él se marcharía de la habitación sin más, pero notó como seguía sentado a su lado, quieto. Al cabo de unos minutos notó como le acariciaba el rostro, y un escalofrío recorrió todo su cuerpo cuando él la rozó. Otra vez volvió a escuchar de sus labios un "Buenas noches, Huesos" muy cerca de su oído, y a continuación un cálido y suave beso casi en los labios, haciéndola arder en su interior. En ese momento sintió el impulso de abrir los ojos, agarrar a su compañero por la camisa, atraerlo hacia sí y besarlo con pasión y deseo, pero su parte más racional impidió que lo hiciera.
¡Demonios! ¿Por qué Booth había tenido que hacer eso? Ahora se sentía tan confusa… en su mente sólo había cabida para Booth. Pensaba en todos los momentos que habían pasado juntos: sus continuas peleas, las veces que él le había salvado la vida, los momentos en que ella lo había pasado realmente mal y él siempre estuvo ahí apoyándola, esos momentos en los que ambos se miraban a los ojos y sobraban las palabras… No, tenía que olvidarse de todo aquello, hacer como si nada hubiese pasado, aunque fuera muy difícil. Seguramente su mente lo habría sacado todo de contexto y Booth simplemente le daba las buenas noches como un buen amigo.
- Sí, seguramente será eso – pensaba Brennan intentando autoconvencerse.
Por un momento pensó en comentárselo a Ángela, tal vez ella le aclararía un poco las cosas, pero enseguida desestimó la idea. Sabía que lo que diría su mejor amiga es que los dos estaban loquitos el uno por el otro, y eso precisamente es lo que último que quería escuchar en esos momentos.
Tras salir del jacuzzi, secarse y vestirse, Brennan se sentó frente a su ordenador para intentar escribir algunas líneas del nuevo libro que estaba preparando, pero no le salían ni las ideas ni las palabras, así que finalmente optó por dejarlo. Dejó el ordenador a un lado y por unos instantes se quedó mirando el televisor que había dejado Booth, pensando en si encenderlo o no. Tras dudarlo durante unos segundos y ver que no tenía otra cosa mejor que hacer, finalmente lo encendió y fue cambiando de canal en busca de algo de interés, pero a esas horas de la mañana solamente estaban emitiendo telenovelas de esas en las que una mujer pobre y débil llora por el amor de un hombre adinerado que no deja de hacerla sufrir. Brennan odiaba todo aquello, así que apagó la tele enseguida.
Sabía que lo único que podía distraerla era el trabajo, pero ahora mismo no podía recurrir al mismo, estaba prisionera en su propia casa, por su bien, es cierto, pero prisionera de todas formas.
A eso de las 11 de la mañana fue Ángela a visitarla, quien se quedó sorprendida al ver la televisión en la casa de Brennan, y aún más cuando supo que era de Booth y que éste había pasado la noche en su casa. A pesar de la explicación de Temperance para todo aquello, la artista no dejaba de bromear con su amiga insinuando que habían dormido juntos, que ya era hora después de tantos años enamorados en secreto, justo lo que a Brennan le faltaba por oír para estar más confusa todavía. Temperance, para cambiar de tema, intentó sonsacarle información sobre el caso del hombre del avión, pero no obtuvo nada, estaba claro que el chantaje sólo le funcionaba con Booth.
Después de casi dos horas charlando, Ángela se marchó, no sin antes prometerle que volvería por la tarde.
Brennan hubiera dado lo que fuera por irse con ella al Jeffersonian. Ella era una mujer de acción, y estar en su casa encerrada y sin tener nada que hacer la hacía sentirse una inútil. Lamentablemente le era imposible salir de allí… o tal vez no. En milésimas de segundos su privilegiada mente maquinó un plan que le permitiría escapar de allí.
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muchas gracias por los reviews!!
