muchas gracias por los reviews, sabía que el capítulo os iba a gustar. Lo que me reí mientras lo escribía... XD y aún cuando lo leo es que me imagino a Brennan en esa situación y me parto de la risa XD

bueno aquí os dejo un nuevo capítulo, aquí ya retomo el caso que lo tenía medio abandonado, jeje, pero tranquilos, que seguirá habiendo momentos ByB.

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CAPÍTULO 22

Brennan explicó lo que había hecho ante unas atónitas Cam y Ángela, un fascinado Hodgins, un sorprendido Zack y un enfadadísimo Booth, quien no paraba de interrumpirla mostrando su indignación por todo lo que había hecho.

- Oh Dios mío, cuando Cullen se entere me va a matar – decía Booth llevándose las manos a la cabeza.

- Brennan estás completamente loca – dijo Ángela y Cam también afirmó con la cabeza.

- Menos mal que alguien me da la razón – suspiró Booth.

- Hodgins, ¿hay algo nuevo sobre el caso? He visto que has descubierto algo cuando he pasado por tu laboratorio – Brennan trataba de cambiar de tema.

- Es cierto, venía a contároslo – comenzó a contar Hodgins -. Revisando nuevamente los fragmentos de porcelana que había en el cráneo de la víctima he descubierto algo que antes se había pasado por alto, se trata de una fragmento de uña humana, con seguridad se trata de uña de una de las manos. Además, es muy posible que pertenezca a una mujer, porque estaba cubierta por una capa de esmalte de color rojo.

- Entonces eso significa que fue una mujer quien mató a Lauren Dickens – dijo Booth.

- No es seguro pero es muy probable – afirmó Zack.

- De todas formas hasta que no analicemos el ADN de ese fragmento de uña no podemos asegurar que se trata de una mujer – añadió Cam -. Hay hombres que también se pintan las uñas.

- ¿Y ya se sabe de dónde procede la falsificación de la figura del águila? – preguntó Brennan.

- La porcelana que se empleó para hacerla no tiene nada de especial, es bastante corriente, pero los componentes de la pintura que se utilizó para pintarla nos llevan hasta un instituto de arte que hay a unos kilómetros del domicilio del fallecido – le contó Hodgins.

- Bien, tendremos que ir hasta ese instituto – dijo Brennan mirando a Booth.

- ¿Cómo que 'tenemos'? Ah no Huesos, tú al único lugar a donde irás será de regreso a tu casa.

- ¡Ni lo sueñes! - protestó ella y otra vez comenzaron a discutir – Ya te he dicho que he venido a trabajar, y no me voy a quedar aquí de brazos cruzados. Si no me dejas ir contigo iré yo en mi coche.

- Está bien, – protestó resignado, por nada del mundo la dejaría que se fuese sola en su coche – si quieres ir conmigo irás, pero tú lo has querido, no te vas a separar de mí un solo instante. Ya que no has aceptado la protección de mis compañeros ahora te protegeré yo, y no se te ocurra ni protestar lo más mínimo, ¿me has oído?

- Bien – dijo ella a desgana.

- Bien – repitió Booth para tener la última palabra.

Ya en el coche de Booth, de camino al instituto de arte:

- ¿Sigues enfadado? – le preguntó Brennan a su compañero tras unos minutos en silencio.

- No estoy enfadado – dijo él ya más calmado -. Estoy preocupado.

- Oh si es por lo que dirá Cullen quédate tranquilo, yo hablaré con él, tú no has tenido nada que ver en todo esto, no tiene por qué tomarla contigo.

- No es por eso – dijo muy serio.

- ¿Ah no? ¿Y qué te preocupa? – Temperance lo miraba con atención.

- ¿Quieres saber lo que me preocupa, Huesos? – a ratos giraba la cabeza para mirarla, pero con cuidado de no perder mucho la vista de la carretera – Hace unos días casi pierdo a mi compañera, fue uno de los peores momentos de mi vida. Le pido un favor personal a mi jefe para que le asigne dos agentes que la protejan y ella me lo paga drogándolos y escapándose.

Temperance se quedó callada, no sabía qué decir después de aquello. Booth se había tomado muchas molestias para protegerla, incluso se había atrevido a pedírselo como favor personal a Cullen, y ella lo había estropeado todo. Ahora mismo se sentía la peor persona del mundo, ¿cómo había podido ser tan ingrata?

- ¿Un favor personal? Booth yo no sabía… - se atrevió a decir.

- Eso es lo de menos Huesos, lo que más me preocupa es que no te importe lo más mínimo tu propia vida. Has escapado de un lugar seguro con ese loco todavía suelto por ahí. ¿No te das cuenta de que podría haber intentado matarte de nuevo?

- Yo… - dijo ella cabizbaja – lo siento mucho, Booth.

- ¿Sabes Huesos? Hay gente a la que le importas… - dijo Booth mirándola a los ojos y notó como ella se sonrojaba un poco y esquivaba su mirada, algo nada propio de ella.

- Creo que ese es el instituto – dijo Temperance señalando con el dedo un edificio que estaba unos metros más adelante a la derecha.

- Sí, ese es – suspiró Booth al ver cómo su compañera evadía el tema.

- Hey, un momento. Para aquí – dijo Brennan.

- ¿Qué ocurre?

- Mira – Brennan señaló a un joven que salía del instituto e iba hacia el aparcamiento.

- ¿Ese no es Tom, el hijo de la víctima? – preguntó Booth.

- Sí, es el que acompañaba a su madre mientras le dimos la noticia.

- Vaya vaya, qué casualidad…

Al cabo de unos segundos vieron cómo el chico se subía a un coche conducido por una mujer rubia de unos 30 años y los dos se dieron un beso muy apasionado.

- ¡Mira eso! – exclamó Booth – Parece que al benjamín de la familia le van las mujeres mayores que él.

- Booth, esa es la esposa de su hermano Bernie.

- ¿Cómo puedes saberlo? Ni tan siquiera la hemos visto.

- Mientras tú mirabas ensimismado la televisión de Bernie yo pude ver algunas fotos de su boda que había en el salón, y te puedo asegurar que se trata de la misma mujer que está en ese coche.

- Así que Tom se lo monta con su cuñada. Huesos, mi instinto me dice que esa mujer tiene algo que ver en toda esta historia.

- No te ofendas Booth, pero tu instinto no es suficiente para acusarla. Tenemos que obtener alguna evidencia que sustente tu hipótesis.

- Sí, tienes razón. Será mejor que entremos a ese instituto a ver si podemos sacar algo de información valiosa.

Booth y Temperance hablaron con el director del instituto, quien les informó de que la porcelana sólo la utilizaban en una asignatura optativa, y les facilitó la lista de los alumnos matriculados en la misma.

- Mira esto Huesos – dijo Booth señalando un nombre en la lista.

- Tom Dickens – leyó Temperance.

- Demasiada casualidad, ¿no crees?

- No creo en las casualidades.

- No, yo tampoco, Huesos. Creo que Tom Dickens también está implicado de alguna forma en todo esto.