gracias a todos por los reviews que habéis dejado, casi no me lo creí cuando vi tantos!!

Y Finyyyy regresa pronto please!! Dejaste tu fic demasiado intrigante!

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CAPÍTULO 27

- ¿Quieres subir? – preguntó Brennan una vez llegaron y Booth paró el coche delante de su edificio, aunque más que una pregunta de cortesía, esta vez era un ruego de que se quedase con ella.

- De acuerdo, pero sólo si me invitas a una cerveza, ¿eh? – le dijo sonriendo.

- Claro, tengo que algunas en la nevera – dijo con una leve sonrisa.

- Sólo Booth era capaz de sacarle una sonrisa pese a lo triste o preocupada de pudiese estar.

Subieron al apartamento de Temperance y ésta invitó a Booth a ponerse cómodo mientras ella iba a la cocina a buscar las cervezas. Tras unos segundos regresó, le dio una a Booth y se sentó junto a él en el sofá.

- Si quieres te presto la tele esta noche, Huesos – dijo Booth después de unos segundos de incómodo silencio – En el hotel donde me quedo esta noche no me hará falta.

- ¿Hotel? – le preguntó extrañada.

- Sí, verás, es que no han terminado de fumigar mi casa aún.

- Venga Booth, no hace falta que pongas la misma excusa otra vez. Ya te dije ayer que te podías quedar aquí mientras tanto.

- Ya, pero te había dicho que sólo sería un día, no quisiera causarte más molestias…

- Ya te he dicho que para mí no es ninguna molestia, Booth.

- ¿En serio que no te importa?

- Claro que no, Booth.

- Vaya Huesos, muchas gracias. Si algún día fumigas tu casa puedes quedarte en la mía, no es tan grande y lujosa como esta, pero es muy acogedora…

- De acuerdo, lo tendré en cuenta – dijo ella sonriendo -. Voy a por otro par de cervezas – se levantó y fue a la cocina nuevamente.

- Oye Huesos, ¿qué te parece si encargo la cena? – le dijo desde el salón.

- Tengo una idea mejor – dijo ella ya más animada regresando con otros botellines de cerveza en la mano y tendiéndole uno a Booth. Espérame aquí, yo prepararé algo de comer.

- Eso sí que es un buena idea, Huesos – dijo muy contento –. Pero oye, no tienes por qué hacerlo, si estás cansada la encargamos y ya está, no pasa nada.

- No es ningún problema Booth, quiero hacerlo, me encanta cocinar, aunque no tenga mucho tiempo para hacerlo. Tú espérame aquí, ponte a ver tu tele o lo que quieras, y no entres en la cocina hasta que yo te avise.

- ¿No me vas a dejar mirar ni tan siquiera un poquito?

- ¡No!

- Dime al menos lo que vas a hacer.

- Tampoco, es una sorpresa. Quiero poner en práctica un par de recetas que leí mientras estaba en el hospital.

- Vale, ¿vas a tardar mucho?

- Si las recetas no engañan, más o menos una hora, así que si quieres puedes ir a relajarte en el jacuzzi.

- Bueno, me daba vergüenza pedírtelo otra vez, pero ya que me has invitado tú lo haré – dijo contento y fue a coger su "pijama" a la habitación para luego meterse en el baño.

Mientras Booth disfrutaba de otro relajante baño en el jacuzzi, Brennan se quedó cocinando. Ya se encontraba mucho mejor de ánimo, el simple hecho de que Booth estuviese allí con ella la hacía sentirse segura y cualquier sentimiento de miedo desaparecía, igual que cuando sus padres la abrazaban cuando era pequeña.

Temperance se preguntó qué es lo que iba a decir Booth cuando Cam los interrumpió, mientras el agente, al mismo tiempo, en el jacuzzi, se lamentaba por no haber terminado esa frase. Aquel había sido el momento ideal, le iba a decir lo que sentía por ella, pero como era habitual, alguien siempre los interrumpía. Luego pensó que quizá fuese lo mejor, que si el destino se empeñaba en interrumpir esas situaciones tan íntimas por algo sería, pero aún así no logró convencerse a sí mismo, sus sentimientos eran mucho más fuertes que todo eso.

Una hora después Temperance aún no había acabado en la cocina y Booth, recostado en el sofá del salón viendo la tele, no podía aguantar más. Su nariz percibía un delicioso aroma proveniente de la cocina, las glándulas salivales de su boca hiperproducían saliva tan sólo con aquel olor a comida, y su estómago ya le estaba pidiendo desesperadamente esa comida, fuese lo que fuese. Cuando ya no pudo más, se atrevió a asomarse a la puerta de la cocina, pero una Temperance armada con una cuchara de madera y una sartén le impidieron el acceso a la misma.

- ¡Te he dicho que no entres! – dijo amenazándole con aquellos utensilios culinarios.

- Vamos Huesos, me muero de hambre, ¿te falta mucho?

- No, sólo me queda poner la mesa. Tú vuelve al salón – dijo indicándole con la cuchara de madera el camino – Y no vuelvas hasta que yo te avise.

- Vale mamá – le dijo Booth bromeando y a cambio se llevó un cucharazo por parte de ella - ¡Auch!