CAPÍTULO 31

Cuando se despertó de aquel sueño se sentía muy acalorada y le fue imposible volver a conciliar el sueño, por eso había salido al salón y para intentar distraerse cogió el primer libro que encontró en la estantería. Un rato después un también acalorado Booth salía hacia el cuarto de baño para refrescarse la cara.

- ¿Has terminado con el desayuno? – le preguntaba desde la puerta de la habitación Booth ya vestido con un bonito traje azul marino, devolviéndola al presente.

- Sí, estaba todo riquísimo, gracias – le sonrió -. Me tienes que decir cómo has hecho ese zumo, es el mejor que he tomado en toda mi vida.

- Ah no, ya te he dicho que es un secreto. Además, conociendo lo buena cocinera que eres seguro que si tú lo haces te saldrá mejor que a mí, y no quiero que me salga competencia – los dos se rieron -. Bueno, déjame la bandeja, mientras tú preparas yo fregaré todo esto.

- No hace falta Booth, ya lo hago yo, eres mi invitado – insistió Temperance.

- Sí, pero tú aún estás convaleciente. Además, quiero hacerlo, ¿vale? Quiero agradecerte que me hayas acogido en tu casa estos días.

- No tienes nada que agradecer Booth, ya te lo he dicho.

- De acuerdo Huesos, pero hazme el favor y prepárate ya, si no al final se nos hará tarde. Son las 7.30 y primero tenemos que pasar por mi oficina antes de ir al Jeffersonian.

- Vale, enseguida estoy – dijo ella y se fue hacia el baño para ducharse, mientras él se llevaba la bandeja a la cocina.

Quince minutos después los dos salían del apartamento de Temperance, y mientras bajaban las escaleras para salir a la calle se encontraron con un matrimonio más o menos de su edad que vivía en el mismo edificio, quienes los miraban pícaramente.

- Buenos días Temperance – le saludaron los dos a la vez.

- Buenos días Alisson, buenos días Mike – les respondió ella y levantó la palma de la mano a modo de saludo.

- Buenos días – dijo Booth también para no ser descortés.

- Una noche bastante movidita, ¿no? – le preguntó Mike y esa pregunta le costó un codazo por parte de su esposa.

- No entiendo, ¿por qué lo dices? – preguntó Brennan extrañada.

- Oh no le hagas caso Temperance – dijo Alisson – Mike siempre está bromeando, ¿verdad cariño? – le lanzó una mirada furtiva a Mike para que le siguiera la corriente.

- Sí, solamente bromeaba – dijo el hombre.

- Si bueno, lo sentimos – interrumpió Booth -, pero tenemos que irnos a trabajar, de lo contrario llegaremos tarde.

- Oh si, desde luego, – dijo Alisson – que tengáis un buen día.

- Gracias, hasta luego – se despidieron Booth y Brennan al mismo tiempo.

- Bueno y a ti ya te vale ¿eh, Mike? – le recriminó Alisson a su esposo cuando ellos se fueron y no podían escucharla.

- ¿Y ahora que he hecho? – dijo el hombre confuso.

- ¿Por qué has hecho ese comentario de "una noche movidita"?

- Bueno, no he dicho nada que no fuese verdad, te recuerdo que anoche sus gemidos nos despertaron.

- Sí, pero estaba de más hacer el comentario. Además, su vida sexual no es asunto nuestro.

Mientras tanto en la calle, de camino al coche, Booth comentaba con Brennan el extraño comportamiento de los vecinos de ésta.

- Oye tus vecinos estaban un poco 'raros', ¿no?

- Sí, no entiendo a qué venía eso de la 'noche movidita'.

- Oh oh… - Booth se paró en seco cuando su mente se iluminó y le dio la respuesta a la actitud de aquel matrimonio.

- ¿Qué ocurre, Booth?

- Creo que tus vecinos creen que tú y yo… - señalando a Brennan con el dedo índice y luego a sí mismo – anoche… - con la mirada completó la frase.

- ¿Qué? – exclamó una Brennan bastante cortada por la situación.

- Seguramente anoche los despertamos cuando sin querer subí el volumen de la tele… - se sonrojó al recordar la situación.

- Oh no, esto tengo que ir a aclararlo – dijo Temperance y dio media vuelta para volver otra vez a su edificio.

- ¿Pero qué haces Huesos? ¡Vamos a llegar tarde!

- Booth tengo que aclararles lo que pasó, que entre tú y yo no pasó nada anoche.

- Venga Huesos, ¿por qué no lo dejas así?

- ¿Estás loco? No puedo dejar que piensen que…

- Vamos Huesos – la interrumpió - ¿desde cuándo te ha importado lo que opine la gente de ti? Además, no creo que le tengas que dar explicaciones de tu vida a unos vecinos.

- Sí, tienes razón, pero es que…

- Pero es que nada, que piensen lo que quieran. Vámonos, tenemos trabajo – dijo mientras la arrastraba consigo.

Temperance accedió y por fin se subieron al coche. Justo antes de darle al contacto para encender el motor, Booth recibió una llamada telefónica.

- ¿Quién era? – le preguntó Temperance cuando terminó la llamada y colgó el teléfono.

- Oh, era Cullen, para pedirme que le lleve unos papeles. Vamos a tener que pasar por mi casa primero, los tengo allí.

Unos minutos después Booth aparcaba la SUV enfrente de su casa

- Huesos tú espérame aquí en el coche, no tardaré nada.

- Bueno eso es algo incorrecto, por muy poco que tardes estás tardando, de hecho mientras hablas conmigo ya estás tardando algo.

- Era una forma de hablar Huesos, vendré enseguida, ¿de acuerdo?

- Vale.