muchas gracias por los reviews que habéis dejado!!
Bueno, subo un nuevo capítulo, en este ya se resuelve el caso, y después de este capi todos los restantes estarán dedicados exclusivamente a Booth y Brennan
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CAPÍTULO 33
Más tarde, en la sala de interrogatorios:
- Oigan, ya les he dicho que yo no tengo nada que ver con la muerte de mi suegro.
- Las pruebas nos dicen lo contrario, Sra. Dickens – le informó Brennan.
- ¿De qué pruebas hablan?
- Encontramos un fragmento de uña suya incrustado en el cráneo de la víctima, junto con trozos de porcelana de la figura del águila de su marido, lo que demuestra que fue usted quien golpeó a Lauren en la cabeza, causándole la muerte – dijo Booth.
- ¡Eso es mentira! Además, ¿cómo pueden saber si esa uña es mía? Nunca les he dado una muestra de mi ADN para que puedas afirmar eso.
- En realidad sí que nos la dio, aunque de manera inconsciente, gracias a una colilla de cigarro que había en su despacho – dijo Temperance.
- Pero ¡eso es ilegal! No tenían derecho a hacer eso sin orden judicial, les denunciaré – amenazó la mujer.
- Cuando se trata de la basura no hace falta una orden judicial, la basura se considera "pública" – le aclaró Booth.
- No pueden saber si ese cigarrillo era mío – intentó argumentar al verse cada vez más indefensa.
- Sí, era suyo, yo misma vi como lo apagaba y tiraba justo antes de que empezara a hablar con nosotros, y era el único que había allí – le dijo Brennan.
- No tiene escapatoria, Sra. Dickens – le advirtió Booth – Usted lo mató.
- Está bien, ¡sí! Yo maté al viejo, ¡lo confieso! – gritó Kelly al verse acorralada.
- ¿Por qué lo hizo? – preguntó Brennan.
- Ese viejo iba a destrozar mi matrimonio. Ese día yo me encontraba sola en casa, – comenzó a contar – Bernie estaba trabajando. Tocaron a la puerta, miré por el videoportero y vi que era mi suegro. La verdad, me extrañó mucho verlo por allí.
- ¿Por qué? – le preguntó Booth.
- Verán, él sabía que a esa hora su hijo Bernie estaba trabajando, y nunca venía por nuestra casa cuando él no estaba, yo nunca le caí muy bien – relataba Kelly -. Pero ese día fue a mi casa a amenazarme.
- ¿A amenazarla?
- Sí, me dijo que nos había visto a mí a Tom juntos, y me amenazó con contárselo todo a Bernie si no se lo contaba yo misma y desaparecía de su vida de inmediato. Yo le dije que no había pasado nada entre Tom y yo, que amaba a Bernie y que todo había sido un error. Le supliqué que no dijera nada, pero lo único que hizo fue decirme que iba a la oficina a contarle todo a Bernie. No podía permitirlo, ¡iba a destrozar mi matrimonio! Me asusté y cogí lo primero que tenía a mano y lo golpeé llena de rabia, cuando me di cuenta ya estaba muerto.
- Hay algo que no concuerda en su historia, su marido guardaba las figuras de porcelana en unas vitrinas, así que dudo mucho que la figura del águila fuese lo primero que tuviese "a mano" – dijo Booth.
- Ese día yo me había quedado en casa limpiando, y cuando tocó mi suegro yo estaba limpiando las figuras de mi marido. Estaba limpiando ese águila cuando mi suegro tocó, e inconscientemente me llevé la figura cuando fui a mirar quién llamaba a la puerta, y la dejé en el salón, junto al paño con el que lo limpiaba.
- De acuerdo, usted lo mató, pero sabemos que tuvo un cómplice que la ayudó a transportar el cadáver hasta el avión, es imposible que lo hiciera todo usted sola. ¿Quién la ayudó? – intentó sonsacarle el agente.
- No, les aseguro que lo hice yo sola, en serio.
- Bien, Huesos, veo que la chica no quiere colaborar. Es una pena, el juez lo hubiera tenido muy en cuenta a la hora de establecer su condena – la engañó para conseguir la información -. Ahora a tus cargos también se sumará el de "obstrucción a la justicia".
- No no, espere un momento – le pidió Kelly -. Está bien, se lo dié.
- ¿Quién la ayudó? – preguntó Brennan.
- Fue Tom – confesó Kelly.
- ¿Tom? ¿Tom la ayudó a esconder el cadáver de su propio padre? – preguntó Booth sorprendido.
- Sí, ese crío está muy enamorado de mí, sabía que le gustaba desde que comencé a salir con Bernie. Siempre ha hecho lo que le he pedido, y sabía que después de la pequeña aventura que tuvimos no se negaría a nada.
- ¿Ni siquiera tratándose del asesinato de su padre? – preguntó Temperance.
- Cuando le conté lo que había pasado lo comprendió. Me dijo que él tambiñen habría hecho lo mismo, que no iba a permitir que nadie nos separara.
- Se aprovechó de un joven inocente e iluso y lo inmiscuyó como cómplice en el asesinato de su propio padre – le reprochó Booth.
- ¡Estaba desesperada! ¿Qué hubieran hecho ustedes? – vociferaba Kelly.
Una par de horas más tarde, Booth y Brennan acudían a la casa de Lauren Dickens para detener a Tom, que seguía esos días allí, acompañando a su madre.
- Tom Dickens, - decía Booth mientras esposaba al muchacho – quedas detenido por ser cómplice en el asesinato de tu padre y por ocultar su cadáver. Tienes derecho a permanecer el silencio, cualquier cosa que digas podrá ser utilizada en tu contra ante un tribunal; tienes derecho a un abogado…
- ¿Qué? – preguntaba su madre, atónita ante aquella situación - ¡Tiene que haber un error, mi hijo no ha hecho nada! – gritaba histérica y se acercó a su hijo -. Tom, dime que están equivocados, que tú no has hecho eso – le rogó con lágrimas en los ojos.
- Tom no dijo nada y agachó la cabeza, avergonzado, admitiendo su culpa. Tras esto, su madre, muy dolida, le dio una sonora bofetada.
- ¿Cómo has podido? – le gritó su madre, llorando - ¡Ya no eres mi hijo! ¡Olvídate de mí y de toda tu familia! – y rota de dolor se abrazó a Temperance, buscando un poco de consuelo.
Unos minutos más tarde, de vuelta a la sala de interrogatorios:
- Yo… sólo lo hice por amor – decía el chico, ahora visiblemente arrepentido -. Siempre he amado a Kelly, y justo ahora cuando por fin estábamos juntos, o podía permitir que nadie nos separase.
- Tom, ella fue quien te delató – le contó Booth.
- ¿Cómo? No, no les creo, ella jamás haría eso, ella me quiere…
- Ella pensaba volver con su marido – le dijo Brennan mirando al muchacho con cierta lástima.
- No, ¡mienten! Ella me prometió que iba a dejarlo por mí.
- No te engañes Tom, ella sólo te prometía esas cosas para que no la delatases. Lo cierto es que pensaba dejarte a ti, ella misma nos lo dijo, que no iba a dejar a Bernie – le dijo Booth.
- No… no puede ser… - decía Tom ahora confuso – tiene… tiene que se rmentira…
- Dime una cosa, Tom – le pidió Booth - ¿ella te hizo esas promesas antes o después del asesinato?
- Después… pero, ¿por qué me pregunta eso?
Booth le lanzó una mirada con la que Tom comprendió que él y Brennan le estaban diciendo la verdad en cuanto a Kelly.
- Oh Dios… - Tom comenzó a llorar - ¿Cómo he podido estar tan ciego? – Booth le apretó uno de los hombros en señal de consuelo.
- Tom, ¿por qué llevaste a tu padre al cementerio de aviones? – le preguntó Temperance.
- Era mi padre, yo lo quería… - volvió a llorar -. Ese avión era lo que más quería en este mundo después de su familia, representaba su sueño de ser haber sido piloto, por eso lo llevé hasta ahí, es lo que él hubiera querido…
Unas horas después, ya bien entrada la tarde, Booth fue a la casa de Temperance para recoger sus pertenencias.
- Bueno, ¿y cuándo te vas al balneario ese? – le preguntó Booth.
- Pasado mañana a primera hora. Ya he llamado a los del hotel y me han dicho que no había ningún problema, no estamos en temporada alta y les quedan algunas habitaciones libres.
- Ah… ¿Vas a ir sola?
- Sí, ¿por qué lo preguntas?
- No, por nada… Oye Huesos, ¿qué te parece si llevamos todo esto a mi casa y luego te invito a cenar? – dijo sonriendo como sólo él sabe hacerlo.
- Eso es una gran idea – respondió devolviéndole la sonrisa y se fue con él.
