gracias por los reviews!!

aquí os dejo un capítulo nuevo, a ver qué os parece

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CAPÍTULO 39

Quince minutos más tarde:

TOC TOC (Booth llamando a la puerta de Temperance)

- Huesos, ¿ya estás lista?

- No, dame sólo dos minutos – dijo ella desde el interior de su habitación mientras se ponía las joyas y se miraba al espejo para comprobar que estaba perfecta.

Tras unos minutos esperando en el pasillo, Booth vio abrirse la puerta de la habitación de Brennan.

- Ya estoy – dijo ella plantada delante de la puerta ya cerrada y mirando a Booth.

- ¡Vaya! – exclamó el agente boquiabierto al verla tan bella y le dedicó un silbido - ¡Estás… estás… impresionante!

Brennan llevaba un vestido de color azul brillante, hasta las rodillas, amarrado al cuello y con escote que terminaba en una bonita piedra transparente. El vestido quedaba bien entallado en la parte superior y de la cintura hacia abajo la tela caía suavemente, de la misma forma que lo hacía su cabello ondulado sobre sus hombros.

Unos bonitos zapatos plateados de tacón y unos pendientes de plata le daban el toque final de elegancia y perfección.

- ¿Te gusta? – preguntó ligeramente sonrojada por el piropo.

- No me gusta, - dijo y Temperance se decepcionó un poco - ¡me encanta! – Brennan recuperó la sonrisa - Estás espléndida, maravillosa. ¡Wau! ¿Te has puesto así de sexy sólo por mí? – preguntó un poco engreído.

- Pues no, en realidad lo he hecho porque para impresionar a uno de los camareros del restaurante – le dijo bromeando para ponerlo celoso - ¿Sabes? El chico es muy guapo, y he notado que desde que llegué no aparta su mirada de mí…

- Jajaja, muy graciosa – respondió un poco 'picado' y ella comenzó a reír.

- Oye tú también te has puesto muy guapo – le dijo ella tras echarle un vistazo de arriba abajo.

Booth llevaba puesto un pantalón de pinza de color negro y una camisa de manga larga de color celeste, con un par de botones desabrochados que le daban un toque informal pero elegante y sexy a la vez.

- Pero no tanto como tú – le dijo él y le ofreció su brazo para que ella se enganchara al mismo.

Temperance entrelazó gustosa su brazo con el de él y bajaron juntos al restaurante.

Booth, muy caballeroso, separó primero la silla donde iría Temperance para que ésta tomase asiento.

- Gracias – le dijo ella sonriente tras aquel gesto tan galante.

- No hay de qué, madmoiselle – dijo Booth imitando el acento francés.

A cada segundo que transcurría, Brennan estaba más maravillada con el nuevo rumbo que había tomado su vida en apenas unas horas. Ahora se arrepentía enormemente de no haber admitido antes sus sentimientos hacia Booth y habérselos hecho saber a éste.

De todas formas lo importante es que ya ambos lo habían confesado, estaban juntos, y de ahora en adelante los dos lucharían con todas sus fuerzas por este amor.

A Brennan le fascinaba que pese a toda esa apariencia de Booth de macho alfa, fuerte, engreído y dominante, se escondiese aquel hombre tan caballeroso, dulce y amable como lo era con ella. Por su parte, a Booth le encantaba la Temperance amorosa y apasionada que se escondía bajo esa capa de frialdad e indiferencia y que sólo salía a la luz cuando estaba a su lado.

Tras unos minutos sus pensamientos y sus brillantes miradas fueron interrumpidos por la llegada del camarero.

- Señor, señora, buenas noches – dijo inclinando la cabeza a modo de saludo reverencial -. ¿Qué desean para beber?

- Buenas noches – le dijo Booth correspondiendo a su saludo -, pónganos champán, el mejor que tenga.

- De acuerdo – dijo el camarero tomando nota en su pequeña libreta - ¿Y para comer?

- A mí tráigame "arroz latino con salmón de Alaska" – pidió Temperance tras mirar la carta.

- Yo tomaré "espaguetis a la boloñesa" y también un solomillo que esté muy hecho, por favor.

- De acuerdo – volvió a repetir el camarero al tiempo que lo anotaba todo -. Enseguida estará todo listo – dijo y se fue, pero al capo de unos segundos volvió con la botella de champán y dos copas.

- ¿Champán? ¿Qué celebramos? – le preguntó Temperance a Booth cuando el camarero los volvió a dejar a solas.

- Bueno, celebramos que por fin estamos juntos, ¿te parece poco? Creo que nos lo merecemos después de lo mucho que nos ha costado. Por nosotros – dijo alzando una copa, invitándola a brindar con él.

- Por nosotros – sonrió Brennan, chocó su copa con la de él y ambos bebieron un poco de aquel exquisito champan.

- Bueno y cuéntame, ¿qué has hecho aquí solita estos días?

- Pues relajarme, te recuerdo que esto es un balneario.

- Ya lo sé Huesos, pero me refería a si habías conocido a alguien… por ejemplo a algún masajista…

- Oh, ya veo por donde vas. Lo que pasa es que estás celoso por el comentario que hizo Ángela sobre los masajistas, ¿cierto?

El silencio que hizo Booth indicaba que ella estaba en lo cierto.

- Pues lo cierto es que sí – prosiguió Temperance para picarlo un poco más – hoy mismo he conocido a un masajista muy bien estructurado.

- ¿Ah sí? – le pregunto Booth fingiendo estar celoso.

- Sí, un hombre alto, musculoso y muy atractivo, un verdadero macho alfa. Pero sin dudarlo, lo mejor de todo son sus manos, como las usa… para dar masajes, claro – sonrió traviesa al observar a su querido Booth reprimiendo los celos que sentía -. Ha sido el mejor masaje que me han dado en la vida… Mira, precisamente es ese que está hablando con la camarera – dijo cuando lo vio al fondo del restaurante.

Booth no pudo evitar sonreír interiormente después del comentario de Temperance de "el mejor masaje que me han dado en la vida". Estaba claro que ella lo que pretendía era ponerlo celoso, pero ¿cómo reaccionaría Brennan cuando supiera que el autor de tan exquisito masaje era él? Sea como fuere, eso era algo que le contaría más adelante, ahora tenía que seguir fingiendo que se moría de celos.