gracias por los reviews!!

os dejo un nuevo capítulo, ya queda poquito para el final!!

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CAPÍTULO 40

Siguió con la mirada la dirección que le indicaba el dedo índice de Temperance, que señalaba a Ángelo. Los dos e quedaron mirando al masajista y justo en ese momento otro hombre se acercó a Ángelo y lo beso en los labios.

Booth miró divertido a una ahora derrotada Brennan y bromeó:

- ¿Con que todo un macho, no?

- Temperance ahora se sentía descubierta y no sabía que decir.

- ¿Así que intentando ponerme celoso, eh? – dijo Booth riéndose y a ella no le quedó más remedio que admitirlo y reírse también de la situación.

- ¡Hola Tempe, querida! – se oyó exclamar al fondo del restaurante, era Ángelo, quien los había visto y ahora se dirigía hacia ellos con aquel hombre que lo había besado hacía un instante.

- Hola – respondieron ambos levantando la palma de la mano mientras él se acercaba.

- ¡Cari, estás estupenda! – exclamó el masajista y le dio dos besos fingidos de los suyos – Muac, muac. A ver, levántate un momento y deja que te vea bien – le dijo a Brennan tendiéndole la mano y ya cuando Brennan se levantó, muerta de vergüenza porque la poca discreción del masajista la había convertido en el centro de atención de todo el restaurante, le hizo dar una vuelta sobre sí misma para verla completamente - ¡Y estupenda es decir poco, estás espectacular! ¡Fabulosa!

Ángelo, encandilado por la belleza de Temperance, aún no había reparado mucho en que Booth era su acompañante, pero cuando se percató de ello no pudo evitar dar un grito de emoción.

- ¡Aahh! ¡No me lo puedo creer! – gritó el masajista agitando una mano a modo de abanico - ¡Agente Booth!

Brennan, ya sentada de nuevo, miró a Booth pidiéndole una explicación sobre de qué se conocían, mientras que el agente, temiendo que Ángelo desvelara algo, le lanzó una mirada furtiva ordenándole guardar silencio, pero al masajista no le importó y siguió hablando.

- ¡No me digáis que ya estáis juntos! – gritó muy contento – Mira cari – dijo mirando a su acompañante – esta es la pareja de la que te hablé.

Una Brennan cada vez más extrañada con todo aquello, seguía atenta la conversación para ver si descubría algo, en vistas de que Booth no decía nada.

- Es tan romántico – continuó contando el masajista – Los dos tanto tiempo enamorados en secreto, ella se viene aquí unos días de vacaciones y él la sigue hasta aquí porque no puede vivir sin ella.

- Aahh… - dijo el acompañante - ¿así que tú eres el del masaje? – señalando a Booth, que ahora sí que estaba totalmente descubierto.

- Sí, y por la cara con la que acabó ella después de su masaje deduzco que me ha salido un gran rival, pero es que cuando él se me apareció y me contó la historia rogándome que le dejara a él dar el masaje, no pude resistirme. ¡Es la mejor historia de amor que he visto en mucho tiempo! Sólo espero que ahora no me hagas la competencia – dijo mirando pícaramente a Booth.

- Puedes estar tranquilo – dijo Booth controlando su impulso de matar al indiscreto masajista allí mismo, y al mismo tiempo temeroso de mirar a su amada por la reacción que podría tener ésta.

- Bueno queridos, sintiéndolo mucho mi novio y yo nos tenemos que ir, ha sido un verdadero placer, y me alegro mucho de que por fin estéis juntos, hacéis muy buena pareja. Chao querida – dijo dándole dos de sus ya conocidos "besos" a Temperance -, chao agente – a éste le dio un saludo con la mano.

- Adiós – se despidió Temperance y se quedó mirando a Booth, tan interrogante como sorprendida después de lo que había desvelado el indiscreto Ángelo.

- ¿Lo ves, cari? Ya te dije que ese agente estaba buenísimo – se escuchó decir a Ángelo mientras salía del restaurante con su novio.

- Así que tú fuiste quien me dio el masaje – dijo Temperance.

- Bu… bu… bu… bueno, pues… pues sí – confesó Booth.

- Pero… ¿cómo…? – Brennan estaba tan confusa que no sabía que pregunta hacer.

- Bueno, yo había llegado al hotel, ya estaba instalado en mi cuarto y oí que saliste de tu habitación, así que decidí seguirte a ver a dónde ibas. Luego te vi entrar a la sala de masajes y entonces recordé la conversación que mantuviste con Ángela acerca de los mismos y bueno… el resto ya lo ha contado ese masajista tan "discreto".

- ¿Y por qué no me lo contaste?

- Huesos, cariño, te juro que pensaba hacerlo, te lo aseguro, pero es que tenía miedo…

- ¿Miedo? ¿Miedo de qué, Booth?

- Bueno, de cuál sería tu reacción, tal vez te violentaras un poco al saber que era yo el que estaba dándote el masaje estando tú medio desnuda… - confesó un poco avergonzado.

- Eso es lo de menos Booth, al fin y al cabo ya me habías visto desnuda antes, en mi casa, en la ducha ¿lo recuerdas?

- ¿Cómo no recordarlo? – pensó el agente para sí mismo.

- Lo que me molesta es que no me hayas dicho tú nada y me haya tenido que enterar por Ángelo.

- Yo… lo siento

- Más lo siento yo – dijo enfadada – porque de haberlo sabido ahora no estaríamos aquí.