miles de disculpas por la tardanza!!!
bueno os dejo un capítulo nuevo, ya el penúltimo del fic. Es un poquito corto, pero quise dejar lo mejor para el final ;-)
Espero que os guste
-- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- --
CAPÍTULO 41
Al escuchar a su amada pronunciar estas últimas palabras a Booth quiso rompérsele el corazón. Todo lo que habían conseguido tras tantos inconvenientes y tras tanto tiempo luchando ahora amenazaba con romperse y desaparecer para siempre en tan sólo unos segundos.
- … sino arriba en la habitación disfrutando de otro de tus masajes… - dejó su enfado fingido y ahora sonreía traviesamente.
Booth respiró aliviado, creía que el enfado de Temperance era real y que el siguiente paso que daría la antropóloga forense sería salir huyendo dando por terminado todo lo que ahora tenían, y que ya no querría volver a saber nada de él.
- ¿Ah sí? – preguntó, juguetón – Cariño, no me vuelvas a dar estos sustos, por favor – le suplicó.
- Lo siento – dijo Temperance, reconocía que había sido un poquito mala en aquel comentario -. Pero sí es cierto que debiste habérmelo contado.
- Sí, lo admito, y ya te dije que pensaba hacerlo, pero ese chismoso se me adelantó.
- Bueno, no pasa nada, pero te advierto que ahora tendrás que compensarme.
- ¿Ah sí? Pues creo que sé la forma perfecta de hacerlo – dijo sonriendo picaronamente.
- Mmm, ¿y puede saberse qué manera es esa?
- Bueno, digamos que había pensado en que cuando terminemos de cenar subir a la habitación y darte otro de mis masajes que tanto te gustan… pero esta vez no sólo en la espalda… - dijo provocativa y pervertidamente.
- Oye Booth, ¿qué te parece si pasamos de la cena y subimos ya? – dijo ella ansiosa después de la tentadora invitación del agente.
- Ah no cariño, no sé tú, pero yo no he comido nada desde el desayuno y me muero de hambre – dijo para hacer sufrir un poco a Brennan y se llevó una mano a la barriga en señal de apetito.
- ¡Pero Booth!
- Ah, ¡se siente! Tendrás que esperar a que cenemos.
- De eso nada Seely Booth, ahora no me vas a dejar con las ganas. ¡Camarero! – dijo y levantó la mano llamando al chico.
- ¿Sí, señora?
- Por favor, ¿sería tan amable de subirnos la cena a nuestra habitación? Es la número 57, le daré una muy buena propina.
- Sí, por supuesto señora, no hay problema. Es cuanto hayan preparado sus platos se los subiré.
- Muchas gracias, pero tampoco es necesario que se dé mucha prisa, ¿verdad cariño? – sonriéndole a Booth con picardía – Y tú, ven conmigo – dijo llevándose al agente tirando de él por una de sus manos.
Y los dos se alejaron rumbo a la habitación de Temperance, cuyas cuatro paredes fueron testigos, unas vez más, de unas horas cargadas del amor, la ternura y la pasión de aquellos dos enamorados.
A la mañana siguiente amanecieron abrazados. Booth fue el primero en despertarse y tras comprobar con alegría que no había sido un sueño todo lo sucedido, se quedó mirando a Temperance hasta que ella despertó. Se la veía tan bella, tan angelical, que era imposible no enamorarse de ella. Le encantaba esa sensación de permanecer abrazado así junto a ella, piel con piel, respirando su delicioso aroma y sintiendo como los latidos de su corazón se sincronizaban con los suyos. Si hubiese podido, hubiera detenido el tiempo justo en ese instante para permanecer así eternamente junto a ella.
