holassss!! Bueno os traigo el último capítulo de este fic, espero que sea de vuestro agrado, y si no es así pues decidlo que no pasa nada, eh? :-P

antes de nada quiero dar las gracias a todos aquellos que habéis seguido esta historia y la habéis comentado, me alegro mucho de que este fic os haya gustado tanto como decís :-)

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CAPÍTULO 42

Unos minutos después Temperance comenzó a despertar. Hubiera creído que todo lo ocurrido el día anterior con Booth había sido producto de su imaginación de no ser porque sintió el calor corporal del agente junto a ella. Sonriente, abrió los ojos y encontró de frente los del agente, que la miraba con dulzura.

- ¿Cuánto tiempo llevas ahí mirándome? – le preguntó ella sin dejar de sonreírle.

- El suficiente para darme cuenta de que te amo más de lo que pensaba, y que eres la mujer de mi vida.

- Mmm… ¿lo dices en serio? – le preguntó en tono meloso.

- Claro que sí tonta

- Oye, ¡yo no soy tonta! Sabes bien que mi coeficiente intelectual es superior al de la media

- Ahí vamos con el ego… - suspiró Booth -. Cariño, deberías ser un poco más modesta.

- ¿Qué tiene de malo que diga mis virtudes en voz alta? Hay personas más inteligentes que otras, es absurdo sentirse ofendido por ello.

- Está bien Huesos, ya hemos tenido esa conversación antes. Además, vamos a dejarlo, sólo era un forma de hablar, sé de sobra que no eres tonta, sólo te lo decía de forma cariñosa.

- Pero…

Antes de que ella pudiese seguir hablando y estropear el bello momento que vivían, Booth la calló dándole un apasionado beso en los labios, que dejó a Brennan sin palabras.

- Por cierto Huesos, he de admitir que tenías razón – le dijo.

- ¿En qué? – preguntó ella.

- En que eres muy buena en la cama – sonriendo provocativamente -. Ahora sí que tengo información directa de eso – dijo recordando las palabras que había dicho Brennan meses atrás.

- Ya te lo había dicho – dijo ella orgullosa de sí misma -. Y déjame decirte que tú no lo has hecho nada mal.

- ¿Cómo que no le he hecho mal? – dijo haciéndose el ofendido - ¡Ahora verás! – Booth cogió una almohada y golpeó a Brennan.

- ¡Aaahhh! – gritó ella divertida y se apresuró a coger otra almohada para devolverle el golpe de Booth.

Entre risas, los dos montaron una divertida guerra de almohadas, en la que Booth era el más que recibía, porque Brennan esquivaba muy bien los 'ataques' del agente. Pese a ello, Booth no desistía en su empeño de 'vengarse', así que pidió un 'alto al fuego' y se llevó la mano al brazo fingiendo cara de dolor, consiguiendo así que ella parase de darle almohadazos.

- Booth lo siento, ¿te he hecho daño? – Brennan soltó de inmediato la almohada que usaba como arma y se acercó a su amado para ver lo que le ocurría.

Booth, aprovechando que Temperance ahora estaba totalmente desarmada, cogió su almohada y golpeó a Temperance, que chillaba al verse acorralada.

- ¡Eres un tramposo! – exclamó Brennan mientras intentaba encontrar otra almohada para defenderse.

- ¡Jajajaja! Eso no es trampa, es estrategia. Además, ¿Qué creías? ¿Qué me iba a llevar yo todos los almohadazos, eh?

Y así siguieron unos minutos más, hasta que las almohadas se estallaron y se formó una gran nube con las plumas que las rellenaban, que los dos miraron con gran expectación. Booth aprovechó ese momento para abalanzarse sobre Brennan y quedar acostado sobre ella.

- Ahora sí que no te podrás escapar de mí – le dijo Booth.

- Tranquilo, no pienso hacerlo nunca – le respondió ella rodeándole el cuello con sus manos.

Booth acarició suavemente la cara de Temperance sin dejar de mirarle a los ojos y la besó con dulzura.

- Te quiero Temperance Brennan

- Y yo a ti Seeley Booth – tras decir esto ahora fue ella quien lo besó.

- Mmm… ¿sabes una cosa? – le dijo Booth.

- ¿Qué?

- Con tanta "actividad" y tantos almohadazos que me has dado, me está doliendo un poco la espalda. Creo que ahora soy yo el que necesitará un buen masaje…

- Mmm… ¿en serio?

- Sí – el agente asintió con la cabeza a la vez que sonreía como sólo él sabía hacerlo.

- Pues da la casualidad que conozco a alguien que te puede dar un masaje exquisito.

- ¿Ah sí? – preguntó con voz melosa.

- Sí

- ¿Y yo le conozco?

- Sí

- Mmm… ¿no será una hermosa mujer de cabello largo y ondulado de color castaño?

- Pues no, en realidad es un hombre alto, musculoso, muy guapo llamado Ángelo, y además es gay.

- Jajaja – rió sin ganas -. Muy graciosa.

Temperance no pudo contener la risa al ver la cara que se le quedó a Booth.

- No, en serio, tengo una idea mejor – dijo ella.

- Cualquier cosa es mejor que meterme en la sala de masajes con ese hombre, ¿has visto cómo me miraba en el restaurante? Creo que le gusto.

- Pues claro que le gustas, ¿y a quién no? Eres un hombre muy atractivo, y eso no pasa desapercibido para nadie.

- Lo sé – dijo mostrando una sonrisa de orgullo.

- ¡Booth! No seas tan creído

- Jajaja, ¿yo? ¡Yo no soy el que dice ser más inteligente que los demás! – dijo recordándole sus propias palabras, haciéndola callar – Bueno dime, ¿qué idea es esa que tenías?

- Bueno… había pensado que desde que has llegado no has tenido tiempo de probar el balneario, y sé lo mucho que te gustan esas cosas… ¿qué te parece si bajamos y pasamos el día entero ahí? Hay muchas piscinas de hidromasaje, jacuzzis… – le propuso con una gran sonrisa.

- Qué bien me conoces cariño, me parece una idea magnífica – respondió él no sin antes volver a besarla.

- Y después a la noche tal vez tendrás tu masaje…

- Mmm… eso ya me gusta más.

Los dos se pusieron la ropa de baño y bajaron a disfrutar de todos los servicios que ofrecía el lujoso balneario: desde el simple baño de burbujas hasta el envolvimiento de chocolate, pasando por la sauna termal, masaje tailandés, la tan relajante piscina de flotación, etc.

Booth estaba en el paraíso, estaba en el lugar de sus sueños con la mujer de sus sueños. Pese a sus creencias católicas, ahora se daba cuenta de que no era necesario morir para estar en el cielo, tan sólo era necesario traspasar aquella estúpida línea que él mismo trazó entre ellos.

Ahora solamente les faltaba dar la gran noticia a todos, pero para eso ya habría tiempo, ahora tan sólo tenían que preocuparse de disfrutar los pocos días que les quedaban de las que sin duda habían sido las mejores "vacaciones" de sus vidas.

FIN