El interior de la casa era elegante y con un estilo vintage que fascino a la castaña, las paredes grises claras, muebles de madera de primera calidad y por supuesto caros. A un lado del la entrada había unas escaleras que llevaban al segundo piso. Fue llevada a la zona de la derecha donde una sala pequeña estaba armada, las paredes eran tapizadas por libreros junto a una chimenea. Era tan cómoda, que la leona tuvo ganas de sentarse en la alfombra y dormír un rato.
—Antes de que tengas un orgasmo con mi colección de libros por favor déjame quitarte esa cosa.—El rubio caminó hacia una pequeña alacena debajo de las escaleras.—Que forma de echar a perder algo tan delicioso.—Comentó fastidiado.—Hablo de la varita.
Hermione rodó los ojos, busco un sitio para sentarse, esa sala podría volverse su lugar favorito en el mundo. La casa de Harry era cómoda y la habían remodelado pero los cuadros y kreacher lo volvían un sitio incómodo. El rubio apareció con unas tijeras, de esas que usan para cortar pollos. La leona mordió su labio inferior, no quería que su melena terminará siendo ultrajada por una víbora.
—No creo que sea necesario usar eso.—La chica meditaba asustada al notar que ese hombre se acercaba con mirada malvada, la dejaría como muñeca barbie de cinco pesos. —Aléjate de mi.
El sonido de las tijeras cerrando y abriendo llegó a los oídos de la leona que llevó las manos a su cabello. Imaginaba a ese hombre como la versión malévola de Edward mano de tijeras, con pedazos de hermoso cabello castaño volando por todos lados y una carcajada de villano de telenovela.
—¿Enserio Granger? .—El hombre negó con la cabeza para darle un ligero golpecito en la frente.— ¿no se supone que eres la bruja más brillante de nuestra generación? .—El chico se acomodó a su lado.—Usa una poción.
—¡Oh! tienes razón.— La castaña comentó sorprendida y asintiendo como si fuera la mejor solución, sacó de su bolso una pócima.— Lo había olvidado.
Draco rodó lo ojos, sospechaba que esa situación era común en ella. Ese arbusto en su cabeza tenía vida propia. Su vista se enfoco en ese dulce, tenía cinco largos años sin probarlos. No es que fuera fan de los caramelos pero formaron parte de su pasado en el mundo mágico, ese sitio que extrañaba tanto.
—Ya no tengo varitas pero traigo ranas de chocolate.—La mujer interrumpe la mirada enamorada que el rubio sostenía contra la varita de regaliz.— ¿Quieres una? —La mujer sacó una bolsita para darse al chico.— Ya la había abierto pero no la mordí.
Malfoy acaricio ese material, tenía prohibido usar magia o ir al mundo mágico. Esos días fueron largos, era imposible hablar con alguien, siempre teniendo que omitir detalles o cambiando aspectos de su vida. No podía mencionar a los seres mágicos sin ser visto como un loco. La bruja se dirigió al baño que indicó el hombre que se encontraba a un lado de la alacena.
—Deliciosa.—Comentó entre dientes mirando la tarjeta que venia en el interior.— Morgana, nada mal. .—Su sonrisa era de satisfacción y guardó el objeto en su bolsillo.—Tu cabeza es un verdadero nido de pájaros, eso no cambia con el paso de los años.
—Me agradabas más como "Draco".—Le dijo burlonamente, ahora que esa Olivia no estaba el rubio regresaba a ser el patán de siempre.— Iniciemos con la entrevista, ya perdí mi tiempo esperándote.
La castaña volvió al sofá para sacar unos documentos. Draco se acomodó en una silla al frente, sus ojos seguían fijamente a la mujer. Ver a una maga, fuera de sus padres y otros exiliados, era un aliciente a su alma de mago. Extrañaba todo lo relacionado al mundo mágico. Tener ahí a una heroína lo relajaba aunque fuera su peor enemiga. El exilio lo había vuelto loco, oficialmente.
—Fui un caballero salvando a una muggle deberías darme puntos extras.—Agregó fascinado extrañaba usar su habitual vocabulario.— No te imaginas el pésimo servicio médico que tienen aquí.
—10 puntos a Slytherin por compansivo.—Señalo al chico con su lapicera, Draco inflo el pecho con orgullo .—15 puntos menos por soberbio.
Hermione sacó la lengua ante el ceño fruncido de rubio. Estaba tranquila al ver que Draco seguía siendo un idiota, un tonto pero también que era capaz de ser amable y no violento. Sospechaba que quizá el exilio menguo su salud mental. Convivir con los seres que más odias debe crear un trauma en grandes magnitudes.
—Iniciemos la entrevista.—La mujer enfoco su vista en los documentos, los leía tranquilamente mordisqueado de vez en cuando la tapa del lapicero.— Aquí dice que estudias en el School London of Economics.—Ladeo la cabeza.—¿Por Qué decidiste estudiar en una universidad muggle? pudiste pasar estos años viviendo la vida loca.
—Si iba perder mi tiempo con esta gentuza debía aprovechar el tiempo.—Contestó intrigado, ninguno de los asesores anteriors le hizo esa pregunta.— Cuando vuelva al mundo mágico me haré cargo de los negocios de la familia Malfoy, aprendo algunas estrategias políticas para aumentar mi fortuna.
La castaña formó una o con sus labios, los bastardos ricos siempre deseaban más dinero. No entendía esa ambición, continuó leyendo el formato para corroborar la información. Edad, fecha de nacimiento, nombre de sus padres, lugar de nacimiento, tipo de sangre.
—¿Soltero? .—Cuestionó levantando la ceja sentía curiosidad por esa famosa Olivia.
—¿Interesada en mi? .—Evadio la pregunta acercando su rostro.— Sé que soy irresistible, guapo y rico. —Hizo una mueca de egolatría.— Pero no me van las leonas.
La chica bufó, era obvio que estaba soltero nadie podría soportar ese ego del tamaño del mundo. Era claro que el rubio solo mantenía una relación con su mano derecha, era la única capaz de soportarlo.
— ¿Practicas algún deporte muggle?.— Su mirada lo barrio de abajo hacia arriba, era obvio que hacía deportes, su masa muscular aumentó notablemente podía ver sus bien formados músculos debajo de esa comisa.
—Hey mis ojos están aquí.—El chico señaló su rostro al notar como esa chica devoraba sus pectorales.—Esta bien, te dejaré disfrutar un poco.—SU sonrisa cargada de soberbia apareció.— Después de ver a la comadreja de tu novio desnudo todos debemos parecerte dioses del olimpo.
La castaña estaba segura que ese hombre le provocaría varias arrugas a su rostro, no dejaba de fruncir el ceño cada vez que abría la boca. Odiaba ese maldito ego, y esa estùpida vanidad.
—Ron no es mi novio, él es jugador de quidditch te puedo asegurar que está muy bien construido.— Levantó la barbilla orgullosa, lo había visto en traje de baño el año pasado cuando pasaron las vacaciones en Tailandia.— Debo suponer que no practicas algún deporte, haz subido de peso.
El rubio saltó como resorte fuera de su silla ofendido por la broma. Hermione dibujó una sonrisa de triunfo por primera vez golpeaba en su ego.
—¿Como puedes decir que estoy gordo? .—El rubio le enfrentaba molesto dirigiendo los dedos a la camisa para desabrocharle.—Eres afortunada por presenciar mis abdominales de acero.— Ahí delante de Hermione el hombre mostraba su desnudo dorso.—Anda toca.
La mano de color canela fue atrapada por una blanca para dirigirla a ese abdomen con cuadros que se dibujaban triunfantes. La chica trato de alejarse pero sin duda al entrar en contacto quedo fascinada. Estaba duro, lograba percibir las líneas marcando los cuadros. Dejó escapar un grito interno al ver cómo sus dedos eran guiados al vientre hasta rozar el borde del cinturón.
—Practico futbol y natación.—El hombre bajó el rostro hasta quedar separado por centímetros.—No vuelvas a llamarme gordo pequeña rata come libros.
—Eres un hurón con esteroides.—Le contestó molesta tratando de alejar al chico que casi se sentaba sobre ella.—Ahora aleja ese abnormal abdomen de mi cara .
Draco dibujó una sonrisa de superioridad al percibir que la chica se sonrojaba por la cercanía. No sabia porque pero la tentación de molestarla aumentaba, era la primera maga, que no fuera su madre o pantsy, que veía después de tantos años. Molestarla hasta hacerla explotar se volvió su actividad favorita. recordaba sus días en Hogwarts.
—¿Te intimida tenerme tan cerca? .— La voz del rubio sonaba más varonil, se agacho para que sus alientos se mezclaran.—Esto es un hombre, Granger.
El chico ahora llevo la mano canela a su pecho firme. La leona movió sus dedos como si deseara rasgar esa piel blanca como el mármol, la sonrisa en el rostro de Malfoy aumento de tamaño. Enfocó sus ojos en los labios temblando de la castaña, sus mejillas con ese tono carmín tana adictivo.
La castaña abría los ojos al sentir esa firme piel debajo de sus uñas, las usaba de distracción ya que con su mano libre buscaba en su bolso el gas pimienta cuando lo encontró una sonrisa se dibujó en sus labios. Cuando estaba apunto de atacar el sonido del timbre asustó a ambos personajes.
El incesante ruido del timbre obligó al rubio detener su ataque y caminar hacia la puerta descubriendo a su vecina con una sonrisa en el rostro. Esa mueca se transformó en una mueca de sorpresa al notar al rubio sin camisa y con un ligero rasguño en el pecho. Hermione también hizo acto de presencia detrás del chico, su cabello alborotado la hacía ver culpable.
—Lo lamento no quería interrumpir.—Dijo en tono molesto ingresando a la casa para pasar en medio de ambos personajes.—Es tarde y quería invitarte a cenar como agradecimiento, no pensé que siguieras aquí.—Miro condescendientemente a la castaña que se giraba y escondía el spray asu espalda.— ¿Quieres cenar con nosotros?
La chica no espero respuesta debido a que caminó en dirección a la cocina, que estaba en el lado izquierdo.
—Diablos Granger.—Gritó el chico viendo el objeto detrás´de la castaña que se estremeció por ser llamada por su apellido.— . ¿En serio ibas a usar eso?
Le arrebató el spray para mirarla acusatoriamente. Olivia deambulaba por la cocina como si fuera suya sin prestarles atención.
—Claro que sí.—Le contestó orgullosa, se ponía de puntillas para estar a la altura del rubio, algo imposible ya que le ganaba por muchos centímetros.— Me estabas acosando.
Una guerra de miradas iniciaba, ninguno de los dos les importó estar en el recibidor con la puerta abierta. Ambos tenían demasiado orgullo para darse por vencido.
La muggle volvió al sitio donde partió descubriendo a esos dos peleando en silencio. Su mano libre formo un puño, apretó con fuerza estaba celosa de esa nueva presencia. Hermione formaba un puchero, entonces algo en el fondo captó tu atención, era el sonido de su celular. Hermione molesta corrío hacia el objeto descubriendo que era su alarma,
—Diablos debo irme antes de que cierren la red.—Se detuvo para mirar el rostro de la otra castaña.—La red de metro.— Quiso zafarse de su metida de pata, guardó los papeles en su bolso.—Malfoy ya después nos ponemos de acuerdo para una nueva entrevista.
—¿Me vas a enviar una lechuza? —Cuestiono burlonamente, al notar que Hermione no entendió su broma decidió abrir la boca.—No me has dado tu número de teléfono.
La chica arrancó un pedazo de papel para anotar su número y ponerlo en la mano abierta de Draco. Se acercó a su oído para susurrarle "Te enviará un howler con todos adjetivos que te mereces, cara de hurón. " dibujo una sonrisa en los labios para salir corriendo, no sin antes despedirse con un movimiento de manos de la muggle.
Malfoy llevaba sus ojos a esa figura corriendo por la calle, tenía un redondo y perfecto trasero. Una sonrisa se dibujó en sus labios, tenía mucho tiempo sin hablar con una maga de esa manera. Sus padres cuando lo visitaban no conversaban de otra cosa que no fuera negocios o de cuestionar su salud mental. Olivia chasqueo la lengua molesta, no le agradaba esa nueva castaña.
Notas autora:
Espero les guste como va el fanfic! pronto veremos un poco más del resto de los magos!
