PITÁGORAS
Entrenamiento
Sonó el timbre que anunciaba la hora de la comida. Todo el instituto sabía ya que la chica nueva era muy amiga de la estrella del equipo de baloncesto. Ajeno a las miradas que recibía a cada paso, Rukawa entró en la clase contigua a la suya, donde habían colocado a Claire. Vio a su amiga rodeada de chicas, al acercarse, notó que la discusión pronto llegaría a las manos. Perderían, rió internamente.
- Claire¿vienes? – preguntó en un tono entre divertido y cariñoso, tuvo que alzar la voz para que le oyera entre todo el ruido.
Ella empujó a un par de chicas y, estirándole un poco del cuello del uniforme, le plantó un beso al chico moreno. Luego se giró hacia el grupo de muchachas impresionadas y las miró con superioridad.
- Kaede es mío¡envidiosas! Si os volvéis a meter conmigo os matará – el tono de la chica era algo infantil, pero las admiradoras del jugador se asustaron un poco.
- Ahá – añadió Rukawa, para confirmar la información.
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- ¿En serio las voy a tener que matar? – bromeó cuando llegaron a al terrado del edificio.
- No, te han visto defenderme y ahora van a querer hacerse amigas mías, me van a copiar y luego intentarán acercarse a ti.
- ¿Eh? – el moreno la miró interrogante.
- Yo también soy una chica – dijo ella como toda respuesta.
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Y llegó la hora del entrenamiento. Cuando la pareja llegó, la mayoría de los jugadores ya estaban en el gimnasio.
- ¿No nos vas a decir quién es tu acompañante? – preguntó Mitsui, los demás miembros del equipo le miraron expectantes.
- Ella es Claire Duran – iba a dejarlo así, pero la chica le apretó la mano – Acaba de volver de Francia y – otro apretón, – es mi novia – añadió Rukawa, que, acto seguido, se dirigió hacia los vestuarios. Notó las miradas de los presentes clavarse en su nuca.
- Encantada de conoceros a todos – una amplia sonrisa adornó la cara de la chica.
Ayako se acercó a la chica y le indicó que se podía sentar en las gradas para esperar a su novio. Ella se sentó y miró al pelirrojo, que botaba un balón sin demasiada energía.
Al cabo de unos minutos apareció otra muchacha en el gimnasio, disculpándose por el retraso. Claire la miró atentamente, no muy alta, delgada, pelo castaño corto y liso; respiraba agitadamente, por lo cual supuso que venía corriendo. En un momento dado, la chica levantó la mirada y las dos jóvenes la sostuvieron unos segundos.
Haruko observó mejor a la nueva alumna de Shohoku. Es realmente guapa, pensó, ya sé porqué le gusta a Rukawa. Un pinchazo en el corazón le recordó la escena de ayer y apartó la mirada. Fue en busca de Ayako para ayudar a entrenar a los nuevos jugadores, que este año eran muchos debido a la fama conseguida por el equipo.
Durante la sesión, Haruko miraba a Rukawa mientras una vocecita en su corazón le susurraba que estaba equivocada, que al moreno no sólo le interesaba el baloncesto. Otra voz la devolvió a la dura realidad, que al jugador, además de encestar canastas y hacer mates, le gustaba Claire, la chica francesa.
Lo que nadie notó fueron las miradas fugaces y disimuladas que dedicaba el número diez a Kaede. Miradas llenas de confusión. Después de la recuperación por su lesión, Sakuragi y Rukawa empezaron a llevarse algo mejor, al menos dentro de la cancha; porque fuera conservaron los insultos, aunque estos adquirieron un tono algo más amistoso.
Por ése entonces Haruko le rechazó y extrañamente no le dolió. Recordó que le dijo a la hermana del gorila que quería que ella supiera que él estuvo enamorado de ella tiempo atrás, y que quería conservar su amistad. Mientras botaba la pelota, le vino a la memoria la razón de su desencantamiento con la muchacha castaña. Ése maldito kitsune, pensó.
¡Gracias por leer! Y gracias, babu buba,por tu review. Aquí tienes la continuación, espero que te guste.
