Holaaaaa! Chicas(os) que leen esto,si es que han sugerencias o dudas haganmelas saber please!

Gracias a los que dejan reviewa como sabran lson los que alimentan el alma de un escritor o pseudo escritora en este caso, adoro cada vez que dejan alguno en mis fics y como mencione en el primer cap, entre mas alimento al alma de esta pseudo escritora, mas caps (al menos mas rapido la publicación por la inspiración lmfao)

Caps: 4/13

Advertencias: Gender Fluid o Genero Fluido(algo del tema) inclinación homosexual, bisexual y heterosexual. -todo el fic.

Tsuna(17) Mukuro(18)

Psdt. Mukuro is sexy as hell!

KHR no me pertenece... alguien mas piensa que la cancion Control de Halsey le cae casi como anillo al dedo a Tsuna? o.o/


Cap.4: Si es feliz...

Gokudera siempre fue atento a cada cambio de su querido Juudaime, sin importar así fuese algo grande o pequeño, así que era más que obvio que el fuese el segundo en darse cuenta de lo que pasaba con Tsuna. Reborn siempre sería el primero en saber si algo cambiaba en el futuro Capo.

Era bastante obvio la verdad… y algo vergonzoso no haberse dado cuenta antes.

Gokudera dio una larga calada a su cigarro mientras caminaba por las calles sin importarle las miradas reprobatorias de las señoras a tempranas horas.

Su Juudaime.. y la piña psicótica.

Hayato soltó lentamente el humo de su cigarro. Era un golpe a su orgullo no haberse dado cuenta antes, pero ahora que lo pensaba todas las pistas siempre estuvieron ahí, las frases 'poseeré tu cuerpo' de la piña pervertida psicótica, los bentos diarios que su querido Juudaime hacía, las bromas privadas que se hacían, las miradas que compartían, los tratos que últimamente se daban. Era obvio. ¿Entonces porque ninguno de los dos decía nada? ¿Por qué actuaban como nada fuese seguro? El peli plata decidió no tocar el tema con nadie.

El peli plata sabía que en la mafia de una u otra forma te volvías más honesto con lo que querías, con quien te sentías más cómodo, a quien querías a tu lado y si su Juudaime quería al psicópata, él no era nadie para decirle que no, simplemente le apoyaría como siempre.

Gokudera iba a dar otra calada a su cigarro cuando un idiota corto su cigarro en dos.

-Yo! Gokudera. –El pelinegro envaino su espada sonriendo como si hubiese ganado la lotería.

El peliplata soltó un gruñido.

-¡¿No tienes nada mejor que hacer, friki del baseball?!

Takeshi paso un brazo por los hombros de Gokudera quien ni se molestó en quitar aquellos brazos, sería un esfuerzo inútil. Y como si la Lluvia supiese lo que el otro pensaba agrando su sonrisa fácil mientras aparecía un brillo divertido en los ojos marrones.

-Es demasiado temprano para ir fumando, además de que son malos para tu salud. Deberías ir dejándolo.

Hayato bufo empezando a caminar y por ende haciendo caminar al pelinegro.

-Cállate. –Gokudera trato de sacar otro cigarro, pero este rápidamente le fue arrebatado.

-Enserio, deberías dejarlo. ¿No querrás otro regaño de Tsuna, ne?

La Tormenta se mordió la lengua recordando el sermón que le había dado su querido Juudaime. Hayato siempre respeto a Reborn pero cuando este le dio un folleto de 'Consecuencias tras fumar' no pudo hacer más que maldecirle mil y un veces en todos y cada uno de los idiomas y dialectos que conocía.

Gokudera chasqueo la lengua, pero no dijo nada, estaban a una casa de distancia.

Takeshi simplemente dio unas palmaditas en el hombro del peli plata.


-Los veo después, Hayato. Takeshi.

Tsuna se levantó apresuradamente, pero con la elegancia impuesta a tortura por Reborn. Ambos chicos no tuvieron ni tiempo de responder cuando el castaño ya se había ido, después de tres semanas seguidas ya era normal.

-¿No te da curiosidad a donde va Tsuna?

Gokudera miro de reojo al pelinegro. Así que ya se había dado cuenta.

-Déjale ser. –El peli plata saco algo de chicle de nicotina que el friki del baseball le había conseguido.

Takeshi enarco una ceja divertido.

-Nunca creí escuchar ese de ti sobre todas las personas.

Gokudera se encogió de hombros, total ya sabía a donde se dirigía su Juudaime y con quien se iba a encontrar. No había problema.

-¿Aun te sobra sushi?

Yamamoto no dijo nada sobre el obvio cambio de tema solo paso lo que le quedaba del primer receso.


Yamamoto sostuvo a Lambo del cuello de la camisa para que no se lanzará a seguir a Tsuna quien le dio una sonrisa agradecida a la Lluvia antes de irse corriendo.

Lambo trato de zafarse, pero el agarre del baseballista era de hierro.

-Hush, Lambo. Te harás daño.

El niño hizo una mueca.

-¡Suéltame! Quiero ir con Tsuna-nii. –Takeshi dudo entre soltarle o no, pero al final no pudo ni hacerlo cuando un fastidiado peli plata le dio una patada 'suave' en advertencia.

-Ni se te ocurra soltar a la vaca estúpida. Solo le dará problemas a Juudaime.

-No le daré problemas a Tsuna-nii. –Lambo se cruzó de brazos rindiéndose, no se libraría del agarre de Yamamoto. –Tsuna-nii debería estar agradecido de que el Gran Lambo-sama le preste atención.

Gokudera rodo los ojos.

-No le sueltes, la vaca estúpida solo complicara las cosas.

Yamamoto asintió al mismo tiempo que le daba una mirada de disculpa al menor quien miraba con el ceño fruncido al peliplata.

-¡No te metas, Ahogadera!

-¡Tu! Pequeño.. –Gokudera tomo una respiración profunda calmándose, no serviría de nada perder los nervios con Lambo. Una lección aprendida a ensayo y error, muchos errores. – Solo deja en paz a Juudaime, jugara contigo cuando llegue a casa.

Takeshi soltó un suspiro acomodando a Lambo en sus brazos.

-¿Quieres ir a mi practica y luego por un helado?

-Los de primaria no tenemos permiso de entrar a la Secundaria Alta. –Lambo hizo un puchero cruzándose de brazos.

Gokudera se pasó una mano por los cabellos.

-Yo le llevare por el helado. –Tanto Lambo como Yamamoto se quedaron mirando al peli plata como si le hubiese crecido otra cabeza. –¡¿Qué?!

Ambos guardianes del Rayo y la Lluvia se miraron para al siguiente segundo negar fervientemente. El pelinegro mayor dejo a Lambo en el suelo despidiéndose alegremente del Rayo y la Tormenta. Lambo murmuro algo antes de empezar a caminar en dirección a la heladería. Gokudera suspiro antes de seguirle.

Los hombros del menor empezaron a temblar pero ningún sonido salía del menor.

-¿Qué sucede?

Lambo se detuvo mirando al peli plata con ojos llorosos.

-Tsuna-nii ya no quiere a Lambo-sama.

Gokudera gruño. ¿Es que aquello no le podía pasar a otra persona? ¿Chrome? ¿o la madre de Juudaime? ¿o la mujer estúpida? ¿dónde estaba el apoyo sensible cuando lo necesitaba? ¿sería muy tarde para llamar al friki del baseball?

Lambo empezó a soltar algunos gimoteos y el peli plata no pudo más que resignarse a su destino.

-Juudaime aun te quiere, vaca estúpida. –¿Enserio, tenía que ser él? ¿por qué el? –Habrá momentos en los que Juudaime no pueda pasar tiempo conti-

-¡Y porque si con Mukuro! Lambo-sama es más interesante y da menos miedo que la piña tenebrosa.

Gokudera empezó a ver muy sexy a la pared, tal vez un par de golpes y con suerte se desmayaría.

-Es complicado.

El menor dio un pisotón en el piso dejando caer sus lagrimas.

-¡No, no lo es!

Gokudera se acuclillo para quedar a la misma altura que el menor.

-Tienes razón no lo es. –Ambos chicos de mirada verdosa se observaron mutuamente. –Dime, te gustaría volver infeliz a Juudaime.

Lambo olvido sus lágrimas al instante para empezar a negar fervientemente.

-Lambo-sama no dejaría que Tsuna-nii fuese infeliz.

-¿Y si te digo que actualmente la piña psicótica hace feliz a Juudaime? ¿Te gustaría que Juudaime se alejase de él solo para que tu fueses feliz un momento?

El menor apretó los labios bajando la mirada, su pequeño cuerpo temblando.

-No. –La negación fue baja, casi un murmullo, pero Gokudera lo pudo oír sin problemas.

Gokudera dio unas palmaditas en el corto afro del niño.

-Juuidaime te quiere, pero también quiere a la piña psicótica. Son distintos tipos de afecto.

En otro momento, Lambo ya se hubiese ido llorando, pero aun quería confirmar uno de sus recientes miedos. El menor miro con ojos llorosos al peli plata.

-¿Tsuna-nii no me odia?

Enserio, la pared se vea mas y mas sexy a cada segundo. Gokudera no era el más sensible de los Guardianes de la Décima Generacion. ¿No le podía haber pasado a Yamamoto?

La Tormenta negó.

-No. –El alivio inundo al niño antes de que aquella emoción fuese remplazada por la sorpresa al ser cargado por el adolecente. – Vamos por el helado, vaca estúpida.

-Ahogadera.

Hayato simplemente revolvió el corto afro. Si Lambo se apoyó en el hombro del peli plata y soltó algunas lágrimas, la Tormenta nunca lo comento.


¿Preguntas?

¡Gracias por leer!

¿Review?