Holaaaa! chicas(os) que leen esto, agradesco a los que dejan comentarios, las respuestas las doy por PM!.

A los que dejan reviews, como sabran son los que alimentan el alma de un escritor o pseudo escritora en este caso, adoro cada vez que dejan alguno en mis fics y como mencione en el primer cap, entre mas alimento al alma de esta pseudo escritora, mas caps (al menos mas rapido la publicación por la inspiración lmfao)

Caps: 6/13

Advertencias: Gender Fluid o Genero Fluido(algo del tema) inclinación homosexual, bisexual y heterosexual. -todo el fic. es leve en algunos casos.

Tsuna(17) Mukuro(18)

Psdt. Mukuro is sexy as hell!

KHR no me pertenece... al menos consegui algunos tomos u.u


Cap.6: Identidad.

Tsuna dejo que sus dedos pasasen perezosamente por las hebras azulinas.

El castaño no sabía bien cómo es que había pasado, la verdad no le importaba mucho, pero si se esforzaba en hacer memoria. Un día Mukuro apareció peleándose con Hibari, otro día fue apareciendo y desapareciendo por la escuela para exasperar al prefecto y luego ocultando su presencia mientras se paseaba por la escuela. Sin duda la Nube seguía furico por ello; el hecho que Tsuna encontrase a Mukuro en el salón de música solo fue coincidencia… más o menos, los escalofríos cada que se acercaba a la Niebla decía bastante. Si Mukuro alguna vez preguntaba Tsuna le diría que le había sentido cerca, si no lo hacía no diría nada.

Tsuna se había perdido tanto en sus pensamientos que no sintió el despertar del ilusionista.

Mukuro sonrió de lado antes de jalar hacia abajo al castaño por la corbata.

Tsuna ni se inmuto cuando los labios del ilusionista se movieron contra los suyos, tampoco se apartó, pero si movió los suyos acunando con una mano la mejilla del otro adolecente.

Mukuro lo soltó luego de un rato.

-Se te ha vuelto una manía. –El castaño observo los ojos heterocromaticos que de alguna forma mantenían la diversión y el fastidio juntos.

El ilusionista bufo.

-Era divertido verte sonrojado.

El futuro Capo enarco una ceja, acción copiada directamente del ilusionista.

-¿Solo me besas por diversión? –La pregunta no era seria, pero si exigía una respuesta. Tal vez Tsuna debió dar a conocer su duda antes, tal vez no debió dejar que aquello sucediese siempre que al ilusionista se le pegase en gana o que lo hiciese cada que quería sacarlo de sus momentos distraídos, pero todos esos 'tal vez' no importaban cuando Tsuna también disfrutaba de aquellos ataques caprichosos.

Mukuro, aun echado en el regazo del castaño sonrió con cierta burla.

-¿Tu lo haces? ¿Te divierte besarte con alguien quien mantiene dos sexos?

Tsuna se agacho dejando un beso suave en los labios de Mukuro, el ilusionista tuvo opción a negarse o apartarse, pero no lo hizo.

Tsuna sonrió suavemente.

-Yo pregunte primero, Mukuro-chan.

-¿Y?

-Quiero una respuesta. –Tsuna volvió a pasar los dedos por los mechos azules– Pero si te preocupas por mi respuesta es no, no me divierte, pero si me gusta. –El castaño observo la sorpresa en los ojos heterocromaticos pero no se detuvo ahí. –Y, nunca me ha importado si quisieses estar como un chico o una chica. No importa si nacemos con un sexo definido cuando al final somos nosotros quienes decidimos como actuar, que nos gusta o que nos atrae más, sin importar si sea femenino, masculino o neutro. No me importaría así fueses asexual.

-Oya~ ¿Es eso una confesión cliché, Tsunayoshi-kun?

-Todo depende de tu respuesta. –Oh dioses, lo de Reborn era contagioso.

Mukuro soltó una de sus curiosas risas sacándole una sonrisa al futuro Capo.

-¿Y si quisiera seguir como hombre qué harías, Tsunayoshi-kun? ¿seguirías con esa idea?

Tsuna simplemente se encogió de hombros.

-Desde que llego la mafia a mi vida he tenido la firme creencia que terminaría mordiendo la almohada de una u otra forma. – Oh, Tsuna era totalmente serio en ello. Si Mukuro casi llora de risa nadie lo podía culpar. –Claro ríete, como tú no eres quien no podrá sentarse, te divierte. –El Capo se cruzó de brazos y siguió refunfuñando en voz baja.

Mukuro se cogió el estómago, pero al rato se detuvo.

-¿Y quién dice que no morderé la almohada? –Tsuna miro al ilusionista incrédulo. – Por ti, Tsunayoshi-kun, podría hacer una excepción.

El Capo se ruborizo apartando la mirada.

Mukuro lo dejo ser.

La brisa que llego por la ventana refresco a los adolescentes permitiéndoles dejar sus pensamientos vagar entre lo que acababan de decirse. Tsuna, tarde, se dio cuente de que efectivamente se había confesado.

El ilusionista estaba seguro de que Reborn y el perrito faldero matarían por una foto del profundo sonrojo de Tsunayoshi-kun tenía en aquel momento.

-¿Desde cuándo? –Mukuro rodo los ojos cuando el futuro Capo le miro de lo más confuso. –¿Desde cuando te intereso? ¿desde que te enteraste que nací como una chica?

Tsuna negó pasando su pulgar por las facciones masculinas del ilusionista.

-Desde que protegiste de Jager. –Si el futuro Capo se sinceraba consigo mismo, no dudaría en decir que ese había sido el momento en que su interés se había disparado, pero no cuando todo comenzó ya que ni el mismo lo sabía.

-Ave-kun también lo hizo. –Mukuro siempre dudaría de las intenciones del prefecto por aquel hecho, más aún cuando se enteró de que la Nube tomaba sus siestas cerca de donde usualmente Tsunayoshi-kun pasaba el tiempo.

Tsuna asintió sin dejar de pasar su pulgar por la mejilla del ilusionista.

-Pero a mí me gustabas más tú y solo te vi a ti. –El castaño tenía un pequeño paro cardiaco cada que recordaba aquello.

Mukuro miro directamente a los ojos del futuro Capo buscando alguna mentira en lo que dijo, aunque sabía que este no mentía. No encontró ni duda ni mentira.

Luego de ello, tanto el Cielo como la Niebla se volvieron a quedar en silencio.

Tsuna menos avergonzado que antes se dio cuenta de que lo que dijo era como una segunda confesión. Tenía que alejarse de Reborn o quien sabe que mas diría.

-¿Tienes curiosidad, cierto? –El futuro Capo salio de sus pensamientos para observar al ilusionista con duda. – Sobre el porqué actuó y me veo como hombre. –Aclaro.

El menor se mordió los labios antes de asentir forzadamente.

-Para ser sincero, si la tengo, pero no por ello tienes que decirme tus razones.

Mukuro dejo que su mano enguantada viajase hasta la mejilla del futuro Capo quien miraba preocupado al ilusionista. El peli índigo tenía la mirada lejana como si recordase cosas que no eran para nada agradables.

-Si vas a quedarte conmigo tienes que saber en qué te estas metiendo, Tsunayoshi-kun. –Tsuna se calló únicamente porque su intuición se lo indico. Mukuro bajo su mano perdiéndose en los recuerdos. –Cuando era pequeña tenía una hermana mayor, no recuerdo su rostro ni su nombre tampoco recuerdo si era buena conmigo, pero si recuerdo que a ella le gustaba vestirme de algún personaje, no importaba si era de caballero o de militar siempre conseguía camisas, pantalones grandes. Todos los días después de desayunar me vestía con esas ropas sosas pero me gustaba. –Mukuro tomo algo de aire para irlo soltando lentamente, eran recuerdos que había enterrado hace demasiado tiempo.

-Puedes detenerte si te resulta difícil.

El ilusionista negó y el Cielo asintió.

Mukuro continuo tomando una pequeña bocanada de aire.

-No recuerdo bien si fue cuando ella estaba conmigo o cuando se había ido a hacer algún recado, pero ese día ella no me había vestido con las ropas que solía usar, sino que había dejado un vestido en el colgador para que me lo pusiese. –Tsuna volvió a pasar los dedos por las hebras del heterocromatico calmándole. Mukuro se relajó un poco por el tacto. –No me puse el vestido, pero si quería tener ese traje soso de uno de los cuentos, un segundo me miraba al espejo imaginándolo y al siguiente lo tenía. Recuerdo que alguien grito a mi hermana por darme las ropas y desde ese día dejo de vestirme. Había días en los que me obligaban a usar un vestido, pero siempre terminaba vistiendo como un niño. Había días en los que quería verme como un niño, me era difícil imaginarlo en un principio, pero luego de un tiempo lo conseguí. También había días en los que me gustaba quedarme como una niña y me ponía las ropas que me dejaban, pero en los días que me gustaba ser un niño seguía usando las ilusiones que fui aprendiendo, aunque también había días en los que no quería ser ninguno o quería ser los dos. –Mukuro tomo una respiración aun con la mirada perdida en el recuerdo. –El día que Estraneo me llevo con ellos estaba como un niño, dijeron que las niñas no les servían para lo que harían. –Mukuro suprimió un escalofrió por el recuerdo manchado de rojo y sonido de gritos. –No sé a dónde se las llevaron o que les hicieron, pero no quise ser una niña si es que aquello me iba a pasar. –Mukuro volvió a tomar otra respiración. –Cuando usé el cuerpo de Nagi, volví a sentir esa libertad de elección, pero ha sido tanto, tanto tiempo que aún me resulta difícil.

Tsuna abrazo estrechamente a su Niebla quien se tensó, pero no evito el contacto.

-No importa lo que quieras ser, si quieres seguir siendo un chico, una ser chica o lo que decidas. Es tu decisión.

Mukuro aparto a Tsuna sentándose, este último no se lo tomo personal sabía que el ilusionista necesitaba espacio.

-¿Y si digo que quiero ser ambos? – El ilusionista era consciente de que quería volver a verse 'femenina' por momentos, más aún desde que había usado el cuerpo de Nagi, pero aún se sentía más cómodo en su forma actual, aun le gustaba ser un chico al igual que la primera vez.

Mukuro miro directamente a los ojos de Tsunayoshi-kun

El futuro Capo se encogió de hombros.

-Si eso es lo que quieres hazlo, además me gusta pintarte las uñas, es divertido. –Tsuna observo complacido como el cuerpo del ilusionista se relajaba y sonrió tranquilamente cuando Mukuro se volvió a recostar en su regazo.

-Seguiré como un hombre por ahora. –El ilusionista volvió a jalar al castaño de la corbata acercando sus rostros. –Y no olvides que un día 'poseeré tu cuerpo', Tsunayoshi-kun~

El castaño ni se inmuto por la cercanía.

-¿Entonces terminare mordiendo la almohada? –Sin duda cualquier cosa que tuviese Reborn era contagioso. Tsuna tenia la firme decisión de alejar a los niños del hitman, para él ya era demasiado tarde.

Mukuru soltó parte de su risa inusual de lo más divertido.

-Kufufu~ quien sabe, Tsunayoshi-kun. Puede que incluso sea más pronto de lo que imaginas~

Mukuro soltó la corbata del menor, pero este no se alejó, sino que acorto la distancia entre ambos juntando sus labios con los del ilusionista. El beso no fue suave pero tampoco brusco sino necesitado, uno que ambos adolecentes habían añorado por más de lo que cualquiera de los dos quisiese admitir. La piel suave de los labios en sincronía se humedecía más y más a cada segundo, lego un momento en el que aquello no era suficiente y las lenguas de la Niebla y el Cielo se hicieron presente pero no trataron de dominar a la contraria, sino que exploraron la cavidad del otro con movimientos desesperados dejando que los pequeños gemidos precariamente amortiguados por las bocas.

El ilusionista paso un brazo por el cuello del futuro Capo buscando aún más cercanía entre ellos.

Tsuna y Mukuro se separaron de golpe rodando para la derecha cuando una tonfa fue lanzada en la dirección donde antes se habían encontrado ambos.

El castaño, sonrojado y con el corazón en la mano, miro con horror a su irritada Nube.

-Por alterar la moral pública y tener actos inapropiados en horas escolares los morderé hasta la muerte. –Hibari se lanzó a atacar al ilusionista.

Tsuna aun sonrojado se cubrió el rostro. De todas las personas, Hibari era una de las ultimas que quería que le atrapasen en esta posición ¡Y en Nami-Chuu!. Sus mañanas para el próximo mes serian un infierno.


Gracias por leer!

¿Review?