Holaaaa! chicas(os) que leen esto, agradezco a los que dejan comentarios y leen esto, las respuestas las doy por PM!.

A los que dejan reviews, como sabran son los que alimentan el alma de un escritor o pseudo escritora en este caso, adoro cada vez que dejan alguno en mis fics y como mencione en el primer cap, entre mas alimento al alma de esta pseudo escritora, mas caps (al menos mas rapido la publicación por la inspiración lmfao)

Caps: 8/13

Advertencias: Gender Fluid o Genero Fluido(algo del tema) inclinación homosexual, bisexual y heterosexual. -todo el fic. es leve en algunos casos.

Tsuna(19) Mukuro(20)

Psdt. Mukuro is sexy as hell!

KHR no me pertenece... pero si la sexy imagen mental que tengo de Mukuro.


Cap.8: Promesas.

Tsuna no sabía quiénes eran, no sabía de dónde venían, no sabía como era que habían irrumpido en la celebración de la finalización exitosa de la Ceremonia de Sucesión, tampoco sabía como era que habían conseguido esas armas anti llamas, pero de lo que si estaba mas que seguro era que protegería a sus amigos sin importar que.

El caos se podía ver por doquier, eran demasiados mafiosos enemigos mezclados con las famiglias aliadas presentes. Ni Reborn ni los ex-Arcobalenos podían deshacerse lo suficientemente rápido de todos los mafiosos por la cantidad excesiva o por duda de darle a algún aliado.

-¡Tenemos que movernos, Juudaime! –Hayato lanzo una flecha en dirección a uno de los franotiradores que apuntaban a su amigo y jefe. –Nuestra posición es un blanco fácil!

Tsuna asintió siguiendo a Gokudera, el resto de sus Guardianes estaban peleando y parecían tener ventaja, tenían que juntarse pronto. La Tormenta uso su sistema C.A.I. contra los mafiosos que se metían en su camino mientras el Décimo Vongola noqueaba a los que los rodeaban.

Los disparos podían oírse en todo el salón, los ruidos de cristales caídos, las maldiciones, el chocar de las mesas, el sonido de las espadas al chocar y los gemidos de dolor de las mafiosos caidos. Tsuna noqueo al siguiente grupo de mafiosos, pero aun no era suficiente, aun eran demasiados.

-¡Tsuna, tengo a Lambo!

El castaño volteo rápidamente para ver a su Lluvia coger a Lambo como si fuese un costal de papas, si bien el niño era bastante capaz de defenderse por sí mismo aun así se preocupaba por su seguridad.

-¡No soy un niño, Tsuna-nii!

Tsuna simplemente ignoro los quejidos del Trueno, prefería estar seguro a después estar preocupado. Al menos I-pin estaba con Fon.

-¡Cuídale, Takeshi!

El pelinegro dio un signo de paz antes de cortar una bala dirigida a Lambo por la mitad.

El castaño busco con la mirada a Chrome quien al igual que el resto de sus Guardianes no parecía tener ningún problema con ninguno de los mafiosos a su alrededor. El joven Capo esquivo una regla dirigida a su cabeza. ¿Quién demonios usaba una regla como arma? Y algunos se burlaban de Cuarto por usar un tenedor.

Tsuna noqueo algunos cuantos mafiosos más antes de sentirlo, ese malestar que su intuición le daba cada que sucedería algo verdaderamente MALO. El joven Capo volteo en todas direcciones rápidamente chequeando a cada uno de sus Elementos y Guardianes cuando lo vio, pero ya era demasiado tarde.

-¡Mukuro!

El ilusionista, aun lejos, miro con desespero al Capo por unos segundos antes de que su mirada se volviese borrosa y la niebla empezase a rodear su cuerpo.

Tsuna dio un salto en el aire propulsándose con sus guantes y yendo donde su Niebla y mandar al mafioso que le ataco por detrás al otro lado de la habitación. El castaño no tenía duda de que la navaja se había incrustado profundamente en las costillas y por la niebla que empezaba a brotar de Mukuro era una de esas armas anti llamas.

El joven Capo sostuvo a la ilusionista cubriéndola por el frente con su capa. Le había prometido mantener su secreto y haría hasta lo imposible por lograrlo.

-Mal..dición. –La voz de Mukuro era baja pero el tono grave se había ido dejando uno más agudo. Tsuna saco de golpe el arma cubriendo el sangrado.

-Te tengo. –Tsuna sintió el cuerpo de la ilusionista cambiar de formar mientras lo sostenía. –No dejare que nadie se dé cuenta, Mukuro. Te tengo y no te soltare.

La ilusionista se apoyó en el cuerpo de menor con cierta facilidad por la cercanía y por la necesidad del calor.

Tsuna presiono la herida tratando que el sangrado se detuviese, pero fue en vano. ¿Por qué no podía acceder a sus llamas del Sol?

-¡Oni-san!

Ryohei y los otros Guardianes había empezado a hacerse camino apenas vieron a Tsuna volar. El Sol apenas llego empezó a cubrir la herida de Mukuro con sus llamas, aunque estas trabajaron algo más lentas y con cierta dificultad. Gokudera se plantó frente a su amigo y jefe apenas llego y empezó a disparar flechas a cualquiera que se acercase más de lo necesario. Yamamoto se plantó cerca de Gokudera quien cubrió su espada disparando flechas mientras que el cortaba a todo aquel que se le ponía en frente. Chrome llego al lado de Mukuro, pero por mas ilusiones que trato de lanzar ninguna era efectiva como con el resto de los mafiosos, pero pese a que la chica era pequeña, era letal y cualquiera que se acercase más de lo debido lo sabría. Lambo dejo que un campo eléctrico cerca de Tsuna y Mukuro protegiéndoles y electrocutando a quien se les escapase. Hibari fue el más vicioso de todos los Guardianes a la hora de repartir sus golpes, habían atentado contra su enemigo jurado y solo él podría hacerlo.

Tsuna apoyo a su Guardiana en el suelo apenas sintió la niebla volver a envolverle el cuerpo. Mukuro se veía herido, pero aun en el cuerpo de un hombre. Bien.

El joven mafioso dejo que las llamas cubriesen sus puños y su frente nuevamente y más que dispuesto a acabar con todo el revuelo.

Todo el mundo se detuvo, era como el tiempo los hubiese congelado, pero no era el tiempo sino la sed asesina que rodeaba al castaño. Tsunayoshi Sawada despego los ojos de su Niebla y miro a los mafiosos. Los ojos del castaño ya no eran de un naranja brillante sino de un naranja rojizo que parecía moverse como si fuesen verdaderas llamas las que bailaban en sus pupilas.

Mukuro escupió algo de sangre, le habían dado a un órgano, pero las llamas estaban haciendo un trabajo fenomenal al cerrar sus heridas, aunque estas estuviesen siendo más lentas de lo normal. La Niebla no dejo de ver ni un segundo a su Cielo, Tsunayoshi-kun había cumplido su promesa. La ilusionista sonrió de lado, al final no había sido mala su decisión de confiar en él. ¿Quién sería el idiota ahora?

Ryohei no despego la mirada de su trabajo, pero se permitió sentir esa morbosa satisfacción por el dolor ajeno. El Sol no gustaba demasiado de la violencia fuera del ring pero por su Famiglia la disfrutaba.

Hibari se detuvo cuando sintió la ira de su Cielo, su diversión había acabado. La Nube sacudió con desinterés la sangre de sus tonfas.

Gokudera bajo su arco en vista de lo que sabía que vendría. La Tormenta chasqueo la lengua. Estúpidos, ellos se lo habían buscado.

Chrome se quedó al lado de Mukuro. La Niebla sabia cuando su Cielo clamaba por Venganza.

Lambo se sentó y observo. El Trueno siempre aprendía algo nuevo en aquellas situaciones.

Takeshi corto un último mafioso antes de sacudir su espada. La Lluvia sabia o que pasaría y tenía un boleto en primera fila. Puede que no muchos lo supiesen, pero la Lluvia era una de las formas más fáciles de limpiar la sangre.

Los Arcobalenos y los Varias también dejaron sus armas a sabiendas de que no servirían. Los mafiosos presentes aprenderían por qué no te debías de meter con la Décima Generación Vongola, menos lastimar a ninguno de ellos.

Las llamas del Cielo empezaron a titilar cuando el joven Capo sonrió. La mayoría de los mafiosos que conocían aquella sonrisa temieron y los que no la conocían también, era desconcertante. Era una sonrisa depredadora.

Tsuna sin previo aviso se agacho poniendo sus manos en el suelo, no dio tiempo ni de correr. El hielo empezó a escalar por el cuerpo de los mafiosos que habían irrumpido en el salón. Los gritos desesperados por liberarse, así como los intentos inútiles por hacerlo llenaron el salón de baile, pero nade de eso pareció importarle al Decimo.

La prisión de hielo que era creada por el Zero Point Breakthrough First Edition era conocido y temido por toda la mafia. Nadie olvidaría las caras ni los gritos de horror de las víctimas de la ira del Decimo Vongola.

-Hayato. –El Capo en un segundo recibió toda la atención de su Tormenta. –Entrégalos a sus respectivas Famiglias. –Tsuna apunto directamente con una de sus manos a uno de las personas congeladas. Y antes de que alguien pudiese parpadear, Tsuna lanzo un X-Burner a pequeña escala destruyendo a precesión los excesos de hielo. –Y diles que tienen una semana para disolverse antes de que yo mismo los destruya.

-Sí, Juudaime.

-Y Chrome. –La pequeña chica se acercó al castaño quien miraba de manera vacia a los mafiosos encerrados en la pricion de hielo. –Ponles en una pesadilla.–Las palabras fueron claras y perfectamente audibles para todos los mafiosos presentes. Y es que si había cosas peores que la muerte.

-Sí, Boss.

El joven Capo se volteo dándole un cabezazo en dirección de Reborn quien dio un ligero asentimiento. El ex –arcobaleno entendía lo que tenía que hacer. Despedir al resto de los mafiosos sería una tarea tediosa.

Tsuna camino hasta donde se encontraban su Niebla y su Sol, extendiendo una mano en dirección al peli índigo quien la uso para levantarse.

-¿Cómo te sientes?

-Viviré. –Mukuro rodo los ojos ante la mirada preocupada del joven Capo pero no pudo evitar que una pequeña sonrisa honesta se quedase en su rostro, felizmente todos estaban demasiado ocupados como para notar el intercambio. Tenia una reputación que cuidar. –Necesitaran más que eso para matarme, Tsunayoshi-kun.

Tsuna soltó un bufido, pero aun así se relajó un poco. Hoy ninguno de sus guardianes moriría, menos aun si el tenía algo que decir.


¡Gracias por leer!

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