Holaaaa! chicas(os) que leen esto, agradezco a los que dejan comentarios y leen esto, las respuestas las doy por PM!.

A los que dejan reviews, como sabran son los que alimentan el alma de un escritor o pseudo escritora en este caso, adoro cada vez que dejan alguno en mis fics y como mencione en el primer cap, entre más alimento al alma de esta pseudo escritora, mas caps (al menos mas rápido la publicación por la inspiración lmfao).

Caps: 9/13

Advertencias: Gender Fluid o Genero Fluido(algo del tema) inclinación homosexual, bisexual y heterosexual. -todo el fic. es leve en algunos casos.

Tsuna(19) Mukuro(20)

Psdt. Mukuro is sexy as hell!

KHR no me pertenece... pero si el concepto o la imagen mental de Tsuna Neko atacando a Iemitsu. ¿Se lo imaginan? Porque yo si.


Cap.9: Intuición femenina

Reborn estaba algo cansado del suplicio de interceder entre la inexistente castidad de su alumno y su Niebla por lo que llamo al resto de los guardianes, ellos eran tan buenos chaperones como una monja amarrando con una cadena las piernas de una prostituta.

¡Crack! El ex-Arcobaleno se quitó algo del polvo que cayó sobre su hombro. Yep, fue un plan ingenioso.

Nana sonrió tranquilamente cuando empezó a escuchar los ruidos de disparos, risas enloquecidas, amenazas de muerte y demás provenientes del segundo piso. La matriarca de la familia Sawada empezó a preparar tranquilamente la cena para el numero incrementado de invitados mientras Reborn se acomodaba cerca de la máquina de expressos comprada exclusivamente para Tsuna y él, una de las mejores inversiones del año cabía destacar.

El ex -arcobaleno tomo un sorbo de su expresso observando calmadamente a la castaña. Si de algo Reborn estaba absolutamente seguro era de que la única razón por la que Iemitsu había salido 'absuelto' con esas mentiras ridículas para ocultar su trabajo era por su esposa, una persona podía ser despistada pero el nivel de Nana Sawada era simplemente algo que llegaba a dar miedo y a la misma vez suspicacia.

Reborn dejo su taza a medias cuando noto un ligero cambio en los hombros e inclinación de cabeza de la madre de su alumno.

-Algo en mente, Mamma. –No era una pregunta sino una afirmación.

-Solo pensaba, Rebon-kun –La castaña no volteo, pero a lejos se podía ver lo feliz que se encontraba, si es que el suave tararear era algún indicativo. –Mi hijo me trajo una linda hija. ¡Mi lindo Tsu-kun será una novia espectacular! – Pese a todas las contrariedades en la aclamación, Nana soltó un suave suspiro soñador mientras removía el guisado, después de todo siempre había soñado en el día en el que su hijo anduviese en un vestido de novia.

A Reborn casi se le cae el expresso.

-¿Perdón? –Pocas eran las veces en la que Reborn dejaba que su lengua materna tuviese un desliz, pero todas y cada una de sus escapadas de lengua habían tenido que ver con impresiones demasiado fuertes como la que había escuchado. En primer lugar, ¿habría escuchado bien? De haberlo hecho había tantos fallos en esa aclamación.

-No es nada, Reborn-chan.

El hitman era demasiado orgulloso como para admitir que esa aclamación le devolvió el alma al cuerpo.

-Si tú lo dices, mamma. –Tal vez, solo tal vez Reborn había mal escuchado lo que la madre de su alumno había dicho. Su poco sentido común rogaba por ello y le rogaba no preguntar más o perdería lo poco de razón que tenía en sí.

Nana soltó algunas risillas. Reborn sí que era una mama gallina.


Todo había sido bastante rápido, desde que los adolescentes empezasen con las peleas usuales al hecho que el inmaduro Bovino sacase la Bazuka de los 10 años (Reborn lo golpearía después cuando se enterase).

Quien se encontraba más preocupado por aquel hecho era Tsuna quien como pocas veces se veía fastidiado por las acciones de su Guardián y Elemento más joven. Era una suerte que Hibari y Ryohei tuviesen asuntos que atender y no estuviesen presentes.

Antes de que el humo tan siquiera empezase a desaparecer, el-en-unas-semanas-Decimo Vongola sintió unos esbeltos brazos envolverse alrededor de sus hombros y una fría respiración detrás de la oreja, así como una suave presión de lo que no podía ser otra cosa que una delantera femenina.

Tsuna simplemente se relajó al contacto.

El humo rosa era espeso y no se podía ver demasiado, pero si se podía escuchar en la quietud del lugar la suave risa algo afeminada de Mukuro.

-Oya~ Oya~ Tsunayoshi-Kun. –La usual voz profunda de la Niebla había sido cambiada por una suave voz que tenía un toque más delicado, especialmente al pronunciar el nombre del adolecente. –Veo que la vaquilla aún no está totalmente adiestrada.

Mukuro beso la parte descubierta del cuello que no hace más de un par de minutos su yo más joven había estado besando con la única diferencia de que esta estaba dejando algo de labial.

El humo poco a poco se empezó a disipar dejando ver a unos adolescentes de lo más nerviosos, pero sobre todo curiosos. Si alguien preguntaba a Mukuro, ella diría que sabían que tendrían un castigo, pero aún se veían deseosos por saber lo desconocido. Niñatos.

Mukuro dejo su peso ser recargado en la joven forma de Tsunayoshi, o al menos la joven forma del Tsunayoshi que ella conocía.

Yamamoto tenía cargado en brazos al joven Bovino y fuera del alcance del explosivo temperamento de Hayato quien no quería hacer otra cosa que estrangular al Bovino por su idiotez, eso y ver si Mukuro aún mantenía el anillo de Guardián.

Lo que ninguno de los Guardianes presentes espero era ver a una peli azul enfundada en una blusa índigo y una falda tubo con unos estiletos. El maquillaje era poco, casi nulo si es que se obviaba el labial rojo borgoña que parecía acentuar aún más la mirada rojiza en uno de los ojos de la ilusionista. Los aretes seguían en las mismas posiciones, así como un pequeño pendiente con el escudo de Vongola.

¿Estaría en algún tipo de misión en que se le exigía estar como una mujer? ¿Tal vez hacerse pasar por Chrome? Pero, de ser el caso, Mukuro no debía de estar disfrazado de Chrome… Mukuro tenía la suficiente habilidad como para hacerlo, es más aquello debía de ser como un juego de niños para él. ¿Entonces, porque no lo hacía?

El peliplata iba a decir unas cuantas palabras a la Niebla, pero capto la fugaz mirada anaranjada de su Cielo mirando en su dirección. Lo que sea que pasase era mejor no arruinarlo más de lo que ya lo había hecho la vaca estúpida y por ende ellos.

Por lo que a Mukuro respectaba, había captado esa pequeña interacción que sabía que en el futuro se haría más común.

Tsuna no se movió, pero dejo que una sonrisa floreciese en su rostro.

-Siempre es divertido verte, Mukuro-chan.

Mukuro sonrió con picardía ante la confusión de las miradas del resto de los Guardianes presentes por el honorifico.

-Lo mismo puedo decir, Tsunayoshi-kun. Pero no creo que tu yo futuro este muy feliz de saber que volvieron a usar la bazooka cuando el claramente especifico a la vaquilla no hacerlo en su último viaje.

Lo último dicho por la ilusionista fue mirando claramente al Guardian más joven que tras las palabras de la Niebla recordó cuan serio e imperioso se había visto Tsuna-nii la última vez que se había intercambiado con su yo-diez-años-en-el-futuro. El Tsuna-nii de ese momento se veía igual de aterrador que Reborn.

Lambo trago grueso.

Mukuro dio una sonrisilla burlona ante el creciente miedo en la mirada del Bovino. Tsunayoshi podía ser bastante intimidante si se lo proponía.

Tsuna por su parte no podía dejar de notar el cambio en el tono de la risa de la ilusionista que por más que se escuchasen como las usuales, también tenían algo que el/la actual Mukuro no tenía en su totalidad. Libertad.

-Mukuro-chan.

La ilusionista enfoco rápidamente su atención en el joven Cielo notando algo bastante obvio, algo que en el Tsunayoshi de su tiempo era más difícil de notar.

-Puedes preguntar lo que desees Tsunayoshi-kun.

Tsuna se ruborizo un poco pero aun así dejo salir la pregunta que había sido formada en su mente desde que vio a la ilusionista.

- ¿Eres feliz?

La peli azul suavizo el semblante, puede que la intuición de Tsunayoshi fuese heredada, pero tenía la perspicacia de tu madre.

La Niebla envolvió al ilusionista cambiado sus ropas, altura, facciones y la forma en la que envolvía al futuro Capo por el repentino cambio. Las mismas ropas que toda la Décima Generación presente había visto en el Mukuro del futuro cuando pelearon con Byakuran, las tenía este Mukuro con la única diferencia que en los botones de las mangas se encontraban pequeños escudos de Vongola.

La Niebla sonrió cálidamente en dirección del futuro Capo.

-Más de lo que nunca he sido, Tsunayoshi-kun. –Mukuro planto un suave beso en la mejilla sonrosada del futuro Capo solo para que al segundo siguiente sonriese burlonamente en dirección a la Lluvia, Tormenta y Rayo. –Especialmente cuando hay tantos bufones alrededor.

Antes de que cualquiera en la habitación pudiese decir algo o tan siquiera reaccionar a las palabras del ilusionista, Mukuro- 10- años- en- el- futuro había sido envuelto en el humo rosa dejando a un burlesco Mukuro más joven.

-Oya~ Oya~ Que me perdí?


Nana Sawada solo soltó algunas risillas cuando los amigos de su hijo bajaron a cenar en silencio, si alguien le preguntaba todos aquellos adolecentes parecían cachorros regañados.

Al terminar todo fue como regularmente iba con una sola excepción. Mukuro insistió en ayudarla a lavar los platos, nadie podía no decir que no estaba tan fascinada con la idea que mandando a su adorable Tsu-kun, a Reborn y al resto de los adolescentes por algunas cosas a la tienda de conveniencia.

-Nana-san..

Nana interrumpió con una mano al peli indigo.

-Mamma está bien.

Mukuro apretó los labios formando una línea algo tensa.

-Puede que en algún futuro.

Nana sonrió amablemente, aquello era un progreso.

-Cuando te sientas con deseos de hacerlo, Mukuro-chan –La castaña dio una ligera entonación en el honorifico sacando una sonrisa de conocimiento en el ilusionista.

Mukuro sonrió de lado.

-Al final Tsunayoshi-kun saco más cosas de usted que de su padre.

La castaña simplemente se hizo la desentendida pero el brillo en la mirada castaña no mentía. Mukuro simplemente cumpliría el favor que le habían pedido.

El ilusionista metió una mano en su saco sacando un sobre.

-En el futuro creo que apreciara esto, Nana-san

La castaña hizo un pequeño puchero por cómo era llamada pero aun asi tomo el sobre sin hacer preguntas.

-Espero que llegue el día en el que me puedas llamar Mamma.

Los ojos de Mukuro se tiñeron con algo de nostalgia y lo que también podía clasificarse como melancolía. –Yo también lo espero.

Nana quiso decir algo más, pero el sonido de la puerta abriéndose la detuvo, ya tendría otras ocasiones de hacerlo en un futuro.

Aquella noche cuando la castaña estuvo en la soledad de su habitación, abrió el sobre y vio su deseo cumplido.

Una nota con letra elegante cayo se vio junto a las fotografías de un avergozado Tsu-kun algunos años mayor.

"Se lo mucho que apreciaras las fotografías, Mamma.

Nunca le cuentes a Tsunayoshi-kun que te las di, sigue creyendo que destruyo todas las copias.

Psdt. Si quiere asistir a la boda tenga cuidado de no alzar cosas pesadas o se lastimara la espalda."

Nana soltó algunas risillas. El futuro sí que tenía algunos indicios interesantes.


Gracias por leer!

¿Review?

Yeahhh sigo viva... de momento.