Culpa y arrepentimientos
Sherlock se quedó en silencio analizando cada detalle de los hechos que acababan de suceder, el reencuentro con John no había salido según lo esperado, pensó que el doctor se alegraría y lloraría de emoción al saber que seguía vivo, pero en cambio se veía…dolido, aunque no entendía muy bien por qué tanto alboroto, él había vuelto, quería su ayuda, ambos podían seguir siendo compañeros, Sherlock tuvo la certeza de que John Watson ansiaba eso tanto como él, quería volver a sentir la emoción de los casos, esa adrenalina a la que ambos eran adictos…supuso que debía darle tiempo, John estaba habituado a los cambios violentos, pronto estaría tocando la puerta del 221B ansioso por volver a colaborar.
Pensó en ir a visitar a Lestrade para anunciarle en persona la buena noticia, tomó un taxi rumbo a Scotland Yard, pero la culpa lo embargaba, la parte más sensible de su cerebro le indicaba que John Watson no se merecía sufrir así…quizás debió haber tenido más tacto al contarle, el doctor estaba delicado…se notaban a simple vista los efectos de la depresión en él, Sherlock al verlo entrar al Bar, había observado a lo lejos sus grandes ojeras y su actitud cabizbaja: John sufría e insomnio y estaba dopado, tenía una respuesta lenta a los estímulos del entorno, su mirada estaba perdida y la boca reseca… una clara señal del abuso de psicotrópicos y ansiolíticos. Por otro lado, las arrugas de su camisa y pantalón indicando que no se había molestado en plancharlos, tampoco había comprado ropa nueva en ese tiempo, ya que ambas prendas estaban limpias, pero tenían por lo menos 3 años de uso. Por último, su cabello sin peinar, la falta de acondicionador o gel, los 10 kilogramos menos en su contextura física y ese feo bigote que lo envejecía dejaban en claro el paulatino descuido de su imagen personal. Además, no había que pasar por alto su soledad, John no era de los que iban a beber solos a un bar, antes era una persona muy sociable, de hecho, la gente lo quería fácilmente, encajaba en la sociedad desconcertando a Sherlock…sin lugar a dudas John Watson había tocado fondo por su culpa y el debía salvar a su amigo, sin darle más vueltas al asunto pidió al taxista que cambiara de dirección.
John había vagado por las calles de Londres sintiendo las bajas temperaturas hasta que el frío lo obligó a volver a su apartamento en donde se recostó en la cama sin molestarse en cambiarla por un pijama, aún intentaba asimilar todo lo sucedido. Incluso en esas situaciones Sherlock demostraba una nula comprensión de la naturaleza humana, era tan espectacularmente ignorante en el ámbito de los sentimientos…ni siquiera sabía cómo pedir disculpas. John sonrió, no podía evitar sentir una latente alegría en el fondo de su ser…había vuelto, estaba vivo…el hombre más observador del mundo ahora caminaba libre por Londres en busca de nuevos casos. Un sonido sordo lo sacó de sus cavilaciones, se puso de pie, sacó el arma de su escritorio y se dirigió hacia el comedor al encender la luz se encontró con Sherlock al pie de la ventana abierta.
-John antes de que comiences a gritarme, golpeé pero no me abrías la puerta así que decidí entrar por la escalera de emergencias y luego forcé la ventana, creo que rompí la cerradura…en mi defensa estaba muy oxidada… dijo haciendo una mueca a modo de disculpa
- ¿tu…te metiste a mi apartamento a la fuerza? -dijo John incrédulo.
-No me abrías John, ¿querías que me congelara afuera? …es lindo por cierto…bueno algo pequeño, pero para ti está bien supongo, pero no vine a hablar de tu apartamento, John estuve pensando y realmente me comporté como un idiota, te pido disculpas nuevamente yo…de verdad lo siento -dijo mirándolo fijamente poniendo una expresión culposa.
- Sherlock te conozco lo suficiente como para saber cuándo finges, ¿que seguirá después? ¿te pondrás a llorar para impresionarme?, mira…todavía estoy muy enfadado, así que si no quieres salir más lastimado de lo que ya estás te sugiero que te vayas ahora mismo-
- John por favor-
-Soy médico militar Sherlock, puedo romperte todos los huesos si quiero- amenazó John.
- Bueno, ya que no me dejas más opción, tendré que arriesgarme- dijo el detective en un acto impulsivo acercándose a John y rodeándolo en un abrazo protector. El rubio estaba plenamente consciente de que Sherlock Holmes odiaba los acercamientos personales, jamás habían compartido un abrazo sincero, pero ahí estaba el detective abrazándolo, mostrando quizás su lado más humano, más frágil y John podía sentirlo más real que nunca, su calor corporal emanando desde su inmenso abrigo, posó sus manos en la espalda del detective ignorando las palpitaciones aceleradas de su propio corazón con la intención de apartarlo pero Sherlock se inclinó susurrando en su oído -John, yo también te extrañé…más de lo que te puedas imaginar- las manos del doctor quedaron posadas sobre la espalda de Sherlock, ambos se estaban abrazando y no soportó más, apretó su agarre hundiendo el rostro en el pecho de Holmes, sollozando con toda la impotencia que aun le quedaba en el cuerpo…Sherlock esperaba pacientemente a que se calmara diciendo -ya no estás solo John Watson, te prometo que jamás volveré a alejarme -dijo Sherlock con su mentón sobre la cabeza del doctor, finalmente John lo soltó, limpiándose el rostro cubierto de las lágrimas.
- Después de lo que sucedió en la azotea del edificio Sherlock…visité tu tumba, dije algunas palabras-
-Eso esperaba- señaló el detective recordando con exactitud cada detalle de esa escena en su memoria.
- Te pedí…te pedí un último milagro…no estar muerto -
- Lo se John, yo estaba ahí…te escuché -dijo Sherlock sonriendo.
John sentía que ese momento era especial, único, quizás jamás llegaría a repetirse, se trataba de una instancia tan íntima con Sherlock Holmes, en la que el detective por una vez se comportaba de forma humana. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Holmes
-John cuando te vi note claras señales de que estás pasando por una gran depresión, dijo el detective…volviendo a ser el de antes, en primer lugar, tus ojeras tan marcadas…y tu descuido en la…
-Sherlock por favor por esta noche evita las deducciones o al menos intenta no decirlas en voz alta-
-es parte de mi…no lo puedo apagar y encender como un interruptor, pero a lo que me refería es que no te hace bien vivir solo en este lugar, quizás la adrenalina de los casos te ayude a salir de ese estado tan aburrido. Podemos intentarlo si volvemos a la rutina…
- ¿Te refieres a que me mude a Baker Street nuevamente?
Sherlock lo observó enarcando una ceja - Obvio John, es estrictamente necesario…para que me ayudes con los casos como antes. Habrá un ataque terrorista John, es inminente…necesito tu apoyo, y para eso debemos volver a compartir piso. No puedo mantenerte informado constantemente a larga distancia es demasiado aburrido explicarte cada detalle por teléfono y que me hagas todas esas fastidiosas preguntas, sin ofender.
- Sherlock…esta noche fui a un bar a tomarme unos tragos tranquilamente, y de pronto me entero que estas vivo, sentí que casi me daba un infarto…de golpe me enteré que tu muerte, la que por cierto me llevó a convertirme en un ser amargado y depresivo…fue solo un truco de magia. Luego apareces en mi departamento forzando la ventana, me abrazas, lloro como una magdalena, ahora me hablas de terroristas y me pides que vuelva a Baker Street contigo…es demasiado para una noche, necesito asimilar todo aún, puede que vuelva al juego, pero necesito tiempo, tengo un trabajo, una vida tranquila a la que me he acostumbrado…
-Fue un buen resumen, bueno John debes descansar, te daré un día para pensarlo…tu vida John carece de sentido, la odias y lo sabes, será mejor que vuelvas cuanto antes -
- John lo miró impotente ¡un día!, ¿es enserio?
- Si, estoy siendo generoso…debemos avanzar en el caso antes de que…
John sacudió la cabeza intentando calmar las ansias del detective - Bien, sabes que…yo te mantendré informado de como me siento respecto a todo esto…cuando esté listo me volveré a las andadas, ¿de acuerdo?
Sherlock lo observó poco convencido -esa es una respuesta bastante ambigua…pero bueno, supongo que lo merezco después de tooodo lo que te hice pasar- dijo exagerando con una postura dramática imitando a John- ahora debes descansar -dirigiéndose rumbo a la ventana
- Sherlock por algo mi apartamento tiene una puerta-
- Está bien…john, deja de abusar de los medicamentos…prefiero a mis doctores bien despiertos-
¿Como es que tú sabes que…? olvídalo dijo John cabizbajo- Sherlock volvió a acercarse buscando los ojos tristes de su compañero, John levantó la vista sorprendido de la extraña cercanía, Sherlock estaba a unos centímetros de él, la diferencia de altura era bastante notoria, pero el detective lo miraba con tanta intensidad…como si quisiera expresarle algo más sin llegar a atreverse a manifestarlo con palabras.
-John
- s…Si?
- ¿podemos hacer un trato? …mientras tu no vuelvas a automedicarte yo no volveré a usar ningún tipo de droga
John se lo pensó…para finalmente asentir con un movimiento de cabeza, pero Sherlock no se alejaba, John instintivamente bajó su mirada desde los ojos del detective a sus carnosos labios, y sintió el deseo de probar su sabor y textura, acercándose tan solo un par de centímetros temeroso, Sherlock seguía analizando cada una de sus reacciones, john tenía los ojos dilatados ¿por el abuso de sustancias o por algo más? Su respiración acelerada, entonces notó que el también manifestaba esos cambios incluso inconscientemente había inclinado el rostro para quedar a la altura del rubio. La cercanía con el doctor se estaba volviendo peligrosa…tentadoramente peligrosa, su cerebro dio una señal de alerta, Se alejó bruscamente acrecentando la distancia entre ellos abriendo los ojos como si acabara de despertar de un mal sueño, John desvió la mirada con evidente vergüenza, …Sherlock anticipo la incomodidad del momento siguiente por lo que reaccionó con rapidez, formulando un par de palabras de despedida y volteando rumbo a la salida, se detuvo en el umbral de la puerta y asomó la cabeza hacia el interior del apartamento…
-Acabo de recordar que dejé un querido cadáver en la morgue…pero si quieres volver a vernos la dirección es 221B de Baker Street – dijo guiñando un ojo y se marchó sin más dando un portazo.
John sonrió recordando su primer encuentro…lanzó un suspiro intentando recuperarse, respirando la tensión que aún se sentía en el aire. No tenía excusas para lo que acababa de suceder, había sentido curiosidad por el… contacto físico con Sherlock Holmes y por un breve instante tuvo la certeza de que el detective había experimentado lo mismo. Maldición dijo apretando fuertemente los puños…"no soy gay" repetía como tantas veces les había aclarado a los que creían que él y Holmes eran pareja. Lo que había pasado era producto del cúmulo de noticias y emociones que le había tocado vivir en tan solo una noche. Solo eso…sin embargo en lo más profundo de su cerebro se conservaba la nítida imagen de los rosados labios de Sherlock Holmes tentadoramente cerca de los suyos.
Sonrió algo contrariado susurrando "Sherlock, solo tu puedes volver de la muerte para poner mi mundo de cabeza en tan solo una noche…"
Por primera vez en casi dos años John Hamish Watson logró dormir una noche entera, quizás emocionalmente demasiado agotado para desvelarse pensando en sus propios tormentos.
