La cara de preocupación pasó a ira en un solo segundo cuando saque y agrandé la Malla Ball que me había regalado porque sí el abuelo. -¿Que te dije sobre los Pokémon?- Intenté interrumpirla pero siguió con su sermón -Nunca nadie me escucha, hacen los que se les canta y nunca piensan en los demás- Volví a intentar sin resultado alguno -¿Y de donde sacaste vos esa Malla Ball?- Voltio hacia mi papá -¿Acaso vos tenes que ver algo José?-

-Eh, para, no saltes a conclusiones. Ni lo dejaste hablar al pobre- Su tono era mucho más calmado a pesar de ser policía y supuestamente el "más estricto".

-Gracias. Lo que pasó fue que unos Lotad atacaron a otro Lotad porque si y yo de casualidad estaba ahí. Lo agarré y empecé a correr lo más rápido que pude mientras me perseguían-

-¿¡Pero vos estas loco!? ¿¡En qué momento te pareció buena idea meterte en asuntos de Pokémon salvajes!? ¡Ni aunque fuese un Buneary tendrias que intervenir!- Me interrumpió mi madre.

-Ah ¿Osea que lo dejo morir ahi? Imaginate que te pasara a vos. Además, dejame terminar, el viejo de la esquina a dos cuadras de acá me salvó con su Rhyperior y él metió a Lotad en la Pokeball para transportarlo más fácilmente-

-Mira primero si, lo dejas morir, si pone en riesgo su vida, también pone la tuya en riesgo, segundo, joya, es responsabilidad de Mariano, ahora anda y devolvésela- Ya estaba de nuevo haciéndose toda la historia de que yo le iba a hacer caso.

-¡No! ¿¡Tanto cuesta cuidar de él por una noche y después liberarlo!?- Respondí furioso.

-¿¡Tanto te cuesta dárselo a su legítimo dueño y que cuide de él permanentemente!?-

-¡No, porque yo fuí el que decidió salvarlo y sólo quiero hacer algo bien por una vez en mi vida! Dale la comida de Maractus por una noche y listo, mañana ya va a estar curado-

-Ah, y justo cuando viene la tía ¿No?-

-¡Ey!- Gritó mi papá, a lo que lo miramos -¿Puedo dar mi opinión?- Cerramos la boca en forma de afirmación. -Por un lado, si, lo que hiciste fue una estupidez, pero una buena estupidez. Células en la piel hay muchas, pero vida solo una- Esa era su célebre frase, era una forma de decir "Si te lastimaste por hacer algo bien, no importan las lastimaduras". -Además esto ya lo habíamos hablado, me parece que ya es momento que tenga un Pokémon, el pobre chico es el único que no tiene uno en su colegio.-

Por un lado yo estaba estático, sentía como mi corazón latía con mayor velocidad, incluso cuando recordaba el hecho de que no era el único. Eso me hizo pensar -(¿Porque no tuve un Pokémon antes? Muchas veces su excusa frente a mí era que "no era responsable", a pesar de que yo era el que paseaba a Manectric y levantaba sus "regalos")-. Mayor duda tuve cuando mi mamá se quedó parada sin responder nada como por 5 segundos, se la veía muy molesta, más con mi papá que conmigo.

-Hagan lo que quieran- Fue su única respuesta, a lo que se fue al cuarto a ducharse y prepararse para la llegada de su cuñada. Mire a mi papá e inmediatamente lo abracé agradeciendole en mil idiomas.

-A ver, vamos a demostrarle a mamá que no me equivoque. Aprovechemos que se está bañando y curemos al Lotad. Le seguis vos que olés peor que aliento de Manec.-

Asentí contento mientras me dirigía al living y despejaba la mesa. Mi papá fue a buscar el botiquín de primeros auxilios y lo apoyó en la mesa, poniendo una almohada al lado. Saque a Lotad el cual seguía inconsciente y lo apoyé en la almohada. Papá le vendó las heridas más graves, las del estómago (Cuya venda pasaba por el espacio entre la hoja y el cuerpo en la parte delantera) y su pata de en medio derecha, la cual más que herida por un corte parecía estar herida por un golpe. Ahí recordé lo que pasó, cuando me caí, Lotad terminó con esa pata aplastada de la misma manera que mi hombro izquierdo.

Retraje mi hombro izquierdo y me saqué la remera solo por ese lado, dejando al aire mi brazo herido. -Pa, en la persecución me caí encima de este hombro-

-Déjame ver- Lo analizó por un rato para después agarrar una de esas curitas con una carita feliz y pegarla en mi brazo. Los dos nos reímos como idiotas a lo que me la sacaba y la hacía un bollo. -No se, no soy doctor, pero se ve normal. Mañana te llevo a uno.-

Cuando mamá por fín salió de la ducha entré yo directamente y puse a lavar toda mi ropa. Una vez en la ducha el agua calentita me ayudó a reflexionar. No podía creer que por fin tenía un Pokémon. -(Empieza mi momento de brillar, se acabó el señor calladito)- Mis pensamientos de aplastar al Froakie de Lucas con un Tyranitar pasaron de ser fábulas a objetivos. Pero después caí en algo, Lotad, y en su defecto Ludicolo, eran Pokémon en extremo débiles, pero no le di mucha importancia ya que pensé en después reemplazarlo, dudando al principio, pero asegurandome que el pequeñín no querría arriesgarse en las grandes ligas y preferiría quedarse en casa ayudando con las tareas hogareñas.

Ahora lo que más me importaba era saber si Lotad estaba siquiera vivo. Tras la ducha, me cambié rápidamente y baje al living, donde encontré a mi madre acariciando a un Lotad limpio y consciente en su regazo. Mucha gente diría algo sarcástico en dicho momento, pero preferí no arruinar la bella escena. Una vez bajé el último escalón ambos voltearon a verme. -Que galán- Dijo mi madre como siempre cada vez que me arreglaba para una ocasión importante, para después bajar a Lotad, el cual vino super alegre hacia mí, apoyando sus patas delanteras en mis piernas, un poco abajo de la rodilla. -Ya le hice la pregunta- Agregó mi mamá -Aceptó sin dudar-. Por mi alegría, lo levanté levemente para no hacerle daño y lo miré directamente a los ojos.

Hace unos años, cuando mi papá recibió a Electrike, le hizo la pregunta "¿Queres unirte a la familia?", y a mi mamá le gustó tanto la pregunta, que 5 años después me haría la misma pregunta estando en su vientre, para después decirme que el día que recibiera un Pokémon, debería hacerle la misma pregunta. Esta fue la primera vez que se hizo la pregunta y yo estaba consciente.

Dejé a Lotad en el piso y me fui a la cocina, Manectric estaba sentado esperando ligar algo para comer mientras que mi padre y el compañero de mi madre, Reuniclus, cocinaban. Carne al horno con ensalada, esperaba que solo la mitad de la cena estuviese hecha de Pokémon. Reuniclus se alegró de verme y me pasó un pedazo de Tamate con su Psíquico, el cual agarré aun tomandome desprevenido. Siempre andaba mimandome para hacer enojar a mi mamá.

Después de poner la mesa, pase el resto de la tarde con Lotad, para intentar conocerlo un poco mejor. Parecía tener un constante deseo de jugar, y al parecer Maractus le cumplia dicho deseo, pero a su vez no se movilizaba mucho por sus heridas. Más que nada iba de que Lotad disparara su Pistola agua en diferentes direcciones y Maractus las absorbiera. Se les veía muy entretenidos y a la vez concentrados con su juguetito. Yo solo me limité a acariciar su hoja para no intentar distraerlo.

40 minutos después, se escuchó un golpe en la puerta. Dicho golpe alteró tanto a Lotad, que cubrió su cabeza en mi axila, como a Manectric, que empezó con sus ladridos guardianes. Mi madre abrió la puerta y el olor a perfume caro infecto el ambiente a lo que mi tía Abril cruzaba la puerta. Sus rulos rojizos que de alguna manera se quedaban parados envolvieron a mi madre al abrazarse, para después tomar dirección hacia mi. Me levante automáticamente y le di un fuerte abrazo mientras la saludaba y le preguntaba cómo estuvo el viaje.

-Bien, pero ya sabes como son los aeropuertos de Teselia, siempre ocupados ¿No es así Caro?- Dijo volteando a mi madre, la cual sonrio falsamente mientras afirmaba. No lo habia mencionado, pero mi mamá era de Teselia mientras que mi papá y tía de Hoenn, pero mientras mis padres decidieron mudarse a esta región alejada del mundo y de los problemas a gran escala que ocurrían en otras regiones, Abril tuvo otros planes, viajando por todo el mundo como una modelo exitosa que visitaba su familia dos veces al año.

Lotad se asomo un poco para ver a la invitada, a lo que mi tía se acercó rápidamente para analizarlo. Le conté que era mi primer Pokémon y su cara se iluminó de alegría. -¡Eso es genial! ¡Al fin voy a poder pelear con alguien que sepa lo que hace!- Dirigió su mirada a mi papá -Sin ofender José- Dijo riendose. Mi papá respondió con una risa algo celosa. Segundos después, Abril se empezó a poner inquieta y se asomó por la puerta gritando. -¡Querido! ¿Tenes problemas?-

Imitandola me asomé y vi a Slaking con una valija en una mano y tres bolsas en la otra caminando lentamente desde el auto hasta la puerta. -(Si esos son regalos no me imagino lo que serán las valijas cuando lleguen a la casa)- Pensé mientras el pobre Pokémon dejaba todo en la entrada, para después cerrar los ojos y echarse en el sillon.

-¡Muchas gracias querido!- Respondió mi tía a la vez que le dejaba una Baya Biglia en la nariz, a lo que Slaking abrió la boca y la dejó caer adentro suyo. Me acerqué y dejé a Lotad en su regazo, lo que lo hizo mirar y extender su brazo para tocar su hoja. Lotad resultó ser bastante cosquilludo en dicha zona. Mientras ellos jugaban, mi madre hablo.

-Fue toda una sorpresa cuando llegó de la nada con una Pokeball. Aún no le habíamos dicho nada- Puede parecer que quería mostrar que tan irresponsable era yo, pero en realidad era su método de persuaciòn, método que le funcionó.

-¿Y por qué no?- Mi tía parecía poder leer mi mente.

-Porque suponíamos y seguimos suponiendo que querrá tener un equipo completo de Pokémon raros, y es muy caro eso, entre Pociones, Pokeballs diferente, Objetos- Mi mamá me conocía mejor que yo.

-Ah cierto que algo me comentó José. Bueno, hora de regalos- Levantó dos bolsas y se las dió a mi mamá con una mano y con la otra agarró la otra bolsa y se la dió a mi papá. -La valija es tuya Mati- Dijo mirándome.

No recuerdo que había en las bolsas, supongo que algún perfume de Kalos o algo así. En dicho momento mi cabeza estaba centrada únicamente en la enorme cantidad de cosas dentro de la valija. Cuando la abrí ví 10 Poké Balls, 6 pociones, varias bolsas con diferentes bayas en cada uno y un pequeño cilindro de color rojo en el medio.

-Digamos que estaba a punto de ejercer un poco de autoridad en esta familia, pero me ahorraron la pelea- Fue la respuesta de mi tía ante mi asombro. Mi madre se veía bastante molesta, pero a la vez sorprendida y algo feliz. Abril agarro el cilindro y lo estiró, pareciendo una de esas Pokédex de Kalos, pero bastante más simple. -Tu viejo y yo no teníamos esto a tu edad, teníamos que descifrar los movimientos y habilidades de nuestros Pokémon por nuestra cuenta-

Al principio no entendía lo que decía, pero luego apuntó a Lotad, y segundos después, toda su información estaba en la pantalla. Al parecer mandaba unas ondas eléctricas que registraban la información del material genético en sus células. En términos simples, lo pusieron dentro de un microondas. Leí su información, y no me lleve ninguna sorpresa, Danza Caos, Hoja Afilada, Nado Rápido, datos que me vi venir, salvo por un movimiento en particular, Adaptación.

-Por lo que sé lo prohíben en torneos, obviamente- No podía estar más agradecido con ella, y la abracé fuertemente. Después de la cena me la pase viendo la información de todos los Pokémon que pude, por mero aburrimiento. Cuando mi tía se fue, subí a mi cuarto con Lotad en manos. No había planeado donde dormiría. Abrí un cajón de mi placard en busca de alguna almohada vieja, que afortunadamente encontré de un tamaño perfecto.

Dejé la almohada en el piso al lado de mi cama, agarre una campera vieja y tras dejarlo sobre la almohada, se la puse encima como manta. Lavé mis dientes, me saqué el pantalón y me cubrí con las sábanas. Cerré los ojos tras darle una caricia a Lotad de buenas noches, y esperando impacientemente el mañana.