¡Hola, vengo con otro capítulo más! Espero les guste mucho, ya que sé que se divertirán. Este también tendrá una segunda parte, me gustaría mucho que me dejaran una review, lectores, pero esta en sus manos hacerlo o no.
Gracias por leer.
Citas. Una batalla de amor.
Shidou caminaba con el ánimo por los suelos, estaba muy preocupado por la situación en la que recién se había metido, por lo que decidió dar un paseo para aligerar la mente, pero decidió entrar a una cafetería para tomar algo y descansar.
—El lugar está lleno, pero le buscaremos un lugar, jovencito —dijo la chica vestida de maid, es ahí cuando él se dio cuenta que estaba en un café maid.
—Claro, esperaré aquí.
La chica fue a una de las mesas para dos personas en la que estaba un chico de cabello naranja, vestido con playera y agarrándose la cabeza, también tenía un aura morada.
—Eh… ¿Joven?
—¿Si?
—¿Le importaría compartir mesa con otro cliente?
—Claro que no, ya casi me voy, así que le dejaré la mesa en cuanto me vaya. —Entonces, Shidou se sentó frente a él y después de pedir un café, se agarró la cabeza.
—Rayos… No sé qué hacer, tengo tantas citas mañana, ¿por qué diablos acepté todo eso? Ya sé que es mi responsabilidad, ¿por qué, dios, por qué a mí?
«Pobre, chico, yo estoy igual de jodido así que lo entiendo». El chico de cabello naranja bebió otro poco de su café. «De alguna forma, tengo que salir con Sakura, Tohsaka, Ilya y Saber. Además, tienen que estar en lugares separados, pero en una misma zona…»
«Rayos, no puedo repetir lo mismo que aquella vez cuando salí con Kurumi, pero a ella podría dejarla en el centro comercial viendo ropa, luego podría llevar a Kanade al zoológico, sí, a ella le gustan los animales, jugar con Yoshino en algún parque, pero…»
—¡Maldición, no puedo estar en tantos lugares a la vez! —gritaron los dos al mismo tiempo y agarrándose de los cabellos, luego de que todos les quedaran viendo y sus miradas se encontraran, se sonrieron—. ¿También se te acumularon las citas?
—Sí… —dijo Shidou con un aura más morada que la anterior—. ¿Cuántas citas?
—Cuatro, ¿y tú?
—Casi son diez…
—¿¡Queeeeeeeé?! —Después de que se calmara, le puso una mano en el hombro del chico—. Estás más fregado que yo.
—Gracias por el cumplido… Estoy perdido…
—Me incluyo… ¿Por qué solo nos pasa esto a nosotros? —preguntó el chico de cabello naranja mientras veía a una pareja feliz, comiendo felizmente, aunque el chico de cabello rubio se le hacía raro porque tenía extrañas marcas en sus mejillas—. Mira a ese maldito, eh…
—Shidou Itsuka.
—Yo soy Emiya Shirou. Como te decía, mira a ese maldito, tan feliz de la vida…
—Mientras nosotros sufrimos acá. —Completó Shidou, recostado en la mesa con el humor en los suelos. Ambos chicos le enviaron una mirada asesina al chico rubio.
En la mesa del chico con marcas extrañas, junto con su novia, ambos disfrutaban de un pastel. Pero él se dio cuenta de las miradas.
—Oye, Hinata, soy yo, ¿o esos dos me están mirando con odio? —preguntó un poco molesto. Hinata volteó a verlos con sus ojos color perla, pero estos desviaron la mirada rápido.
—No lo creo, Naruto-kun. Debe ser tu imaginación —dijo con una sonrisa que podía calmar a un león, Naruto lo dejó pasar y le sonrió a ella, como solo él podía hacerlo.
—Maldito… Ya quisiera estar así con Saber… O con Tohsaka… Con Sakura…
—¡Nosotros nos metimos en esto, Shirou! Y tendremos que salir de alguna manera.
—¡Tienes razón!
Los chicos se echaron porras solos por un minuto, y empezaron a dar ideas de cómo arreglar todo. Además de pedir como dos pasteles cada uno y más café.
—¿Y si les cancelamos a todas y les decimos que otro día? —dijo Shirou con una sonrisa—. Tendríamos más tiempo de planearlo.
—Habla por ti… —Shidou se imaginó una escena con la chica que no tenía mucho de tratar: Kanade Shimizu, no podría hacerla enojar o ponerla triste.
—Kanade, ¿podemos dejarlo para otro día?
—¿Por qué? Me prometiste que saldríamos juntos… —dijo la chica de cabello largo de color blanco, con unos ojos aguamarina llorosos.
—Pues…
—Hice una promesa, Shirou…
—Rayos… ¡Yo también se los prometí! —Ambos agacharon la cabeza, derrotados y se acabaron dos pasteles cada uno, tal vez la azúcar los haría feliz—. Señorita, ¿puede traernos más pastel?
—¿Ahora de qué quiere?
—No importa, el que sea está bien —dijo Shidou.
—No, espere, mejor traiga todos los que tenga, y más café.
—Como ordene. —La maid estaba muy feliz pues los chicos estaban comprando mucho pastel, sin duda ganarían mucho dinero hoy.
Después de suspirar, por quien sabe cuál vez, llegó más pastel y se lo comieron, llorando al estilo anime.
—Tal vez alguna me lo perdone, Shirou… Pero… —Shidou azotó la mesa—. ¡Soy un hombre y se los prometí!
—Shidou… A pesar de que tengas casi diez citas…
—¡Eso no importa! Escucha… Esto es de vida o muerte.
—Créeme, lo sé —dijo Shirou con preocupación, pensando en Rin enojada o peor aún, en Saber. Ninguno de los dos notó que Hinata se había ido, pero Naruto no se quedaría con las ganas de interrogarlos por andar viendo así a él y, sobre todo, a su NOVIA.
—No, no lo sabes, pero ya no importa, así que te contaré mi historia.
«¿De qué rayos hablan?» Pensó Naruto mientras que cambiaba de mesa para estar cerca de ellos, gracias a que ya se había ido varias personas.
—¿Tu historia?
—Sí… Verás, todo pasó hace más de un año, en un día de abril.
Shidou contó su historia lo más resumida posible, Naruto quien oía, disfrutó de la historia. Shirou también estaba admirado de conocer a alguien de tan buen corazón.
—Shidou… Yo también te contaré mi historia. Todo empezó una noche que casi me matan…
Entonces, el chico relató la competición del Santo Grial, todo por un deseo que concede esa reliquia antigua, sobre las peleas, sobre sus amigas y pretendientes. Sobre todo, lo que había sufrido para protegerlas y sobrevivir.
—No puedo fallarle a ninguna, Shidou, no podría perdonármelo, además ellas me matarían.
—A mí también van a matarme, no todas, pero algunas sí lo harán.
—¡Oigan! —Ambos se voltearon a Naruto, quien les miraba con pena—. ¿Puedo compartir mesa con ustedes? Escuché sus historias…
—Sí, ya sabemos, piensas que estamos locos, ¿verdad? —preguntó Shidou, Naruto negó con la cabeza.
—Yo también… Tengo una historia que contar.
—¿Eh?
—Y los ayudaré con sus problemas.
«Es el chico que estaba con su novia, ¿acaso esto es una señal de dios? ¿¡Podrá ayudarnos?!» A Shirou se le iluminó la mirada y asintió para que el rubio se sentara con ellos.
Después de escuchar un poco sobre lo difícil que fue la infancia de Naruto, los chicos pensaron que sus problemas eran estúpidos.
—Y así es como me convertí en genin, pero fue solo el principio de todo lo que tuve que pasar para llegar a ser un Ninja. ¡No se pongan tristes! Todo es posible, además, les ayudaré con el problema que tengan. Y si fue una promesa, ¡déjense de estupideces y háganlo!
—Naruto tiene razón, ¡no podemos dejarlas así, Shidou!
—¡Es lo que pensaba desde el principio! —Shidou y Shirou alzaron su puño al cielo.
—¡Así es! —Naruto les sonrió con el pulgar arriba.
—Pero eso no arregla como estaremos en más de dos lugares a la vez… —Naruto se fue de espaldas al estilo anime.
—Esperen, ¿qué hicieron? —Luego de que los dos les dijeran las citas que tenían, Naruto se empezó a reír de ellos y los dos se enojaron—. ¡Jajaja! ¡Eso les pasa por no elegir a una!
—¡Queremos hacerlas felices a todas! —gritó Shirou.
—¡Si pudiéramos escoger a una, ya lo hubiéramos hecho, pero es imposible! —gritó Shidou.
—Disculpen, jóvenes —dijo el encargado del lugar con una mirada seria.
—¡Espere, señor, que estamos ocupados! —Naruto ya estaba preparándose para una pelea.
—No pueden seguir haciendo ruido, o los echaré de aquí.
—¿¡Queeeeeé?! —Los tres regresaron al mundo real y se disculparon con el señor.
—Lo siento mucho, no es mi culpa que ellos sean tan estúpidos.
—¡Naruto, maldito!
—¡Es la verdad, Shirou! ¡Eres igual de mujeriego que Shidou!
—¡Oye! —Shidou también se enojó por ese comentario—. ¡Arreglemos esto afuera!
—¡Me parece bien! —Y los tres dejaron sus billeteras en la mesa para pagar y salieron afuera, los demás comensales los vieron por la ventana.
Los chicos tomaron sus distancias y se quedaron lanzando rayos de los ojos, como si fueran rivales de hace años.
—No me agrada que sea dos contra uno, pero supongo que no importa. ¡Trace on! —Shirou invocó a Excalibur, la espada de Saber—. Pagarás por esto.
—Sí, eso no importa, hoy tuve un mal día. —Los ojos de Shidou se volvieron amarillos y Sandalphon apareció frente a él, la tomó con fuerza.
—No se preocupen por eso, puedo con ustedes yo solo —dijo Naruto al hacer una posesión de mano muy conocida por cualquiera quien lo conociera—. Kage Bunshin No Jutsu (Jutsu clon de sombras).
Ahora había seis Naruto y en la mente de los chicos, algo hizo clic.
—¡Él puede estar en varios lugares a la vez! —dijeron los dos chicos, como si Naruto fuera ahora su salvación, aunque venía corriendo hacia ellos con los puños listos, ellos sonrieron—. ¿¡Sabes lo que eso significa, Shidou?!
—¡Yo sí, es tiempo de patear tu trasero, Shirou!
—¡Espera, Naruto! —Pero fue tarde para ambos.
—¡Rasengan! —Ellos no pudieron hacer nada y salieron volando hasta quebrar una pared, con sangre saliendo de su boca.
—¡Ohhhhh! ¡Lo mejor! —Los demás comensales del maid café estaban felices y festejaron la victoria de Naruto.
—Ah… ¡Gracias, gracias!
—¡Naruto!
—¿Siguen de pie, eh? Esta vez me aseguraré de que no vuelvan a hacer esto.
—¡No, espera! ¡Por favor, somos unos idiotas desesperados por ayuda! —los dos lloraron al estilo anime y se arrodillaron como disculpa.
Tiempo después, los tres se calmaron y fueron a acostarse en el pasto, en la orilla del río, cerca del puente. En eso, el celular de Shidou suena, es Tohka.
—¡Shidou! ¿Qué pasa con la comida? ¿Dónde estás? Ya tengo hambre… Ah, y Kotori dice que, si piensas venir o ella irá por ti, por cierto… No está feliz.
—Pídele lo que quieras a mi linda hermanita, hoy llegaré tarde, me surgió algo. Perdóname, Tohka, mañana te prometo que te recompensaré.
—¡Bien! —Luego, Shidou colgó. Naruto le quedó viendo mientras tenía la llamada, luego miró a Shirou, quien también respondía a una llamada.
—¿Bueno?
—¡Shirou! —Los tres se espantaron por esa voz tan fuerte y enojada.
—¿¡Es tu madre o qué?! —preguntó el rubio, pensando en la suya y como era cuando estaba enojada. Todas las madres eran aterradoras enojadas.
—Tohsaka… ¿Qué pasa?
—¿¡Cómo que qué pasa?! ¿¡Dónde estás?! Ya es hora de comer.
—Eh… Sobre eso, estoy ocupado ahora… ¡Trabajando! Y pues llegaré tarde, ¿qué tal si pides algo a domicilio? Yo te pagaré cuando llegue.
—De acuerdo, Shirou, si es por trabajo, lo entiendo. Lamento molestarte —contestó Rin, ya más tranquila y un poco apenada, Naruto quedó con los ojos como platos ante el cambio.
—¿Es una Tsundere? —preguntó Shidou.
—Era Tohsaka, una de las personas con las que saldré mañana.
«¡Que mujer tan aterradora! ¡Ellos en verdad están en problemas!». Pensó Naruto y tragó saliva.
—Bueno, chicos, me alegra hayamos resuelto nuestras diferencias, pero creo que todo esto ya valió… —dijo Shirou con tristeza.
—Sí… Ya me imagino como estás con ese tipo de chica, y las demás. —Le siguió Shidou—. Si tan solo tuviéramos la ayuda de Naruto…
—Bueno, ¡está bien! Ya entendí, pero no saldré con ninguna chica, ¡no traicionaré a Hinata de ninguna manera!
—¡Tómalo como si salieras con una amiga! —le dijeron los dos.
—Déjalo, no aceptará… —dijo el chico de cabello naranja, pero Naruto les sonrió.
—Lo haré.
—¿Ves? Te dije que- ¿¡Qué dijiste?
—¿¡Qué?! —preguntó Shidou, también impresionado.
—No puedo dejarlos solos, amigos. Están en serios problemas y entiendo todo, yo también tardé mucho en saber quién era la persona que amaba.
—Naruto…
—¿Amigos?
—Así es, Shidou. ¡Vamos a planear las citas, de veras!
—¡Sí! —Los tres alzaron sus puños, formando una nueva alianza.
Luego, Shidou pidió que los transportaran al Fraxinus ya que Kotori no estaba ahí. Después de las explicaciones, y de conocerse, empezaron los planes.
—Muy bien, señores —dijo Shidou con seriedad y con imágenes de todas sus pretendientes—. Tengo casi diez citas mañana, mi plan es el siguiente.
—¡Oh, ya pensaste en un plan! —Shirou se alegró.
—Bueno… No es un plan en sí, ¡pero es un plan, sin duda!
—¡Ohhh! —dijeron ambos.
—Planeo llevar a Tohka a un bufet de todo lo que pueda comer, gracias a dios tendré la tarjeta de crédito de Reine. —La desvelada analista asintió con la cabeza—. No sé qué haría sin ella. Llevaré a Kurumi al centro comercial a que compre ropa, eso le gustará, lo sé. Jugaré con Yoshino a las escondidas en un parque cercano al centro comercial…
—Shidou, no creo que haya algu-
—¡No me interrumpas, estoy inspirado!
—Okey… —El chico se quedó callado y Naruto quería matarse de risa, pero se contuvo.
—Llevaré a Kanade al zoológico y conozca un montón de animales lindos, iré con Kaguya y Yuzuru al parque de diversiones, ya que es una doble cita. Con Natsumi iré al espectáculo de magia en el teatro de la ciudad. —Y mostró dos entradas en tercera fila.
—¡Ohhh!
—¡Aun no termino! —Shidou tenía la cabeza con humo de tanto que estaba pensando.
—¿¡Hay más?! —preguntaron los dos con asombro—. ¡Que maldito estás hecho, Shidou! ¿¡Cómo diablos pensaste en eso tan rápido?!
—Ah… Ah… Años de experiencia, amigos. Con Kotori iré al cine a ver alguna película que le guste, pero sé que será de amor, ¡y finalmente! En la noche, ¡saldré con Miku a ver las estrellas en un paseo por el rio del puente de la ciudad Tenguu!
—¡Vaya, eres un genio, Shidou!
—Gracias… —dijo jalando aire, de tanto que habló. En eso, algunas risas se escucharon por detrás de la puerta de la habitación, hasta que entró un chico de cabello negro, con chamarra, de ojos azules tenues y una media sonrisa—. ¿Uh?
—¿Y cómo harás todo eso en un día?
—¡Satou!
—Hola a todos, algo me dice que fallaran.
—¿No deberías estar en casa?
—Tenía un chequeo con Reine, pero ya terminó y no pude evitar escuchar tus planes, Shidou.
—Pues no fallaré, Naruto nos ayudará y tendré la transportación del Fraxinus. Aunque esto sería un poco más fácil con Hikari aquí…
—Sí, pero en cuanto supo que te metiste en casi diez citas por dejarlas pasar…
—Sí, se fue de vacaciones, lo sé.
—Exacto.
Lo que no sabían, es que Hikari estaba escondido, oyendo todo. No podía perderse el plan de Shidou y su posible caída, ¡eso tenía que verlo! Y todo por algo que él y Satou habían prometido.
Hikari y Satou negaron con la cabeza al ver como Shidou aceptaba salir con cada una de sus amigas para recompensarles el haberles rechazado tantas veces por estar "cansado" y no salir con ellas.
—Dime, Hikari, ¿crees que lo logre?
—La verdad no, creo que no llegará ni al final del día. Shidou están en aprietos.
—¿Lo ayudamos?
—¿¡Qué?! —preguntó con cierto temor—. No sabes lo que ellas pueden hacer si nos descubren.
—No creo que sea tan malo, Hikari. Además, Shidou es nuestro amigo, en parte es mi culpa por exigirle tanto en los entrenamientos.
—Satou… ¿No las has visto enojadas, verdad?
—Pues Kotori intentó matarme por estar muy enojada, pero no creo que se enoje así por una cita. —Hikari se quedó callado y suspiró.
—Contigo no tiene caso. Pero mira, ¿qué tal si en vez de eso, apostamos? No podemos ayudar a Shidou, él se metió en esto y no quiero que ellas te maten, Satou. Eres demasiado gentil para que te mueras ahora.
—Entiendo… ¿Qué apuestas? —le enseñó un disco de Miku con canciones que nunca había escuchado—. ¿¡De dónde sacaste eso?!
—Jajaja, tengo mis contactos. —Sonrió—. ¿Tú que ofreces?
—Shidou llegará al final de las citas, y si no, te regalaré un celular nuevo para que tengas uno por fin o le hagas lo que quieras.
«Hmm, espera, ¡sí, podría usarlo para mis Asisto-bots!» Hikari sonrió y le estrechó la mano a su amigo. —¡Trato hecho!
Pero de vuelta a la realidad, Shirou fue ayudado y apoyado por sus dos nuevos amigos con las citas.
Mañana tendría que salir todo bien, nada podría salir mal. Los chicos hasta fueron cenar juntos, para terminar de planear las citas y los horarios, además de la participación de Naruto para que todo saliera bien.
