Hola de nuevo :) aquí estoy antes de lo establecido, vengo con el siguiente capítulo, otra vez gracias a quienes han estado leyendo, este capítulo va para sonrais 777 gracias por apoyar esta historia con tus reviews :) este capítulo es para ti, eso es todo, cambio y fuera xD


Hermione despertó e igual que el día anterior Astoria no estaba, no entendía que era lo que estaba pasando, se sentía triste, no podía creer que Astoria pensara que ella era capaz de algo así, con una extrema lentitud se preparó para ir a clase.

El día le pareció eterno, no prestó la atención usual en las clases e incluso se negó a participar en un debate acerca de la apertura de mercados entre muggles y magos, el asunto realmente le estaba afectando mucho

Cuando terminó la última clase del día, fue la última en salir del aula y caminó muy despacio por los pasillos

- Veo que necesitas a Potter y a Weasley para poder divertirte… ¿No es así? – Dijo una voz que salía de uno de los lados del pasillo. Ella volteó y lo vio recargado, como el chico que recordaba. Su cabello ya no vivía bajo una capa gruesa de fijador, ahora, sólo parecía alborotado a propósito.

- ¿Podrías decirme que te pasa? – Se acercó, pero estableció una distancia prudente.

Normalmente se habría reusado a decirle la verdad, pero en ese momento realmente necesitaba alguien con quien hablar

-Yo, es solo que... Discutí con una amiga... más específicamente mi compañera de habitación, algo ha desaparecido del cuarto y creo...que ella piensa que yo lo robé - dijo con tristeza

Él demostró un poco de angustia, pero no se acercó. - ¿Quieres hablar de ello?

Ella asintió levemente y comenzó a hablar

- La conocí al llegar aquí, sé que no es mucho, pero en este tiempo de verdad creí que éramos cercanas, que ella confiaba en mí, pero ahora...

Él la miró. Sabía que ella no era capaz de hacer algo así, incluso si se lo propusiera. La dulce y tierna Granger, la leal y justa Hermione, robando. Es tan lógico como pensar que Dumbledore no era una gran inspiración para Potter.

- ¿Era valioso? – Preguntó con ese tono grave tan característico.

Ella asintió con la cabeza.

- No puede estar lejos entonces. – Se acercó más hacia ella, dejando apenas unos diez centímetros de distancia. Colocó el dedo en su barbilla para levantar su mirada y le dijo: - Yo te ayudo.

Él sonrió sombríamente, como ya era habitual en él, pero ella sabía que no era por algún plan malévolo.

- ¿Hoy mismo?

- Sí, lo antes posible. – Dijo ella decida.

- ¿Por dónde empezamos? – Sonrió pícaro.

Ella lo miró fugazmente, y dijo: - Por aquí. – Señalándole el camino hacia su dormitorio. Durante el camino, no importaba lo que pasara a su alrededor, ellos no hacían ruido alguno.

Draco aprovechó algunos momentos para poder mirarla. Ella solía distraerse con algunos pensamientos, por lo que no se percataba de esto.

- ¿Estás bien? – Preguntó cuándo oyó que se quejó.

- Sí, gracias. – Respondió. – Te sigo. – Le dijo para que ella regresara su mirada a otro lado. Sí, estaba a punto de tropezar, pero no le importaba, sólo quería que ella aún lo notara.

"¿Qué pretendes Malfoy?" Repitió numerosas veces en su mente. Él aún tenía ese algo que la volvía un poco loca, sumándole que ahora, físicamente lucía mejor. Otro Draco; un hombre diferente. Probablemente después de todo, no era tan malo. Pero eso no le impedía estar molesta con él.

"Pero contigo es diferente, y siempre lo ha sido" Dijo una voz en su interior. Ahora ella era quién estaba a punto de tropezar, pero noto un par de manos en sus brazos. Tenían un tono coloradito por el calor, y eso le agradaba a simple vista.

- No mueras Granger, necesitamos solucionar tu vida. – La ayudó a regresar a su posición original. Ella lo miró, rio un poco y continuaron su camino.

- Aquí es – Dijo después de otro rato de caminar.

Draco miró la puerta con admiración.

- Vaya, es la puerta más normal que he visto.

- ¿Ya cuentas chistes? – Dijo ella con una sonrisita.

- ¿Ahora sonríes? – Le dijo, recargándose en la pared para que ella no pudiera desviar su mirada. – Me gusta.

- A lo que hemos venido. – Sentencia ella. No puede negar que el cumplido le ha venido muy bien.

Saca su varita y abre la puerta.

- Haz tu magia.

- Sólo para ti… Después de usted madame.