Nada de esto me pertenece, excepto Amelia. (Espero que os guste)
Mi día había empezado tan bien, había empezado con ganas y fuerza, pero al terminar la tarde, me di cuenta de que todo eso se había ido. Esa operación y Wilson eran los culpables. Me metí en la ducha para intentar que el agua arrastrase todas esas cosas, aunque sea por esta noche. Me puse una simple camisa ancha que usaba para estar por casa justo cuando llamaron al timbre. Drew.
Abrí la puerta y ahí estaba el, mirándome de arriba a abajo y yo en aquella camisa que transparentaba un poco debido a los muchos lavados que tenía. Sobraban las palabras entre nosotros, y sobre todo yo esa noche no necesitaba palabras.
Se acercó a mí y cerró la puerta detrás suya. Aparto mi pelo húmedo de mi cara y rozo mis labios con los suyos esperando a que yo diera el paso, a que decidiera, cosa que no me costó mucho.
Notaba la desesperación que había entre ambos en aquel beso, que poco a poco se iba profundizando y haciéndose más desesperado. Me cogió en brazos y me dirigió hacia la habitación. Liberándome en la cama para luego volver a presionar su cuerpo contra el mío. Sus suaves manos fueron desabrochando mi camisa sin romper el beso. Yo a la vez iba quitándole el cinturón y sentí como una de sus manos se imponía sobre mis bragas y las apartaba hacia un lado para introducir un dedo, lo que me hizo suspirar sobre su boca. Empezó a dejar besos por mi mandíbula, por mi cuello, sin dejar de mover el dedo dentro de mi. Yo le desabroche el pantalón y se lo baje con impaciencia. El solo se separó de mi para quitarse la camiseta. Hacía tanto tiempo que no sentía su calor sobre mi, sus húmedos besos en el cuello y su manía de prolongar el juego que tanto me gustaba.
Le aparte de mi e hice que se tumbara, poniéndome yo encima de él. Los dos estábamos deseándolo a gritos silenciosos. Con un ligero movimiento de caderas, lo introduje dentro de mí. Comencé a moverme sobre el, apoyando sus manos sobre su pecho para mantenerme sujeta al mundo. El agarraba mi culo, guiándome para aumentar la velocidad. Se sentía tan bien, se sentía como siempre. Era como arder en el cielo.
Estábamos los dos tumbados en la cama, uno al lado del otro, retomando nuestra respiración y esperando a que nuestro pulso se suavizase.
-Oye, ¿te podrías ir en un rato? Mañana tengo que madrugar. -Le dije mientras cogía las bragas que estaban a un lado de la cama.
-Entonces no estaba equivocado, era el polvo de despedida ¿verdad?
-Sí. - dije, evitando su mirada.
-Ya, se notaba como eso, no me parecía a mí el de reconciliación.- Dijo, con una media sonrisa triste en su cara.
Antes de poder decir algo él me interrumpió
-No pasa nada Amelia, es lo que necesitábamos los dos.- Le miré mientras él se disponía a vestirse.
El timbre interrumpió nuestras palabras. Miré el reloj de mi mesilla, las 12 de la noche ¿quién será?
Me puse rápidamente la camisa y me la abroche. A través de la mirilla vi a Wilson.
Mierda. Ahora no.
Me dirigí sigilosamente a la habitación
-Corre, vístete, es alguien del trabajo.- Susurré
-¿Del trabajo? ¿A estas horas? - preguntó, extrañado.
-Es que esta tarde ha habido una operación muy complicada y bueno, una larga historia
Drew se terminó de vestir en seguida y escuché otra vez el timbre.
-Bueno, entonces yo ya me voy, a no ser que no quieras abrir la puerta a quien sea que esté fuera. - Dijo Drew con una pequeña risa.
No pude evitar sonreír un poco.
-No, tengo que abrirle.
-Recuerda que siempre puedes contar conmigo, ya sabes, amigos.
El se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla a modo de despedida y abrió la puerta. Allí estaba Wilson, con cara de confusión al verlo a él abrir la puerta.
-Hola. - Le dijo a Wilson. - Adiós Amelia, cuídate. - Me dijo Drew mirándome y marchándose por el pasillo hasta llegar al ascensor.
Wilson estaba allí, ni siquiera había saludado a Drew.
-Wilson de verdad que lo siento mucho, se que estás muy unido a tus pacientes y... - Wilson no me dejó terminar.
-No me digas que ese era tu ex. -Eso me pilló por sorpresa.
-Si, era Drew.- Le dije - ¿Porque no pasas y hablamos sobre la operación de esta tarde? Así te sentirás mejor.
-¿Sabes cómo me sentiría mejor? Si nunca hubiera decidido que Rose se sometiera a esa operación, podría haber seguido con el tratamiento, pero decidí operarla porque pensé que tú eras muy buena neurocirujana, pensé que eras lo que Rose necesitaba para curarse. -Soltó una risa cruel.
-Wilson, yo no hice nada mal.
-¿Lo dices enserio? Como puedes decir eso, está muerta.
-Lo he revisado todo varías veces, intentando encontrar algún pequeño error que hubiese podido significar que Rose siga viva, pero no lo hay, su cuerpo no soporto más, tuvo un paro cardíaco Wilson.
Wilson permaneció en silencio, podía sentir que había bebido, porque a veces se tambaleaba hacia un lado.
-Wilson, mírame, no hay nada que nosotros hubiésemos podido hacer para evitar su muerte.
Soltó otra de sus risas irónicas.
-Eres peor que House preocupándose por sus pacientes. Piensas que todo lo has hecho bien. Se nota que no estás ni un poco apenada, ya que te has acostado con tu ex y todo. ¿Para celebrarlo o qué?
-Wilson, te estás pasando. Se que estás triste y todo eso, pero tampoco voy a permitir que la tomes conmigo de esa manera tan injusta. - Intentaba ignorar todos aquellos comentarios, aunque en el fondo me hacían daño.
-Pensé que eras diferente, pero eres otra neurocirujana que se tiene muy creído lo que es.
-Wilson te equivocas. - Me intenté acercar a el pero se alejó más incluso. Se dio la vuelta y se marchó por donde había vuelto. Sinceramente, no me apetecía detenerlo, no quería que siguiera lanzándome aquellas palabras tan crueles. Cerré la puerta y me dirigí sin fuerzas apenas a la cama, intentando aunque sea dormir y no pensar. Tarea complicada.
Espero que os haya gustado este capítulo, me sería de mucha ayuda si me dejaseis alguna review. Hasta el próximo capítulo :D
