El otro día me acordé de esta historia y me he propuesto continuarla (esta vez espero que sea de verdad jaja)

Cuando abandoné el despacho de Wilson, no pude dejar de darle vueltas a lo que había pasado. En realidad, no había pasado nada, pero aún sentía nuestra proximidad, sentía sus cálidos ojos sobre mi. Y luego pensaba en mi paso atrás, cortante, frío. ¿Porque últimamente me siento atraída por el? No tiene ningún sentido. Después de Drew me dije que no volvería a envolverme sentimentalmente con nadie y tampoco era buena idea tener una aventura con un compañero de trabajo y menos si ese compañero era amigo de House. Simplemente tenía que sacar todo aquello de mi mente, no sería difícil.

Aparté todo aquello al abrir la puerta del despacho de House, el trabajo siempre era la mejor manera que tenía de evadirme.
Pero allí solo me encontré a House.

- ¿Tenemos un nuevo paciente?
House estaba holgazaneando en su sillón mientras jugaba con su consola.

-No - contestó, sin apartar la mirada de la que parecía ser una partida muy interesante.

- ¿Y los demás? Pensaba que después del almuerzo empezaríamos con un nuevo caso.
Sabía perfectamente que me había escuchado, pero el no apartaba su mirada de aquella pantalla. Hoy no era el mejor día para tener que soportar a House, si es que había algún día para ello. Me acerque a él y le arranque la consola de sus manos.
El me miro con los brazos cruzados, molesto.

-Te estaba hablando a ti, House.

-Perdone jefa, pareces Cuddy.

-¿Tenemos un nuevo caso? - Pregunté directamente

-No, los demás se han ido a casa, aunque parece que lo que te acabo de decir no te agrada - Dijo el, con esa mirada que ponía cuando intentaba analizar a los demás. Nunca entendería como siempre acertaba, pero lo odiaba.

-Pensaba que tendríamos otro caso - Dije, girando los ojos.

-Vaya, alguien está insatisfecha - Dijo, acompañando el comentario con una sonrisa jocosa.

-Hasta mañana House. - conteste, ignorando su comentario y dándome la vuelta para marcharme.

Al salir de allí, miré la hora, las 4:13. Había quedado con Wilson después del trabajo, pero ahora no tenía con que matar el tiempo hasta esta noche. Tal vez debería decirle que estaría en casa, que me recogiese. Pero luego tendríamos que volver hacia el bar. Miré indecisa el pasillo del hospital en dirección a su despacho. Opté por dirigirme en la dirección opuesta, hacia el parking.

Al sentarme en el coche, miré mi móvil, indecisa. Simplemente le dejaré un mensaje, espero que no encuentre rara mi idea, aunque la verdad es que la encuentro rara hasta yo:

"Acabo de salir del trabajo y he pensado que sería buena idea que vinieses a mi casa a tomar esas copas en vez de ir al bar."

Enviado, ya no había marcha atrás. No es tan raro en realidad, le he invitado a mi casa porque es más sencillo que ir al bar, no es una proposición fuera de lugar. Siempre invito a mis amigos a mi casa a tomar algo, no es como si esta vez fuera distinto. Intentaba convencerme de todo aquello, pero en aquel momento el pitido del móvil me saco de mis pensamientos:

"Estaré allí a las 9:30, llevaré algo de comer. "

Unas horas más tarde.

Me había duchado y puesto mi pijama, unos pantalones cortos a juego con una camiseta de tirantes de color negro. Me miré en el espejo, nerviosa. No se porque estaba tan inquieta, no es como si fuera la primera vez que invito a un hombre a mi casa. La diferencia es que cuando invitaba a hombres a mi casa los dos sabíamos a qué íbamos. Con Wilson en mi casa no sabía que esperar. Nada, no iba a pasar nada, métete eso en la cabeza Amelia.

El sonido del timbre me sobresaltó, como si Wilson me hubiese pillado pensando en él, como si pudiera escuchar lo que pensaba. Suspiré. Tras abrir la puerta me encontré a Wilson, con una bolsa con comida china en una mano mientras que se pasaba la otra mano por su pelo mojado al igual que su chaquetón. Le miré confusa, sin haberme dado cuenta de que fuera estaba lloviendo. Pero luego mi atención se dirigió hacia las gotas que iban cayendo por su cuello hasta perderse en el interior de su chaquetón, donde mi imaginación continuaba el recorrido de aquellas gotas.

-¿Puedo pasar? - Me dijo el, sacándome de mi ensoñación. Tragué saliva.

-Eh... si, no me había dado cuenta de que estaba lloviendo. - Dije apartándome para dejarle pasar e intentando volver a mi estado normal. - Estás empapado.

-Ha empezado a llover y no llevaba paraguas- Dijo, mientras entraba.

-Dame tu chaquetón, lo pondré cerca de la calefacción para que se seque. - El me cedió su abrigo, y pude ver que mi imaginación no me había fallado, las gotas que cayeron por su cuello se habían agrupado en el cuello de su camisa. - Te traeré una toalla para que te seques el pelo, deja la comida en la mesa del salón.

-Toma – Le dije, ofreciéndole la toalla.

-Gracias, parece que la lluvia no va a parar. - Se paso la toalla por el pelo, transformando su pelo en un perfecto desastre. Decidí dirigir mi mirada hacia otro lado, me sentía como si fuera una colegiala con las hormonas revolucionadas. Respira Amelia.

-Te puedo dar otra camiseta si quieres, tengo alguna que puede quedarte bien-Le dije, mirando su camisa mojada.

-No te preocupes. -Dijo él, sonriendo. Claro que Wilson no me iba a decir que sí. Me acerqué a él, tocando el cuello de su camisa.

-Está bastante mojada. -Me arrepentí enseguida de haberme acercado así. Sentía que el me miraba fijamente, yo solo podía mirar mi mano, que estaba sobre su cuello. Quité mi mano enseguida, como si me hubiese quemado y me dirigí hacia mi habitación.

-Te buscaré una camiseta,aunque no quieras. -Le dije, sintiendo que recuperaba mi voz ahora que estaba de espaldas a él.

Tras ponerse la única camiseta que encontré que le quedaba bien, nos sentamos en el sofá disfrutando de la deliciosa comida china que Wilson había traído.

-Espero haber acertado con lo que te he traído para comer. - Dijo.

-Has dado en el clavo. -Dije, mientras le daba un gran bocado a los noodles que había traído, lo cual a el parecía hacerle gracia, pues soltó una carcajada viéndome con la boca llena.

Tras terminar de cenar, nos sentamos más cómodamente en el sofá, cada uno con una copa en la mano que había preparado de la botella de vodka que había encontrado en mi casi vacía nevera. Estaba con los pies dentro del sofá, mientras el estaba de lado. Ambos mirándonos mientras hablábamos. Era tan fácil hablar con Wilson, la conversación y las risas flotaban a nuestro alrededor, mientras se escuchaba el sonido de la lluvia contras las ventanas y el reconfortante calor de la calefacción nos envolvía en esa fría noche.

-Cuando fui a tu casa el otro día me encontré con una rubia increíble abriéndome la puerta, ¿algo que decir? -Le dije, guiñándole un ojo.

-No mucho, ni siquiera estoy del todo seguro de su nombre. -Dijo, avergonzado.

-Y yo que pensaba que iba a ser tu próxima mujer, me hacía ilusión ser tu madrina. - Dije, riéndome.

-Muy graciosa. -Dijo el, intentando ocultar su sonrisa. - Quería preguntarte una cosa.

-Adelante.

-Si no quieres responder lo entiendo... - Dijo, bastante inseguro.

-Venga, suéltalo ya.

-¿Has vuelto con Drew? - Dijo, levantando la vista de su copa para mirarme fijamente. Yo me reí ante aquella pregunta.

-No, ni pienso hacerlo. Se que me lo preguntas por que la otra noche lo viste salir de aquí, pero aquello solo fue nuestra despedida.

-Si quieres hablar de ello... - Dijo.

-Ya no hay mucho de qué hablar sobre ello. Si, al principió me dolió mucho teniendo en cuenta que es la única persona con la que me había implicado sentimentalmente. Me mudé, House me aceptó en su equipo y ahora todo parece más en orden.

-¿Qué quieres decir con que es la única persona con la que te has implicado sentimentalmente? - Dijo, extrañado.

-Drew fue mi primer novio. Antes, solo tenía rollos de una noche, con algunos más que una noche, pero nada formal. - Dije, encogiéndome de hombros. Parecía que aquello había sorprendido a Wilson.

-¿Y eso era porque no querías tener novio o porque no encontraste a la persona adecuada?

-Supongo que ambas cosas, nunca me había planteado tener novio, nunca ha sido algo que me interesase. Para mi tener novio suponía una complicación, pero llego Drew y me hizo cambiar de opinión. -Dije, mientras acababa mi tercera copa. - Y después de ver lo que ha pasado con Drew, me he dado cuenta de que tenía razón desde el principio.

-No deberías dejar que Drew haga que dejes de creer en el amor. - Dijo, mirándome fijamente.

-Eso te ha quedado muy bonito Wilson. - Dije, riéndome. - Pero ahora mismo lo que necesito es acostarme con alguien, pasármelo bien y no complicarme. - Me puse un poco roja al darme cuenta de lo que le acababa de decir, si, las copas me sueltan la lengua.

El me miró a la vez que yo intentaba esquivar su mirada, sentía calor en mis mejillas y en otras partes de mi cuerpo al imaginar acostarme y pasármelo bien con Wilson. Pero aquello sería todo lo contrarío de no complicarse. Aparta eso de tu mente, recuerda, el alcohol está hablando por ti.

-Supongo que somos completamente distintos en ese tema. - Intenté decir para romper el silencio.

-Tal vez tendría que seguir tu ejemplo, acabo de salir de mi cuarto divorcio y debería relajarme una temporada y dejar de casarme con más mujeres. - Dijo, con una media sonrisa. No pude evitar reírme ante aquel comentario.

-Es tarde, debería irme y dejarte descansar. - Dijo, mirando su reloj.

-No, no puedes irte. - Contesté mientras dirigía mi mirada a la gran ventana que había en el salón. La lluvia no quería parar y parecía que ahora chocaba con más fuerza contra el cristal. -No voy a dejar que te vayas con la que está cayendo, además de que te has tomado un par de copas. Puedes quedarte a dormir en el sofá.

-Si no te importa, sí que me gustaría quedarme, me he dado cuenta de que tal vez he bebido un poco más de lo que pensaba beber. El sofá parece cómodo. -Dijo, inspeccionando el sofá. Me di cuenta de que tal vez el sofá era algo pequeño para él, vivía sola, así que no me había preocupado en comprar un sofá más grande.

-O puedes dormir conmigo, el sofá parece muy pequeño para ti y tengo una cama de matrimonio bastante grande. -Dije, intentando parecer lo más despreocupada posible acerca de la posibilidad de que Wilson durmiese conmigo, en mi cama.

Muchas gracias por leer esta historia. Espero que os guste, aunque la verdad es que hace tanto que no escribía esta historia que creo que he perdido la práctica.