Hola :) lamento la tardanza, finalmente aquí está el capítulo, espero que les guste :3
Aún hay recuerdos, pasado en cursivas y presente en letra normal
Recomendación musical: Información your side The veronicas
Disfruten la lectura ;)
Después de que Pansy se fue, Draco se aburrió de estar solo en la habitación ó al pasillo y no vio señal alguna de Blaise y Theo, por lo que decidió que saldría a dar un paseo para ordenar sus ideas.
Al volver se sentía un poco más relajado, cuando estaba a punto de entrar a su habitación se encontró con alguien en la puerta
-Draco ¿Podemos hablar?- Preguntó
-Sí claro, pasa
Hermione entró a la habitación, se sentía un poco nerviosa por la conversación que tendrían, pero sabía que era necesario aclarar las cosas
-Sobre lo que pasó en el partido…
-Si vas a interceder por tu amiguito la comadreja, prefiero no tener esta conversación
-Esto no es acerca de él, es sobre nosotros, sobre la confianza...
-¿Confianza? ¿La misma que me tuviste tú a mí?
-Draco,no intentes cambiar de tema, no es momento de hablar de esto
-¿Qué no es momento? Nunca es momento, no me diste la oportunidad de explicarte nada, solo creiste lo quisiste
Hermione se había quedado en silencio, sin saber exactamente qué responder
-Si quieres hablar de confianza tenemos que comenzar por ser honestos con el otro, comenzaste con esto, así que vas a escucharme
Corría el mes de marzo, la primavera estaba a punto de comenzar, la nieve se había derretido y poco a poco todo florecía.
Hermione y Draco pasaban la mayoría del tiempo juntos, ya fuera trabajando en la biblioteca, sentados a la orilla del lago negro o recorriendo el bosque prohibido, era simplemente perfecto. Todo a excepción de un detalle: Hogwarts entero sabía que eran novios excepto ellos; es verdad que tenían algo, pero la pregunta nunca había sido hecha, Draco sabía que eso molestaba un poco a Hermione aunque ella no se lo dijera.
Entonces se decidió, iba a pedirle oficialmente que fuera su novia, tenía que hacer algo impresionante, una gran propuesta, pero ¿qué podía hacer?...
Por dos semanas dejó de pasar su tiempo habitual con Hermione diciendo que tenía algo que hacer. Se encontraba en secreto con Pansy y planeaban la sorpresa, aquel viernes por la tarde ya estaba casi listo. Por la mañana Draco le había pedido a Hermione que se vieran en la sala de menesteres para supuestamente practicar un hechizo con el que tenía problemas, ella aceptó.
En el transcurso de la tarde dos serpientes caminaban rumbo a la sala de menesteres, sin darse cuenta de que eran seguidos por una curiosa pelirroja
-¿Estás segura que nadie nos vió? - preguntaba Draco
-SÍ, sí segura
-Hablo en serio Pansy, ella no puede enterarse de lo que estamos haciendo
-Sí, ahora ¿quieres darte prisa? Tenemos mucho por hacer y si no te mueves de aquí no vamos a terminar antes de que Granger llegue
Una vez dentro la entrada se selló, lo que ahora se encontraba tras la puerta era un hermoso salón, en el centro había una mesa iluminada por velas, sobre la cual se reposaba una botella de champagne; la decoración de la estancia y la comida cambiaban cada poco
-Comprendo que estés nervioso, bueno no, honestamente no, ¿tú pidiendo formalidad? Jamás lo hubiera pensado, pero ¿puedes por el amor de Merlín decidirte ya por algo?
-Eso intento pero no es tan sencillo- dijo Draco mientras la decoración cambiaba otra vez, las paredes eran de un tono dorado, había cortinas escarlata y el mantel de la mesa era verde esmeralda con detalles en plata
-¡Concentrate!
La habitación cambió nuevamente, ahora estaba iluminada solo por la luz tenue de algunos candelabros, la decoración era de un rojo intenso, dando como resultado una atmósfera romántica
-Ya está mejor- dijo Pansy calmada- entonces… ¿vas a cenar con Granger y después vas a decirle que la amas y demás cursilerias?
-Sí, ese es el plan- dijo él ignorando el comentario de su amiga
-¿Solo eso y nada más?
-SÍ
-¿Ah sí? Entonces dime ¿Qué es eso?- dijo mientras señalaba al fondo de la habitación
Detrás de una de las cortinas había algo en lo que Draco no había reparado: una cama, grande, con un corazón hecho de pétalos de rosa sobre ella
En verdad te estás ablandando ¡Qué cursi eres!- dijo mientras se tiraba en la cama
Cállate- dijo un poco avergonzado- y bájate de ahí, Hermione puede llegar en cualquier momento
-Me has tenido trabajando como loca, pensando en ideas románticas para ti y Granger por dos semanas, merezco un descanso- dijo ella sin moverse- además eso significa que vas a dejarla aquí- sonrió maliciosa
-Eso no importa, ahora quítate
-Obligame- dijo con desinterés
-Tú lo pediste… - Intentó con todas sus fuerzas quitarla de la cama, como los viejos amigos que eran.
Pansy logró jalarse, haciendo que Draco cayera sobre ella. Ambos comenzaron a reír, y antes de que él pudiera reincorporarse, ambos oyeron un carraspeo. Era nada más y nada menos que una chica castaña.
Sus ojos expresaron una decepción infinita, ambos se volvieron critales frágiles que podrían romperse en cualquier momento, debido a la sobreproducción de lágrimas.
- Hermione… - Susurraron ambos al unísono. Ella dio un par de pasos hacia atrás y salió corriendo de la sala.
Pansy lanzó a Draco y le gritó que corriera tras ella. Él la obedeció y echó a correr lo más rápido que pudo.
- ¡Hermione! ¿Hermione?... ¡Hermione!
Corría, buscaba, gritaba e hizo todo lo posible por encontrarla, pero ella ya no estaba.
Los días pasaron, pocas veces llegó a verla entre los pasillos, pero siempre iba acompañada. Y Draco sabía que esa era una carta que no podía jugar tan rápidamente, pues Hermione habría dicho lo que vio, y lógicamente, sus amigos la defenderían. Pero él era inocente.
La última noche de invierno, Hermione salió a dar una vuelta a los jardines. Llevaba con ella un suéter que la mamá de Ron le había regalado la Navidad pasada; era la segunda vez que lo usaba, pero era la primera vez que la reconfortaba.
Se sentó debajo de un pino y miró hacia el cielo, dejando que la suave brisa acariciara y enfriara sus mejillas. Cerró por un momento los ojos y pensó en todo lo que Ginny le había comentado sobre lo que pensaba de Draco. Mil cosas más daban vuelta en su cabeza.
- ¿Granger? – Cuestionó una familiar voz.
- Vete. – Sentenció, cortante.
- ¿Podemos hablar? – Ignoró la instrucción.
Ella se levantó y lo miro de frente, con los ojos aún vidriosos. Draco podía observar un dolor irreconocible, un lado de ella que jamás creyó que existiera. Estaba rota por dentro y por fuera.
- Tú y yo no tenemos que hablar. Lo que vi fue suficiente.
- Hermione, por favor.
- No, Draco. Puedes decir lo que quieras, pero jamás podré creerte.
Un par de lágrimas se escurrieron por sus mejillas y se fue del lugar, dejando a Draco devastado, molesto y más vulnerable que nunca. Lo había convertido en un peligro.
La primavera había llegado hace apenas una semana, y para cuando todas las plantas del bosque habían florecido ya no había rastro del amor que entre ellos había existido.
Hermione había escuchado atentamente cada palabra, ahora se sentía mal consigo misma
-Yo… en verdad lo siento, debí creerte, pero lo que ví fue demasiado, todo te inculpaba, además Parkinson nunca ha sido de mi confianza…
-Ahora lo sabes, necesitaba que lo escucharas y sobre Pansy, ni antes ni ahora tienes que preocuparte por ella
-Lo mismo pasa con Ron, no hay nada entre nosotros más que una amistad y no habrá nada más
-Te creo a ti, pero él… no estoy seguro de que sepa que no quieres nada más que su amistad
Hermione se acercó lentamente a él
-Mírame- pidió ella mientras tomaba el rostro de Draco entre sus manos- quiero que me mires cuando te diga esto
La mirada gris plata de Draco se cruzó con su ojos castaños
-Te amo, a nadie más que a ti Draco Malfoy
Él era quién se había quedado sin palabras esta vez, lo embargaba un sentimiento de enorme felicidad pero al mismo tiempo pensaba que no lo merecía, ella demasiado buena, demasiado perfecta
-Yo… yo también te amo- era muy extraño decir esas palabras, tal vez las hubiera dicho algunas veces antes, pero esta era la única vez que eran reales
Hermione sonreía
-Ahora déjame demostrarte lo mucho que te amo
Hermione lo besó suavemente, pronto él tomó el control de la situación, sujetando su cintura para acercarla más a él mientras ella pasaba las manos por su espalda, enterrando un poco las uñas por encima de su camisa, caminaron torpemente hacia atrás sin romper el beso, siguieron hasta encontrarse con una superficie sólida: la cama. Draco recostó a Hermione cuidadosamente en el colchón y volvió a besarla, de repente ella comenzó a reírse
-¿Qué pasa?- le preguntó Draco
-Nada, es solo que hace falta mi corazón de pétalos de rosa
-Creo que encontré la forma de compensarlo- dijo sonriendo mientras con dulzura hacía a un lado el cabello de Hermione para poder besar su cuello.
