Hola :) paso a dejarles el capítulo un poco antes, para que puedan leer con calma antes de ocuparse con los festejos de navidad :3 espero que les guste
Se había cumplido una semana desde que empezó a vivir con Parkinson, a pesar de que no habían tenido ningún altercado ( al menos ninguno que fuera más allá de las palabras)si le preguntaran Ginny hubiera preferido ir a tomar el té con Umbridge, a pesar de esforzarse, la menor de las Weasley no podía acostumbrarse a la rutina de Pansy. Cada día sin falta se levantaba a las 5:00 AM para una exhaustiva serie de meditación y ejercicio que duraba dos horas (cabe resaltar que hacía el ruido suficiente como para despertar a todo el mundo mágico), después permanecía en el baño dos horas más, aplicándose una increíble cantidad de tratamientos para la piel y el cabello (Ginny había tenido la mala suerte de descubrirlo una mañana en qué necesitaba usar el sanitario urgentemente y tuvo que esperar un buen rato, no sin una buena cantidad de insultos de ambos lados de la puerta, sobra decir) por las tardes salía a entrenar (la pelirroja lo hacía por la mañana) y no volvía hasta bien entrada la noche, todo con el fin de no encontrarse.
Ginny encontraba muy extraños los hábitos de su compañera, y no era por el tiempo descomunal que pasaba en el baño o cómo se mataba haciendo ejercicio, iba más allá de eso; en los siete días que habían pasado juntas no la había visto comer ni una sola vez, probablemente la había visto tomando agua o comiendo una fruta, pero nunca algo más, tal vez estuviera sometida a alguna estricta dieta que le impedía consumir carbohidratos, quien sabe.
Era domingo, el reloj marcaba las 8:55, Ginny se puso su ropa de entrenamiento y esperó sentada en su cama hasta escuchar el sonido de la puerta de junto cerrándose, era su señal, desayunó rápidamente para después salir al jardín. Tomó su escoba del cobertizo y comenzó su práctica, al terminar el reloj ahora indicaba que eran las dos de la tarde, su estómago gruñó, entró en la casa y se dió un baño, el sonido de la puerta al cerrarse le avisó que Pansy había aprovechado para ir a entrenar, Ginny terminó su baño y se dispuso a cocinar, con un par de movimientos de varita preparó un poco de sopa y un filete, comió con tranquilidad y cuando estaba a punto de lavar los platos un ruido extraño proveniente de afuera la distrajo, se asomó por la ventana, Pansy caía en picada sobre su escoba, Ginny salió rápidamente a tratar de detenerla
—¡Parkinson!— gritó, pero entonces se dio cuenta de que ella estaba inconsciente— ¡Arresto momentum!
Pansy empezó a caer con lentitud, dándole a Ginny el tiempo suficiente para lanzar un nuevo hechizo y llevarla levitando hasta el sillón
—¡Enervate!
Pansy abrió los ojos, parecía bastante desconcertada y asustada pero al parecer estaba bien, no era necesario acudir a San Mungo
—¿Qué acaba de pasar?
—Te desmayaste y casi te caes de la escoba, probablemente fue por el calor o… ¿Ya comiste?— tumbada en el sillón la chica de cabello negro negó lentamente con la cabeza— ¡¿Cómo se te ocurre salir a entrenar a estas horas sin haber comido!?
—Comadreja, me salvaste, estoy agradecida y esas cosas ¡pero eso no te da derecho alguno de gritarme!
—Lo siento, es solo que… ¿Desde cuándo no comes?— Preguntó temiendo la respuesta
—Hace una semana— musitó ella
—¿! Qué?! Si esto es una especie de chantaje para que nos regresen al equipo no creo que tu intento de suicidio funcione
—¡Weasley cállate! ¡No estoy chantajeando a nadie!... ¡No sé cocinar! ¿Eso querías escuchar?
—¡Pudiste haberme pedido ayuda!
—¿Y dejar que te enteraras que soy una completa inútil? No gracias, ahora que ya lo sabes puedes burlarte todo lo que quieras
—No, no me voy a burlar— Ginny pensó en el hecho de que Pansy, siendo sangre pura, nunca tuvo que hacer nada por sí misma, por tanto era lógico que no conociera hechizos para cocinar— siéntate en la mesa— dijo con voz firme
—¿Qué?— exclamó Pansy confundida
—Dije que te sentaras a la mesa Pansy Parkinson
—¿Qué? ¿Me estás dando órdenes, tú a mí?
—Hazlo, ahora— dijo Ginny, usando una de esas miradas que su madre reservaba para los gemelos cada que hacían una de las suyas, reprimió una sonrisa al ver que daba resultado, Pansy se sentaba lentamente en una silla del pequeño comedor, mientras ella le servía un plato de sopa— vamos, come
—No la envenenaste ni nada ¿Verdad?— dijo Pansy mientras veía la sopa con desconfianza
Ginny rodó los ojos
—Sí, claro Parkinson, te salve de caerte de la escoba para después poder matarte yo misma
Su compañera guardó silencio y se puso a comer sin mirarla; la pelirroja se quedó pensando, si algo había aprendido de Molly Weasley es que un plato de comida caliente no se podía negar a nadie; además analizando el asunto… Pansy no podía ser peor que Fleur y si había podido soportarla todo un verano, podría sobrevivir a esto
—Oye Parkinson— la aludida levantó la mirada del plato— te propongo un trato
Ya llevaban dos semanas de su castigo, con todo el trabajo que había tenido en los entrenamientos y los partidos hasta ahora es que Gwendolyn pudo visitar a Ginny y Pansy, se apareció en el jardín, se acercó con cautela a la puerta, casi esperaba que cuando se abriera todo estuviera de cabeza y sus dos jugadoras se encontraran en medio de un duelo a muerte, pero lo que vió después de decir alohomora distaba mucho de lo que le decía su imaginación: a todo volumen sonaba uno de los grandes exitos del grupo mágico Las brujas de Macbeth, en la cocina Ginny tarareaba alegremente a la vez que con supervisaba que los vegetales que había hechizado se estuvieran picando correctamente, mientras que del otro lado Pansy cuidaba el trapeador que se movía solo, ella cantaba a todo pulmón usando su varita como micrófono
—Hola entrenadora, no la escuchamos llegar— dijo Ginny apagando la música
Hace una semana acordó con Pansy que cocinaría para ambas con la condición de que ella realizara la limpieza de la sala y lavara los platos, sorprendentemente accedió. Los primeros días habían hecho sus tareas en completo silencio sin mirarse la una a la otra, el tercero Ginny encendió la radio, sonaba una canción de Las brujas de Macbeth pronto ambas se vieron cantando y hablando sobre su grupo favorito.
Tal vez el shock de ver a dos personas que hace catorce días se odiaban llevándose bien fue demasiado para Gwendolyn que se desmayó
En el techo del gran salón de la universidad de leyes mágicas había muchas estrellas, algunas eran rojas, correspondían a los deseos cumplidos ya hace muchos años; después estaban las doradas, eran las de los deseos cumplidos hace poco; por último estaban las estrellas amarillas, de los deseos por cumplirse. Es sabido que las estrellas deben estallar para obtener su brillo, a esta clase pertenecían esas tres estrellas, eran de un amarillo pálido y estaban a punto de explotar, solo significaba que los deseos de Hermione Granger, Draco Malfoy y Astoria Greengrass estaban en camino a cumplirse.
Libertad: Aquella noche iniciación todo lo que Astoria le pidió a su estrella fue ser libre, podría tener todo lo que quisiera pero no eso no le interesaba, siempre había sentido que era un títere en las manos de sus padres, casi nada de lo que hacía era completamente suyo, sólo tenía sus pensamientos y sentimientos pero esperaba que algún día fuera diferente, ser completamente dueña de sí misma.
Cambio: Cuando pronunció el número tres supo que era lo quería: Voy a convertirme en alguien diferente, un hombre del que mi madre pueda estar orgullosa; quiero ser una mejor persona, por fin ser digno de ella, darle a Hermione el amor que se merece, si ella aún me acepta… Draco había cometido muchos errores en el pasado, estaba consciente de que no podía borrarlos pero también lo estaba de que ahora tenía el futuro y el presente en sus manos, tenía una nueva oportunidad para hacer las cosas bien, con el mundo mágico, las personas y con Hermione, esta vez no iba a equivocarse.
Quiero ser yo: Después de que la guerra terminó, Hermione ya casi había perdido todo sentido de identidad, la bruja más inteligente de su generación, la heroína del mundo mágico, futura ministra de magia, eran algunos de los títulos con los que la habían nombrado, todo el mundo la admiraba y respetaba, solo por lo que había hecho durante la guerra ¿Pero dónde quedaba ella como persona?, lo único que quería era volver a ser una chica normal, a la que le pasaran cosas comunes, que el mundo la viera tal y como era, con sus virtudes y defectos, solo Hermione Granger.
Las tres estrellas en el techo comenzaban a temblar, estallaron con un ruido sordo y se convirtieron en polvo dorado que se dispersó, lentamente el polvo estelar volvió a reunirse en tres esferas, poco a poco volverían a convertirse en estrellas, su transformación estará completa hasta que esos deseos sean realidad.
Aquí estoy de nuevo, solo para dedicarles unas cuantas palabras: Feliz navidad :3 espero que la pasen bien en compañía de todos sus seres queridos; muchas gracias por leer esta historia.
Por último (un poco de autopromoción no hace daño xD) les hago una cordial invitación a leer Krampus, un one shot que escribí con motivo de estas fechas :)
Pásenla bien :3 , coman mucho xD , ojalá se encuentren un Draco debajo de su árbol de navidad ;) (canjeable por cualquier otro personaje) , nos leemos :3
