Morinaga exclamo un grito de dolor y enseguida soltó la olla hirviendo cuyo contenido se había derramado parcialmente en su mano y antebrazo.
Su brazo tembló al ardiente dolor y su piel enrojeció, causando que el menor intentara ahogar sus quejidos mordiendo uno de los dedos de su mano ilesa.
El estruendo alertó al mayor, quien se puso de pie de un golpe al escuchar el grito y se apresuró al pelinegro casi por instinto.
—¡¿Que paso?! —Pregunto impulsivamente, acercándose a Tetsuhiro quien era incapaz de formar palabras por el abrumador dolor que experimentaba en su brazo. Enseguida tomo el brazo del menor de una zona no quemada y con delicadeza, pero rapidez lo colocó debajo del grifo de la cocina, abriendo el mismo del lado frio y escuchando un quejido débil pero sonoro en reacción al agua helada sobre la quemadura.
—¡Maldición, Morinaga! ¡¿Porque rayos no usas guantes?! Dios, tienes todo el brazo rojo... —Regaño a gritos pareciendo enojado, pero su tono de voz cargado con preocupación e inquietud. Morinaga dejo de morder sus dedos y balbuceo algo en respuesta, nada coherente saliendo de su boca con el indescriptible dolor que sentía. Souichi le indico no moverse y mantener su mano en el agua mientras salió de la sala con rapidez, movimiento escuchándose distantemente.
—Morinaga ¡¿Dónde mierda esta la gasa aquí?! —Le grito desde el baño, moviendo las cosas con desespero y apresuro.
—¡E-estante superior, a la derecha! —Respondió alzando la voz, adolorido.
Souichi volvió a la sala en breves segundos, con gasa en la manos y preocupación en su rostro.
—¿Aun te duele? —Pregunto después de dejar el objeto en la mesa, acercándose y observando su mano mayormente enrojecida. Tetsuhiro solo asintió, temblando adolorido, el dolor disminuyo cuando se le puso en el agua helada, pero no se fue, era horriblemente abrumador.
—Ven, ya quítalo —Le indico cerrando el grifo, después observo a su antebrazo, toda la zona de su codo hasta sus dedos estaba roja y sobresalía en su piel. Tatsumi se aventuró a tocar, obteniendo un escalofrió y un quejido fuerte, acompañado de una expresión de dolor.
—Perdón... —Dijo mirando al chico con mirada lastimera y claramente preocupado antes de volver a enojarse, cambiando su expresión drásticamente—¿Sabes porque pasan este tipo de cosas, Morinaga? ¡Por no usar guantes mientras cocinas! Te lo he dicho, pero simplemente no escuchas, ¿O no? ¡Maldito sordo!
Morinaga no tenía excusas esta vez, usaba los guantes, pero no la mayoría del tiempo, más que eso, raramente los usaba a menos que horneará algo y sacará algo del horno. El mayor lo arrastro a la mesa de la sala, jalándolo de su manga y haciendo que se sentara, lo miro fijamente con fiereza, regañándolo e ignorando sus lloriqueos, se dispuso a curar y cubrir la quemadura con la gasa.
Agarro su mano con delicadeza y mientras el menor hacía gestos de dolor, envolvió la mitad de su antebrazo.
—¡Ugh! Senpai, no aprietes tan fuerte, aun me duele...
—Te lo mereces, ¿Quién fue el de la gran idea de cocinar sin guantes? Ah, sí. ¡Tú, Maldito descuidado! — Regaño molesto, hablando con sarcasmo mientras apretaba más fuerte el vendaje para castigarlo, ganándose otro quejido. Morinaga permaneció en silencio, ofreciendo una mirada culpable, obstinada y adolorida a los regaños de su superior.
Cuando toda su piel enrojecida estaba cubierta por la gasa, Souichi aseguro el vendaje y pellizco el hombro de Tetsuhiro mientras se ponía de pie.
—¡Ay, Senpai! ¿Y eso por qué? —Chillo sobando su hombro.
—¡Por estúpido, despistado y también por no escucharme, Imbécil! — Respondió gritando con molestia, ahora más calmado y menos preocupado, mientras caminaba a la cocina y alzaba la olla del suelo, sosteniéndola con un trapo de una de sus agarraderas —Además de casi matarme del susto, bastardo. — Murmuró en voz baja casi para sí mismo, el menor oyéndolo. Tetsuhiro se sonrojo levemente y sintió una ligera alegría brotando en su pecho.
—Senpai, ¿Estabas preocupado por mí? — Pregunto ilusionado, aguantando una sonrisa para no enojar al mayor.
—Pues por supuesto, idiota. Que. ¿Crees que, si te lastimas tanto como ahora, no me importaría? — Resoplo y frunció el ceño, mientras dejaba la olla en el lavaplatos.
—¿Uwaah! ¿Enserio, Senpai? — Una sonrisa se coló en su cara, mientras miraba al mayor, su rostro irradiando alegría.
—¡¿Q-que?! Solo estoy siendo honesto... —Dijo, desviando la mirada. Morinaga sonrió.
-Ne, Senpai... ¿Me podrías dar un beso? -Tetsuhiro pregunto, sonriendo -¿Si? Por favor...-Rogo, poniendo cara de cachorrito regañado. Souichi se había quedado de piedra cuando escucho la petición y ahora miraba al pelinegro con desconcierto y cierto shock en su rostro, justo cuando la vergüenza se coló entre sus sentimientos.
-¡P-por supuesto que no! ¿Estás loco?
-Awwww... Senpai, por favor, un beso no es mucho pedir... Además, soy un hombre herido, un beso haría que mi herida sanara mucho más rápido, te lo aseguro-Insistió, haciendo expresiones exageradas y poniendo su mano vendada en su cabeza en gesto dramático y adolorido.
-No, no lo hará. Te estas aprovechando de la situación, Morinaga. No caeré en eso.
-...Un beso, Senpai.
-No.
-Solo uno. ¡Así me sentiré mejor!
-Ya te dije que no.
Morinaga hizo un puchero, se levantó del sofá y se acercó al de ojos miel, observándolo con ojos grandes y tristes.
-Morinaga, no funcionara. Deja tu cara de idiota. - Souichi pronuncio, sin siquiera mirarlo mientras preparaba café. El pelinegro suspiro algo decepcionado, detuvo su expresión, pero se acercó al mayor, con claro objetivo de darle un abrazo.
-No, oye. - Souichi se alejó un poco cuando vio los intentos de abrazarlo, las manos del chico quedando a medio camino de su cuerpo antes de que él se alejara.
-Senpai, no seas así. Solo es un abrazo, es menos que un beso y normalmente lo hago. -Se quejó a los rechazos del mayor, finalmente colocando sus brazos alrededor de él, abrazándolo de lado mientras el de ojos miel resoplo apenado.
Tetsuhiro acurruco su mejilla contra el cabello del más bajo, despeinándolo levemente, luego separando su rostro y dándole un beso en la sien. Acercó su boca al oído del mayor y susurro con sensualidad.
— Senpai...
— ¡¿Q-que?! No susurres en mi oído ¡Te lo he dicho, idiota! — Un escalofrió lo recorrió mientras intentaba quitar los brazos del chico de alrededor de sus hombros.
— Gracias por preocuparte por mí, lo aprecio mucho. Y gracias por vendar mi mano, a pesar de que no tenías que hacerlo... Te amo. Mucho-mucho. — Agradeció con mirada amable, expresando su amor de forma infantil y sonriendo mientras lo hacía, casi divertido.
— Lo sé, tonto. Y no es nada, deja de agradecer por cada pequeña cosa. Ahora, quítate ¿Quieres? No me dejas servir el café-Souichi respondió con obstinación sonrojándose de un adorable carmín, pero permaneciendo firme sin demostrar tanta vergüenza.
Morinaga termino el abrazo de buena manera, soltó a su Senpai, no sin antes robarle un beso casto y tierno para después apresurarse al lado opuesto de la cocina para evitar su inminente puño, sonriendo enternecido por lo adorable y malhumorado que era su amado.
Souichi se volteo con rabia al sentir los labios de Tetsuhiro en su mejilla
sin permiso, y se dispuso a resoplar con obstinación y seguir con lo suyo al verlo ya fuera del alcance de su furia.
Las siguientes horas fueron llenas de quejas y accidentes, Morinaga accidentalmente tocando cualquiera cosa con su mano derecha, olvidando su quemadura y sufriendo del ardiente dolor que esta le provocaba, Souichi regañándolo, irritado de su torpeza y fácil olvido de su herida.
—¡Morinaga, por el amor a dios! Tienes que estar bromeando. Ya es la 5ta vez que haces lo mismo... — Exclamo el mayor, Tetsuhiro sosteniendo su mano vendada delicadamente mientras se quejaba del dolor, habiendo intentado agarrar el control remoto con su mano derecha como era de costumbre y teniendo el doloroso recordatorio de su quemadura. Tatsumi resoplo, sentándose en el sofá y recogiendo el aparato del suelo, cambiando el canal repetidamente, pasando por un reality show, un noticiero, una novela, documental, serie...
—¡Espera, espera! Devuélvelo dos canales, Senpai —Morinaga exclamo de repente, voz exaltada y ojos curiosos, brillantes, Souichi devolviendo tal como dicho, un programa con una escenografía algo exagerada y una clara compilación de numerosas escenas apareciendo en la pantalla, Morinaga boqueando en sorpresa y agresivamente tomando el control remoto de las manos del mayor, usando su mano sana esta vez.
—¡No puede ser, es la novela de la chica motociclista...! —Exclamo emocionado mientras admiraba la escena que se mostraba en la pantalla, Souichi volviendo sus ojos al menor, captando sus ojos brillantes y exaltados, expresión totalmente interesada en el programa, confundido devolvió sus ojos a la televisión, no entendiendo su emoción por tan solo un programa cualquiera.
"En el último episodio de 《On my way to your love》Mayomi descubre las verdaderas intenciones de Hinata de trabajar horas extras! Misaki lleva a su corazón al extremo y trata de confesar su amor a Shigeru ¿Sera su confesión correspondida o simplemente ignorada?"
—Es el nuevo episodio! No puede ser, ¡más le vale a Shigeru darse cuenta de que Misaki lo ha amado desde siempre! —Morinaga le exclamo al televisor, Tatsumi mirándolo extrañado, pero un poco intrigado a la apasionada reacción de su asistente, empezó a prestarle atención al programa.
La trama era ridícula, la chica masculina a quien todos asustaba por su ruda apariencia era perseguida por dos pares de idiotas, un chico universitario quien parecía demasiado perfecto para ser verdad y un joven supervisor de su trabajo quien además de poder bien pasar por su padre de apariencia, ya tenía una chica enamorada de él, según lo que Morinaga protestaba al televisor cada vez que el hombre intentaba coquetearle.
—Morinaga ¿Que se supone que está haciendo ese hombre? —Souichi finalmente pregunto después de ver al supervisor intentar golpear la pared al lado de la chica por 4ta vez.
—Está tratando de hacer un Kabedon, Senpai
—Un Kabe-Que?
—Kabedon, cuando una persona acorrala a otra contra la pared, estando muy cerca de su cara y apoyando su mano en la pared de al lado de la otra persona. Es bastante romántico y emocionante, porque la persona podría besarte en cualquier momento, te llena de nerviosismo y vergüenza. —Tetsuhiro respondió, sonriendo emocionado sin mirarle, aun así, con ojos fijados en el programa, prestándole atención a su amado.
— Ya veo... ¿Y a él no le está funcionando o.…? —Preguntó al ver a la chica bajar el brazo del hombre por 6ta vez, caminando inmutada, su superior suspirando derrotado.
—He, he. No, la protagonista es muy obstinada, y es una experta evitando situaciones románticas indeseadas, así que solo las deja estar si enserio quiere a la persona que lo hace.
—Hm, por eso el chico universitario es el único quien ha podido decirle cosas cursis y todo eso, supongo...
Escena por escena, cliché por cliché, Souichi tenía que admitir que estaba perdiendo interés ¡Era obvio que la protagonista terminaría con el dichoso niño universitario! Pero Morinaga parecía tan ensimismado en el programa que simplemente lidiar con los lloriqueos y quejas que cambiar el programa le traerían era algo a lo que estaba indispuesto hacer, así que, sin verdaderamente seguir prestando atención, continúo observando al televisor. Cuando ya parecía que el aburrimiento se lo iba llevando a la tierra de los sueños, Morinaga dio un chillido de emoción y comenzó a mover sus pies emocionado tal chica colegiala, sobresaltando al mayor de casi quedarse dormido y comenzar a mirarlo irritado.
—¿Morinaga, porque siquiera sigues viendo? Es obvio que la chica se quedara con el universitario.
—Pues sí, pero es emocionante ver por todo lo que tuvieron que pasar para quedar juntos y felices, Senpai, ese es el punto.
—Que ridiculez ¿No pueden solo volverse pareja, casarse y terminar con el drama?
—Así no funcionan las relaciones, Senpai... — Respondió, como si de un experto se tratara— Además ¿sabías que hay un personaje de la novela que se parece mucho a mí? Es muy curioso de ver y me gusta mucho.
—¿A ti? No lo creo, no he visto a ningún personaje que sea lo suficientemente idiota como para quemarse el solo.
—¡F-fue un accidente, Senpai! A cualquiera pudo haberle pasado, no tienes que recordármelo...
—Sí, claro. Torpe—Refuto sarcástico, logrando un puchero orgulloso y apenado en Morinaga, quien, al seguir viendo la televisión, repentinamente boqueo exagerado y hablo.
—¡Ah! ¡Mira, mira, Senpai, esa es el personaje que se parece a mí, mírala, mírala...! — Expresó jalando la manga de la camisa del mayor insistentemente, exasperándolo.
—Ya, ya, para imbécil, eres odioso. — Retiro su mano agresivo, observando a la pantalla y topándose con una innegable sorpresa.
Era una mujer, de un corto pero atractivo cabello azabache, accesorios de perlas en su cuello y unos despampanantes ojos esmeraldas, quizá muchos más claros que los de Morinaga, pero la comparación aún existía, notablemente alta y con atuendo de secretaria. Varias de sus facciones parecidas a las de su asistente.
—...Huh, en verdad se parece a ti...
—¿A qué no? Es una famosa actriz a la que le fue dado el papel, es bastante bonita, su personaje está enamorada de Shigeru, pero este simplemente niega sus sentimientos y no quiere aceptarlo, desde que cree que la protagonista es la mejor para él, pero Misaki no se rendirá a pesar de eso ¡Va a confesarle su amor pase lo que pase! —Conto, como inspirado por las acciones del personaje, Tatsumi miro al suelo un momento antes de hablar.
—...Eso es estúpido.
—¡Senpai!
—¿Que? ¡Es cierto! —Exclamo —¿Porque siquiera se confesaría si ya sabe la respuesta? ¿Para salir de dudas? ¿Por si cambia de opinión? Es estúpido, Morinaga.
"Shigeru-san, quisiera decirle algo que siempre he querido que supiera..."
"Misaki, estoy algo ocupado ahora"
"Insisto, señor, esto es de suma importancia y de su total interés"
"...Si es así, adelante"
"Mayomi nunca lo amara, jamás tuvo interés en usted en el primer lugar, usted solo se está dejando llevar por las apariencias, esperando que una mujer que se diferencia de todas las cosas que siempre ha tenido en su vida cambie la misma. Pero no se da cuenta que no hay necesidad de eso, de que no importa lo que la gente diga o no diga de usted, hay personas que ya lo aman por como es, no importa que tan tontas puedan ser al hacerlo..."
"Si has venido a burlarte-!"
"¡¿Acaso parece que he venido hacerlo?! Trato de impedir que rompan su corazón, ¡si es que siquiera tiene uno! No estoy dispuesta a pararme aquí y ver como el hombre al que amo persigue a una mujer que no puede darle lo que él desea, pero ignora a la persona que siempre estuvo aquí para el sin importar lo que la gente piense"
"Misaki..."
"Lo amo, siempre lo he hecho. Y si va a rechazarme, quiero que sepa que lo seguiré apoyando, aunque nunca me tratase de la misma manera otra vez o corresponda a mis sentimientos, estaré agradecida de tan solo estar a su lado..."
"Misaki, yo... Jamás pensé que tu…"
—¡¿Cual yo jamás pensé?! ¡Era obvio que ella siempre te había amado, estúpido! —Exclamo al televisor, Tatsumi notando como casi su voz se rompió al alzar su tono normal a uno indignado y no creyéndoselo, miro al hombre.
—Morinaga ¿...Estas llorando?
Los leves lagrimeos del hombre decían más que mil palabras, balbuceos sobre cómo pudo no haberse no dado cuenta y lo tonto que era mientras miraba al televisor extrañando mucho al hombre de ojos miel. Era una novela.
Solo eso, una tonta novela. Y Morinaga estaba llorando acerca de eso.
—Eres un llorón ¿Sabes? — Exclamó, parcialmente irritado por su sensibilidad, pero dejando a Morinaga colgársele del brazo mientras sorbía sus mocos y calmaba sus lágrimas, siempre teniendo un punto débil a su llanto, no importaba que tan estúpida fuera la razón de este.
El hombre en pantalla se mantuvo callado, pensativo mientras la mujer parecía determinada, escondiendo unos ojos llorosos en la oscuridad de la oficina donde se encontraban, la interesante iluminación de los autos y la luna acompañándolos, ella suspirando silenciosa, su jefe alzando la mirada a ella mientras negaba con la cabeza, dándole la espalda mientras susurro su respuesta.
"Yo... no puedo, lo siento, Misaki, yo, simplemente... no puedo..."
"...Entiendo" La mujer pronunció, vacía, afligida, pero manteniendo su elegante y agraciada imagen por orgullo, por amor, por él. Y con esas palabras, se dispuso a salir de la habitación. Souichi veía con notable interés.
"...Por lo menos aún no.…" El hombre pronuncio, terminando su respuesta, escuchando la puerta cerrarse, y un sollozo contenido escucharse afuera de la sala, sujetando su traje de negocios justo en el lugar de su corazón y mirando a la lejanía mientras confesaba "Aun no puedo confesarte que yo también... siempre te he amado"
—¡¿Qué tipo de peso-...?! ¡¿Que?! ¡¿Morinaga, estás viendo esta mierda?!
—Pff, si, lo estoy. —Respondió, disimilando su risa a la indignación de su amante.
—También ama a la desgraciada... ¡¿Pero no es capaz de decírselo?! ¿Qué persona hace eso? ¡¿No aceptar que la ama por orgullo, aunque es obvio que la ama desde hace años...?! ¡Enserio hay que ser cobarde...! —Se cruzó de brazos, sumamente indignado —¿Alguna vez has conocido a alguien así, Morinaga? ¿Personas que no admiten lo obvio?
Tetsuhiro miro al suelo mientras se tragó la indirecta que tenía en la punta de la lengua, sudando indudablemente, se convenció de que solo quería una herida por día y aguanto la tentación.
—Conozco a algunas...—Se limitó a murmurar, demasiado bajo e inentendible como para que su amante escuchara. Admirando al mayor ahora mirar al programa con ascendente pero disimulado interés, Morinaga se sintió feliz de poder compartir algo con su Senpai, aunque esta fuera una novela dramática y con bastantes clichés, era raro verlo tan apasionado acerca de algo que no fuera ciencia o venenos mortales. Y silencioso, al mismo tiempo conforme y alegre con la situación, Tetsuhiro apoyo su cabeza en su hombro, cerrando sus ojos y disfrutando de su compañía, Souichi notando su gesto y suspirando obstinado, dejándolo ser mientras enrojecía, por alguna razón no queriendo arruinar el calmado ambiente que se había formado, pero eventualmente sintiendo a Morinaga respirar profundamente, dormitando en su hombro y ocasionalmente despertándose, exaltado por los ruidos de la televisión.
—Si tienes sueño solo vete a dormir ya Morinaga.
—No tengo sueño...
—Sí, si tienes. Vete a bañar y ve a cama de una vez, no creo que puedas ayudarme en el laboratorio con tu mano lastimada así que supongo que puedes quedarte aquí mañana.
—Mhhm... Está bien—Se levantó brevemente, estirándose y silenciosamente quejándose por el ardor de su mano cuando lo hizo—Tss, uh, iré tomar una ducha entonces...
Souichi le asintió mientras veía a la televisión, el hombre cobarde negando su obvio amor por la mujer pelinegra de nuevo, pero diciendo todo lo opuesto con sus acciones, confundiéndola enormemente, Souichi ligeramente sintiendo un deja-vu, no sabía de qué, ni con quien o de donde, pero de alguna manera haciéndolo sentir tonto, ofendido, incluso.
—¿Uh, Senpai...? —Preguntó, Souichi apenas notando que no se había movido de su anterior posición — Sabes que el vendaje no se puede mojar, o quitar, ¿verdad?
—Por supuesto, por lo menos no hasta que cure totalmente, solo... cúbrelo con plástico y estará bien...
—Pero como podre bañarme bien con solo una mano? Sin contar que tengo que lavar mi cabello... —Cuestionó, de repente la solución llegando a su mente, su rostro sonrojándose ligeramente, pero manteniendo la compostura, trato de alejar a pensamientos lascivos de su mente, enfocándose—Uh, Senpai, desde que no puedo hacerlo solo, ¿podrías...?
—¿Uh? ¿Qué? —Pregunto, confundido, no realmente prestándole atención.
—¿Podrías ayudar a bañarme, Senpai? No puedo hacerlo solo — Souichi se congeló en el lugar, realizando lo que su compañero requería, vergüenza, rabia e indignación haciéndose visibles en su cara, listo para protestar y ascender su voz, Morinaga lo detuvo exaltado.
—¡Senpai, por favor, no tengo ningunas segundas intenciones con esto, enserio necesito tu ayuda! Solo será ayudarme a lavar mi cabello, mi espalda y ya, nada más. Llevamos tantos años viviendo juntos, hacer algo como esto no debería darnos vergüenza ya...
—Morinaga, no soy idiota, te conozco, intentaras algo en la primera oportunidad y lo sabes, no caeré en tus excusas.
—¡Uhhh, Senpai! Por favor, esto no es solo un capricho mío, enserio no puedo hacerlo solo. Además, ¡No podría intentar algo de todas maneras con mi brazo en estas condiciones! No te hare nada, te lo prometo. —Tetsuhiro renegó, luciendo verdaderamente honesto, apoyándose en el sofá al mismo tiempo que insistía, poniendo una expresión suplicante, haciendo a Souichi resoplar mientras desviaba la mirada y ocultaba su expresión.
—Ugh, solo... entra al baño, iré en unos minutos... —Gruño, mirando al suelo de la habitación para esconder su innegable vergüenza, Tetsuhiro tuvo que tragarse una bocanada de aire en sorpresa a su respuesta, ahora leve anticipación arrasando con su ser.
Murmurando un "Está bien" que escondía una apasionada alegría y conformidad, se dirigió al cuarto de baño, llenando la bañera con agua caliente, y buscando material con que cubrir su vendaje, llevando la botella de champú a la ducha y tratando de calmar su emoción. ¡El, tomando un baño con su guapísimo y amado Senpai! Una situación tan cursi y emocionante con la que siempre había soñado al fin volviéndose realidad, Morinaga necesitaba unos segundos para dejar de saltar como niña.
Exigiéndose a sí mismo tranquilidad, aun levemente lleno de alegría, intento quitarse su camisa, la acción complicándose un poco por el intenso dolor que tocar su antebrazo le causaba y la repentina inutilidad de su mano derecha que venía con ello, de un momento a otro, entre jalones y quejidos, se dio cuenta que estaba atorado.
"Ah, mierda..."
—Oí, Morinaga ¿Ya estás aquí-...? —El mayor entro de golpe al baño, topándose con el idiota de su compañero con la camisa en la cabeza y medio pecho al descubierto, tratando de arreglándoselas para quitar la prenda de sus brazos y cara. —¿...Qu...Que estás haciendo?
—¡Oh! Ah, Senpai, pues, veras... em, trate de quitarme la camisa y pues... m-me atasque. —Comentó, algo avergonzado. Tatsumi no sabía si reírse o regañarle. —¿Uh, podrías ayudarme?
—Tu, enserio... —Se acercó al hombre, agarrando el final de su camisa y tratando de quitarla, el forcejeo y los jalones del menor haciéndolo todo más difícil—Hey, deja de moverte, idiota.
Morinaga detuvo sus movimientos, Tatsumi devolviendo brevemente la camisa a sus hombros y quitándola con rapidez, dejando el cabello del menor desordenado, varios mechones sobresaliendo de su usual lugar, Tatsumi tuvo que morderse la lengua para evitar reírse, una leve pero notoria sonrisa escapando de sus labios.
—¿Ah? ¿Qué pasa, Senpai? —Cuestiono, dejando la camiseta en un cesto, curioso a la repentina sonrisa del mayor.
—Nada, nada.
—Vamos, dime, ¿Qué te hizo sonreír? Normalmente me toma un mundo hacer eso.
—Oh, cállate, no soy tan amargado.
El menor se le quedo mirando durante un rato, una sonrisa sarcástica colándose en su rostro.
—Ok, quita la cara, imbécil, ya entendí, soy el demonio, me quedo claro.
—He, he, no exactamente el demonio, pero…. —Dudo un segundo, buscando otra comparación, rindiéndose con una risa al minuto—No, tienes razón, eres un demonio. El demonio más guapo, seductor y antipático de todos.
—Muérete—Desvió la mirada, volteándole los ojos y conteniéndose una leve sonrisa. Hasta el día de hoy, Souichi aún se preguntaba cuando mierda su compañero había podido romper su barrera de intimidad e implantar sin su permiso una considerable confianza, sacándole confesiones y bromas de las que ni siquiera el mismo se creía capaz antes, una notable comodidad que, tenía que admitir, a pesar de extraña y nueva, era agradable hasta cierto punto.
Viendo de reojo como el pelinegro retiraba sus pantalones, sintiendo su cara calentarse al solo pensamiento de estar desnudo junto con él, completamente a solas y con la pervertida y tan activa mente del menor, no pudo evitar sentimientos de arrepentimiento y cobardía a la actual situación le asaltaran, pero recordándose a sí mismo de la ayuda que el hombre necesitaba, suspiro rápidamente, convirtiendo ese aire en valentía y prosiguiendo a desabotonar su camisa y pantalones.
—Ne, Senpai, ya estoy listo así que te esperare adentro ¿Si? —Exclamo con su intento de voz neutral, aun sonando notablemente animado, haciendo a Tatsumi levantar su mirada y toparse con su acompañante totalmente desnudo, una pequeña toalla alrededor de su cadera, no exactamente dejando lugar a la imaginación.
—S-sí, lo que sea, yo...-yo entrare en un momento. —Desvió la mirada, incapaz de quitarse su camisa completamente con el menor aun en su presencia, ruborizado, escucho la puerta al cuarto de baño cerrarse y sonidos de agua cayendo oyéndose cercanos, suspirando, obligando su vergüenza a irse, se desvistió por completo, soltó su cabello y ato una toalla a su cadera, tranquilizándose y tratando de tirar su nerviosismo por la ventana.
Abriendo la puerta del baño de un golpe, sorprendiendo notablemente al hombre dentro, se introdujo en el cuarto algo abochornado. Morinaga lavaba su brazo derecho con cuidado, subiendo a su hombro y restregando todas las partes de su cuerpo que podía alcanzar solo con su mano izquierda, Tatsumi tenía que obligarse a separar la mirada del cuerpo de su compañero, abofeteándose mentalmente y diciéndose a sí mismo que dejara de ser un pervertido.
Empezando a bañarse por su cuenta, mojando su cabello y esparciendo espuma para restregar sus brazos y piernas, a Tatsumi le fue imposible ignorar los ojos que le observaban tan insistentemente un minuto más.
—Morinaga.
—¡Ah! ¿S-si?
—Disimula, maricón.
—¡¿Qué?! N-n-no es que te estuviera mirando ni nada, no sé de qué estás hablando, he, he…
—Uh-huh, claro.
—Es… es solo que, enserio me hubiera gustado lavar tu cabello, Senpai—Conto, volteando a su dirección y admirando su larga y sedosa cabellera con una sonrisa nostálgica —Siempre he querido ayudarte a lavarlo o peinarlo, pero sabía que nunca me dejarías voluntariamente y ahora que podía haber tenido una oportunidad para hacerlo, mi mano esta lastimada, el universo ama conspirar en mi contra.
Tatsumi suspiro a la decepcionada mirada del hombre y en intento de hacer algo por mejorar su humor, movió su banquillo de baño a detrás del menor y tomo la regadera de baño antes encajada en la pared y la sostuvo encima de su cabeza.
—¡Waa! ¡¿Se-senpai, que-!? ¡No, no, esta fría!
—Deja de ser tan dramático, deberías estar agradecido que siquiera te estoy ayudando ¿Acaso que yo lave tu cabello no está en una de tus fantasías pervertidas? —Cuestiono, aun sosteniendo la regadera encima de su cabeza, aumentando la presión y observando a Tetsuhiro quejarse, negar y lloriquear, solo deteniéndose cuando decidió que era suficiente para que el chico se olvidara del asunto.
—¿O me vas a decir que no, depravado? —Refunfuño, algo burlón, suprimiendo una sonrisa mientras bajaba la regadera y paraba de mojar al menor.
—No, Senpai. ¡Por supuesto que no lo es! —no exactamente…— Refuto, susurrando la última parte mientras sacudía agua del plástico que cubría su brazo, rápidamente sintiendo un coscorrón en la parte de atrás de su cabeza.
—Te escuche, idiota. —Le fulmino con la mirada, sonrojándose brevemente—¿Y bien? ¿Cuál es tu champú?
Los ojos de Morinaga brillaron por un instante, alcanzando la botellita de un estante y pasándosela al hombre, irradiando anticipación y entusiasmo.
—Morinaga, bájale a tu alegría ¿Quieres? Eres asqueroso—Comento, haciendo una mueca, tratando de esconder su nerviosismo.
—L-lo siento, es solo que bañarse juntos de esta manera es algo que hacen las parejas y que laves mi cabello es… Ha, aún mejor.
—Es-...Estas siendo exagerado, bañarse juntos no es algo solo de parejas ¿O es que acaso no te bañaste con tu madre o padre, hermano incluso? E-es algo común, además, solo hago esto por ayudarte, Morinaga, solo por eso. —Argumento, vertiendo algo de champú en sus manos y no atreviéndose inmediatamente a ponerlas en el cabello del chico, admirando una pequeña línea de puntos negros en el cuello de su compañero.
—Quizás tengas razón. Recuerdo bañarme con mi hermano cuando era niño. Nos gastábamos el champú del otro y casi siempre le robábamos al otro sus juguetes, hacíamos competencias de quien duraba más tiempo bajo el agua, era divertido, aunque una vez casi me ahoga. Era… como una batalla por la supervivencia. —Conto, divertido, recordando unas cuantas buenas memorias entre todas las malas experiencias que tuvo durante su infancia y adolescencia.
—¡Ha! Por lo menos tu no viviste un campo de batalla con una niña hiperactiva de 3 años y un bromista que le seguía el juego de 10, Kanako y Tomoe eran un dolor de cabeza cuando pequeños, un problema meterlos a bañar, otro problema sacarlos del baño. Pero supongo que era un poco divertido en su época. — Expreso, empezando a masajear el cabello de su compañero
—He, he, te puedo escuchar sonreír desde aquí, Senpai.
—Cállate.
Morinaga rio una última vez y decidió concentrarse en las manos de su Senpai moviéndose gentil y suavemente en su cabello, ocasionalmente mojándolo más o parando un momento para añadir más champú a sus manos, Tetsuhiro estaba tan feliz de compartir un momento tan íntimo con su amado de esa manera, sin terminar golpeado en los bajos o, bueno, golpeado en general.
Y disfrutando del momento, Morinaga bajo su guardia un poco, relajándose en los aun gentiles pero firmes toques. Pero tomado desprevenido, Morinaga no pudo evitar encogerse y soltar una exclamación de sorpresa al sentir las mojadas manos bajar demasiado a su cuello, como acariciando algo en la parte de atrás de este.
—¡Ah! ¿Q-que? ¿Senpai, que haces?
—Tienes una línea de puntos negros aquí, casi no se notan por tu cabello, pero… Son raros ¿Sabes de que hablo? Aquí. —Acaricio el punto otra vez, como para enfatizar donde estaban, sintió al menor estremecerse al toque.
—Ah, s-sí, son una pequeña línea de lunares con la que nací, son como una marca de nacimiento. N-no toques tanto, Senpai, me estás dando cosquillas…—Trato de disimular, suprimiendo una risa, aunque en realidad, el chico solo era sensible en su cuello, el constante tacto le causaba escalofríos.
—Oh, lo siento. Tus lunares parecen esos juegos para conectar puntos, puedo fácilmente sacar una estrella de ellos ¿Sabes?
—He, he, mi hermano y mi madre me decían lo mismo cuando era pequeño. Enserio puedes formar una estrella, lo comprobé yo mismo. Ne, Senpai ¿Tú tienes lunares?
—¿Huh? Uh, pues, tengo uno arriba de-¡!
—…-de tu ombligo? Sí, se de ese. También tienes algunos en tu espalda, forman un diamante perfecto ¿Sabias?
—…Jesucristo, Morinaga ¿Cómo…?
—Digamos que me fijo mucho en ti, Senpai.
—Hm, asqueroso. —Resoplo, no verdaderamente enojado, pero tomando la regadera y enjuagando su cabello con rudeza y bastante presión como castigo, sonriendo con malicia a ver al hombre, cerrar sus ojos con fuerza y quejarse. Enserio le estaba cogiendo gusto a dejar húmedo al hombre y-…Dios, que mal había sonado eso…
—¡Agh, Senpai! ¡Vas a mojar mi vendaje, por favor!
—Está bien, está bien, pero te lo merecías, acosador.
—Hmmpf —Hizo un puchero, no muy feliz con ser llamado de tal manera. —Ahora, Senpai ¿Podrías lavar mi espalda?
—¿Qué? Habías dicho que solo era lavar tu cabello.
—Na-ah, el trato venía con lavar mi espalda incluido, Senpai. Por favor…
—No
—Por fa…
—No.
—Senpai, amor mío, corazón, mi alma, sol de mis días, mi rey, querido…
—Ugh, no.
—Enserio te odio. Espero que estés consciente de eso. —Comento mientras lavaba la espalda del chico, derrotado.
—Sip, yo también te amo, cariño.
—Llámame cariño otra vez y veras, Morinaga.
—Cariñ- ¡AGHH! ¡Senpai, que rayos! —Exclamo, de repente sintiendo unas uñas rasguñarle con fuerza en su espalda, adolorido y desencajado por la tan brusca acción.
—Te lo dije.
—Ah, no, eso sí que no, no, no, no y mil veces no. Estaba dispuesto a lavar tu cabello y espalda, estuve dispuesto a bañarme en el mismo cuarto que tú, pero no voy a meterme en la misma bañera contigo, pervertido
—Aw, Senpai, piensa de ella como un Onsen, no sería diferente a cuando estuvimos en uno esa vez ¿O no?
—No, no lo seria, es demasiado pequeño, no pienso arriesgarme a ti y a tu cochina mente, idiota.
—Senpai, por favor, no tiene sentido que alguno de los dos espere por el otro a que termine, se perdería el ambiente.
—¿Qué ambiente, romántico de mierda? No me importa esperar, solo metete y sal rápido de una vez. —Refuto, dando media vuelta sobre sus talones y disponiéndose a salir del baño.
—Oh, no seas así, Senpai, por favor. —Lo tomo de la muñeca, mirándole con ojos suplicantes y cara de niño inocente, tratando de cambiar la amargada e indispuesta expresión de su amante. —Te juro que no hare nada, por favor, puedes estar tranquilo.
Souichi le gruño, afinando su mirada para ver si no mentía, asegurándose de ello y suspirando obstinado, se acercó a la tina y la toco con la mano.
—¡Por Dios, Morinaga, esta cosa esta hirviendo!
—¿Qué? ¿Enserio? —Se acercó, tocándola también. Cambiando su expresión a una de confusión —Esto esta tibio, Senpai.
—¡¿Cómo me vas a decir que esta tibio?! ¡Está hirviendo! ¿No tienes sentido de calor o qué? —Exclamo, destapando la tina y dejando que la mitad del agua saliera, abriendo la llave de agua fría.
—¡Senpai, ahora está demasiado frio! ¿Qué, quieres recrear la escena del Titanic? ¡Abre el agua caliente!
—No, quítate, Morinaga, no es mi culpa que te falle tu capacidad de percibir calor o frio ¡Estoy indispuesto a hervir en esa tina!
—¡Pues yo estoy indispuesto a congelarme ahí! Déjame escoger la temperatura, Senpai
—No, quítate de encima.
—Senpai, nos vas a hacer caer, déjame a mí.
—¡Que no! Morinaga, aléjate.
—Ugh, deja tu obstinación, Senpai, déjame hacerlo a- —Pero antes de que pudiera intentar quitar la mano de Tatsumi de la llave de agua, tanto forcejeo entre los hombres hizo que los dos tropezaran y cayeran en la tina, derramando parcialmente el agua de esta en su caída.
Escupiendo un poco el agua que entro a su boca, Morinaga sobo su hombro derecho inmediatamente, habiendo caído sobre este, instantáneamente sacando su brazo vendado y envuelto en plástico para que no se mojara más, admirando a Souichi mirándole con odio desde el final de la tina, su cabello mojado y una fiera mirada en su rostro, sacándose la toalla y escurriéndola afuera de la tina.
—Genial, imbécil, ahora mojaste las dos toallas que estábamos usando ¿Cómo te aspiras que saldremos ahora?
—N-no tengo idea, Senpai, pero más importante ¡Esta agua esta helada! —Se quitó su propia toalla, tiritando un poco, y abrazándose a sí mismo, tratando de calentarse.
—Eres un exagerado, esta tibia y lo sabes.
—Pues para mí no lo está, Senpai, eres más sensible al calor que yo y yo soy más sensible al frio que tú, pensé que te habías dado cuenta de eso a estas alturas.
Tatsumi solo le resoplo en respuesta, nada feliz con la situación, posando la mirada en todo menos el hombre enfrente suyo, de repente consciente de la cercanía de sus cuerpos desnudos y el callado y cómodo ambiente.
—¿Senpai, podrías acercarte más?
—Ni loco que estuviera, Morinaga.
—Por favor, siéntate aquí entre mis piernas, quiero abrazarte.
Souichi se maldijo internamente al empezar a considerar la acción con solo esas palabras.
—N-no.
—Está bien, yo iré entonces.
—¿¡Que?! ¡No, no te atrevas! —Se encogió, viendo al hombre acercarse, su pecho al descubierto y su cuerpo expuesto debajo del transparente agua, Tatsumi enrojeció notablemente cuando el hombre volteo y apoyo su espalda contra su pecho, bajando un poco para disimilar su altura y acurrucando su cabeza en su cuello, usando una sonrisa alegre y angelical.
—Ne, Senpai. Abrázame.
—¿Que? No.
—Senpai... Vamos, yo sé que quieres, abrazo-abrazo —Dijo, agarrando las manos del mayor y haciendo que se aferrara a su torso desnudo, sintiendo al hombre sobresaltarse y tratar de separarlas, avergonzado. Negándose a soltarlas, apoyándolo a que no era nada y que no tenía por qué estar tan avergonzado, le beso en la barbilla con dulzura, sonriéndole con malicia cuando Tatsumi le asesino con la mirada, apenado. —Ne, Senpai. Abrázame.
—¿Que? No.
—Senpai... Vamos, yo sé que quieres, abrazo-abrazo —Dijo, agarrando las manos del mayor y haciendo que se aferrara a su torso desnudo, sintiendo al hombre sobresaltarse y tratar de separarlas, avergonzado. Negándose a soltarlas, apoyándolo a que no era nada y que no tenía por qué estar tan avergonzado, le beso en la barbilla con dulzura, sonriéndole con malicia cuando Tatsumi le asesino con la mirada, apenado. Morinaga se sorprendió a sentir las manos aún en su lugar, ahora abrazándole con quietud mientras sentía a Souichi resoplar en obstinación y apoyar su barbilla en su hombro, tan delicadamente y hesitante, que Morinaga tuvo miedo de moverse por unos segundos, pero sonriendo entercado, sólo se acurrucó un poco más.
—Senpai...
—¿Hmm?
—Nunca te has preguntado... ¿Porque nos seguimos llamando de esta manera?
—¿De qué manera?
—Te sigo llamando Senpai, a pesar de que ya terminé mi carrera y estoy a punto de graduarme y tú me sigues llamando Morinaga, a pesar de que sé que ya me tienes suficiente confianza como para llamarme otra cosa.
—Ah, eso. No lo sé, estoy acostumbrado a decirte así.
—Tenemos que cambiarlo algún día. ¿Qué te parece…Tatsumi?
—Ugh, demasiado formal.
—Está bien. Hmm, entonces ¿Souichi-kun?
Tatsumi no pudo evitar sonrojarse a la mención de su primer nombre, se sentía tan nuevo, íntimo, pero aun así tan... Correcto. Como si él fuera el único que pudiera llamarlo así. Aun así, algo le molestaba.
—Q-quítale las formalidades, hablas como si no me conocieras.
—Entonces... Souichi.
—S-supongo que está bien, mientras sea dentro de la casa.
—Aww, yo quería llamarte así en todos lados... ¿También puedo llamarte Sou-kun?
—E-... Eso ya es demasiado, idiota, n-no me digas así.
—He, he. Ahora hazlo tú, Sou-kun, decide cómo me llamarás de ahora en adelante.
—T-te dije que no me... Ugh, lo que sea. No lo sé, uh ¿Tetsuhiro?
Souichi casi sintió a Morinaga sonrojar, percibiendo como se tensionaba levemente con solo esas palabras, no pudo evitar sonrojarse a la reacción, pero viendo oportunidad para humillarlo, insistió un poco.
—¿Que, no te gusta? Entonces, que tal... ¿Tetsu-kun? —Susurro, aún con leve vergüenza, inclinándose más a él y apretando más su agarre en su abdomen, tratando de provocar alguna reacción de él.
—Wow, c-c-creo que Tetsuhiro es suficiente, he, he, e-es perfecto. —Morinaga se encogió un poco, ruborizado, sobresaltándose levemente a la voz casi justo en su oído.
Souichi sonrió levemente en malicia, contento con la reacción, y viendo como sus dedos empezaban a arrugarse dentro del agua, suspiro casi de manera invisible, algo decepcionado de tener que salirse y arruinar el tan cómodo momento con su ama-...
Espera ¿Que estaba diciendo? ¿Cómodo momento? ¿Amante?
Un impulso de obstinación hizo que separará las manos del torso del hombre, algo avergonzado por lo que casi su mente pensó, empujó al hombre con algo de brusquedad, tomando su toalla y poniéndosela alrededor de la cintura mientras escuchaba al menor quejarse y llorarle, quejándose de arruinar su hermoso momento.
—Oh, cállate, idiota, ya llevábamos demasiado tiempo ahí de todas maneras, deja de ser tan llorón. Vamos, salté, si te ahogas, que no piensen que fui yo.
—Lo haría, Sen-Souichi—Pauso, como admirando la importancia de ser capaz de decir su nombre —Pero mi mano no me deja apoyarme, así es difícil.
—Ugh, ven aquí, déjame-...—Se acercó, ayudándole con sus manos a salir de la bañera, notando sólo a media acción que el hombre estaba completamente desnudó, enrojeciendo furiosamente, le lanzó la toalla a la cara al ya tenerlo de pie, gritándole que se tapara fingiendo indignación al mismo tiempo que salía de la zona de ducha, notablemente ruborizado.
Tetsuhiro se cubrió con la toalla mientras esperaba que su cuerpo escurriera el agua que aún tenía, enternecido por su amado, aún tan tímido y gruñón como siempre.
—Souichi —Le llamo, la alegría notable en su voz, sonriendo, sólo tan feliz de poder llamarlo así, viéndolo como le observaba con timidez y fiereza, secando su cabello con una toalla grande y poniéndosela en el cuello le señaló otra toalla colgada.
—Sécate el cabello, no quiero tener que cuidar de tu quemadura y de un resfriado si te quedas así —Le expreso, sonando desinteresado.
—Ne ¿Secarías mi cabello por mí, Souichi? No puedo hacerlo solo.
—Ugh, odio el hecho de que esa mano te vuelva más inútil de lo que ya eres, dame eso —Arrebato la toalla de su mano, gruñón y apenado, Morinaga uso toda su fuerza interior para no reírse cuando vio al hombre empinarse para poder alcanzar su cabello, aún así, una mueca de clara risa mostrándose en su rostro, provocándole un coscorrón en la frente mientras era forzado hacia delante y tratado con más rudeza. Amaba la firmeza y aún gentileza que su amado Souichi usaba con él, tan dulce y aún tan fuerte, como Senpai, gentil pero agresivo, así como Senpai, único e inigualable, justo como Senpai.
Cuando el hombre separó la toalla de su cabeza, en ese mismo instante, el pelinegro aprovechó para besarle en los labios con dulzura, y Souichi se sorprendió al principio, pero seducido por el olor a jabón y la emoción del momento, lo dejo ser por unos segundos. Separándolo ruborizado y desviando la mirada, recogió sus ropas y le tiró la toalla que uso para secar su cabello en la cara con rudeza, sólo frunciendo el ceño más cuando lo escucho reír, saliendo de la habitación. Tetsuhiro se sonrió a sí mismo, increíblemente feliz, agradeciendo a los dioses por tan grata experiencia, tomando su ropa y notando un pequeño detalle que su hombre había dejado, tomándolo silenciosamente, fue a cambiarse a su cuarto.
Tatsumi ya había terminado de cambiarse completamente, ahora en la ardua tarea de desenredar su cabello, cuando finalmente domo a la bestia, noto la falta de sus lentes en su rostro y caminando hacia el baño, chequeando por ellos en donde era posible, se sorprendió de no poder encontrarlos. Acercándose al cuarto del pelinegro, abrió la puerta sin previo aviso.
—Oi, Tetsuhiro ¿Has visto mis gafa-...—Paro, observando al pelinegro con sus gafas puestas, mirándose al espejo, teléfono en una mano y la señal de la paz en la otra, haciendo una mueca antes de sobresaltarse y notar su presencia, captado en el acto.
—Oh, aha, ha, ha, querido...—Exclamo, riendo nervioso y sonrojándose— Que casualidad que vinieras, no veo nada con estas cosas ¿C-cuanta ampliación tienen?
—Dámelas.
—S-sólo quería ver si me veía bien con ellas y-
—No, te ves horrible, dámelas—Le interrumpió, tratando de quitarlas de su cara, mientras Morinaga evitaba cada movimiento, insistiendo. Después de andar forcejeando un poco, Morinaga se quitó los lentes y los sostuvo encima de su cabeza, quedando muy fuera de rango para Tatsumi, quien le asesino con la mirada
—¿Enserio? ¿Vas a usar tu altura en mi contra? Eso es jugar sucio, bastardo. Y jugar sucio es un juego de dos. —Alzo la ceja, sonriéndole malicioso, golpeándole en el estómago y logrando que se encogiera de dolor, obteniendo sus gafas victorioso mientras Morinaga buscaba aire, apoyándose contra la pared y declarándole un tramposo.
—Aja, como yo fui quién lo empezó, tonto —Dijo distraído mientras limpiaba sus gafas con su camisa, de repente siendo abrazado por atrás, la calidez y el agradable aroma inundando sus sentidos.
—...Que estás haciendo?
—Recargando.
—¿Recargando qué? ¿Perversión? La tuya es ilimitada, no te preocupes.
—Pff, no, no, estoy recargándome de tu amor.
—Entonces no estás recargando nada te cuento.
—¡S-Senpai! No seas tan cruel, sé que me quieres, muy pero muy profundamente en tu corazón hay un lugar dedicado solo a mí, lo creas o no, estoy seguro.
—Claro, Tetsu, lo que tú digas...— Bromeó, sarcástico, apenas notando el apodo que casi inconscientemente salió de sus labios y sonrojándose, sintiendo a Morinaga reírse avergonzado.
—Ha... Este día no hace nada más que mejorar ¿No lo crees? —Sonrió, soltándolo sin antes darle un beso en el cabello, y voltearlo, apoyando su frente con la suya, mirando en sus ojos con tal amor y aprecio que Souichi no se sintió digno de ello, sus sentimientos obligándolo a sonrojarse y desviar la mirada.
—M-me voy a mi cuarto, ya es tarde, no voy a trasnocharme por tu culpa —Refuto, dispuesto a irse, rápidamente siendo tomado de la muñeca.
—Espera, me preguntaba si... ¿Podríamos dormir juntos esta noche? —Cuestiono, hesitaste y a lo que Souichi le parecía, tímido. Tatsumi se maldijo cuando su mente no opuso resistencia alguna, por qué significaba que su mirada, la incertidumbre en su voz, la inocencia y comodidad que había usado durante todo el día, había caído cautivo de todas ellas. Pero asegurarse no lo mataba.
—No harás nada, ¿verdad? Más te vale si no quieres que te tire de la cama— Amenazó, haciendo que soltará su mano, cruzándose de brazos y analizándole, cínico.
—No, hoy soy feliz con solo sentirte a mi lado, con solo eso me es suficiente. —Respondió divagante en todo el amor que sentía por el hombre, sonriéndole enternecido.
Y mientras dos cuerpos se acostaban en la misma cama esa noche, bromeando el uno con el otro y dedicándose gestos de escondido y expresivo cariño, su conexión creció enormemente, junto con su amor y la cercanía que estos dos compartían. Acurrucándose uno en el otro, a veces inconscientemente, otras con total intención, compartiendo el calor de sus cuerpos en la fría noche, el sueño difícilmente alcanzándolos, distraído por los besos mariposa e inocentes y amorosas caricias que compartían. Hasta que, al fin, entre abochornadas sonrisas y total cercanía, el sueño les fue venciendo, poco a poco llevándose a cada uno al mundo de los sueños.
—Buenas noches, cariño.
—Buenas noches...
Idiota.
—¿Tanto te cuesta también decirme algo bonito, Souichi? ¡Por favor, por lo menos una vez!
—Ugh, Tetsuhiro, mira, el día que salga de mi boca palabras como cariño, amor, mi cielo, mi vida, corazón, querido, pastelito o mi príncipe, considérate afortunado, porque o perdí una apuesta o lograste lo imposible ¿Entiendes? Una de dos. Así que, hasta ese día, sigue esforzándote, imbécil.
—¡Hmpf! Lo haré, definitivamente algún día lo lograre, ya verás.
—Claro, Tetsu, claro, ahora solo vuelve a dormir. Eres molesto
Hola a todos!
Si, volví, y se que algunas se quejaran que vengo, dejo one-shots y salgo corriendo sin actualizar Cariñoso. Y a estas alturas? Ni siquiera me molesto en tratar de probar lo contrario. Tienen razón hasta cierto punto, lo admito. Mis bloqueos de escritora consisten en que me quedo sin ideas o sin continuación para cierta historia pero mi mente se abre para continuar o terminar otra! Es un circulo vicioso. Y esta en particular, estaba olvidada en mis archivos desde hace meses. Pero enserio espero que les haya gustado! Como siempre, muero por comentarios, reviews y/o likes, me hacen inmensamente feliz y motivada a continuar! Gracias por leerme, queridas y queridos!
Un review y tu opinión seria un gran regalo para mi, deja uno y dime que te pareció! Lo aprecio inmensamente!
