—Morinaga.

—No es no, Senpai.

—Estas siendo un exagerado y lo sabes, abre esa maldita puerta.

—No voy a hacerlo, te dije que no quería hablarte, y estoy indispuesto a hacerlo. No la abriré.

—...Enserio? ¿Enserio vas a hacer esto?

—...no quiero hablar contigo ahora, Senpai.

Tatsumi suspiró, debatiéndose entre seguir insistiendo o rendirse. Pensaba que quizás había ido muy lejos. Solo quizás lo había llevado muy lejos.

Eso era, hasta que escucho un silencioso sollozo detrás de la puerta, casi inaudible pero notable por su cercanía, y eso era suficiente, para hacer que Souichi se sintiera como el más grandísimo imbécil que el mundo podría jamás haber tenido. Ahí estaba el, como un idiota, apoyado en el lado opuesto de la puerta, cuando el hombre que se supone que debe hacer feliz, que debe hacer sentir bien, respetar y cuidar, estaba llorando por su culpa detrás de esa puerta. Había una diferencia entre cometer un pequeño error y meter la pata tan profundo como él lo había hecho ¿En qué estaba pensando?

La culpa, el remordimiento, y la maldita necesidad de consolar al hombre, pero verse incapaz ya que solo lo arruinaría más, le estaban carcomiendo el alma. Solo eran dos palabras. ¿Porque le estaba costando tanto decir solo dos palabras?

—Lo siento.

Las dijo, el esfuerzo de repente viéndose en vano cuando salieron de su boca, porque sabía que no eran suficientes, porque sabía que eso no disiparía su llanto, porque quizás aún no era merecedor de su perdón. Porque había sido un estúpido.

—Lo sé. Sé que lo sientes, Senpai, lo sé y aun así... Aun así, no puedo. No quiero perdonarte.

—Lo siento mucho ¿Está bien? Fui un idiota y lo siento. No sé-... No sé porque lo hice, entre en pánico y-... Y terminé en avergonzarme y lo negué. Lo negué como si fuera nada y siento haberlo hecho ¿Ok?

—¿Por qué? ¿Porque soy algo de lo que tengas que avergonzarte, Senpai? —Su voz se quebró en una combinación de rabia y confusión, y Souichi casi sintió a su corazón hacer lo mismo. Era un cabrón, un enorme y maldito cabrón.

Y esa era la pregunta clave del asunto:

¿Por qué?

Sabía el cuándo, sabía el cómo. ¿Por qué y la razón de todo? Esa era la cuestión.

¿Cómo? Con suficiente ignorancia y vergüenza, ese era el cómo.

Había terminado su doctorado hace unos meses, e iba a ser contratado por la misma empresa en la que Morinaga trabajaba, solo que en otro departamento y rango. Y cuando la pregunta vino, su mente pareció ignorar los hechos.

Los hombres habían visto su collar, su cadena de acero que sostenía el anillo, y preguntaron lo obvio. Y el, como si el asunto fuera un motivo de vergüenza, lo negó. Negó las insistencias, las insinuaciones, el hecho de que sus anillos eran totalmente iguales. Lo hizo con palabras, con ignorantes, cínicas y obstinadas palabras.

¿Cuándo? Cuando supo que Morinaga lo había escuchado, ese era el cuándo.

El hombre podía soportarlo, eso era lo que se había dicho. Y quizás hubiera tenido razón, si no hubiera soltado y empujado su mano cuando Tetsuhiro trato de entrelazarla con la suya en frente de otras personas. Supo exactamente qué había cometido un error cuándo vio al hombre morderse el labio y parpadear rápidamente para alejar sus lágrimas, cuándo empezó a evitarle con la mirada y camino unos metros lejos de él al volver a casa. Cuándo se encerró en su habitación sin ni siquiera decir "Estoy en casa" o confrontarlo, ese fue el cuándo Souichi se dio cuenta, que había sido un cabrón.

¿Y el por qué? Esa era la incógnita de la situación. ¿Por qué se avergonzaba del hombre? ¿Siquiera eso había sido lo que había hecho?

—¿Puedo preguntarte algo, Souichi?

Souichi.

Nada bueno salía cuando su nombre era hablado en ese tono de voz.

—Por supuesto.

Pero por supuesto que no. Sabía que ahora no le estaba hablando como ex estudiante, ni como amigo, o siquiera como compañero, ahora le estaba hablando como esposo, un esposo herido y enojado, que era peor. Tatsumi sabía, por su tono de voz tan débil y su voz ahogada en llanto, que nada bueno saldría de ella.

—Tu... ¿Siquiera aún me amas?

Y ahí estaba otra vez. El sentimiento de ser el patán más grande que alguna vez el universo hubiera conocido. Lo odiaba. Porque sabía que sí lo era.

Había tantas cosas de las que le molestaba que Morinaga dudará, de su capacidad, de su fortaleza, de sí mismo y etcéteras, pero la que más le dolía que dudará, por alguna razón, era de su amor. Pero ahora parecía justificarse, porque el hombre tenía una justa razón para hacerlo. Y odiaba ser la causa de esta.

—Me case contigo, Morinaga, no porque me conforme con lo que la vida me daba, sino porque lo apreciaba tanto que quería que estuviera a mi lado por todo lo que resta de ella. No lo hice porque era la única opción que me entregaban, sino porque fue una opción que yo mismo elegí y decidí hacer. Me casé contigo, y fue la mayor estupidez tratar de negar que lo hice. Y lo siento, lo siento mucho ¿Está bien? —Para cuando lo supo, había lágrimas deslizándose por sus mejillas y su voz estaba empapada de ellas, encontrándose sentado en el suelo del pasillo, la cerrada puerta a su lado mientras una de sus manos cubría sus ojos, mojándose en el desahogo de sus lágrimas. Siempre había odiado llorar. Era una forma de debilidad, de que se aprovecharán y rieran de ti. Una manera de demostrar dolor o sufrimiento, remordimiento o culpa. Y ahora, Souichi no estaba seguro de cuáles eran las que sentía. Todas, o ninguna.

—Souichi... —Le llegó, como un susurro hesitante, acompañado del breve y sonoro rechinar de una puerta abriéndose, Tatsumi apenas pudo distinguir la mano que se asomaba solitaria desde esta entre la borrosidad del agua que fluía de sus ojos. Temblando, hesitante, la mano parecía rogar por algo. Y ni siquiera molestándose en secar sus lágrimas de esta, Tatsumi le ofreció su mano. El agarre entre estas no era perfecto, era flexible, pero fuerte, incomodo a ratos, pero cambiante, hesitante, pero atrevido, justo como su relación, igual a ellos.

—¿... Estás bien?

—No realmente, pero... Un poco mejor.

—¿Puedo entrar?

—...si.

Y levantándose del suelo, solo una vez de pie dignándose a soltar su mano, entro en la habitación con silencio y quietud, admirando a su esposo tirado en el suelo, su cabello hecho un desastre y aún con su ropa del trabajo puesta, su saco tirado no tan lejos de donde se encontraba, Souichi no pudo evitar el temblor en sus labios cuando al alzar y dirigirle la mirada, noto sus ojos húmedos y rojos. Sentándose a su lado, dejando unos centímetros de distancia entre ellos, se permitió suspirar y mirarle, los cansados y afligidos ojos regresándole la mirada.

—¿Aun sigues enojado, no es así?

—Estoy enojado, pero más que eso... Estoy decepcionado... Me-... Me siento traicionado, ofendido. No-... No sé exactamente lo que esperaba, seguramente todo menos eso, supongo.

—Cometí un error, Tetsuhiro, y admito mi culpa, admito que fui-... Un maldito idiota y tienes derecho a estar enojado. No quería que pensaran de mala manera y-

—¿Iban a pensar de mala manera porque estás casado con un hombre? ¿Porque estás casado conmigo?

—Se-Seguramente lo harían, pensarían que soy un-

—¡¿Y qué importa lo que ellos piens-?! Ugh, no, no... Agh, lo siento, sigo... Sigo enojado. —Se enfureció por un minuto, silenciándose rápidamente y mirando al suelo con exasperó, una combinación de tristeza y rabia en su rostro. —Sé que... Aún sigue siendo difícil para ti, Souichi. Admitirlo, decirlo con naturalidad... Pero pensé-... Por alguna razón pensé, que no harías eso, negarlo e insistir con tanto esmeró que nunca paso, yo... me sentí tan mal, y me pregunté... ¿Cómo podías decirlo con tanta naturalidad? ¿Como si no fuera-... ¡¿Cómo si no significara nada?! Eres-... Eres todo para mí, Souichi y, aun así, me haces sentir... Cómo si yo no fuera nada para ti. Y duele, duele demasiado, todo eso-... viniendo de ti...

—No llores, no, no, por favor, Morinaga... —Escucho su voz romperse al final de su reflexión, ahora pesadas y dolorosas lágrimas bajando por sus mejillas mientras Tatsumi se sentía a morir por cada sollozo de su amante siendo en su nombre, se sentía horrible, culpable, como un miserable y deplorable esposo.

—Te amo. Te amo, y no me importa lo que los demás piensen o no de mí, con tal de que no me humillen a mí y a mí esposo. No quería que te enfrentarán, no quería que se lo contaran a todas las personas, sentí que se burlarían, y actúe acordé a lo que pensé correcto con tal de que nada malo pasará. Y fui un tonto, por no pensar en lo que tú sentirías ¿Está bien? Tetsuhiro, Tetsu-kun, por favor, Morinaga...

Tomó su mano, con tanta desesperación y aferró mientras dejaba marcas de uñas en su propia palma con la fuerza con la que cerraba su otra mano, el impulso de abrazarlo, el respeto y consideración que tenía con él y su dolor para no hacerlo, el sentimiento de abatimiento y desconsolación que trato ignorar cuando notó que se había quitado su anillo, la ansiedad que empezaba a construirse en su pecho junto con sus lágrimas, él leve alivió y consolación que sentir su mano apretando de vuelta le dio, todo, estaba amenazando con terminar consigo.

—...Senpai ¿Es... ¿Eso cierto? ¿Lo dijiste para que no se burlaran? Y no porque... ¿Porque te avergonzabas de mí?

—Idiota-... Enserio eres un idiota, Morinaga. Quizás seas sensible, exagerado, un meloso de mierda y un obsesionado con la limpieza y conmigo, pero de todas esas cosas, de la que menos me avergonzaría... Es de que eres mi esposo, imbécil.

—...Souichi, por favor ¿Estás diciendo la verdad?

—¿Cuándo te he mentido?

—...Gracias, Senpai. Por tratar de explicarme todo a pesar de que es difícil para ti, por intentar defender nuestro matrimonio a pesar de todo, por... Soportarme cuando soy un histérico y un exagerado. Por todo eso... Enserio, Gracias. —Dijo con suavidad, su genuina sonrisa y las marcas vividas y visibles de sus lágrimas iluminadas por la luz de la noche de alguna manera haciéndole sentir levemente mejor. Acercándose un poco más a él, casi se quedó anonadado cuando el hombre se alejó en respuesta, mirándole confuso, noto un puchero y unos aun levemente enojados ojos desviarle la mirada— Pero, aun así, Souichi, sigo enojado contigo, no puedes simplemente solucionar el asunto de esa manera, porque quizás te haya perdonado, pero aún puedo estar enojado.

—¿Oh, Enserio?

—Sí, enserio.

—¿Y puedo intentar quitarte ese enojo?

—Supongo... Pero no se irá tan fácil ¡Te lo aseguro!

—Claro, mi ángel estrella. —Tentó, apretando su mano juguetonamente, fallando al suprimir una risa cuando sintió la mano ser arrebatada con obstinación.

—No puedes simplemente llamarme por apodos cuando se supone que estoy enojado contigo, Senpai, eso no es justo.

—Está bien. Entonces, apuesto a que un beso te quitará ese enojo enseguida.

—No lo quiero.

—¿Ah, ¿no? ¿Un beso mío? ¿Tú, Morinaga Tetsuhiro, no queriendo un beso mío? Esta es una oportunidad de una vez en la vida, Tetsuhiro, no la desperdicies. —Se acercó más, sonriendo malicioso cuando vio a Morinaga mirar en su dirección hesitante, obviamente queriendo un beso, pero su orgullo y fingido enojo evitándoselo. —¿Entonces? ¿Sí o no?

—¡N-no! No lo quiero, eres... Eres un... Chantajeador, Souichi.

—¿Yo? Hah, eso lo veremos. —Dio un beso en su sien, tomándolo por sorpresa y viendo cómo pasó la mano en el mismo lugar como para borrar el beso, ruborizado.

—T-te dije que no lo quería. No lo intentes, Senpai, quitarme el enojo no funcionará.

—Tetsuhiro...—Alzo una ceja, divertido.

—No.

—Tetsu-kun... —Se acercó más a él, sus manos en una reconocible y familiar posición de ataque para Morinaga.

—No te atrevas, Senpai. Voy... Voy a patearte, sí, eso, no lo hagas, Souichi, te-...uh, te pateare.

Morinaga no pudo dar una segunda amenaza cuando el hombre se abalanzo contra él y, subiendo su camiseta, empezó a hacerle cosquillas con esmero, sonriendo victorioso a la inevitable y frustrada risa de su amado, sintiendo sus piernas haciendo un esfuerzo por quitarle, subió sus manos a debajo de sus brazos y observando al hombre rendirse con sus intentos de retirarle, reírse con más fuerza y disfrute, rogando por un descanso mientras lágrimas deleitables se formaban en sus ojos.

—¿Seguirás molesto? Si lo estarás, no pienso detenerme, bastardo.

—No, no, ha, ha, ha ¡Souichi, por favor! Ya no lo estaré, solo- ¡Pff, nohohoho! ¡Solo para!

Retirando sus manos, dándole espacio para respirar, el hombre sonrió satisfecho mientras observaba a Morinaga incorporarse, limpiándose esta vez las alegres lágrimas de su rostro para después mirarle conforme y cruzarse de brazos, mirándolo algo más serio y obstinado.

—Pero la verdad, Senpai, enserio creo que deberías recompensarme de alguna manera por lo que hiciste.

—Tch, está bien, está bien, tu ganas. ¿Qué quieres?

—Quiero que formalices nuestra relación.

—Morinaga, estamos casados, llevamos casados un buen y largo año ¿Que más formal podría nuestra relación ser?

—No me refiero a eso, Souichi. ¿A quién normalmente se le informa del casamiento para formalizar una relación?

—A los padr-... No.

—Souichi...

—Morinaga, me niego.

—Es solo justo, además, es algo que debimos hacer antes.

—¿Que ganarás con decirles? No tiene ningún sentido.

—Me... haría sentir un poco mejor, saber que enserio no te avergüenzas y que eres capaz de decirles...— Miro al suelo inseguro, regresándole la mirada y admirándole con esa mirada que siempre terminaba venciendo a Souichi.

—...Agh, maldición... ¿A ambos?

—A ambos.

—Morinaga, tu madre es... Demasiado estricta y muy...

—¿... Atemorizante?

—Ugh, sí. Con mi viejo no creo que sería tan duro, llegó hace unos días a la casa de Matsuda-san y supongo que podría decirle, si es que Kanako no lo hizo ya, pero... ¿Tu madre? ¿No podrías decirle tú?

—Yo no fui quién me hizo dudar de que me quieres, Senpai.

—Oh, mierd- ¿Cuándo te pusiste tan insolente, Tetsuhiro?

—He, he. Cuando me enoje contigo, Souichi, justo ahí.

—Ugh, Morinaga, enserio no quiero hacer esto.

—Tranquilízate, Senpai. Mi madre no puede morder a través del teléfono, eso... Eso espero. —Dudo, algo mortificado mientras marcaba el número en su teléfono fijo, Tatsumi le asesino con la mirada y le arrebató el aparato de las manos cuando se lo pasó, Morinaga le sonrió y le susurró "Buena suerte" mientras se alejaba un poco y se sentaba en el sofá cercano, mirándole atento y notablemente nervioso. Tatsumi suspiro, tratando de disimular su nerviosismo, y espero que el pitido parará.

—Buenos días, esta es la residencia Morinaga. Fujiwara Tomoko al habla ¿Que se le ofrece? —Una voz femenina, limpia, poderosa y resonante contesto desde la otra línea, Tatsumi tuvo el impulso de colgar el teléfono al segundo, pero obligándose a tener valentía, respondió;

—Fujiwara-san, soy Tatsumi Souichi ¿Me recuerda?

—¿Tatsumi...? Oh ¿Es usted hijo del entomólogo Tatsumi Soujin? ¿Y actual... compañero "romántico" de mi hijo menor?

—Sí, señorita, quería infor-

—Señora. Soy una mujer casada y con hijos.

—Cla-claro, disculpe, señora. —Tatsumi sintió como una gota de sudor se deslizó por su frente mientras trataba saliva y veía a Tetsuhiro hundir la cabeza en la almohada con nerviosismo. —La llame con motivo de informarle que hace un año, uh, contraje matrimonio con su hijo y pensé que era, ejem, adecuado informarle de esto...? Sé que debimos contarle antes, pero, tuvimos la necesidad de mantenerlo en secreto hasta que la ocasión de contarle surgió, um, señora.

—... ¡¿Matrimonio?! ¿Como...? Uh, ya veo, la... Ley que fue aprobada el año pasado... ¡¿Pero porque no fui avisada de esto antes, Tatsumi-san?! El matrimonio de cualquiera de mis hijos es un asunto increíblemente importante, no importa si este vaya a durar o no, como el de mi hijo mayor... Me parece una ofensa, además de un ultraje el hecho de que no haya sido informada de esto, es bastante descortés, que mi propio "nuero" se finalmente digne a dejarme saber del asunto un año después ¿No lo cree usted?

—Ah, p-pues vera, Fujiwara-san...

—¡Nada de excusas, Tatsumi-san! O debería decir... Souichi? Desde que ahora me entero de que somos legalmente familia. Hah, esto es verdaderamente una amarga y muy demorada sorpresa... Espero que esté cuidando bien de mi hijo tal como se lo pedí la última vez que nos vimos, ya que al parecer está unido a él hasta que la muerte los separé.

—Por supuesto, Tomoko-sa-

—Para ti, sigo siendo Fujiwara-san, Souichi. No creas que puedes ser tan familiar conmigo después de esconderme algo como un casamiento por semejante y largo tiempo. Ahora ¿Está mi hijo ahí? Tengo que darle mi opinión acerca de mantener secretos con su madre.

—Ah, um, claro, Fujiwara-san, ya se lo paso. —Souichi finalmente despegó su oído del aparato, suspirando amargamente y con cansancio. Llamando a Morinaga con la mirada e insistiendo silencioso cuando el hombre hacia señas de que no quería, prácticamente lo saco del sofá a la fuerza mientras ponía el aparato forzosamente en su mano y guiándolo a su oído, se cruzó de brazos mirándolo fijamente mientras esperaba que el hombre empezará a hablar.

—Oh, um. Hola, madre. —Fue todo lo que pudo decir antes que tuviera que separar al aparato levemente de su oído con la fuerza con la que mujer empezó a hablar—Si, si, madre, entiendo totalmente. Pero tuvimos que, era una ceremonia privada además de que Souichi es algo tímido acerca de esto, no sabíamos como ibas a reaccionar y-... No, no es que no fueras alguien que no mereciera ir. Sé que seguimos algo distantes, pero entendí que me aceptas a pesar de todo, es solo que algo tan repentino... Solo unos cuantos de la familia de Souichi saben, ni siquiera su padre lo hace, es-... No, no, no es que mantuviéramos esto en secreto de los dos a propósito, es solo que... ¿Que? ¡No! Mamá, Senpai no es ese tipo de persona. Tú misma lo comprobaste…. ¡No, esto no fue una mala decisión! Soy feliz con él a pesar de todos los problemas que podemos enfrentar, Mamá, estoy seguro y conforme con mi vida, no tienes por qué preocuparte... No hay necesidad de eso, estamos financieramente bien... Está bien, mamá, si tú insistes... Está bien, lo haré, igualmente... He, he. Gracias, madre, yo también deseo que seas feliz, muchas gracias por aceptar esto, a pesar de que es difícil para ti, te... Te quiero... Sí, sí, he, he, me aseguraré de dejarle eso claro. Qué bueno hablar contigo otra vez... Adiós.

Colgó el teléfono mientras suspiraba en una combinación de cansancio y alegría.

—¿Y? ¿Cómo te fue? —Tatsumi pregunto, aún cruzado de brazos, cuando fue repentinamente abrazado y lleno de besos notablemente felices —Oh, supongo que bien entonces.

—¡Oh, Senpai! He, he, fue mejor de lo esperado. Estaba ofendida al principio, pero solo le habría gustado asistir a la boda, aunque quizás hubiera sido difícil esconderlo de padre. Estaba algo preocupada por como estábamos de dinero y si estaba verdaderamente feliz viviendo de esta manera, y pensó por un momento que quizás eras una mala influencia si mantenías tantas mentiras, pero se lo aclaré. Y dijo que mejor tengas cuidado con lastimarme Senpai, porque tendrás a toda la empresa Fujiwara detrás de ti si eso pasa.

—Sí, claro, toda la empresa de botánica como enemigo, me preguntó que me harían... Leer revistas de flores hasta el cansancio, mi peor pesadilla...

—¡Pff, Senpai...! Mi madre cuando está feliz es un verdadero ángel, pero cuando está enojada enserio es atemorizante, no creo que deberías subestimarla.

—Claro, está bien, tendré cuidado de lastimarte entonces, tonto. —Le beso rápidamente en la mejilla, mirando a otro lado ruborizado —¿Y que hay con mi viejo? ¿También me obligaras a decírselo hoy mismo?

—¿Que? Aw, Senpai, no te estoy obligando a esto, igualmente terminaríamos en contarles esto un día u otro, no sientas esto como una obligación, además, es solo justo, me lo debes...

—Hah, si, entiendo. Supongo que simplemente pienso que... Quizás no sea tan amable y abierto como lo fue con Tomoe hace unos años —Separo al hombre de él, rascándose la nuca algo inseguro. Morinaga agrando un poco sus ojos en sorpresa, afligido —Es decir, soy el hijo mayor, Morinaga, el no esperaría esto de mí, qué tal si se opone o-... O no le agrada la idea...

—No, no, Senpai... Si estás tan inseguro de esto no tienes que hacerlo, quizás fue pedir demasiado... Pero no creo que Soujin-san se oponga, no lo hizo con Tomoe y creo que es claro que para que tú hagas algo como esto, casarte, y con un hombre, más importante conmigo de todas las personas... Es que estabas increíblemente seguro y decidido de ello, el entenderá eso, y ser el hijo mayor no hace ninguna diferencia, mi hermano se casó primero que yo y solo le duró unos cuantos meses, no siempre todas las expectativas están ahí, Souichi. Puedes estar tranquilo.

—... Gracias, Tetsu. Pero creo que... Sería mejor que se lo diga, quizá sea lo correcto.

—Está bien, sé que es difícil para ti, amor, gracias por hacerlo. Eres asombroso. —Beso sus labios con dulzura, apoyándolo— Ya es algo tarde ¿Quieres ir ahora?

—Mañana sería mejor, ese viejo debe estar tomando la siesta o algo así a esta hora, pero es ahora o nunca ¿O no?

—¡Oh, Souichi-kun! Ha pasado tanto tiempo, mírate, tan alto y maduro ¡Oh, cómo has crecido mi niño! —El hombre despeinó a su hijo el momento que se sentó a su lado, abrazándole con un brazo y riendo carismático.

—¡Viejo, deja mi cabello en paz! Ugh... —Resoplo, el tan ordinario y familiar comportamiento y ambiente tranquilizando sus nervios. Morinaga se sentó a su lado para darle seguridad, dudosamente escondiendo su anillo y viendo de reojo a Tomoe y Kurokawa platicando entre ellos con normalidad, algo ansioso de ver la cara de sorpresa del cuñado de su esposo a las noticias, sabiendo que el hombre no pudo atender ni conocer de la boda por miedo a cualquier cosa relacionada con su agresivo esposo, además de tener que atender un viaje de negocios.

—¿Oh, Morinaga-kun? Es un placer verte nuevamente, qué bueno saber que a pesar de que ya terminaste tu carrera sigues al lado de mi hijo, creo que tienes una gran influencia en esta familia. —Le dirigió sonriente mientras Morinaga brillaba y sonreía de vuelta. Souichi pudo casi literalmente sentir las miradas de Kanako, Tomoe y Matsuda-san en la nuca, mirándole divertidas(os) y motivándolo a hablar, adivinando la razón de la reunión mientras Kurokawa y el obligatoriamente siempre invitado Isogai se extrañaban del nerviosismo del temido Souichi-kun y la tensión del ambiente.

—Um, acerca de eso, Viejo... Yo, uh, tenía unas noticias importantes que decirte hoy...

—¿Noticias? Ha, siempre fuiste tan serio, hijo. ¿Porque siempre que vengo hay un asunto serio que discutir? He, he. Está bien, dime qué es.

—Oh, ah, es... Pues... Respecto a mi... relación con Morinaga... Veras, uh, hace unos años él era solo mi asistente de laboratorio y mi estudiante, pero muchas cosas han pasado y he llegado a muchas conclusiones, por eso en el invierno del año pasado, yo... Uh, le pedí matrimonio —Prácticamente escucho la bocanada de aire que Isogai, su padre y mayormente Kurokawa tomaron, asesinando al hombre con la mirada, resopló, disimulando sus nervios y evitando la mirada de su viejo, se quitó el collar de acero de su cuello, mostrando el anillo de oro y detalles en plata que este sostenía —Bueno, técnicamente ambos nos lo pedimos, teníamos planeado proponerlo el mismo día y... fui el primero que lo hice. Yo... me casé con él, ya ha pasado un año desde que lo hice y no me arrepiento de ello, sé que quizás decírtelo ahora no tiene sentido, pero, de todas maneras, quiero tu bendición y... Saber qué es lo que piensas.

—…Sou-kun, yo-... Wow ¿Quién lo diría? Ustedes... ¿Ustedes sabían de esto? —Se dirigió a Tomoe, Kanako y compañía, todos menos Isogai, quién se le observaba sonriente pero sorprendido y Kurokawa que parecía en shock, asintieron divertidos— Al parecer tengo que dejar de viajar, porque cada vez que regreso tengo yernos nuevos y más integrantes en la familia. Oh, hijo, me apena profundamente el nunca estar aquí para ocasiones tan importantes, perdóname.

—Está bien, vejete. Pero... ¿No estás... en contra de ello? ¿No esperabas más de mí?

—¿Esperar más? Sou, hijo, se nota que eres feliz cómo estás, estoy seguro que no hubieras tomado un paso tan importante como casarte si no amarás profundamente a la persona con quién lo hiciste. Y mírate, eres un profesional, trabajador, dedicado, apuesto como tú padre y ahora, estás casado con una persona a quien amas ¿Cómo podría estar en contra de ello?

—... Gracias, viejo. Si-...significa mucho...

—murmuró, desviando la mirada mientras usaba una leve sonrisa en su rostro.

—Pero aún así ¡Qué sorpresa! Oh, parece que solo ayer estabas en primer año de preparatoria, quejándote acerca de tu primera novia mientras hacías las tareas a mi lado ¡Y ahora estás casado con un ángel y con un doctorado! Ah, cómo pasa el tiempo... — Se le abalanzo encima, despeinándolo un poco más mientras divagaba nostálgico.

—¿Primera novia? —Morinaga finalmente habló, curioso.

—Claro, claro. Esa chica era un dolor de cabeza ¿O no, Sou-kun? ¿Cuál era su nombre? ¿Aura, Aimo...?

—¡Aiko! —Tomoe exclamó desde el otro lado de la mesa, sonriente, tratando de quitarle el shock a su esposo desde hace unos minutos.

—¡Claro, Aiko! Se le confesó cuando estaban en 1ro de preparatoria, cuando Souichi-kun era el presidente del club de ciencias. Era tan romántica y pesada, no duraron ni tres meses hasta que Sou-kun se cansó de ella. He, he, era todo un espectáculo verlo tratar de lidiar con ella, y ser romántico también. Él nunca tuvo madera de romántico...

—He, he. Y tampoco la tiene ahora...

—Vaya, vaya, Souichi-kun ¿Cómo es que pudiste esconder un matrimonio de mi por tanto tiempo? —Isogai bromeó desde su asiento, sonriendo pícaro.

—No me molesta mucho, pero ¿Que hay con esta familia y manteniendo compromisos en secreto? Kana-chan, hijita, dime qué cuando te comprometas, tu viejo va a ser el primero en saber ¿Si? —Se acercó a su hija, tomándola de las manos con fingida seriedad mientras ella reía.

—Por supuesto, papito. No te defraudaré.

—Oh ¡Kana-chan! —La abrazo de forma exagerada, alzándola del piso levemente mientras ella abrazaba de vuelta y reía.

—¿Estás contento? —Souichi pregunto a su esposo conforme mientras peinaba su cabello con sus manos.

—Mucho, cariño. Gracias por hacerlo.

—N-no me llames eso aquí, tonto, se empezarán a burlar.

—Cariño, amor, dulzura, príncipe de mi corazón, amor de mi vida, luz de mis día- ¡Pff, he, he! —Sonrió burlesco mientras le abrazaba íntimamente y lo sentía tratando de zafarse, una mano tapándole la boca le hizo reír y detenerse finalmente.

Porque a pesar de que su vida tenía altos y bajos, no podía decir mentiras, ya que la amaba como era y no podía desear nada más.


JESÚS, me olvide totalmente de actualizar aquí en fanfiction también, lo siento muchísimo a todas las que pensaron que me había muerto, la verdad es que no totalmente. He estado levemente activa en wattpad con los ocasionales one shots, así que seguramente las que no sabían que tenia wattpad ni supieron de mi :,V lo siento, chicas. Noveno grado me esta MATANDO despiadadamente.

¡Muchas gracias por leer esto! Díganme que les pareció, aprecio mucho un review!