Hola :) espero que estén bien, un poco tarde pero aquí está el capítulo de esta semana, ojalá les guste :)
Las vacaciones habían llegado, aquel verano parecía ser el más caluroso en la última década, los destinos turísticos mágicos y muggles que incluyeran una playa o un cuerpo de agua estaban abarrotados, todos con excepción de uno, Magic Waterfalls. Después de un agitado año escolar, Theodore Nott decidió irse de vacaciones unos días, quería un tiempo para sí mismo antes de volver a clases.
Se respiraba calma en ese paraíso apartado de la civilización, a los dos días de haber llegado, Theo al fin se decidió a nadar un poco, no era su actividad favorita, pero el calor era infernal. Después de un par de vueltas sintió dolor en una pierna, no era un calambre, se sentía más bien como si hubiera sido lastimado por un puñado de pequeños dientes… después otro, otra y otra… estaba pasando algo muy raro. Theo se asomó y a través del agua pudo ver cómo un montón de peces gordos y con patas palmeadas se agrupaban a su alrededor, eran Plimpys
—Ahora no es momento de entrar en pánico, son inofensivos, pero molestos— se dijo— ¿Cómo se supone que se ahuyenta a éstas cosas?— su cerebro estaba trabajando a toda su capacidad, pero no conseguía recordar— maldita sea, debí haber puesto más atención en cuidado de criaturas mágicas, ¿Ahora que diablos se supone que haga?
Cómo enviada por el cielo llegó su salvadora, con un solo movimiento de varita un lazo ató por las patas a todas las criaturas, que ahora luchaban por liberan sus extremidades dando giros, él alzó la mirada, listo para agradecer por la ayuda, pero de ninguna manera se esperó lo que encontró
—Hola Theo— saludó Luna— veo que les agradas a los plimpy— ella estaba usando un traje de baño azul de una sola pieza, la hacía verse más tierna de lo que ya era
Por un momento Theo se creyó incapaz de hablar, cuando su cerebro y su lengua recobraron la conexión pudo responder
—Hola Luna, que sorpresa encontrarte aquí
—Acabo de llegar, me enteré que había muchas criaturas mágicas aquí y quise venir ¿Tú también veniste a ver a los plimpy?
—No tenía el honor de conocerlos— respondió divertido— yo vine porque aquí es tranquilo
—Es cierto— dijo mirando el paisaje— aquí no hay nargles
—Tienes razón— le sonrió— creo que saldré de aquí antes de que vengan más plimpy...
—¿No te gustaría ayudarme con mis estudios?
—¿Yo? Las criaturas mágicas no son mi especialidad
—No te preocupes por eso, solo harás anotaciones y cosas así
—Será un gusto entonces
Haciao tiempo que sintió que la estaban siguiendo, meses atrás había pensado que era simple paranoia, una mala broma de su mente a consecuencia del estrés de la universidad, cuando llegaron las vacaciones y salió de viaje, la sensación de ser perseguida continuó. Hoy iba a comprobar que sus sospechas no eran infundadas, de vuelta en Londres, Astoria Greengrass estaba de paseo por el callejón diagon para después tomar una pequeña desviación al callejón knockturn, o al menos eso quería que pensaran.
Después de la guerra, se pensó que el mercado de la magia tenebrosa había desaparecido, eso era totalmente falso, la magia oscura aún era un magnífico negocio, solo que ahora todo se hacía con más cuidado y prácticamente en silencio, todo aquel que practicara esas artes sería llevado ante la justicia, ¿Qué mejor oportunidad que esa para atrapar a su espía?
Con un par de hechizos dio inicio a su plan, el primero creó una copia idéntica y holográfica de ella, el segundo fue un hechizo desilusionador, caminó cerca de su clon, se escondió cuando notó que efectivamente alguien la seguía, un hombre con una cámara, no podía ver su rostro ya que llevaba un sombrero y una enorme gabardina; su copia siguió caminando hasta doblar en el callejón knockturn, el hombre iba tras ella, era el momento
—¡Petrificus totalus!— de un certero golpe, su acosador cayó al piso
Astoria volvió a hacerse visible, nadie alrededor parecía haberse dado cuenta de que alguien había sido atacado; se acercó sigilosamente, retiró el sombrero, pudo ver al fin el nervioso rostro de quién la siguió por meses, no podía creerlo
—¿Tú?
Caminó por el callejón con el sujeto casi a cuestas, muy pocos eran los que se extrañaban con aquella imagen, como si fuera de lo más normal ver a alguien arrastrando a un hombre, llegó hasta el caldero chorreante, se dirigió a la chica rubia del mostrador
—¿En qué puedo ayudarte?— Preguntó la rubia
—¿Tienes alguna habitación disponible? No pienses mal, sé qué es temprano pero a mi amigo ya se le pasaron las copas y necesita descansar un poco— respondió Astoria con aparente diversión mientras señalaba al sujeto
—Por supuesto, pueden pasar a la 15, ¿Puedo ayudarte en algo más?
—¿Podrías llevarnos dos cafés? Espero que la cafeína le ayude con esa horrible resaca
—Claro, en un momento se los llevo, fue un placer atenderte
—Muchas gracias ¿Cuál es tu nombre?
—Hannah
—Ha sido un gusto Hannah, con permiso
Astoria subió las escaleras que llevaban hasta las habitaciones y llevó levitando a su incómodo acompañante, una vez dentro del cuarto esperó a que llegarán sus bebidas, no pasó mucho antes de que Hannah apareciera en la puerta con dos tazas.
Astoria puso ambas tazas en la mesa, sacó de su bolso un pequeño frasco que contenía una poción, era cristalina, la vertió en el café; consideró oportuno quitar el hechizo aturdidor a su compañero, solo para cambiarlo por uno que lo ató a la silla dónde estaba sentado
—Toma, bebela hasta el fondo— le dijo Astoria con falsa dulzura mientras con una mano le tendía la taza de café y con la otra le apuntaba con su varita
El chico bebió obediente, Astoria sonrió
—Bien, ahora contestarás a mis preguntas Harvey… ¿Ese es tu nombre real?— nunca se habría esperado que aquel chico bien parecido de la escuela fuera quien la estuviera espiando, todo lo que recordaba de él era haberlo conocido en la fiesta de iniciación y sus fallidos intentos de coquetear con Hermione
—Sí, ese es mi nombre
—¿Desde cuándo me sigues?
—Desde que entraste a la universidad
—¿Me sigues sólo a mí?
—En un principio sí, después me pidieron que siguiera a dos personas más
—¿Alguna de ellas es mi hermana?
—No
—¿Cuál es tu interés en mí? ¿Por qué me sigues?
—Solo sigo órdenes
—Última pregunta… bueno, sea quién sea veo que no te enseñó a resistirte al veritaserum... ¿Para quién trabajas?
—Esta poción me obliga a decir la verdad pero no creo que te obligue a ti a creerme
—¡Habla ya! ¡Dime el nombre!
—Tú lo pediste…
