Hola :) espero que esté bien, pero que esté ausente más tiempo de lo que normalmente, pero aquí está el capítulo de esta semana, ojalá les guste :)


Por muchos años se rumoraba que Albert Greengrass era un delincuente, sospechas que se quedaron solo en eso, el ministerio nunca pudo comprobar nada, si en algo era era en no dejar rastro. El señor Greengrass era el que debías llamar si necesitabas traficar algún animal exótico al país en las narices del ministerio sin que se dieran cuenta; o si querías conseguir documentos falsos; también puede ayudarte si querías desaparecer a alguien.

Harvey había estado atrapado por años siendo su empleado y en los últimos años su espía, tenía que soportar todas las cosas que lo obligaba a hacer, sus malos tratos y ahora también tenía que soportar los gritos de su hija totalmente histérica exigiendo que la llevara con su padre; ojalá hubiera sido más cuidadoso.

-¡Esta es la última vez que te lo digo! ¡Llévame con mi padre!

Harvey suspiró

-Está bien, vamos a aparecernos

Astoria lo desató de la silla y lo llevó a la parte exterior con repulsión, apareció en una calle solitaria, al fondo se vio un callejón

¿Qué crees que estás haciendo? - Preguntó Astoria furiosa pero con deje de pánico en su voz

-Lo que me pediste

-¿Entonces qué hacemos aquí?

-La oficina de tu padre está por allá- dijo señalando al callejón-sígueme

Caminaron por la calle, al parecer estaban en un barrio muggle de mala muerte, entraron al callejón, Harvey tocó uno de los ladrillos de la pared con su varita y emergió una casa enorme con una hermosa fachada, comparable a donde vivian Astoria y su madre , el chico llamó a la puerta

-¡Contraseña! - esperó una voz de hombre desde el otro lado

-Nocturnus tenebrarum

La puerta se abrió, en el interior había muchos hombres, corpulentos, que se colaban documentos, una puerta de cristal que daba a un jardín, mostraba un par de sujetos en lo que parecía ser un dolor, al fondo del pasillo, había una puerta cerrada, una vez abierto, una vez que Astoria se haya conectado a la puerta

-¿Quién es tu amiga Allen? Sabes que tenemos prohibido traer amigas aquí pero ella está muy bien, así que lo pasaré por esta vez

Astoria lo miró indignada ¿Cómo se atrevía?

-Yo soy ... - comenzó a responder pero Harvey la detuvo

-Mi amiga es la señorita Astoria Greengrass ...

El hombre se quedó sin habla

-Le ruego me disculpe, señorita, no volverá a ocurrir

—No, por supuesto que no, ahora retirate— respondió molesta

Abrieron la puerta, detrás estaba Albert, sentado en su escritorio, Harvey pasó primero

—¿Qué demonios haces aquí? Deberías estar vigilando…

—¿A Astoria?

Su padre la miraba fijamente

—¿Sorprendido de verme, padre?

—A decir verdad no, lo que me sorprende es tener un empleado tan incompetente como para dejarse atrapar por una niña— dió un golpe a la mesa— vete y no regreses hasta que te llame, tengo que hablar con mi hija

Harvey salió molesto, dio un portazo

—Ese mocoso— murmuró Albert, miró a Astoria que seguía de pie junto a la puerta— siéntate— ordenó

—No, no voy a sentarme, no hasta que me digas por qué ¿Por qué lo enviaste a seguirme? ¿Por qué a un compañero de la escuela?

—Comencemos por lo primero, linda; Harvey nunca fue tu compañero de clase, él trabaja para mí y lo ubiqué en tu escuela para poder tenerlos cerca y te vigilo porque soy tu padre, con eso debería ser suficiente

—¿Cuántos años crees que tengo como para que necesite que me cuiden todo el día? Soy una adulta, sé lo que hago

—Si trabar amistad con una sangre sucia es saber lo que haces…

—No vas a salirme con esas tonterías de la pureza de la sangre ¿O sí?

—¡No son tonterías! Y según supe esa amistad pudo haber terminado, si el inútil de Harvey no hubiera dejado escapar a esa bestia

—¿El escarbato? Fuiste tú

—¿Esperabas que permitiera que mi hija fuera amiga de una impura? ¡Estás poniendo en vergüenza a la familia!

—¿Qué?...

—Esa niña hubiera desaparecido hace tiempo, de no ser porque es heroína de guerra…

—¿!Padre que estás diciendo?!

—No es nada, querida. Solo estoy diciendo que viendo que aprecias tanto a tu amiga querrás que esté bien y a salvo— sacó un sobre del escritorio, Astoria lo abrió, eran fotos, de Hermione y ella en la universidad, Hermione en Londres con sus padres…

—¿Qué significa esto?

—Significa que te he consentido demasiado, Tori, es tiempo de que comiences a comportarte como la Greengrass que eres, a menos claro— tomó una de las fotos en las que Astoria aparecía con Hermione y la cortó por mitad— que quieras que ella pague las consecuencias

—No, no voy a dejar que hagas lo que te propones— apuntó a su padre con su varita, pero él fue más rápido y la desarmó con un expeliarmus

—¿Creíste que podrías contra mí?, No eres tan lista como pensaba

Astoria estaba acorralada, comenzó a pensar en alguna salida, su padre estaba apuntandole con su varita, la de Astoria había salido volando al otro lado de la habitación

—Está bien, me rindo, haré lo que digas

—Sabía que de las dos eras la más sensata, me alegra que hayas entrado en razón

—Veo que estaba equivocada, lo siento ¿Un abrazo?

—Ven aquí, Tori

Astoria fue corriendo hasta su padre, pero lo pasó de largo hasta alcanzar su varita, volvió a apuntarla hacia Albert

—Retiro lo dicho, eres más parecida a mí de lo crees

—No, no soy cómo tú

—Sí que lo eres Tori, pero no quieres darte cuenta

Astoria iba a intentar hechizarlo otra vez, nuevamente su padre fue más rápido, pero esta vez no la desarmó

—¡Imperio!

Astoria se quedó inmóvil, mirando al suelo

—Ahora Tori, serás una niña buena y harás todo lo que papá te diga, ve a sentarte en silencio

Albert tomó su varita y por lo que parecían ser altavoces mágicos se escuchó su voz

—Harvey, a mi oficina ¡Ahora!

Unos minutos después el chico entró, su mirada se detuvo en Astoria, quién parecía ausente, sentada en la silla frente al escritorio

—¿Me llamaba, señor?

—No, solo estaba probando un hechizo ¡Por supuesto que te estaba llamando, cabeza hueca! Eres el peor ayudante que he tenido, de no ser por el aprecio que le tenía a tu padre, ya no estarías aquí

El padre de Harvey era un mago de sangre pura, si bien no era rico al igual que los Greengrass, tenía una buena posición económica, se casó con una bruja nacida de muggles quien murió al dar a luz a su único hijo; años después el señor Allen contrajo una rara enfermedad mágica, no pudieron ayudarlo en San Mungo, pero le sugirieron ir a ver un especialista en Rumanía, su posición actualmente ya no le permitía pagar el tratamiento para su enfermedad, así que pidió mucho dinero prestado a su antiguo amigo Albert Greengrass. Después de años de un exhaustivo tratamiento la enfermedad no cedió y el padre de Harvey murió, él tenía 14 años cuando quedó completamente solo, la familia de su padre lo había repudiado por casarse con una bruja que no era de sangre limpia, la familia de su madre era totalmente ajena al mundo de la magia, no quisieron conocer a Harvey, lo único que le quedaba era el señor Greengrass y una deuda gigantesca. Desde ese entonces trabajó para Albert Greengrass, intentando pagar la deuda que heredó de su padre, al principio fueron cosas relativamente inocentes, falsificar identificaciones, pasaportes, etc, después lo envío a espiar personas, estudiar la rutina de personas que estaban destinadas a morir, después lo envío a espiar a su propia hija, Daphne. Albert movió sus influencias para inscribirlo en Beauxbatons y mantenerlo cerca del heredero los Dumont; después cuando volvieron a Londres y Astoria insistió en estudiar una carrera en leyes, encontró la manera de que Harvey entrara a la universidad y vigilar a su hija de cerca, ahí fue donde conoció a Hermione. A pesar de que estaba en Francia durante la guerra, se enteró de la valiente chica que acompañaba a Harry Potter y le ayudó a conseguir la victoria, nunca se imaginó conocerla en persona, mucho menos que fuera tan bonita y amable, intentó salir con ella algunas veces pero siempre se negaba, cuando Albert le ordenó espiarla a ella también dejó de insistir, no era bueno mezclar el amor con los negocios. Todo para que Astoria lo descubriera y armara un escándalo, todo le había salido mal.

-Quiero que te lleves un Astoria a tu habitación y los encierros con todos los hechizos que conozcas, espero que eso sí puedas hacerlo bien

-Pierda cuidado, señor

Albert le ordenó un Astoria que se levandera y se fuera con Harvey, tenía un punto de cruzar la puerta cuando el señor Greengrass pensó recordar algo

-Una cosa más, Harvey el chico volteó- quiero que mandes una carta a la dirección de la otra vez, con el mismo remitente

-¿Qué quiere escribir en la carta?

- "Ya está el momento, está dentro de los días, todo listo, solo asegúrate de que esté ahí"

-¿Es todo señor?

-Sí, ya puedes irte

-Lo que usted ordene