Hola :) lamento la demora, pero finalmente aquí está el capítulo de esta semana, espero que les guste :)


Draco no había vuelto a cada para vacaciones, después de la última vez que discutió con su padre no regresó a la mansión, decidió pasar un tiempo a solas en su casa de Italia. Sus amigos desaparecieron: Blaise se había ido con su madre a quién sabe donde y Theo después de pasar unos días en Magic watefalls se fue a una especie de retiro espiritual en los bosques de Albania; se había quedado solo, Hermione estaba de vacaciones con sus padres, pero por alguna razón no había respondido ninguna de sus cartas, probablemente estuviera recuperando el tiempo perdido. La única persona con la que intercambiaba correspondencia era su madre, pero hacía un buen tiempo que ella tampoco le respondía, era bastante extraño, llevaba días pensando en ir a verla a la mansión, pero siempre le incomodaba la perspectiva de encontrarse con Lucius.

Ese era un día como cualquier otro, el sol brillaba en Verona y hacía un calor abrasador, Draco estaba leyendo un libro, de vez en vez miraba a la ventana con la esperanza de que una lechuza le llevara noticias de su madre o de su amada castaña, continuó con su lectura hasta que un ruido le robó la concentración, venía de la chimenea, era la red flu.

A través de las llamas verdes se vislumbraba un angustiado Lucius Malfoy

—¿Padre? ¿Cómo fue que…

—No hay tiempo, sé qué no quieres verme pero esto no es por mí, es tu madre

—¿Ella está bien? ¿Le pasa algo?

—Ha estado muy enferma últimamente, ya hemos visto a los medimagos pero no mejora, me temo que— hizo una pausa— no me atrevo ni siquiera a decirlo, por favor, ven lo más pronto que puedas— su imagen desapareció del fuego

No, aquello no podía ser posible, su madre estaba enferma y él estaba muy lejos, no lo pensó dos veces, tomó un puñado de polvos flu y dijo fuerte y claro: mansión Malfoy. Apareció en la chimenea de la sala, apenas tuvo un pie fuera, Zippi se materializó a su lado con un chasquido

—Zippi ¿Qué ocurre? Mi madre…

—No hay tiempo, el amo tiene que venir con Zippi

La pequeña elfina tomó la mano de su amo y ambos aparecieron en la parte trasera del jardín, del otro lado había mucho alboroto, podía ver un grupo de hombres tomando medidas y maniobrando sus varitas para instalar tubos junto al rebosante rosal de su madre ¿Acaso a Lucius le permitían hacer fiestas? Ese no era el punto, tenía que ver a su madre, quizá esa sería la última vez… Zippi se apareció nuevamente con un chasquido, esta vez con una figura delgada, rubia y un poco más alta

—Madre…

—Draco, no tengo mucho tiempo, Zippi me ayudó a escaparme pero no van a tardar en darse cuenta

—¿Qué es lo que está pasando? ¿Estás bien? ¿Qué quieres decir con escapar?

—Son demasiadas preguntas, me gustaría responderlas todas, pero tienes que irte ahora

—¿Qué?

—Tu padre… desde que empezó a hablar con ese hombre ha estado actuando de manera terrible, parece que ya no le importa nada, quiere que tú…

Escucharon voces, al parecer ya habían notado que Narcissa no estaba

—Tienes que irte ya

—Pero tú…

—Hijo yo estoy bien, tu padre inventó todo para traerte aquí, ahora date prisa y vete, Zippi, llévame de regreso adentro— tomó la mano de la elfina y le dio una última mirada de súplica a su hijo

Draco estaba desconcertado, no podía entender que diablos estaba pasando, pero la advertencia de su madre no le había gustado para nada, era mejor hacerle caso.

Caminó con cautela hacia el extremo del jardín que no estaba siendo acaparado, con la esperanza de poder desaparecerse sin que lo vieran, pero la suerte no estaba de su lado

—¿Iba a algún lado, joven?— dos hombres fuertes y altos con pinta de mafiosos, uno a cada lado de él, le apuntaban con sus varitas, le hacían pensar en una versión adulta y amenazante de Crabbe y Goyle

Eso estaba mal, muy mal… Pero no era momento para entrar en pánico, sacó su varita e intentó atacarlos, no pasó nada

—Le sugiero que no intente nada, su varita fue bloqueada cuando llegó aquí

¿Pero qué demonios? Al menos ahora podía usar la única cosa útil (además de la oclumancia) que le había enseñado Bellatrix: magia sin varita. Lo intentó una, dos veces, nada. Estaba pasando definitivamente algo muy extraño, ningún hechizo funcionaba.

Si la magia no servía siempre quedaba la fuerza física, intentó forcejear con sus atacantes pero eran más rápidos y fuertes que él, sin mencionar que la paciencia no era una de sus cualidades

—¡Quédese quieto o...!

—¡Tranquilo, Marcus! Recuerda que no podemos tocarlo, el jefe lo quiere intacto cuando lo vea

Vaya, así que iban a llevarlo con el jefe, no podía salir nada bueno de aquello; maldito fuera el momento en el que Lucius permitió que su casa fuera nuevamente invadida por criminales.

—Venga por aquí, joven— dijo el mismo que había calmado a Marcus

Caminó con ellos hasta el estudio de su padre, había otros dos hombres custodiando la puerta ¿Qué estaba pasando? La puerta se abrió y dentro de encontraba un hombre que Draco jamás había visto

—Buenas tardes, joven Malfoy

—¿Quién es usted?

—Eso no importa ahora, Draco, ya somos prácticamente familia

—¿Qué quiere decir con eso?

—Veo que Lucius no te ha dado las buenas nuevas, ¡te casas mañana!

—Ja, que buen chiste

—¡No es ninguna broma muchacho!— dijo el hombre dando un golpe al escritorio— te casarás con mi hija mañana, tu padre y yo hicimos un acuerdo

—¿Y si me niego? El trato lo hizo mi padre no yo

—¡Que chico tan insolente! Te diré lo que ocurrirá si te niegas— sacó de uno de los cajones un sobre amarillo y se lo entregó

Draco vió el contenido del sobre, eran fotos, todas de Hermione, algunas con él, unas cuantas con su familia, ahora estaba seguro del tipo de persona con el que su padre estaba tratando, era más peligroso de lo que pensaba

—No te quedes así, creí que te daría gusto ver a tu novia por última vez por lo menos en fotos, deberías agradecerme que solo le envié esto a tu padre y me reservé las más comprometedoras, le habría dado un ataque, pero siguiendo con el tema, creo que ustedes deberían reconsiderar su relación, con eso de que ya ni siquiera te responde las cartas…

—¿Qué fue lo que le hizo?

—Nada aún, pero si tú no cumples con el trato que hice con tu padre entonces te apuesto que van a pasarle cosas terribles

—Sé que ella estará bien, es inteligente y muy fuerte

—Me sorprendes… viendo lo poco que te importa esa niña debo recurrir a medidas extremas, creo que ya te diste cuenta de que tu madre, la hermosa Narcissa está cautiva aquí, si tú no te casas mañana creo que podremos ya sabes, preparar su viaje al otro mundo

—Escucheme con mucha atención, no pienso casarme con su hija ni mañana ni nunca, no voy a ceder a sus amenazas, me llevaré a mi madre y después iré por Hermione

—Que dulce de tu parte, me conmueves, pero lamento sacarte de tu error, yo tengo ojos y oídos en todas partes, nada de lo que hagas será suficiente

—No es tan poderoso

—Veo que necesitas otra prueba— con un par de movimientos de varita apareció un artefacto parecido a un pensadero, estaba lleno de agua, el hombre inclinó su cabeza— ven y mira por ti mismo

Draco se acercó despacio, tomando precauciones en caso de que fuera una trampa, inclinó su cabeza y miró en el agua, la superficie no le devolvía su reflejo, lo que vio era una casa, su casa. Hermione estaba sentada en la sala, se veía aburrida y triste

—¿Cómo se qué no es un recuerdo falso?

—Es porque no es un recuerdo, lo que estás viendo está pasando justo ahora, ¿por qué no miras más de cerca?

Draco se acercó más a la superficie del agua, después todo fue confuso, fue como si cayera, cuando abrió los ojos otra vez estaba en aquella sala, frente a ella, pero al parecer no podía verlo; una mujer mayor, probablemente su madre salió de la cocina y se sentó junto a Hermione, pasó una mano por su espalda en un gesto cariñoso

—¿Aún nada cariño?

—Nada, no responde ¿Y si le pasó algo?

—Estoy segura de que no cariño, las malas noticias viajan rápido, probablemente volvió con su familia

—Espero que tengas razón…

En ese instante nuevamente el piso se movió, abrió los ojos y estaba de vuelta en la mansión, el hombre seguía de pie junto a él

—¿Estás convencido ahora? Te das cuenta de puedo hacer lo que quiera, cuando quiera

—Es usted despreciable

—Nos viene en la sangre, bienvenido a la familia, Draco