Hola :) les traigo el capítulo de esta semana, espero que les guste :)


De un momento a otro lo que se suponía era una fiesta se convirtió en una batalla campal, hechizos volaban por aquí y por allá, algunos invitados lograron escapar de la contienda, los que no tuvieron tanta suerte, como Lucius Malfoy fueron alcanzados por hechizos perdidos o quedaron en medio del fuego cruzado obligados a protegerse con encantamientos escudo, otros pocos como Blaise Zabini y Theodore Nott probaron con el viejo estilo muggle: esconderse detrás de una mesa, idea del primero de ellos desde luego; en cuanto la batalla empezó, Draco se aseguró de poner a su madre a salvo para después intentar hablar con Hermione, quién al escuchar el alboroto regresó por un segundo y casi es alcanzada por un hechizo, por fortuna sus buenos reflejos seguían funcionando y pudo conjurar un protego justo a tiempo; por otro lado Astoria estaba confundida, en cuanto lanzaron los primeros hechizos su padre desapareció, en un principio parecía querer imponer orden, pero al ver que parecía inútil de alguna manera entró en el duelo, Astoria quería correr pero no podía, sentía como si estuviera pegada al piso, Daphne se encontraba a pocos metros de ella, agitaba su varita pero nada pasaba, poco a poco la sensación de estar a la deriva iba desapareciendo, era como si recuperara la consciencia, el efecto del hechizo comenzaba a desaparecer, tenía que resistir un poco más, así podría liberarse, se concentró, cerró los ojos y después de un rato pudo sentirlo, volvía a tener control de sí misma, al abrir los ojos vio a Daphne, después solo la escuchó gritar

—¡Tori, cuidado!

La hija menor de los Greengrass estaba a punto de recibir un maleficio cruciatus, por suerte pudo esquivarlo, el lugar en el que se encontraba no era precisamente seguro, necesitaba protegerse, necesita su varita, ¿Dónde estaba?, como si hubiera leído su mente, Daphne le gritó

—¡El ramo, el ramo!— Astoria volvió la vista hacia las flores que estaba sosteniendo, escondida entre las rosas estaba su varita, la sacó, intentó usarla pero no funcionaba

Fue corriendo lo más rápido que las zapatillas y su vestido le permitieron hasta donde estaba su hermana

—¿Estás bien?

—¿Sí y tú?

—Mi mente está hecha gelatina, pero aparte de eso estoy bien, ¿Qué pasa con nuestras varitas?

—No estoy muy segura, es uno de los artefactos raros de papá

—Debí suponerlo

—Tori, yo… lo siento mucho, nunca quise que pasaras por esto…

—No tienes por qué disculparte, tú no has hecho nada, todo lo hizo él… ¡Agáchate!— un hechizo les pasó rozando, Astoria volteó para ver de dónde venía, entonces se encontró con algo que no esperaba ver, enfrascada en un duelo con una mujer mayor, estaba Hermione, al parecer ella solo lanzaba hechizos de defensa, pero su oponente intentaba atacar con todo tipo de maleficios, era demasiado extraño ¿Qué hacía ella ahí? ¿Cómo se enteró?

Entonces todo comenzó a tener sentido, aún bajo el hechizo sabía que ese chico le era familiar, su padre estaba intentando casarla con el novio de su amiga, ¿Pero por qué? tenía que hablar con ella ahora mismo

—Daphne— llamó a su hermana— ve por allá a ponerte a salvo— señaló a un hombre y una mujer que hacían un encantamiento escudo para dos pequeñas niñas que se abrazaban asustadas— tengo un asunto que resolver

—No, no pienso hacerlo si no vas tú también, Astoria, no tienes varita, quiero decir, no funciona

—Voy a estar bien y estaré mejor si sé que no estás en peligro

—¿Estás segura?

—Sí, ahora ve— vió a su hermana alejarse hacia la zona relativamente segura y encaminó sus pasos hacia el lugar en el que se encontraba su amiga castaña, sin darse cuenta que desde el otro lado alguien más también iba en esa dirección

—Hermione— dijeron dos voces al unísono, se giró, Draco y Astoria estaban detrás de ella

—Yo no tuve nada que ver con esto— nuevamente dos voces

—Ni siquiera sabía quién era él/ella hasta hoy— otra vez hablaron al mismo tiempo, se estaba volviendo molesto, tres pares de ojos se encontraron, en todos había confusión, dolor, desesperación

—¿Podrías darnos un minuto a solas? no necesito un molesto eco— dijo Draco haciendo un gesto hacia Astoria que suspiró exasperada y murmuró un insulto mientras se alejaba unos pasos

—Hermione, por favor escúchame— la chica frente a él se veía devastada, aún así levantó la cabeza y lo miró fijamente, con los ojos enrojecidos

—¿Por qué me pediste que viniera? Tu carta decía que...

—¿De qué hablas? He estado incomunicado desde hace semanas, no recibí lechuzas tuyas o de nadie más, ninguna de las cartas que te envié tuvieron respuesta

—No fuiste tú…

—En este momento ya no importa quién lo hizo, lo único que quiero que sepas es que— tomó las manos de ella entre las suyas— si esto fuera por mi propia voluntad, no estaría casándome a menos que la mujer que me esperara frente al altar fueras tú

—Entonces dime lo que está pasando ¿Tu padre te está obligando?

—Es en parte debido a él, pero el principal culpable es el padre de tu amiga— señaló hacia Astoria— es un hombre muy peligroso, Hermione

—¿El padre de Astoria? ¿Cómo?

—Tiene todo tipo de recursos para hacerle daño a todos los que se interpongan en su camino, más aún tiene voluntad para destruirlos

—¿Te ha hecho algo?— Preguntó Hermione preocupada

—No, pero me amenazó con lastimarte a ti y a mi madre si no me casaba

—¿Qué? Eso es terrible, tenemos que denunciarlo en el ministerio

—No podemos, tiene gente que puede salvarlo de pasar años en prisión

—Debe haber algo que podamos hacer

—Lo hay, voy a matarlo con mis propias manos, ya que no puedo usar magia

—Tu minuto terminó— Astoria regresó y se paró detrás de Draco— lo siento, pero yo también tengo que hablar con mi amiga ¿Nos das un momento a solas? No necesito a la abejita del sarcasmo revoloteando

Draco se alejó de mala gana, no sin antes hacer un gesto grosero con la mano a Astoria, eso sí, sin que Hermione se diera cuenta

—Hermione— abrazó a su amiga— lamento que te enteraras, te juro que no sabía nada acerca de esto, no sabía lo que mi padre estaba planeando, o con quién, he estado hechizada durante días y…

—¿Quieres decir bajo la maldición imperius?— Astoria asintió— no puedo creer que esto esté pasando

—Aún hay una forma de evitar esto, podemos escapar

—Pero ni él ni tú pueden usar su varita

—Pero tú sí, creo que lo que nos impide hacer magia solo actúa en este territorio, si nos ayudas a salir de aquí…

—Se acabó el tiempo

—Eres un…

—¡Chicos! Hay que concentrarnos en salir de aquí, Draco ¿Dónde terminan las barreras antiaparición?

—Pasando esa reja— señaló al fondo del jardín

—Tengo un plan

Blaise y Theo seguían ocultos detrás de la mesa, observando la batalla, un hechizo aturtidor acaba de pasar muy cerca

—No sé por qué te hice caso—dijo Theo mientras lanzaba un hechizo de defensa

—Es porque tengo las mejores ideas

Theo rodó los ojos, otra maldición estuvo a punto de alcanzarlos

—Bueno, no siempre—admitió Blaise— ¿Tienes idea de que ocurre con eso?— señaló en dirección a Astoria y Draco, quienes seguían sin poder usar sus varitas

—A decir verdad, no— miró al cielo en busca de una respuesta, entonces la encontró—no puede ser… creí que era imposible construirlos

—¿Qué? ¿De qué estás hablando?

—Allá— dijo Theo señalando arriba, una especie de antena de madera, como si fuera una varita monumental estaba colocada en el techo de la mansión Malfoy— es un inhibidor de núcleos

—¿Cómo rayos funciona?

—El inhibidor utiliza un material de naturaleza contraria al núcleo de la varita, provocando un efecto de…

—Más despacio, ahora ¿Podrías explicarme de una forma más rápida y sencilla?

—Se ajusta para que una o más varitas con ciertos núcleos dejen de funcionar en un radio de 200 metros

—¡Qué! ¿Existe alguna forma de evitar eso?

—Puedes agregar un elemento que neutralice la reacción pero tardarías horas en…

—¡Bombarda maxima!

—O podrías hacer eso...

El estruendo hizo que todos los duelistas se detuvieran por un momento, la antena estaba destruida, pequeñas astillas de madera llovían en el jardín. Astoria y Hermione corrían juntas hacia la salida en el momento de la explosión, la primera con más dificultad, llevaba sus zapatillas en una mano y con ambas sostenía su vestido, se detuvo un segundo a probar su varita, funcionaba

—Astoria, ¡corre! ya estamos muy cerca de la reja

—Funciona, mi varita funciona, ahora podré desaparecerme

—¿Quieres ir sola?

Una tercera persona llegó corriendo

—Daphne, te dije que te pusieras a salvo

—Eso era cuando no tenía varita, además soy la mayor, así que yo doy las órdenes aquí— Astoria se rió— vete ahora Tori, voy a detener a papá todo lo que pueda

—Gracias

—Vete ahora

Astoria miró a ambas chicas y siguió corriendo, faltaban 70 metros, estaba cerca. Hermione volvió hacia donde se encontraban Draco, Blaise y Theo, se habían quedado a 150 metros de la barrera, unos metros más adelante de dónde Greengrass estaba reagrupando a sus hombres, los que no habían sido heridos o aturdidos.

Daphne se había quedado cerca de Astoria, cuidando que nadie la siguiera o la atacaran, fue sorprendida por uno de los guardias de su padre, cuando se negó a bajar su varita comenzó el duelo, tenía que entretenerlo lo más posible antes de que llamara a sus refuerzos, en uno de los ataques una mesa estalló, el ruido hizo que Albert Greengrass volviera su atención a sus hijas, una de ellas peleando con un guardia, la otra escapando, de ninguna manera iba a permitirlo, apuntó su varita hacia Astoria

—¡Arresto momentum!— todo quedó detenido, el plan se había ido al diablo— ¡Traiganla!— gritó a sus guardias, la mitad de ellos salieron disparados, llegaron hasta Astoria y la llevaron cargando con su padre, mientras que el resto sostenía a Daphne

En definitiva las cosas estaban empeorando, se estaban acabando las oportunidades de escape, era momento de tomar una decisión

—Blaise, Theo… saquen a Hermione de aquí

—¿Qué? Draco no…

—Se que me vas a perdonar por esto Granger— Hermione veía confundida a Theo— ¡Desmaius!— la chica de cabello castaño se desplomó en los brazos de Blaise Zabini

—Gracias por ayudarme, los dos

—¿Necesitas algo más?— Preguntó Theo

—No, solo llevensela, no quiero que esté aquí cuando… dile que la amo

—Ella lo sabe, amigo

—Bien, creo que debemos irnos

—¿Se van tan temprano? Ni siquiera ha empezado la ceremonia— Albert Greengrass estaba justo detrás de ellos

—Deje a mis amigos y a Hermione fuera de esto, es a mí a quien quiere

—Veo que al fin nos entendemos, muchacho, para que veas que soy muy comprensivo— hizo un movimiento con su varita— las barreras están desactivadas, váyanse ahora y llevense a su amiga— aquellas palabras sonaron de muchas maneras, pero de ningún modo amigables

Blaise y Theo se desaparecieron junto con Hermione, Draco permaneció frente a frente con el señor Greengrass

—Ahora solo quedamos usted y yo

—Ya era hora, estamos bastante retrasados

—Me voy a rendir, haré lo que usted pide— una sonrisa perversa comenzaba a formarse en el rostro de Albert— pero no sin pelear, lo reto a un duelo, ahora mismo

—¿Un duelo? ¿Te parece poco la batalla que ya se libró aquí?— un grupo de trabajadores se llevaba a todas las personas que yacían en el piso, heridos o inconscientes, afortunadamente nadie murió, después de la distracción que provocó el estallido de la antena, la gente que quedaba aprovechó para escapar— pero haciendo gala de mis buenas costumbres, acepto, no te asustes, seré suave contigo, no quiero dejar a mi hija viuda antes de su boda

Los dos hombres se alejaron, tomaron su distancia, hicieron una reverencia y dieron comienzo al duelo, siendo Albert Greengrass el primero

—¡Everte statum!

Draco cayó al piso con un ruido seco, para su desgracia el hechizo fue ejecutado de manera correcta, estaba terriblemente adolorido, necesitaba un poco de tiempo para recuperarse, debía haber algún hechizo útil…

—¡Verdimillius!

Mientras las chispas verdes hacían su trabajo, Draco aprovechó para lanzar un Cave inimicum a sí mismo, tal vez no iba a durar para siempre, pero sí lo suficientemente para juntar fuerza, el próximo ataque no tardó en llegar

—¡Cofringo!— una de las preciosas fuentes que Narcissa tanto amaba voló en pedazos, los fragmentos de piedra aterrizaron en varios lugares, pero no cerca de Draco, de no ser por su escudo habría sido aplastado, era hora de defenderse

—¡Religio!— gruesas cadenas aparecieron alrededor de Albert Greengrass, lo aprisionaban con tal fuerza que parecía que fuese a asfixiarse, sus intentos por liberarse estaban resultando inútiles, hasta que en un momento las cadenas se volvieron polvo, le dió una sonrisa siniestra a Draco y preparó su siguiente ataque.