Hola :) feliz domingo, aquí esta el capítulo de hoy
Recomendación musical: The fallacy- Epica
Había pasado una semana desde la boda, sobra decir que fueron los días más tortuosos que podía recordar. Draco y Astoria vivían en una casa cerca de Wiltshire, que el padre de ella les dió como regalo de matrimonio, sin embargo aquel lugar era todo lo contrario de un hogar. Dormían separados ya que Draco voluntariamente se había mudado a la habitación de huéspedes y después de un incómodo incidente en el baño, en el que Astoria había visto mucho más de la cuenta, decidieron (o más bien Draco decidió) hacer horarios para no tener que encontrarse en ningún momento.
Aquel era un sábado por la tarde, Astoria estaba en el estudio leyendo mientras Draco estaba en el jardín dando vueltas en su escoba; a lo lejos, podían verse dos lechuzas dirigiéndose a la casa. Las aves llegaron a su destino, después de haber leído la carta, Astoria esperó a Draco en la sala, para su fortuna el tiempo del chico en el jardín estaba por terminar, luego de 5 minutos entró a la casa con una carta en la mano, parecía molesto.
—Tenemos que hablar— dijo Astoria con severidad
—Veo que también recibiste las buenas nuevas— respondió él irónico mientras veía la carta que reposaba sobre la mesa
—Sí y tratándose de mi padre no creo que sea nada bueno
—¿Tienes alguna idea de lo que nos quiere decir? — Draco estaba preocupado por lo que fuese que Albert Greengrass quisiera, si bien, su trato a Astoria era respetuoso, no creía que ignorarla por completo cumpliera con la amable posdata de su suegro: "Espero que estés tratando bien a mi nenita, confío en que podrás hacerla muy feliz, de lo contrario tu madre y la sangre sucia pagarán las consecuencias. Un abrazo cariñoso" Vaya demente.
—No tengo ni idea, pero de lo que quería hablar es…— bajó la mirada un momento, Draco rodó los ojos
—¿Cuál es el problema Greengrass?
—Estoy segura que mi padre organizó todo esto para asegurarse de que me tratas bien
—Y lo hago, no veo por qué te preocupa eso— a él tampoco le daba buena espina el asunto, pero no iba a aceptarlo frente a ella
—Lo que quiero decir es que él espera ver una pareja feliz
—Por una vez en la vida no va a tener lo que quiere
—¿Tengo que recordarte que casi te mata al intentar llevarle la contra?
—Lo recuerdo bien— Gruñó Draco— ¿Qué es lo que quieres hacer?— suspiró rendido
—Creía que eras un Slytherin— respondió ella ganándose una mirada asesina del chico— tal vez estés familiarizado con la palabra engaño
— Por supuesto que lo estoy ¿Cómo piensas hacerlo?
—Siéntate y te lo explicaré
El domingo por la noche el infeliz matrimonio y sus padres se encontraban reunidos en la mansión Malfoy, Albert Greengrass había organizado una cena. Al llegar, todos se reunieron en la sala, bebieron unas cuantas copas hasta que los elfos anunciaron que la cena estaba lista.
La familia se sentó a la mesa, el señor Greengrass en la cabecera, a su izquierda Lucius y frente a él Narcissa, Astoria ocupó el lugar junto a su suegro, Draco la ayudó a sentarse en un gesto caballeroso, después él tomó el lugar junto a su madre; comenzaron a comer sin preocuparse de otra cosa hasta que Albert Greengrass rompió el silencio
—¿Cómo ha estado la semana muchachos? ¿Qué les parece la vida de casados?
Draco palideció por un momento, no sabía qué responder a ello, Astoria le dirigió una mirada en modo discreto, dando a entender que la dejara hablar
—Hemos estado bien, desde ahora Draco insiste en que estemos bien organizados. Nos damos nuestro espacio, pero siempre sabemos dónde está el otro ¿Cierto, cariño?— añadió con tono empalagoso
—Así es… cariño— ese había sido un golpe bajo, pero ya tendría su oportunidad de venganza, a su lado Narcissa observaba todo atentamente
—¿Han pensado en ir de luna de miel? Sé que dijeron que no era necesario pero insisto en que se vayan de viaje, hay muchos destinos que podría recomendarte, sobre todo donde hay museos y galerías, mi Tori ama las obras de arte
—Creo que podemos considerarlo— respondió Draco— el otro día me encontré con Tori después de la ducha y créame, me dejó muy claro que aprecia el buen arte ¿Verdad, cariño?
El heredero Malfoy sonrió triunfal mientras Astoria deseaba que la tierra se la tragara, las cosas no se iban a quedar así, gracias a Merlín que se decidió por los tacones
—Por supuesto, recuerdo haberte dicho que la arquitectura inglesa no era mi favorita ya que en Francia había conocido edificios mucho más grandes ¿Cómo pudiste olvidarlo, cariño?
Antes de que Draco pudiera responder, sintió un dolor muy fuerte en la pantorrilla, solo pudo ver a a Astoria sonriendo y levantando su copa
—¿Te encuentras bien, hijo?— Preguntó Narcissa al ver el gesto de dolor de Draco
—No es nada, madre, el aderezo de la ensalada estaba un poco ácido— bebió un poco de vino
—Me alegra que se lleven tan bien, aunque ya veo por qué no quieren salir de casa— dijo Albert Greengrass sonriente— dense prisa, Lucius y yo esperamos ansiosos un nieto
Astoria y Draco casi se ahogan con sus bebidas mientras el señor Greengrass reía divertido
—Tampoco es para tanto, muchachos, pero recuerden que el tiempo corre
—Lo sabemos— dijeron ambos jóvenes al mismo tiempo
En ese momento los elfos usaron su magia para retirar los platos y aparecer el postre, pie de manzana, la mesa había quedado en calma nuevamente hasta que todos dieron el primer bocado; una expresión de disgusto general se apoderó los presentes. Lo que se suponía era un postre dulce y delicioso era una masa insípida, las manzanas estaban completamente amargas
—¡Moopy!— Llamó Lucius, molesto.
Con un chasquido apareció un pequeño y temblosoro elfo
—¿Me llamaba, amo?
—Sí, criatura tonta ¿Cómo te atreves a servirnos algo tan asqueroso?— el elfo seguía temblando— ¿Sigues ahí? Llévate esa porquería y después, ya conoces el camino a las mazmorras
—Pe… pero Moopy solo seguía las órdenes de la señora Narcissa
—Si no te vas ahora mismo te quedarás una semana entera sin ver la luz del día…
—¡Ya basta!— interrumpió Astoria para sorpresa de todos— el pobrecito estaba siguiendo órdenes, no puede castigarlo por eso
—Les pido una disculpa— intervino el señor Greengrass— mi hija siempre ha tenido la mala costumbre de defender criaturas inferiores, desde luego es su casa y pueden disponer de su elfo doméstico como mejor les parezca
—Por supuesto que lo haremos— respondió Narcissa— Moopy no voy a castigarte, retirate ahora— el elfo hizo una reverencia y desapareció
—En vista de que la cena ha terminado ¿Te importaría si conversamos un momento en tu estudio, Lucius?
—En absoluto— ambos hombres se levantaron para irse
—Casi lo olvidaba— dijo el señor Greengrass antes de salir— me tomé la libertad de añadir dos invitados más a esta velada, espero no les moleste; Astoria, Draco vayan a esperarlos a la sala, llegarán por la red flu
La joven pareja se dirigía con pasos pesados hacia la otra habitación, seguidos por Narcissa, al llegar se sentaron en el largo sillón
—Astoria, querida ¿Te importaría si te robo a Draco unos minutos?
—Claro que no
—Volveremos pronto
Draco y su madre salieron de la habitación, Astoria se quedó sola, la casa es muy silenciosa, todo lo que podía escuchar era el tic tac del reloj, sonido que no tardó en desesperarla e hizo que se removiera incómoda en su asiento, los minutos siguieron pasando y no había rastro ni de los misteriosos invitados ni de los Malfoy. Cuando el ruido del reloj comenzaba a ser insoportable, el sonido del fuego crujiendo lo silenció por un instante, de la chimenea salió una mujer rubia con una enormes gafas y una vuelapluma en la mano, iba acompañada de un hombre alto que llevaba una cámara colgada al cuello y cargaba una maleta
—Buenas noches, supongo que tú eres Astoria, sin duda eres más bella en persona de lo que describía tu padre
—Disculpe ¿Quién es usted?
—Soy Rita Skeeter, trabajo para el diario El profeta, este es Anthony Rose, mi fotógrafo, tu padre nos pidió venir para un trabajo urgente
Ahora recordaba, era la reportera que estuvo en Hogwarts durante el torneo de los tres magos, nunca la conoció en persona, no le gustaba estar metida en chismes. En aquel momento Draco y Narcissa entraron a la habitación
—¡Draco, querido, ha sido un largo tiempo!— dijo Rita mientras le daba un efusivo abrazo al muchacho
—Así es, Rita, no me esperaba verte por aquí— era muy mal augurio que esa mujer estuviera en su casa, después de haber colaborado con ella sabía que tenía que ser muy cuidadoso con lo que dijera o hiciera a partir de entonces— ¿Nos darían un momento?— dijo tomando a Astoria de la mano para sacarla de la habitación
Entraron en la puerta más cercana, era un cuarto en desuso en el que alguna vez se guardaron provisiones, Draco cerró la puerta detrás de ellos y se aseguró de hacer hechizos silenciadores
—¿Sabías lo que tu padre estaba planeando?
—No, no sabía que se le había ocurrido invitar a una periodista a la cena, creo que olvidó mencionar ese detalle— añadió con sarcasmo
—Eso no importa, tengo que advertirte que esa mujer es la reina de la prensa amarillista y lo que menos queremos es darle motivos para que inicie un rumor sobre nosotros y tu padre me mate
—Bien, entonces…
—Hay que seguir con la mentira, cuando entremos allá tenemos que ser la pareja más feliz del mundo mágico, yo me encargo, sígueme la corriente
—Entendido— respondió Astoria con aparente fastidio
Volvieron a la sala, los muebles (salvo un sillon en el que estaba sentada Narcissa) habían desaparecido y en su lugar se encontraba todo lo necesario para realizar una seción de fotos: escenografías mágicas, varios cambios de ropa…
—¡La adorable pareja volvió!— exclamó Rita emocionada— pasen por aquí, está será la primera toma ¿Están listos?
—Eso creo— respondió tímidamente Astoria
—¡Excelente! Anthony, haz tu magia— con un solo movimiento de su varita la escenografía que antes había sido un lienzo en blanco se transformó en una lujosa habitación antigua; la ropa de ambos chicos había sido cambiada: Astoria ahora usaba un vestido largo de color verde esmeralda con cuello en v y la espalda descubierta, Draco usaba un traje gris. Se quedaron quietos, esperando que tomaran la foto, pero Anthony los miró con el ceño fruncido
—Están muy separados— en su voz se distinguía un claro acento italiano— juntense más
Astoria dio un pequeño paso hacia Draco, él se acercó lentamente y la abrazó, ella se sorprendió un momento y se giró para poder verlo de frente, tuvo que levantar la cabeza un poco para mirarlo a los ojos, haciendo una pregunta muda, la única respuesta que obtuvo fue que Draco la acercara más a él
—Pareja feliz ¿recuerdas?— le susurró al oído
Astoria se perdió por un segundo, no había nada en el mundo excepto ellos... lo siguiente que escuchó fue Anthony
—¡Bravo¡ ¡Bravo! ¡A eso me refería! ¡Fue perfecto!
Después de una larga sucesión de cambios de vestuario, diferentes escenografías y poses, Albert Greengrass y Lucius Malfoy entraron en la habitación y observaron a sus hijos mirándose amorosamente en lo que parecía un bosque encantado
—¡Así! ¡Se ven bien! Algo falta… ¿Pero qué?— Anthony siguió balbuceando para sí mismo en italiano mientras paseaba por la habitación
Astoria y Draco ya estaban desesperados, llevaban más de dos horas posando, Anthony les había prometido que esa era la última toma, pero llevaban 30 minutos repitiendola y nada convencía al fotógrafo…
—¡Lo tengo! Lo que a esta foto le hace falta ¡Es un beso!
No podía ser, hasta ese momento no habían tenido que llegar a ese extremo, solo era la última foto, la última y serían libres de ignorarse como siempre, Draco decidió hacerlo rápido, sería sospechoso si dudaba, se acercó a ella y le dio un beso corto, sin mucha intervención por parte de ella, tal vez eso sí se vio demasiado sospechoso …
—Chicos, por Merlín ¡No sé repriman! ¡Una vez más!
Sé miraron, sabían que tendrían que hacerlo si querían que su engaño fuera creíble. Vamos, concéntrate Draco— pensó él— hay que hacer lo necesario para mantener esta mentira el tiempo suficiente— se acercó a Astoria y la miró fijamente— sería más fácil si…— comenzó a evocar una imagen conocida en su mente— ojos marrones, no azules, cabello rizado no liso…— si se esforzaba lo suficiente podría hacerlo, frente a él ya no estaba Astoria, era Hermione, ya no tenía por qué contenerse, la besó, no fue un roce suave, fue como una explosión de fuego y hielo, Astoria se sorprendió al principio pero respondió con la misma intensidad, rápidamente todo se esfumó, no quedaba nada más que ellos dos, no eran conscientes del paso de tiempo, solo de lo que sentían. Algo en la mente de Draco le dijo que tenía que parar, pero no quería hacerlo, entonces se obligó a abrir los ojos, fue como despertar de un sueño, se sentía confundido, separó su rostro del de Astoria, ella acariciaba su cabello y lo miraba embelesada, solo entonces se dio cuenta de que sus manos vagaban por la espalda de la chica, la soltó con cuidado
—¡Eso precisamente estaba buscando! ¡Perfecto! ¡Maravilloso!— Anthony irradiaba alegría, mientras Draco se dirigía a la puerta
—¿A dónde vas?— preguntó Astoria, decepcionada
—Tengo que salir tomar aire— fingió una sonrisa, pero no pudo enterrar debajo el sentimiento que lo invadía en ese momento culpa, se sentía culpable, dejó la habitación y a cinco personas desconcertadas
—Lucius, Narcissa ¿Me darían un momento a solas con Rita y Anthony?
—Sí, por supuesto— respondió al instante Lucius
—Tori, acompaña a tus suegros— no era ninguna sugerencia
—Sí, padre
Salieron de la sala
—Rita, querida, tú y Anthony han hecho un trabajo estupendo— dijo el señor Greengrass con una sonrisa
—Por ti, lo que sea, Albert, sobre todo después de lo que hiciste por mi
—No fue nada, ten la confianza de que el ministerio no va a enterarse de tu condición
—Eso espero, y bien ¿el plan sigue siendo el mismo?
—Sí, te daré la dirección de los chicos para que les envíes una copia, el resto ya sabes a dónde tiene que ir… y asegúrate de hacer una foto en tamaño grande de ésta última toma
—Consideralo hecho
Draco y Astoria volvieron por la red flu, después de despedirse de los padres de ambos, se metieron en la chimenea sin decir una palabra, al llegar a su casa la situación no fue muy diferente
—Draco, sobre lo que pasó allá…
—No pasó nada, Greengrass
—Pero…
—Suficiente farsa por hoy
Al día siguiente, Astoria pasaba su turno en la biblioteca mientras Draco estaba en su habitación; una lechuza se posó en el ventanal, era de su padre. Después de darle unas cuantas chucherías al ave, abrió el pequeño paquete, se trataba de un frasco y una nota; podría reconocer el contenido de aquel frasco en cualquier parte: amortentia, la nota era muy esclarecedora
"Sigan creyendo que pueden vencer a la vieja serpiente, es muy tierno de su parte.
Tal vez esto ayude a tu querido esposo a actuar mejor, veo que tú no la necesitas ¿O sí?"
Los habían descubierto, después de todo su plan no funcionó, Albert Greengrass era muy inteligente
Draco, por favor miente, miente conmigo, tal vez un día olvides fingir…
