Los personajes de Inuyasha siguen sin pertenecerme y aun son de Rumiko Takahashi. Así que solo los tome prestados para esta historia sin fines de lucro.

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Capítulo 2: Un paso inevitable

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Tokio, Japón

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Un nuevo día se alzaba sobre Tokio, él aire era muy diferente, si se comparaba con Londres ya que por el bullicio de la ciudad lo hacía imposible encontrar la tranquilidad. Cosa curiosa de esta ciudad que también estaba ajetreada desde tempranas horas pero le daba la sensación de paz, como si estuviera en casa.

Para Rin que caminaba campante sin tener que preocuparse por su aspecto, se sentía libre mientras su cabello era suavemente movido por él viento. Y eso era porque su cabellera había crecido mucho en estos días, siendo que cuando estaba en Londres lo tenía un poco más arriba de la mitad de su espalda, ahora le llegaba hasta las caderas.

Además de que, por estar en Japón no era de extrañar tener el cabello negro a como el castaño claro que tenía antes, donde fácilmente la podían distinguir como una extranjera, por primera vez en años podía decir que se sentía completamente libre sin tener que esconderse de nadie sino fuera porque en realidad aún se escondía de alguien…su esposo.

Pero quitándo esa sombra que era imposible de quitar.

–Positivo – se dijo – todo estará bien – se mentalizo mientras abrazaba protectoramente con sus brazos su vientre.

-Te prometo que pase lo que pase, yo estaré a tu lado – susurro mientras las hojas de los arboles caían suavemente a su alrededor.

Suspiro mientras continuaba hacia su destino, que era la casa de su querida abuela, solo esperaba que ella aceptara ocultar su identidad y que Kagome no estuviera por ahí, por el momento.

Sus pasos continuaron por toda la calle que estaba poco transitada, ya que era en una zona residencial por lo que opto, caminar para ver los cambios que se hicieron en todo este tiempo.

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Londres, Inglaterra.

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Los nubarrones opacaban el posible cielo estrellado junto a la luna que estaría en toda su gloria sobre todo Londres, sino fuera por la lluvia que hacía de la noche fría y deprimente para el penthouse del último piso.

Así era como día a día lo recibía Sesshomaru desde que su esposa se marcho de su lado, tal parecía que la alegría y la calidez de lo que una vez fue su hogar se murió completamente. Las flores de los jarrones que antes eran frescas y llenas de vida con una delicada fragancia ahora estaban completamente marchitas, secas y con un olor repugnante que salía de ellas, los muebles movidos de su lugar como si un remolino las haya lanzado de su posición original. Los espejos decorativos de la estancia, rotos y los pedazos esparcidos por todo el piso.

Junto con un sin número de botellas de las mejores marcas de licor apiladas en cualquier rincón, la elegancia que una vez fue el departamento, ahora pareciera que se caía en pedazos conforme el tiempo pasaba. Cosa que al dueño ni le llego a importar, paso de largo el living de la entrada y dejo su maletín en el sofá. Para proseguir desatarse el nudo de su corbata y quitarse el saco para suspirar cansadamente.

Sus pasos se dirigieron al bar que se encontraba a lado de la sala para tomar entre sus dedos la primera botella que se encontró, balanceándola para verificar si contenía el líquido etílico, percatándose enseguida que aún tenía un poco más de la mitad. Ni siquiera se molestó en buscar hielo para la bebida, ni una copa para servirlo, sus labios ligeramente agrietados y secos tomaron el líquido directo de la botella mientras dejada que el alcohol quemara su garganta y llegara a su vació estomago mientras soltó la botella para tomar un poco de aire y volver a repetir el mismo proceso que se volvió rutinario desde que ella se fue.

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-Sesshomaru.

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Aun podía escuchar su dulce voz, que lo llamaba con ternura y devoción.

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-Soy tan feliz de haberte conocido…por favor permíteme seguir a tu lado.

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-¡Basta! – mientras arrojaba con furia la botella.

Le repitió de nuevo a la misma voz en su interior que lo torturaba recreando momentos vividos como la escena donde ella le sonreía tiernamente en medio de los nenúfares* que estaban a su alrededor en aquel jardín y la brisa movía sus cabellos castaños.

Volvió su mente de aquel recuerdo, que día a día lo torturaban, se sintió molesto consigo mismo al no poder retenerla a su lado. Maldecía el episodio de aquel día, cuando ella piso el edificio donde trabajaba, ahora no estaría en la profunda soledad de un hogar vació donde sus demonios jugaban con él.

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perdóname, no supe proteger tu corazón de ti mismo,

por eso te regreso tu libertad.

Porque si permanezco a tu lado,

te odiare como nunca creí haberlo sentido en mi vida…

Y eso, es algo que no quiero

pero como nada fue suficiente para ti,

por eso te dejo en libertad.

Tal vez conocernos fue un error por eso…

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Adiós, por siempre.

Rin

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–Nunca lo aceptare – gruño de ira y furia que arrojo la siguiente botella que estuvo a su alcance entre las paredes blancas. Por supuesto que no aceptaba ese adiós, solo enviándole una carta sin darle la oportunidad de explicarle, aun cuando todo lo culpaba.

Claro que fue un error pero no lo quiso ver hasta que la perdió, ahora su vida se vio sumergida en la oscuridad desde que ella se alejó, la paz y la tranquilidad en su vida se esfumo como agua entre sus dedos sin poder evitarlo.

Pero estaba seguro que la encontrara, no descansara hasta encontrarla porque ella era suya. No podía dejar de ser egoísta, pero solo con ella, por eso aunque que sea lo último que haga, la seguirá buscando y claro que la encontrara.

Mientras afuera la lluvia azotaba con más fuerza y sin clemencia como si exteriorizara la furia interna del hombre que contemplaba la ciudad detrás de los cristales.

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Tokio, Japón.

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Los pasos de una mujer que llevaba consigo un hermoso kimono violeta claro se detuvieron en lo que era una mansión de estilo japonés, nunca dejaba de sorprenderse con aquella casa a pesar del tiempo en que estuvo visitando aquella mansión, cuando apenas era una niña.

Sonrió con nostalgia por aquellos días de felicidad de su tierna infancia y que guardaba celosamente, ya que eran muy pocos recuerdos felices de aquellos días y que aún conservaba. Salió de su ensoñación para recordarse que venía por otro asunto. Sus dedos tiraron de la cuerda para anunciar su presencia.

Los grandes portones se abrieron dejando ver a la ama de llaves, que era una mujer un poco mayor pero eso no impedía que se viera joven con ese cabello largo castaño oscuro, la piel un poco bronceada además de usar un kimono sencillo, la cual le pregunto por su identidad y el motivo de su visita.

-Vengo a visitar a la señora Kaede – sonrió – su nieta, me envió para dejarle un mensaje personalmente.

-Entendido – reverencio – pase usted, señorita…

-Ohh disculpe mis modales – reverenciando – me llama Rin Haruna es un placer.

–Entendido, por aquí por favor señorita Haruna – dándole el acceso para que entrara a la residencia.

Se encaminaron ambas mujeres por el pasillo que daba directo a la mansión, el camino dejaba al visitante observar el bello jardín tradicional que estaba en su máximo esplendor con los arbustos de camelias rojas y blancas. Pronto llegaron a una gran puerta corredera para adentrarse en el recibidor de la estancia – todo está igual que antes – fue lo que pensó al observar la decoración.

Llegaron a una habitación destinadas para las visitas, el lugar estaba completamente vacío, donde solo estaban las puertas desplegadas mostrando el magnificó jardín. En la habitación solo estaba el tatami para sentarse y una mesita con un hermoso arreglo floral, la mujer reverencio para dejarla sola mientras avisaba a la dueña del lugar.

Suspiro cansadamente consciente de lo que se le avecinaba ya que su abuela si la reconocería enseguida, aunque también se percató que no se encontraba Kagome en estos momentos, cosa que agradeció ya que no sabría cómo lidiar con las dos. Se puso de pie para recorrer la estancia deteniéndose en el jardín que estaba a su lado, una brisa suave le trasmitió los viejos tiempos de aquel lugar, de cuando era pequeña y jugaba con sus primas, en especial a Kagome que era para ella como una hermana mayor.

Cerro los ojos mientras se perdía en el tiempo, más pronto salió de su ensoñación al escuchar el deslizamiento de la puerta y los suaves pasos que se adentraban en la habitación.

-¿Me han dicho que tenías un mensaje importante de mi nieta? – se escuchó una voz amable detrás de su espalda.

Por su parte, Rin por un momento perdió su voz por la felicidad de volver a ver a su abuela, que se le hizo un nudo en la garganta, así que lentamente se fue dando la vuelta para toparse con la mirada asombrada de su abuela. Lo sabía, ella aun la recordaba, por más cambios que hiciera a su aspecto.

-Rin – Susurro como si le faltara el aire, jamás se imaginó que la vería de nuevo en Japón y más sorprendente que se mostrara con la antigua imagen que tenía antes de irse.

-Abuela – contesto con voz ahogada para después abalanzarse y abrazarla sin importarle nada más.

-Pequeña – la tranquilizo pasando una de sus manos entre sus cabellos haciéndole mimos para calmarla – no llores.

-Te extrañe – declaro saltando un leve sollozo – te extrañe mucho abuela – dijo mientras alzaba su vista para enfocar la mirada siendo imposible por las lágrimas acumuladas en sus ojos.

-Y yo a ti, mi niña – susurro para volver abrazarla tiernamente.

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Londres, Inglaterra

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Las calles londinenses iluminaban el firmamento oscuro, las lluvias habían cesado dejando el cielo casi despejado, dejando ver poco a poco las estrellas y la luna como si fuera signo de que algo importante fuera ocurrir.

Un auto se estaciono frente el exclusivo edificio dentro de la gran ciudad, y el chofer abría la puerta del elegante auto, mientras una figura femenina se deslizaba del auto para adentrarse al lugar. Dejando a todo el mundo impactado a su paso, las puertas fueron abiertas por el mozo que le dio paso, para proseguir su camino fuerte y decidido como si fuera dueña del lugar, para tomar el elevador hasta el último piso.

La puerta del elevador se abrió, dando paso a una mujer con ropas elegantes tipo sastre de diseñador en color azul imperial con una chalina de piel blanca que enrollaba su cuello resaltando su ambarina mirada, labios rojos y cabello platinado largo, sus pasos elegantes se ubicaron frente a la única puerta del último piso.

Ni siquiera se molestó en tocar la puerta de dicho penthouse a sabiendas que el dueño de dicho lugar ni siquiera se dignaría abrirle la puerta, en cuanto supiera que era ella quien le hacía una visita sorpresa, así que usando la llave magnética que sustrajo ingreso al recinto.

Al adentrarse a la sala no se sorprendió, al ver las condiciones del departamento y de lo que fue su regalo de bodas para su hijo y nuera, aunque jamás imagino ver lo que en su momento fue un hermoso y elegante departamento estar prácticamente cayéndose a pedazos.

Se adentró al living para pasar su mirada por todo la sala, sintió una corriente fría de aire que le daba la bienvenida al lugar, atravesó el recinto aludiendo las botellas que obstaculizaban su camino para observar la figura que contemplaba el balcón que daba vista a la ciudad de Londres. Su hijo se mostraba callado, como sino nada le importara ni siquiera las condiciones del departamento mientras en sus finos dedos sostenía un cigarrillo.

-Dime ¿Que deseas Madre? – pregunto sin voltear a verla.

-Vaya, que niño tan mas mal educado he traído a este mundo, que no sabe darle la bienvenida a su madre – se lamentó – veo que tu decoradora no hizo muy bien su trabajo – replico mientras se acercaba al balcón – ¿o es tu nuevo hobby ser decorador de interiores?.

-Sandeces

-Aunque creo que tu gusto es pésimo – remarco mientras se quitaba una pelusa de su traje – ohh querido hijo – remarco – tanto te afecto que tu esposa huyera de ti – se burló – solo medio año duro tu matrimonio, todo un record, cariño – aplaudió.

El aludido solo crujió sus dientes al ver que su madre se estaba metiendo en terreno prohibido, sus manos estrujaron el cigarrillo entre sus dedos, poco le importo si lo llegaba a quemar. Mientras dirigía su mirada interrogándola, cuestionando el, como lo supo.

-Cariño, jamás dudes de mi alcance - haciendo una mueca - mis informantes son mucho más efectivos que los tuyos.

-¿Qué es exactamente lo que quieres?

La mujer sonrío con suficiencia mientras se aproximaba en el balcón esquivando los obstáculos que estaban en el fino mármol para llegar a donde estaba su hijo, mientras se tomaba su tiempo para exasperar a su hijo.

-En realidad, quiero que te hagas cargo de una empresa asociada fuera de Londres – comento como si nada mientras miraba la ciudad – y no acepto negativas – advirtió antes para escuchar un bufido a su lado.

Mientras los dos se sumergían en sus reflexiones pero Irasue regreso el día que se desato el infierno en el matrimonio de su hijo.

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Sabía que desde el momento que encontró a su nuera aquel día, que su hijo necesitaba una lección. Pero tampoco quería decir que apoyaría a que ellos dos se separaran; la chica le agradaba, era tonta, un poco ingenua además de ser demasiado amable. Pero sabía, que solo ella pudo conquistar a su hijo realmente sin ningún truco y enamorarlo aunque él nunca lo aceptara, con eso era suficiente para ella. Aunque nunca imagino que su cachorro le hiciera tanto daño, a pesar de todo.

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Pasaba cerca de la empresa donde trabajaba su hijo, se iba a decidir en ir a darle una visita pero se sorprendió, que de las puertas de dicha oficina salía su nuera como alma que lleva el diablo, tropezando con todo y sin mirar atrás. Tuvo el impulso de ir a la oficina para ver qué fue lo que hizo su cachorro, para dejar a esa criatura en ese estado pero le gano la curiosidad y siguió a la muchacha que corría lo más lejos de aquel edificio.

Casi la pierde pero logro encontrarla en un parque que estaba solitario y que muy poca gente transitaba por lo que nadie le prestó atención a la menuda chica que estaba sentada en la banca.

Con paso decidido se acercó, pero la joven no se inmuto con su presencia parecía que su mente estaba en otro lugar, solo hasta que estuvo frente a ella se dio cuenta que su cuerpo temblaba y que luchaba por no llorar a pesar que de vez en cuando hipaba y una que otra lágrima escapaba de sus orbes, se notaba que trataba de no romperse más de lo que ya estaba. Su blanca mano se dirigió para tomar su mentón suavemente para que la mirara, pero se sorprendió con lo que vio.

-Que mirada sin vida – pensó al ver sus ojos vacíos y tristes como si hubiera perdido su alma entera.

Se le estrujo por un segundo el pecho, conocía esa mirada muy bien. Ya que ella lo había sentido hace mucho tiempo. Sin que ella le dijera nada, lo supo de inmediato…su amado retoño le rompió su corazón, tal como lo hizo su ex esposo con ella tiempo atrás.

Por eso no dudo en llevársela del parque, poco pudo protestar Rin en el estado que estaba, ni siquiera reparo con quien se iba. Solo sabía que dolía y mucho, que su pequeño mundo de cuento de hadas era toda una mentira.

Había estado así una semana completa, totalmente perdida aquella niña, no lloraba pero su mirada triste mostraba el sufrimiento. Sabía muy bien él porque, sabía quién lo hizo…y también que tanto ellas dos eran incapaces de odiarlo.

Su hijo – que tanto se parecía a su padre.

Su esposo – pensó Rin que se encargó de destruir sus sueños.

Cuando volvió en sí, vio la determinación en su mirada – lo sabía – se dijo, al ver que la tristeza no era algo que viniera en la naturaleza de Rin. A pesar de todo se volvía a levantar.

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Por eso se juró ayudarla aún si era en contra de su hijo, ella le recordaba tanto a ella y a su pasado.

Y más cuando le confeso la atadura que la unía a su hijo por siempre.

-"...Estoy embarazada"

Que cruel era el destino al dejar que se repitiera de nuevo la misma historia pero…tal vez y solo tal vez ellos, no terminarían así. Como lo fue su historia de Ino no Taisho y ella, ya que en esa relación nunca hubo amor caso contrario al de su primogénito. Podrán decirle que no se comportaba como una madre verdadera pero solo dos personas conocían a Sesshomaru perfectamente y ella era una que gozaba de esa exclusividad por eso, sabía que él ama a su esposa…Rin.

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-¿Dónde? – la voz de su hijo la saco de sus recuerdos.

Era cierto que simpatizaba con Rin y más por tener un pasado parecido al de ella pero eso no quería decir que no intervendría, deseaba fervientemente que por lo menos ellos puedan ser felices con su futuro nieto.

Una sonrisa se posó en sus labios y con una palabra sello y unió de nuevo sus caminos aunque sea a la fuerza.

-Tokio.

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porque un amor si es verdadero

Siempre los unirá,

De nuevo el destino

Aunque sea a la fuerza…

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Ohh en estos casos si interfiere nuestra suegra, para que se mete el destino jajaja :b

Como ven apareció la segunda persona involucrada que ayudo a Rin a escapar ¿Qué estará planeando Irasue? ¿Coincidencia o destino el mandarlo a Tokio? ¿O es un plan para unirlos? ¿Y lo más importante Sesshomaru aceptara? :O

También esta el encuentro de Rin con su abuela ¿Qué pasara con ellas? :3

Pues será hasta el próximo capítulo :p muajajaja lo que si, les digo es que pronto el destino jugara con esta pareja o más bien mama suegra intervendrá ;).

Mientras este dato ;)

-Nenúfares: Son plantas acuáticas en algunos pueden florecer, sus flores son de color rosa hasta el morado pálido.

En fin agradezco muchos los comentarios y el recibimiento que tuvo esta historia AU :3 Así como también que lo hayan puesto en sus favoritos, follows o que solo lo lean, muchas gracias... =)

Pero bueno se cuidan y les deseo un excelente fin de semana...ñ.ñ

Bye, bye