Muchas gracias por sus comentarios, les recuerdo que toda esta serie trata de como cada uno de los Caballeros dorados de Atenea (LC) les han roto el corazón.

Este drabble va dedicado a Erikawaii95, porque me inspiré un poco en su fic de "Two of us" e hice una pequeña referencia a él


Usted se me llevó la vida

Usted no sabe de verdad como se ama

Usted no sabe como he sufrido yo

Usted es fría y su maldad me hiere el alma

Usted llenó mi vida toda de dolor

Caminó por el sendero que llevaba al bosque en las cercanías del Santuario, ahí donde hacía un par de meses que se había instalado aquella caravana de Gitanos, donde les había conocido y por primera vez en sus 16 años de vida había sentido florecer ese sentimiento profundo en su pecho, apresuró el paso porque debido a la lluvia de los últimos días no había podido irles a visitar. Suspiró ante el recuerdo de esa bella mujer, la dueña de sus pensamientos y sueños. De su bolsillo sacó un pequeño carrito de madera, imaginó la sonrisa del pequeño diablillo cuando se lo entregase, era seguro que lo adoraría.

-¡Ah! Ese bribón es seguro que querrá correr por todo el jardín contigo –murmuró mirando el cochecito

Llegó hasta esa tienda apartada y le sorprendió no ver a ese niño de apenas dos años corriendo por aquel jardincito frente a la tienda. Miró hacia ambos lados y comenzó a buscarle por los rincones, el infante tenía la costumbre en algunas ocasiones de ocultarse para emboscarlo y sorprenderle.

-¡Hey! Diavoletto ¿dónde te has metido? –le llamó asomándose debajo de la carreta, le extrañó no verle en su escondite preferido, especialmente porque sabía de aquella condición del infante, esa que le impedía caminar como cualquier niño normal, que le hacía caer a cada tercer paso que diera.

Pero tenía que admitir que ese no era un obstáculo para el Diavoletto, quien si bien en un principio se había mostrado rejego a que acompañara a su madre, pero se había sabido ganar al niño, quien al poco tiempo empezó a llamarle "papa", sonrió ante el recuerdo de la vocecilla balbuceando esa palabra, se pasó la mano por el cabello, tal vez era joven, pero realmente apreciaba al Diavoletto, él comprendía lo que era ser un huérfano, por ello era que le permitía llamarle así, por ello deseaba entrenarlo un poco, para que cuando creciera, aquel defecto no fuera impedimento y pudiera defenderse de cualquier maldito bribón que se le plantara enfrente.

Caminó en dirección al río, ahí deberían de estar o eso era lo que pensaba aunque tenía que admitir que le parecía extraño que fueran a ese lugar, porque el clima era demasiado frío como para tomar un baño, siguió sus huellas y se detuvo justo frente al riachuelo, miró la figura de la mujer en la orilla tallando vigorosamente su falda, la corriente llevaba un rastro de color rojizo, corrió hacia ella para asegurarse que estuviera bien, solo para descubrir que toda su ropa estaba cubierta de sangre.

-¿Qué sucedió? –dijo tomándole por los hombros buscando alguna herida de donde proviniera la sangre

-¡Ah! Manigoldo has venido –sonrió como si nada –vamos regresemos a casa –dijo dando media vuelta con la mirada perdida

-¿Volver? Espera, ¿qué pasó? ¿Por qué hay tanta sangre? ¿Dónde está el Diavoletto? –interrogó buscando por todos lados al infante

-Los diablos están en el Infierno, donde pertenecen –respondió sonriendo ampliamente pasando sus manos manchadas por su larga cabellera

Frunció el ceño y descubrió cerca de ahí un improvisado montículo de tierra, se apresuró a quitar el lodo y le descubrió, sintió su estómago, no era la primera vez que veía un cadáver, no, él ya había visto suficientes cadáveres como para no darse cuenta de lo que sucedió ahí, reconoció las marcas en el pequeño cuerpecillo, no solo eran los moretones en su cuellito, eran aquellas heridas en todo su cuerpo, le había dado una golpiza, una sin piedad por la sangre que bañaba el cuerpo de la fémina.

-¿por qué? –le confrontó porque no deseaba creerlo -¿por qué lo hiciste? -

-Porque un diablillo como él debía de estar en el Infierno, donde pertenece –

-¿Qué? ¿De qué hablas? –

-Ese maldito mocoso, nunca podía quedarse callado, siempre alejando a cada uno de los hombres que se acercaba a mí, incluso su propio padre, ninguno de los dos soportábamos su llanto, pensé que después de que le rompiera la pierna se moriría por fin, pero solo quedó lisiado provocando más problemas –explicó mirando con desprecio el cuerpecillo del infante

-¿Quieres decir que fue su propio padre quien le hizo eso y que tú lo permitiste? –interrogó Manigoldo sintiendo que una enorme cólera nacía en su interior

-Y aún así se fue, me abandonó, con eso, con ese maldito mocoso –le señaló –pero cuando llegaste tu Manigoldo, realmente deseaba que te quedaras, pensé que te quedarías, pero en estos días te desapareciste seguro fue porque se te agotó la paciencia como a los demás, así que decidí deshacerme por fin de él, de ese estorbo –sonrió acercándose al peliazul acariciando su rostro como cuando lo seducía con esa voz dulce y amable

-¿Estás loca? ¿Qué clase de madre mata a su propio hijo? ¿Acaso no valoras la vida? –le preguntó

-¿La vida? Sí, claro que me gusta vivir, y más ahora que no tengo carga alguna –respondió tratando de besarle

El peliazul apartó su rostro y dio un par de pasos hacia atrás, negó con la cabeza y pasó una de sus manos por su cabellera, la imagen de esa seductora y bella mujer que había robado su corazón acababa de ser destrozada de golpe, se había enamorado de una asesina, de una mujer que pensaba que la vida era basura.

-Ondas del Inframundo –alzó su mano y utilizó su técnica para transportarles hacia el Monte Yomotsu

-¡Ah! ¿Dónde…? ¿Dónde estamos? –interrogó la mujer al descubrir el desolado paisaje

-En el Monte Yomotsu, en las puertas del Inframundo –respondió con frialdad

-¿Las puertas del Inframundo? –repitió mirando aquella fila de almas que caminaban hacia el barranco y como era que una a una caían al vacío -¿Qué hacemos aquí? –murmuró con un leve tono de terror

-Este es el destino de todos por igual, todos los vivos tenemos que morir y caer al Inframundo, pero no por eso nuestras vidas son un desperdicio, debemos de hacerlas brillar, sin importar qué o cómo –musitó colérico

-¿Qué?... –

Señaló la figura pequeña del infante caminar entre los adultos, arrastrando su pierna, cayendo a cada paso y levantándose una vez más.

-¡¿Sigue vivo?! ¿Por qué no desapareces? ¡¿Por qué sigues atormentándome?! –gritó desquiciada antes de tratar de lanzarse sobre el alma del niño

-Realmente estás loca –dictaminó Manigoldo sosteniendo con fuerza el brazo de la mujer antes de lanzarla al otro lado –La vida debe de cuidarse de valorarse, tú no conoces el dolor o el tormento, ni siquiera conoces el amor en realidad, porque ninguna madre permitiría que su hijo sufriera, cualquier madre daría la vida por su hijo –anunció

-¿por qué te molesta tanto? Ese mocoso no era hijo tuyo, tú nunca has conocido la desesperación y la angustia de saber que te quedarás completamente solo –le recriminó la fémina

-¡Claro que la conozco! Toda mi familia, todo mi pueblo pereció a manos del Dios de la Muerte –le espetó colérico tomándola por los hombros –mi padre murió ganando un poco de tiempo para que escapáramos, mi madre se interpuso en los ataques y mi hermana me dio la oportunidad de escapar entre las ruinas para resguardarme en la Iglesia –

La mujer guardó silencio y negó una y otra vez

-No, no, ese mocoso merecía morir, lo merecía, yo tengo que vivir, tengo que seguir… -gritó soltándose del agarre de Manigoldo tropezando de espaldas para resbalar hacia el abismo -¡Ayúdame Manigoldo! –rogó con lágrimas en los ojos sosteniéndose de la orilla

-Así fue como te rogó que te detuvieras ¿verdad? Pero no lo hiciste, continuaste golpeando su cuerpecito –bramó colérico y pisó los dedos manchados de sangre un par de veces hasta que por fin la vio caer al vacío

-¡Manigoldo! ¡Manigoldo! –gritó desgarradoramente

Cuando por fin su voz se perdió en la distancia se dejó caer al suelo de rodillas y fue él quien gritó desde el fondo de su alma, porque realmente la amaba, porque deseaba formar una familia con ella, porque nunca antes se había sentido de esa manera, con una verdadera esperanza, golpeó el suelo en reiteradas ocasiones tratando de aminorar su dolor, su corazón destrozado, por descubrir su atroz crimen, por notar que se había equivocado, por permitir que un inocente sufriera de esa manera.

-Papa –escuchó su vocecilla y volteó su rostro para encontrarse con su inocente carita sonriente, para verle tropezar y levantarse una vez más

-Diavoletto –correspondió con una sonrisa amarga negando con la cabeza, no era justo, ese niño podría haber vivido una vida larga, plena, una vida resplandeciente –adiós –se despidió de él cuando cayó finalmente al abismo

Dejó que una a una las lágrimas rodaran por sus mejillas y prefirió permanecer un tiempo más en ese lugar, pues ellos habían sido su secreto, ni siquiera su maestro estaba enterado de que se había enamorado de una gitana y su hijo.

El muchacho estaba tan desolado en su pena que no había notado la presencia de Sage a la distancia, quien contrario a lo que su discípulo pensaba estaba al tanto de su relación con la joven, le había esperado para que le diera la noticia y tal vez ayudarle un poco con las estrictas leyes del Santuario, pero todo había sido demasiado tarde.


En mi opinión le faltó, no sé si han entendido que en el amor, uno es capaz de aceptar al otro con sus defectos y virtudes, pero existen ciertos límites, como por ejemplo para Manigoldo fue algo imperdonable que le arrebataran la vida al Diavoletto (diablillo como le apodaba).

En fin, como les digo, el amor es una emoción compleja, que nos hace desear muchas cosas, en el caso de Mani realmente estaba enamorado de esa mujer, por ello no le importaba si era gitana, si había tenido otros hombres, si era mayor que él o si tenía un hijo, porque realmente deseaba protegerlos y estar a su lado.

Olvide mencionar que cada drabble está inspirado en una canción que es su título y más espeficamente en los versos que cito antes de empezar la historia.

Creo que es todo por ahora bye bi!

PD. sigo sin saber quién será el siguiente, pero ya lo averiguaremos

PD1. casi todas serán OC y digo todas porque no sé escribir yaoi XP

PD2. De esta canción nunca he sabido si se llama "Usted se me llevó la vida" o "Usted no sabe", en eso si les quedo mal XP