Los personajes de Inuyasha lastimosamente no me pertenecen sino son de Rumiko Takahashi. Solamente los estoy usando para esta historia.
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Capítulo 6: Conexión a través de un sueño.
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-Rinnnnn
Grito alarmada Kagome apresurándose para llegar hasta su prima que yacía inconsciente en los brazos de Kagura que logro atraparla.
-Seguro fue la impresión – comento Kagura después de tomarle el pulso – se de ayuda y ayúdame a llevarla al sofá.
-S-si – respondió nerviosa.
Las dos la colocaron en el sillón, mientras Kagura se dirigía a buscar a sus sirvientes para que llamaran aún médico y Kagome se encargaba de cuidar de Rin que aún continuaba inconsciente.
Pasados unos minutos, un mozo se adentró a la sala siendo seguido por Kagura para que este la cargara entre sus brazos y llevarla por las escaleras hasta la habitación de la pelinegra.
-Vaya manera de dar las noticias – reclamo después de salir el empleado.
-No sabía que iba reaccionar así – mientras tomaba asiento aun lado de cama.
-Eso era obvio, si usas el sentido común.
-Basta, lo que menos necesitamos es discutir y pensar algo para cuando despierte Rin.
-Hmmmp – la ignoro mientras recorría la estancia – por cierto, sabias ¿Que está embarazada?
-Sí, me lo dijo la abuela Kaede.
-Vaya y aun así no tuviste tacto, al decirle la noticia de la llegada de Sesshomaru.
-Maldición, ya es suficiente – la encaro con furia.
-Ahora ya veo, porque Rin me eligió como madrina de su hijo – sonrió con altivez.
-Con una mier… espera ¡¿Qué?!
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Ajena a la discusión que se estaba llevando en aquella habitación, Rin se mantenía inconsciente navegando en sus recuerdos de días, meses hasta…el día en que lo conoció.
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-Ya casi – se dijo mientras alzaba su mano estirándola más – solo un poco – se puso de puntas en aquella rama.
Cuando sus manos por fin llegaron a su objetivo, suspiro aliviada, al ver que aquel pajarito de nuevo estaba en su nido.
Crack
Se escuchó un sonido que la alerto y sentía un tirón hacía abajo haciéndola rozar con las ramas y hojas de aquel árbol, al que subió. Por reflejo lanzo un grito y con sus brazos cubría su cara a la vez que cerraba los ojos esperando sentir el golpe que nunca llego, sino todo lo contrario algo cálido rodeo su cuerpo manteniéndola protegida. Con miedo, poco a poco abrió los ojos para encontrarse con una mirada ambarina que lo miraba igual de sorprendido que ella.
Por un momento se dejó atrapar por aquella enigmática mirada, era como si ya lo conociera, se sintió atrapada con aquella presencia que le hizo olvidar todo a su alrededor. Solo era consciente de aquellos ojos fríos que no reflejaban nada por fuera pero algo en su interior era diferente, tenía cierta calidez muy en él fondo, al igual que el calor que le brindaban sus brazos, la hacían sentir protegida como si pudiera calmar su alma con solo su toque. Su corazón latía agitado quedándose sin aliento incapaz de emitir palabra alguna, hasta que se hizo consciente de la situación que de inmediato se alejó de él.
-Lo siento mucho – se disculpó con torpeza enrojeciendo apenada – ¿No lo lastime?
-¿Porque estás aquí? – esa voz profunda le hizo sentir escalofríos en cada parte de su cuerpo haciéndola estremecer.
-Es que… - agacho la cabeza apenada – quería regresarlo – señalo el nido donde se encontraba aquel pajarito – l-lo siento mucho.
Al levantar la cabeza pudo observarlo de manera discreta, debía admitir que era muy hermoso, como si fuera un ángel, con aquel cabello largo platinado que era suave y sedoso ya que su piel aun sentía el cosquilleo de las hebras que rozaron su piel, hasta podía jurar que brillaba a través del sol. Por un momento se sintió cohibida con tal presencia que era el vivo cuadro de la elegancia y sofisticación, si se comparaba con ella, ya que su aspecto desarreglado de solo unos pantalones de mezclilla, camisa y un sencillo suéter de una talla extra de más, así como su cabello todo desordenado le hicieron sentir pequeña en comparación con él, que parecía un verdadero ángel.
Hasta que de nuevo aquellos misteriosos ojos se enfocaron hacía ella poniéndola más nerviosa consciente de esa mirada penetrante, algo en sus ojos se le hacía conocida como si lo conociera de antes. Se bofeteo mentalmente – Eso es imposible – se dijo.
-Le agradezco mucho que me haya salvado – le sonrió agradecida – muchas gracias.
Hasta que se hizo consciente de la hora – Oh no, llegare tarde – se gira al árbol para recoger su mochila mientras el hombre solo observaba sus movimientos, cuando se alejó un poco se giró hacía él.
-Por cierto puedo preguntarle su nombre – mientras el peliplateado alzaba una ceja interrogándola con la mirada – solo quiero saber el nombre de la persona que se convirtió en mi héroe.
Lo escuchar bufar para de nuevo encararla y ver como esos finos labios pronunciaban su nombre.
-Sesshomaru.
-Un gusto conocerlo – le sonrió – me llamo Rin, espero no haberlo lastimado.
Se marchó ignorando el golpeteo de su corazón y el ardor en su cara – de seguro fue por la caída – pensó.
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Londres, Inglaterra
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Las puertas del departamento fueron abiertas por Sesshomaru que paso como si nada por toda la sala sin inmutarse de los cambios ocurridos en el lugar, por lo menos ahora se miraba mucho mejor que antes, Jaken se movió con diligencia para la limpieza del penthouse pero aun así, el lugar se mostraba fría y solitaria, sin una sola flor que adornara la estancia a pesar de los colores claros de las paredes, lo hacían parecer gris y sin vida, los muebles ordenados en su posición original todo perfectamente limpio pero en cada rincón se respiraba la soledad.
Sus pasos se dirigieron a la habitación del fondo, donde no permitió que nadie entrara, ya que ahí era donde su esposa y él dormían juntos. Y donde aún conservaba su olor.
Al entrar en aquella habitación el aroma de la lavanda le dio la bienvenida haciendo que sus cansados músculos se relajaran, con una inhalación profunda respiro el antiguo olor que antes estaba en todo el departamento, pero que ahora estaba limitado solo en aquella habitación.
Se adentró al baño que estaba al lado de la entrada para introducirse y tomar una ducha, al terminar, su mirada se detuvo en el espejo que le reflejaba un ser irreconocible para él. Por fuera lucía igual, su aspecto seguía siendo el mismo, salvo por los pequeños detalles en su rostro que mostraban que no dormía bien, al igual que su torso desnudo que mostraba una sutil delgadez, además de que también tenía una palidez notoria por sobre su piel blanca, a la vez que su mirada se mostraba igual de fría pero le daba un toque sombrío como si, en su interior algo lo consumiera poco a poco por dentro.
¿Remordimientos? Seria acaso eso lo que sentía.
Tonterías, no importaba esa clase de sentimentalismo, lo único que sabía es que Rin era suya y que nunca escapara de él, ni siquiera en la otra vida, la dejara escapar.
Sus pasos lo llevaron a la enorme cama de sabanas de seda donde compartió muchas noches con su mujer, su relajante olor aún estaba impregnado en cada rincón de aquella cama. Que ahora se burlaba, dejando un enorme hueco vació a su lado, al igual que su vida.
Su cabeza reposaba entre los grandes almohadones, incapaz de conciliar el sueño, perdido en sus cavilaciones.
¿Por qué tuve que conocerte? – Se repitió de nuevo, si no la hubiera conocido, tal vez ahora no tendría esa obsesión por ella y quizás su vida fuera muy diferente.
No supo en qué momento se quedó dormido, embriagado por el perfume que lo relajaba trayéndole un poco la paz a su cansado cuerpo, como si fuera un bálsamo o una cura a su insomnio.
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-Hasta cuando cambiaras, Sesshomaru – fue el regaño de su padre – el hecho de que te envié a dar cátedra en la universidad, fue para que seas responsable no para que estés ligando a las alumnas.
Mientras el aludido solo hacía de oídos sordos consciente de las palabras de su padre, aún se encontraba molesto por tener que estar yendo de nuevo a la universidad para dar clases, a un montón de mujeres hormonadas ingenuas que solo lo fastidiaban para llamar su atención.
-Pero bueno – suspiro agotado – desde la próxima semana te harás cargo de la vicepresidencia de la compañía por completo, así como también te encargaras de los nuevos estudiantes que harán sus prácticas y no acepto negativas – argumento consciente de la mirada de odio dé su hijo.
-Algo más, padre – arrastrando la última palabra con enojo.
-Es todo, hijo.
El aludido se dio la vuelta, saliendo con paso elegante por la recepción de la empresa que manejaba su padre, siempre que venía con él, terminaban en pleito para que luego le añadiera castigos tontos, bufo molesto, no solo ahora tenía que seguir dando cátedra sino que también, estar de niñera de unos estudiantes.
Como si no fuera suficiente tener que soportar los celos de Kagura, al igual que el atosigamiento de Sara, ambas lo estaban aburriendo.
No supo en que momento llego a la universidad pero eran tan temprano para el inicio de su clase, que se dirigió al enorme jardín que se extendía alrededor de los edificios, recorrió todo el lugar logrando encontrar la calma. Más la quietud de aquella paz fue interrumpida con un grito desde arriba de entre las ramas de un árbol, donde vio que alguien caía.
Su cuerpo se movió en un impulso que no pudo controlar, solo reacciono cuando la tenía en sus brazos y quedar cautivado por la criatura que mantenía los ojos cerrados mientras su cuerpo temblaba de miedo.
Cuando ella abrió los ojos, el mundo se detuvo por unos instantes, no fue solo por aquellos ojos azul grisáceo sino por la ternura de su mirada, que le daba un toque frágil e indefenso. Además algo en ella le hizo sentir como si no fuera la primera vez que la conociera y en su interior nacía un instinto de querer protegerla, su calor lo envolvió inmovilizándolo por completo, manteniéndola cautiva entre sus brazos.
Más pronto sintió el vació, cuando ella se apartó avergonzada, sus mejillas estaban enrojecidas por la pena dándole un aspecto encantador.
-Lo siento mucho ¿No lo lastime? – su voz era suave y armonioso, así como también noto sus movimientos torpes producto del nerviosismo.
-¿Por qué éstas aquí? – cuestiono.
-Es que, quería regresarlo – señalo el nido donde se encontraba aquel pajarito – l-lo siento mucho.
Vi que se ponía nerviosa mientras observaba aquel árbol que subió ¿Porque se tomó muchas molestias en subir a él? ¿Porque se ponía en riesgo, por algo como una avecilla? era una chica extraña.
-También le agradezco mucho que me haya salvado, muchas gracias – culmino sonriéndole.
Esa sonrisa lo descoloco un poco ¿Por qué? En primer lugar no sabía que lo había impulsado para correr en su dirección, cuando la vio caer.
Salió de sus cuestionamientos, cuando vio cómo se movía presurosa hacia donde estaban sus cosas y murmurar que se le hacía tarde, sin percatarse que miraba cada detalle de sus movimientos a pesar de sus ropas que estaban ligeramente desarregladas, lo vio alejarse un poco para luego girarse a su dirección.
-Por cierto, puedo preguntarle su nombre – lo miro incrédulo, como es que ella no sabía quién era él, de seguro es nueva en él plantel pues se miraba muy joven, alzo una ceja cuestionándola – solo quiero saber el nombre de la persona que se convirtió en mi héroe.
¿Héroe? Realmente ella pensaba eso. Si solo fue un impulso, no fue porque haya querido realmente hacerlo, pero más que nada ella estaba equivocada, el jamás sería un héroe como ella lo veía.
-Sesshomaru – se sorprendió de darle su nombre, solo pensaba ignorarla pero ¿Porque con ella todo parecía natural? ¿Por qué ella podía atravesar sus barreras?
-Un gusto conocerlo – le sonrió – me llamo Rin, espero no haberlo lastimado.
La vio marcharse hasta perder su figura por entre los arbustos, en ningún momento se mostró como las otras, ruborizada y al borde del desmayo por solo dirigirle la palabra o intentar seducirlo. Nada de eso surgió en esa mirada, solo agradecimiento y quizás admiración, realmente era una chica muy extraña pero muy interesante.
Se dio la vuelta para irse, ella solo era a alguien que solo estuvo en su camino por casualidad, ignoro la sensación cálida que todavía conservaba sus manos y el recuerdo de aquella sonrisa de ángel.
-Tonterías – se dijo, tal vez no la volvería a ver.
Más se equivocó, ella se cruzó tanto en su camino como si el destino se burlara de él.
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Tokio, Japón
El olor del alcohol golpeo sus fosas nasales, una punzada en su cabeza se hizo presente por toda su frente, su mirada nublada no podía enfocar donde se encontraba, las voces se escuchaban lejanas imposibilitando reconocerlas, la sensación de vértigo se le hizo presente cuando trato de incorporarse, más pronto alguien la detenía, regresándola al confort de las almohadas que estaban en su espalda.
Suspiro cansada llevando aire a sus pulmones ¿Por qué estaba así? Hasta que su mente recordó lo sucedido.
Abrió los ojos de golpe para ver que aún lado se encontraban Kagome y Kagura, que se mantenían a una distancia mirándola con cautela.
-Tranquila.
Su mirada giro hacía la otra persona que estaba a su lado, su voz era calmada y suave, sus orbes se abrieron por la sorpresa al ver una mirada ambarina conocida, al igual que una cabellera platinada que la miraba curioso por su reacción
Lejos de tranquilizarse su pulso se aceleró y una sensación fría recorría su piel al igual que su respiración se vio afectada, esto no puede estar pasando.
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Londres, Inglaterra
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Sus ojos se abrieron al ver que aún era de noche pero se sentía incapaz de dormir, ya que sus sueños siempre eran con ella. Aunque esta vez pudo descansar y sentir como sus malestares se reducían considerablemente, odiaba esa sensación de tener el estómago revuelto sobre todo cuando despertaba, quizás debería hacerse un chequeo.
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"…si fueras mujer diría que estas embarazada por lo pálido y delgado que te encuentras, no sientes ascos…"
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Es que su madre no podía dejarlo en paz en su mente, se molesto de que la voz de su progenitora invadiera sus pensamientos justo cuando por fin había logrado dormir con más tranquilidad, aunque no del todo, ya que esta vez, ese sueño era del día en que se conocieron pero lo sintió diferente, como si por unos instantes Rin estuviera a su lado.
-Son más que tonterías – se contestó ante la oscuridad de aquella habitación – ni la distancia, ni el tiempo me separara de ti…Rin.
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Porque cuando dos almas
Están destinadas,
No hay barrera, ni distancia
Para que sus almas se vuelvan unir
Aun en contra de Dios
O del destino.
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Ok estos dos si que están destinados ya hasta sueñan lo mismo :3
Por otra parte ahora ya saben como fue ese primer encuentro entre ellos o será reencuentro xD Además pobre Sesshomaru esta sufriendo el síndrome de Couvade :p Así se les llama a los síntomas de embarazo que algunos hombres llegan a tener ;) jajaja pobre y ni siquiera lo sabe.
Pero también con quien esta Rin como para que se alterara ¿Sera que Sesshomaru se apareció hasta donde se encontraba mientras dormía? :O jajaja o quizás será otro peliplateado ¿Quién será? ¿Inuyasha o su suegro?
Pero en fin agradezco mucho sus reviews, sus favoritos y follows al igual a los lectores anónimos, espero que disfruten de estas vacaciones al máximo.
En fin nos vemos y que tengan excelente día, tarde y noche ^^
Bye
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