Los personajes de Inuyasha lastimosamente no me pertenecen sino son de Rumiko Takahashi. Solamente los estoy usando para esta historia.
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Capítulo 8: Decisiones
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Londres, Inglaterra
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Los papeles que antes estaban en su escritorio, ahora se encontraban regadas por todo el suelo. La frustración y el enojo del hombre de cabello platinado estaba al borde, el bello ámbar en sus ojos ahora se mostraban turbios como fuego producto de la ira que sentía cada parte de su ser, enterarse de tal revelación fue la gota que rebasaba el límite de su paciencia.
Sabía que había muchas probabilidades de que su madre estaba detrás de todo pero no a este punto, su mente racional se puso a trabajar para encontrar los motivos que llevaron a su madre alejarlo de Rin, lo sabía, ella tenía algo planeado…pero ¿Qué?
Sus manos apretaron el celular con más fuerza, lo destruiría en ese mismo instante en un arranque pero se controló, en estos momentos tendría que mantener la mente fría, se dispuso a marcar determinado número sin importarle la hora.
El sonido del teléfono lo impacientaba conforme pasaban los segundos en responder su madre, cerca del minuto fue contestada su llamada y su paciencia reducida considerablemente a cero.
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-Cariño, por si no lo sabes la gente normal aun continua durmiendo a esta hora – fue el saludo de su madre.
-No estoy para juegos – le costaba controlar su tensa voz producto todavía del enojo hacía su madre – te aviso, que pasare esta mañana.
-Ohh vaya y que se debe esa visita – cuestiono divertida – será que quieres que mami vea que su niño se alimenta correctamente.
-No estoy para juegos – rugió.
-Qué hijo, tan amargado he traído a este mundo – se lamentó dramáticamente a través del teléfono, exasperando más a Sesshomaru – pero bueno pasa a las nueve, sino llegas a la hora establecida ni te molestes en venir – colgó.
Mientras Sesshomaru pasaba su mano por su cabello en un gesto para descargar la frustración por la llamada que realizo. Su madre lograba llevarlo al limité con su desfachatez. Abandono el lugar para concentrarse en otros asuntos, sobre todo tenía que revisar minuciosamente detalle a detalle el asunto de su viaje a Japón, al que su madre lo obligo. Sospechaba que algo ocurriría en ese viaje, como si sus respuestas y su búsqueda estuvieran en un solo lugar, una nimia de sonrisa apareció en su rostro, ahora las piezas del rompecabezas tenían sentido pero no debía confiarse ante alguien tan astuto como su madre.
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Irasue dejo su celular en la mesita que se encontraba a lado de su cama – Ese insensible, no podía esperar hasta que amaneciera para reclamarle – bufo molesta le arruino su sueño de belleza.
Sus labios se curvearon al saber él por qué su hijo estaba molesto
-Has tardado mucho en darte cuenta.
Sus manos tomaron el móvil marcando un numero en especial, sonriendo perversamente por su plan.
-¿Señora Irasue? – cuestiono, una voz adormilada – es raro que me llame y más a estas horas ¿Ha ocurrido algo?
-Disculpa que te haya despertado Shitsu, solo llamaba para hacerte una invitación a desayunar hoy – contesto de manera amable.
-Hay un motivo en especial, no creo tus invitaciones sean de un día para el otro mucho menos a mitad de la noche – cuestiono con duda por las intenciones de la mujer.
-Tu siempre tan perspicaz, pero tienes razón, es importante.
-Comprendo estaré ahí ¿Alguna hora en especial?
-A las ocho estaría bien – su sonrisa se amplió con su confirmación.
-Entendido te veré a esa hora, si me disculpas continuare con mi sueño, te aconsejo lo mismo para que tu belleza no se vea afectada – remarco divertido.
-La falta de su sueño no le hace mella a mi belleza pero tienes razón lo mejor será dormir un poco más – el humor del hermano de Rin la divertía – te espero esta mañana, descansa.
-Igualmente, descanse – colgó.
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Ese hijo suyo no sabe la diversión que le brindara esta mañana, tal vez debería ser amable con él. Aunque si esta mañana le aparece una ojera por su culpa, adiós privilegio de ser considerada.
Con eso en mente se acomodó en su cama para dormir las pocas horas que le faltaba para tan importante evento.
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Japón. Tokio
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Kagome no paraba de mirar las escaleras cada cierto tiempo exasperando a Kagura que también observaba la misma dirección en espera de cualquier movimiento o ruido del segundo piso.
-Y ya has pensado ¿Qué hacer? – corto el silencio entre las dos.
-Te confieso que no he podido dormir en cuanto me entere de la situación de mi prima – confeso sin dirigirle la mirada – pero algo es seguro conociendo a Rin, ella lo enfrentara pero le ocultara su embarazo.
-Vaya en estos años que han pasado alejadas me sorprende que sepas como actúa Rin – tomo el abanico que estaba en el centro de mesa.
-Dudo que esa afirmación tuya, haya sido un alago.
-Cierto, no era un alago – afirmo – para ambas, es obvio que no nos toleramos pero sabes que esta vez tenemos que hacer una excepción.
-Vaya – sonrió para encararla para chocar su mirada con Kagura – por esta vez te daré la razón, solo por ella no me importaría hacer tratos con el demonio – le sonrió divertida.
-Después de todo los Higurashi y los Tsuyuri han tenido tratos desde hace tiempo, además somos socios, algún día tendré que velar por los intereses de mi familia – declaro atenta a cada gesto de Kagome y le llamo la atención que ella se tensara.
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Sabía que su familia y los Higurashi ocultaban algo, su familia era gente del gobierno y podían manipular a su antojo ciertas normativas sobre todo con el manejo de la prensa, así como la legalización de registros de documentos como actas de nacimiento, pasaportes, etc. Obviamente no era tan grande su influencia comparada con los Higurashi pero siempre le llamo la atención, que de un día para el otro su familia se hiciera accionista de dicha familia.
No era grande su poder en esas empresas, ya que la mayoría de esa capital estaba dividida entre sus herederos y un asociado más, sin contar la unión de los Takahashi.
Si hacia memoria, fue exactamente hace dieciocho años cuando apenas tenía ocho años. La familia Higurashi empezó a reunirse con su padre y después de cinco años fueron invitados a esa fiesta donde conoció a Rin y donde también su familia se asoció con ellos. No era tonta algo debió haber ocurrido para que fueran parte de ese pequeño grupo de socios con la única condición de permanecer siempre fieles a los Higurashi.
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-Me alegra pensar que por primera vez estamos de acuerdo – corta la tensión Kagome y de cierto modo cortar sus pensamientos.
-Pero que te quede claro que no lo hago por la asociación de mi familia y la tuya, lo hago por mi amiga – declaro firme y sin dudas.
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"…lo que haya sucedido es cosa de ellos, no mío."
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Vio que la mirada de Kagome se relajaba y la daba una mirada agradecida, aun así la duda y la sospecha estaban sembradas en su mente, esa familia oculta algo.
-Gracias – le dijo, abrió los ojos sorprendida – cuídala por favor.
Su voz tenía un tinte de culpa, dudaba que fuera por lo sucedido con el matrimonio de su prima, esto era más profundo y oscuro. Solo esperaba, que lo que su familia cubría, no tuviera que ver con Rin.
-Así lo hare.
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Porque su decisión ya estaba tomada, por su única amiga, la protegería aún si es de su propia familia, de los Higurashi o de Sesshomaru. Como se lo prometió a sí misma cuando Rin la salvo.
"Siempre te apoyare"
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Londres, Inglaterra
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Las blancas cortinas bailaban por el suave viento que las mecían, dejando entrar el aire por toda la recamara, que estaba adornada exquisitamente, digno de una reina mientras el amanecer anunciaba su llegada iluminando poco a poco la gran mansión de grandes jardines y de aspecto imponente y majestuoso.
La mujer se encontraba mirando el espejo cepillando su larga cabellera platinada. Su mirada repasaba a detalle, cada centímetro de su rostro en busca de imperfecciones para estar presentable para sus visitas, sus ojos se abrieron horrorizados al contemplar la tenue sombra violeta sobre sus parpados. Ese hijo suyo, le provoco que le saliera ojeras, pobre no se lo pondrá fácil ahora. Su perfecta imagen ha sido arruinada por su cachorro y eso es imperdonable.
Pasaron quince minutos en que se enfocó en arreglarse de manera impecable cuando le avisaron que su primer invitado había atravesado los portones de su casa.
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Shitsu llegó puntual como se lo había pedido la suegra de su hermana, la duda del porqué de su llamada lo dejo intrigado, que permitió que su escolta lo llevara a dicha mansión, ya que se sentía incapaz de conducir.
Cuando él mercedes de último año se estaciono en la entrada principal, se permitió respirar profundamente, algo en esa invitación lo tenía intranquilo.
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Cuando las puertas del auto se abrió, los guardaespaldas le dejaron el paso, al hombre de traje negro en rayas de corte italiano, su camisa de color vino hacía contraste con su cabello rubio cenizo, dándole un toque misterioso a sus enigmáticos ojos azul grisáceo, lucia como un noble caballero ingles en toda regla. Más la sonrisa en sus labios le daba el toque jovial y elegante.
Las puertas de la mansión estaban abiertas de par en par dándole la bienvenida al visitante, igual que un par de sonrojadas doncellas que lo esperaban en la entrada. Se dirigió a los escalones para ingresar lugar, siendo acompañado por las mujeres que lo guiaban por él lugar.
Lo condujeron hasta el despacho, donde Irasue se encontraba en un sillón que daba al balcón detrás de un gran escritorio en donde estaba dispuesto un juego de té de porcelana al igual que algunos aperitivos.
La mujer que lo cito, miraba abstraída el jardín que se mostraba a través de los grandes ventanales, su perfil trasmitía un aura de elegancia fina y aristocrático. Por un momento no pudo evitar pensar en la casa de su abuelo, mas sus pensamientos fueron cortados por el saludo de la mujer que se había levantado de su asiento para recibirlo.
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-Buenos días Shitsu, como siempre tan puntual.
-Es un honor estar ante su presencia, señora Irasue – se inclinó para tomar su mano y besarla de manera galante – espero que haya tenido un buen día.
-Quita lo señora me haces sentir vieja – hizo una señal con su mano para invitarlo a tomar asiento.
-Mis disculpas – dijo tomando asiento.
-Creo que soy yo la que debería disculparse por pedir tu presencia tan temprano pero dado las circunstancias, lo mejor es no esperar.
-¿Tan grave es la situación?
-Bueno para alguien tan sobreprotector con su hermana, yo creo que si – tomo asiento mientras sus manos tomaban la taza de porcelana fina entre sus dedos.
-Si es algo relacionado con Rin créeme que no me importaría la hora – su rostro se puso rígido – pero intuyo que algo hizo Sesshomaru – afilo su mirada - ¿O me equivoco?
-Como siempre tu intuición es sorprendente – sus dedos jugaron con el borde de la taza que sostenía – pero tienes razón, mi querido hijo tuvo mucho que ver.
-Creo que será un largo día, por lo que intuyo – tomo la taza que estaba a su lado.
-Me temo que si pero tendré que resumirla por la llegada de la próxima visita en camino.
-Así que citaste a otra persona – la sonrisa ladeada delataba que había adivinado quien era la otra persona – estas segura que fue lo mejor, no me gustaría que tuvieras que organizar un funeral.
La risa de la mujer resonó por el lugar, mientras dejaba su té en la mesita.
-Mi vestuario está a cargo de excelentes diseñadores, sin importar el poco tiempo que dispongan – agrego con un humor – pero sería un problema tener que hacer una redecoración si ustedes llegan ensuciar la alfombra.
-Es una lástima y el jardín está bien cuidado – agrego con pena.
-Las mejores flores importadas se encuentran ahí – explico – así que tendrás que escuchar el trato que te hare y serás tú el que termine abonando mi precioso jardín.
-Bueno no me estás dando más opciones, así que será como tú lo planeas. Pero no garantizo nada en cuanto vea a tu hijo – determino.
-De eso no te preocupes – dijo en tono despreocupado – no lo veras.
-Entonces te escucho.
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Le tomo media hora explicar la situación de su nuera e hijo, podía ver la tensión, la ira, el enojo, la forma en que se sentía indignado, todo podía verlo a través de los ojos embravecidos de Shitsu. El bello azul se tornó oscuro reflejando su descontento por la situación pero aun así se mostraba tranquilo, caso contrario en su interior que estaba que reventaba por la situación de su hermana.
-De una vez te aviso, que llames a tus diseñadores para que te hagan un conjunto apropiado – le dijo tratando de sonar sereno pero sus palabras surgieron como un rugido, irritada y destilando toda la furia que crecía poco a poco.
-Yo que tú lo pensaba mejor – alzo una ceja.
-El que sea tu hijo, no lo ayudara en mucho – aseguro.
-No pero piensa él porque Rin no quiso decirte nada – señalo – es obvio que aún lo ama y si no quiso acudir a ti, es porque no quería que llegaran a esa situación.
Vio como analizaba sus palabras la furia que mostraba en todo su cuerpo, comenzaba a desaparecer más no del todo ya que su mirada se mostraba fría, atenta a cada gesto de su parte.
-Como siempre tienes razón – reconoció suspirando pesadamente – y bien, dudo que solo sea esa el motivo de tu cita y mucho menos citar casi al mismo tiempo a tu hijo.
Irasue le sonrió en respuesta haciéndole saber que había acertado, su mirada recorrió el lugar para observar el reloj que estaba en medio de una repisa junto a varios marcos de fotos.
-Sabes, recuerdas ¿La boda de tu hermana?
-Si – respondió secamente.
-Recuerdas ¿Que paso ese día?
-No veo que tiene que ver eso, con la situación – cuestiono confundido – fue una boda normal, fotos, vals, bailes…incluido el drama familiar de los hermanos.
-Exacto a pesar de todo fue normal – su vista se enfocó en un cuadro de una foto en donde salía una pareja en particular – ambos lucían felices
Shitsu se quedó pensando recordando aquel día, es cierto que aunque su cuñado no sonrió a menudo tampoco se le veía molesto, pero aun así no le encontraba lógica.
-Él, cambio por ella – Respondió a la pregunta muda – si hubiera sido por sus iniciales motivos, nunca se hubiera prestado para dejarse hacer de todo y menos en público – puntualizo.
-¿Cómo estas segura de eso? – pregunto con duda.
-El odia las fotos, no soporta estar tanto tiempo con la gente, comer cosas dulces, menos – enumero – y lo principal, por nadie se pondría a bailar – remarco divertida – todo lo que hizo en SU boda, jamás lo hubiera hecho, a costa de su propio orgullo aún si los beneficios fueran tentadores.
Mientras Shitsu recordaba ese día repasando uno a uno cada punto, era cierto que para muchos fue una gran sorpresa que el imponente Sesshomaru hiciera todo eso y más, al concederle tantos caprichos a su hermana. Pensó que la gente exageraba y por lo mismo no lo tomo en cuenta pero ahora no sabía que pensar de tal revelación.
-Pero aun siendo mi hijo heredo la idiotez de su padre – agrego con pesar fingida – y ahora está pagando las consecuencias de sus errores.
Su semblante se relajó, entendía muy bien ese aspecto…pagar por los errores hechos.
-Entonces ¿Qué quieres que haga?
-Que esperes hasta que mi hijo decida lo que hará – lo miro fijo – si merece una segunda oportunidad es tu decisión.
-Entiendo, pero dudo que quiera decírmelo.
-Por eso no te preocupes, déjamelo a mí – guiño el ojo – solo quédate en silencio por un tiempo.
-Es una mujer muy ingeniosa – se levantó para mirar el balcón – pero acepto, ahora depende de Sesshomaru.
-Me alegro que hayamos llegado aún acuerdo – se levantó de su sitio – porque ya está por llegar – el sonido de su celular los interrumpió donde le avisaban la llegada de su hijo.
-Creo que llego muy puntual – se mofo – te importaría quedarte en el balcón para contemplar mis flores y oír cómo se escuchan las conversaciones a través de las cortinas.
Shitsu lanzo una carcajada por la ocurrencia de la mujer, sus pasos se dirigieron al lugar indicado. Mientras Irasue llamaba a la sirvienta para que se llevara su juego de té y mandar a traer el desayuno en unos minutos aunque dudaba que su hijo quisiera acompañarla.
Volteo su vista hacía el balcón, las cortinas no dejaban ver nada en particular excepto el verde pasto y una que otra flor.
Era hora de que la función, comience.
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La tensión se hizo palpable en cuento Sesshomaru cruzo el despacho de su madre, todo lucía exactamente igual a la última vez que estuvo ahí – Cuando tuvo que tragarse su orgullo, para buscar a su esposa con su madre – se mordió el labio, su enojo aún continuaba. Pero ver la sonrisa arrogante de su progenitora tampoco ayudaba.
-Cariño, aun sigues en depresión porque te dejo tu mujer – su saludo lo llego irritar más.
-Madre – casi le rugió con voz glacial - ¿Qué estas planeando?
-¿Planeando algo, yo? – sé hizo la inocente – para nada.
Casi rodaba los ojos por la contestación de su madre, que solo estaba jugando.
-Entonces donde se encuentra Rin – ordeno.
Irasue se tomó el tiempo de pensarlo mientras se acomodaba en su asiento.
-Dime Sesshomaru ¿Que harás en cuanto, la encuentres? Dudo que ella quiera regresar contigo como si nada haya pasado – se puso seria – ella quizás te odie, entonces dime, qué harás ¿Rogarle? ¿Suplicarle? No, tu eres muy orgulloso para hacerlo, pero tampoco puedes tráela a tu vida a la fuerza, porque ella ya no confía en ti, dime ¿Qué harás?
Con todas esas preguntas se dio cuenta que ella tenía razón en una parte ¿Hasta donde llegaría por recuperarla? Su obsesión por encontrarla era real, su deseo de tenerla a su lado también lo era pero permitiría rebajarse a todo, por tenerla de nuevo a su vida.
-Dime, Sesshomaru ¿La amas?
Su mirada choco con una parecida a la suya sin saber que responder, mientras Irasue observaba al detalle cada rasgo de su hijo, en ella vio que su mente se encontraba en debate por sus deseos y por su orgullo.
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Shitsu que se encontraba recargado en la pared, a lado del balcón donde se llevaba la discusión de madre e hijo, escuchaba al detalle la conversación, logro captar la imagen de Sesshomaru aun a través de las cortinas y se sorprendió del cambio que tenía, estaba seguro que ni con los golpes que aun deseaba descargar sobre él, le harían mella a comparación del calvario que sufría desde que su hermana se fue de su lado. Quizás por fuera se miraba igual pero en su voz podía notar su desesperación, el cambio mucho, en este tiempo.
-Una segunda oportunidad ¿Eh? – pensó para sí mismo.
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Hace 13 años:
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-Mira Rin, esta será tu nueva habitación – señalo el hombre mayor.
-Woow es enorme abuelo – sonrió al ver la gran habitación.
La casi adolescente de aspecto infantil de solo doce años se encontraba recorriendo el lugar para contemplar su nueva habitación de paredes lilas, además de que contaba con su propio espacio para todo. Desde el enorme baño, como también la habitación donde vendría siendo el armario, al igual que una pequeña sala de entretenimiento y en medio de la recamara se encontraba una enorme cama con sabanas estampadas de flores y mariposas.
Así como también los muebles esparcidos en el lugar indicado, todo ordenado y decorado al gusto de la futura dueña de la habitación.
Pero lo que más le llamaba la atención era el gran ventanal que a su vez daba acceso al jardín que enmarcaba todas las bellas flores y aromatizaba toda la habitación con su bello aroma.
-Gracias abuelito – corrió a abrazarlo.
-De nada mi niña.
-Ehhh que mal, quería llegar a recibirte, Rin – surgió una voz que interrumpió el lugar.
Ambos se separaron para ver al apuesto joven de dieciocho años que vestía un traje gris y camisa blanca, de cabello rubio cenizo, al igual que sus ojos azul grisáceo.
-Hermano – soltó a su abuelo para correr abrazarlo – te extrañe.
-Mírate Rin – la aparto un poco para detallarla – has crecido.
-Verdad – se entusiasmó – pronto será igual de alta que tú.
-Lo dudo enana – le revolvió el cabello – pero veo que te encanto tu habitación.
-Que malo – aparto su mano mientras hacía un puchero – pero verdad que es hermoso.
-Si – se quedó contemplando la habitación – ¿Y ya has visto las flores?
-Ha eso iba – guiño el ojo, para luego correr y salir por el balcón directo al jardín.
Mientras Rin correteaba por todo el lugar, observando fascinada toda la variedad de flores, los dos hombres se quedaron observándola desde el marco que separaba la casa del jardín.
-Veo que ya sonríe con la misma alegría de antes – sonrió al verla correr por el lugar – aunque echare de menos su hermoso cabello.
-Shitsu, se lo que piensas – lo tomó del hombro a modo de consuelo – pero sabes que ese incidente no fue tu culpa.
-Lo sé, abuelo – golpeo el marco del ventanal con su palma – pero si hubiera estado ahí, Rin no hubiera sufrido y no tendríamos que haberle hec…
-Y ya te lo dije – lo interrumpió – nadie hubiera imaginado que eso sucedería por eso te digo que no eres el único que se siente culpable – sus ojos iguales a su nieto reflejaban la misma pena – pero lo que importa es que mi nieta está comenzando de nuevo.
-Pero hubiera deseado que Rin no lo haya sufrido – apretó sus maños – no sabemos si todo acabo.
-No te preocupes y confía en las habilidades de Kikyo – lo tranquilizó – Rin estará bien.
-Mira lo que me encontré hermano, abuelo – la voz de Rin interrumpió su conversación, mientras ella corría alegre hasta ellos.
-Eso es lo que más deseo, abuelo, que ella ya no sufra – susurro para después sonreírle a su hermana que llegaba hasta ellos.
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Tal vez su hermana no se merecía que se haya enamorado de alguien como Sesshomaru pero él hizo lo que no pudo en todo ese tiempo, que ella dejara atrás sus temores olvidados.
Quizás la historia de ellos aún no está terminada y si su hermana se fue a Japón entonces todo se complicaría, una parte de él no dejaba de culpar a su cuñado por la forma en que actúo con Rin pero la otra parte temía por lo que pasaría, un mal presentimiento de que tal vez el pasado volvería de nuevo.
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-No puedo creer que haya criado un hijo que no sabe de distinguir sus sentimientos y el impulso de sus deseos – hizo una mueca de burla por el rostro enojado de su hijo.
Las voces en el interior trajeron de vuelta Shitsu que escuchaba atento cada palabra.
-Madre ¿Dónde se encuentra, Rin? – exigió.
-Entonces, lo has decidido.
Él también había llegado a una conclusión.
-Si, madre – contesto con resolución – yo recuperare a Rin.
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Y aunque no le gustaba la idea de confiar en su cuñado no tenía alternativa, es cierto que la hizo sufrir, le hizo daño pero Sesshomaru contaba con algo a su favor, Rin no quiere odiarlo por el amor que aún la tiene. Y quizás él podría lograr, lo que su cobardía y culpa no pudo en el pasado.
-Te la encargo.
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No puedes ayudar a alguien,
si no puedes acercarte.
Si alguien que aprecias,
sufre por tu culpa,
es normal que te sientas cobarde,
pero a veces todos merecemos
una segunda oportunidad.
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Ok, porque creen que el hermano de Rin a pesar de como se comporto Sesshomaru aun así decidió que tuviera una segunda oportunidad, tan grave es lo que oculta su familia :O pues eso todavía falta :p Además falta saber los verdaderos motivos de Irasue del ¿Porque de sus acciones?
Y también que tanto Kagome como Kagura hayan llegado a un acuerdo pero cuanto durara jajaja :3 lo que si es que ya estamos enterándonos de ciertos misterios en esa familia, ahora se ha mencionado veladamente a Kikyo, pero que fue lo que hizo para que confiaran en ella ;) Aunque bueno todavía no serán revelados jajaja :v
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Entonces empiezo contestando sus dudas y reviews =) :
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gcfavela :Pues que te digo que tendrás que esperar hasta que Sesshomaru suelte la sopa jajaja eso si, su madre no se lo esta poniendo facil además de que también esta Inuyasha que jugara un papel importante en este Inu-drama jajaja xD
Kate-Klaroline : Jajaja casi me la creía y me dije como se me pudo pasar el detalle de no contestarte jajaja lo bueno es que ya cheque ;) y pues si tenias razón en una parte y créeme que no la tendrá fácil Sesshomaru jajaja tal vez le toque la revancha o quizás todavía nop ;)
floresamaabc :Me asombra tus teorías :O y no estas muy alejada. Sip en partes tenias razón con respecto al cambio que surgió en él. Y su madre lo supo pero eso no quita que se lo pondrá fácil, digamos que Irasue esta disfrutando de la miseria de su hijo jajaja :D
Lunera's dream :Wow me sorprendiste supiste el porque Inuyasha fue medico y créeme que Kikyo también es importante en todo esto. Y bueno me alegra que te haya gustado y sip, el ya tiene una idea de donde encontrarla pero nunca pensó en el después, cosa que le esta cuestionando su madre y que ahora mismo se lo expone para saber hasta donde llegaría por ella :3 Al igual que como todas tenias razón en la misteriosa manzana de la discordia jajaja XD
Meaow :Como tu dijiste «El que calla, otorga» fue lo que le llevo a que su matrimonio se fuera a la mier... ejem cof cof jajaja :V aunque todo lo complico con maestría, aun hay esperanzas de que el cuñado no lo mate o quien sabe jajaja pero le dará el beneficio de la duda. Aun así, que sorpresas le aguardara a su llegada a Japón y más cuando se encuentre con su hermano jajaja esto apenas empieza B)
Natity :Saludos me alegra que te guste la historia y aun falta más de ese enfrentamiento de madre e hijo. Pero por lo visto el que lleva la ventaja es la madre jajaja XD que se esta saliendo con la suya (si que es de temer la suegra :V jajaja) y sip aun falta para esa revelación pero creo que más o menos ya tienes una idea de cuando empezó a cambiar, bueno cuando ya fue notorio ;)
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En fin agradezco mucho sus comentarios, sus favoritos y follows, al igual a los lectores anónimos que se toman el tiempo de leerlo en cada actualización muchas gracias.
Nos vemos, se cuidan y que tengan excelente día, tarde y noche...^^
Bye.
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