Para terminar bien el año les traigo este nuevo shot, recordándoles que esta serie consiste en cómo a cada uno de los dorados les rompieron el corazón
A puro dolor
Disculpa sé que estoy violando nuestro juramento
Vida, devuélveme mis fantasías
Mis ganas de vivir la vida
Devuélveme el aire...
Estoy muriendo, muriendo por verte...
Tomó las cartas que el joven mensajero, quien repartía la correspondencia en el Santuario, había pasado tanto tiempo desde la última misiva que hubiera recibido de ella. Miró fijamente uno de los sobres, sonrió inconscientemente y se dirigió a su estudio para gozar de cierta privacidad, cerró la puerta tras de sí y abrió lentamente ese sobre auxiliándose con el abrecartas. Por un momento le sorprendió que la cantidad de hojas fuera menor a la acostumbrada, pero no le dio importancia y empezó a leer.
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Tembló de pies a cabeza y releyó la última línea tratando de creer que se había equivocado, pero descubrió que sus ojos no le engañaban. Negó una y otra vez, especialmente porque no tenía precedente ni lógica, no podía haber sucedido.
Hacía un año desde que se habían visto por última vez, cuando la bellísima señorita Seraphina accedió a ayudarle con la búsqueda de su maestro Krest; pero no solo eso fue lo que sucedió en aquella ocasión, esa noche amarga había podido probar el dulce sabor de la piel nívea de la señorita Seraphina, se habían amado como un par de niños inocentes, conociendo sus cuerpos, explorándose, disfrutando de la pasión y el calor que solo unos enamorados podían profesar.
Degel era consciente que desde su niñez había estado enamorado de la hermana mayor de su mejor amigo, no era solo su belleza lo que le había cautivado, sino su dedicación y bondad, por mucho era la mujer ideal para el Santo de Acuario.
Era eso lo que le perturbaba, pues después de su noche de amor había mantenido comunicación por medio de cartas, todas ellas discretas y con un leve toque romántico que nadie podía percibir a primera vista, la señorita Seraphina afirmaba que tenía una excelente noticia que compartirle, una que cambiaría la vida de ambos pero que en su momento se la haría saber. Hasta que hacía unos meses las misivas dejaron de llegar, ni una sola carta o noticia tuvo de Bluegraad y no era que hubiera perdido el interés en la hermosa mujer, pero con la inminente Guerra Santa y los constantes ataques de los espectros no había podido priorizar una visita al norte, sin embargo había mandado varias correspondencias esperando pacientemente la respuesta de su amada. Esa era la razón principal para que Degel de Acuario no pudiera dar crédito a lo que había leído en esa misiva.
Trató de tranquilizarse y comprender las palabras ahí escritas pero no pudo, una punzada recorrió su pecho, negó una y otra vez, con sus manos temblorosas leyó una vez más las palabras de la propia Seraphina.
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"Mi querido Degel:
Lamento haber demorado tanto en responder, pero durante los últimos meses he estado muy enferma, tanto que me han confinado a un completo reposo, ni siquiera me han permitido moverme de la cama.
Aunque no ha pasado demasiado, hay una noticia que deseo compartir contigo. Hace unos meses llegó una comitiva de Asgard, el Reino vecino que sirve al señor Odín, mi padre lo ha recibido con agrado y parece que en este tiempo nuestras pláticas sobre una alianza van dando fruto, es evidente que después de la visita de esta compañía a nuestras tierras es necesario que enviemos a un embajador para conocer al soberano de Asgard; Unity se ha ofrecido pero ha sido mi padre quien me ha designado esa tarea.
Me halaga saber que mi padre me ha tomado en cuenta a pesar de ser una mujer y que usualmente estas labores están designadas a los varones más experimentados, le he preguntado el motivo de su decisión y me respondió que el regente es un hombre joven, su nombre es Dave y recién ha subido al trono, por ello considera que será más fácil negociar con alguien de su edad.
¿No es emocionante Degel? No sé con precisión cuánto durará esta misión, pero me siento muy entusiasmada, esta alianza podría cambiar el destino de nuestras tierras y nuestra gente. Es posible que para el momento en el que leas mi carta yo esté llegando al Reino de Asgard, de inmediato trataré de escribirte para contarte cómo es ese lugar.
No he querido decírselo a Unity o mi padre, pero no puedo recordar nada más allá de tu última carta donde me pediste ayuda para encontrarte con tu maestro Krest, tengo tantas preguntas sobre esa ocasión que no puedo más que plasmar unas cuantas ¿lo encontraste Degel? ¿Qué pasó esa noche? ¿Y por qué ya no me cuentas más acerca de tu mentor? Lo siento debo de haberte confundido con mis palabras, no es esa mi intención, ya tendremos tiempo de seguir con nuestra conversación…"
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Degel no era ningún estúpido, un rey recién coronado debía de ser soltero y la estrategia del Señor García no era otra que establecer una alianza por medio del matrimonio de su hija con el soberano de Asgard, negó una y otra vez, porque no podía entenderlo, miró el segundo sobre en su poder y reconoció la letra de su amigo Unity, tal vez él podría disipar sus dudas con respecto a este asunto y se aventuró a leer la carta.
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"Degel:
Amigo mío sé que esta carta te parecerá impertinente pero no he podido quedarme de brazos cruzados después de lo que ha acontecido en las paredes de nuestro hogar.
Ya debes de haber notado el extraño comportamiento de Seraphina, lo que ha sucedido con ella es consecuencia de aquella noche pasional que ustedes compartieron en Francia, mi hermana fue discreta durante todos esos meses, hasta que en algún momento decidió confiarme ese secreto, el secreto sobre su embarazo, no pude sentirme más que contrariado y al mismo tiempo contento por semejante noticia, si bien es cierto que siempre he sido celoso de mi única y bella hermana, no podía encontrar mejor candidato para Seraphina, alguien a quien le podría confiar su seguridad sin dudar. Pero aconteció ese momento inevitable, fue durante una fría noche de invierno, Seraphina comenzó a tener síntomas propios que marcaban el término de su estado, al mismo tiempo y de una manera inusitada una terrible fiebre invadió su cuerpo ya frágil por el esfuerzo que implicaba el parto. Tardó unas cuantas horas en por fin dar a luz, sin embargo mi hermana no pudo conocer a aquella criatura, cuando cayó inconsciente aún con las terribles fiebres aquejándola, se mantuvo en ese estado de convalecencia por varias semanas, hasta que finalmente un día logró despertar, pero para mi sorpresa, aún no sé si decir terrible o piadosa, Seraphina había perdido todas sus memorias hasta previamente su estadía en Francia contigo; si me he tomado la libertad de llamarle "piadosa" a su amnesia es porque aquel varoncito recién nacido, como comprenderás no pudo sobrevivir demasiado tiempo al estar alejado de su madre.
Al mismo tiempo como ya sabrás llegó a nuestras tierras la comitiva del Reino de Asgard y con ella una propuesta que le vino perfecta a mi padre, una alianza matrimonial entre ambas regiones, permitiendo así la apertura de comercio y tránsito. Sé que mi padre no es ningún tirano y que de no haber sucedido la enfermedad de mi hermana así como la pérdida de su bebé, ten por seguro que él habría permitido su matrimonio. Pero no ha podido acontecer de esta manera, Seraphina es consciente que irá a Asgard con la responsabilidad del bienestar de todos los habitantes de Bluegraad y conociendo su carácter amable y misericordioso estará dispuesta a sacrificar su felicidad.
Espero entiendas que la razón por la cual he decido decirle no lo que sucedió contigo y con su hijo, sé que es egoísta pedirte que me perdones, sin embargo te aseguro que es por un bien mayor y tu Degel como Santo de Atenea debería de comprenderlo…"
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Se dejó caer en la silla de su estudio, recargó su cabeza en sus manos y ocultó su rostro, apretó con fuerza la mandíbula tratando de reprimir ese grito que nacía desde lo más profundo de su alma, negó una y otra vez, sin embargo ese sentimiento que ardía en sus entrañas, se puso de pie de golpe provocando que la silla cayera al suelo, desesperado el muchacho barrió con todos los objetos que se encontraban sobre la mesa provocando que todo cayera estruendosamente. Pasó la mano por su cabellera y se arrancó los lentes, cubriendo sus ojos con los dedos y gritó desesperado.
¿Era ese un castigo de los dioses por haber mancillado a tan inocente doncella? ¿Acaso había sido un pecado tan grave amar a la señorita Seraphina? ¿O su pecado había sido tomar la vida de su propio maestro? Una palabra vino a la mente del acuariano "hibris", ese término griego con el cual los dioses castigaban indudablemente al transgresor de la voluntad de los cielos, en este caso tal vez la señorita Seraphina, parecía no estar destinada a ser su compañera, y era por ello que su castigo consistía en la peor de las torturas, "el olvido", no el odio o el desamor, el olvido de parte de la persona que más amaba, aunado a eso, la prueba fehaciente de su amor se había disipado de la misma forma, insospechada por ninguno de sus transgresores, ese pobre bebé había perecido en completa soledad.
Negó una vez más y a traspiés se dirigió a la ventana, recargó su frente contra el cristal y miró de reojo su reflejo, notó la mirada patética en su rostro y las lágrimas corriendo por sus mejillas, se alejó de ese lugar y se pateó la silla que quedó en su camino rompiéndola en el proceso.
Repentinamente se abrió la puerta del estudio, sus ojos de color índigo se encontraron con la figura de cierto escorpión dorado, de inmediato volteó su rostro tratando de ocultar su malestar, sin embargo era consciente de que eso era como tratar de tapar el sol con un dedo.
Kardia se sorprendió al ver semejante desastre aunado al estado de su camarada, quien ahora sin su armadura se veía tan abatido, se acercó precavido, tratando de no incomodarle, porque si alguien era discreto en ese tipo de aspectos era Degel. Le vio ir hacia la ventana y quedarse ahí mirando a la nada.
-Tu reacción es impropia –afirmó el bicho levantando cuidadosamente los libros y encontrando aquellas cartas
Degel permaneció en silencio, tratando de disimular el dolor de su alma, sin prestarle atención a lo que su amigo hacía; el peliazul tuvo que recargarse en el escritorio, movió su mandíbula tratando de articular palabra alguna que pudiera dar consuelo a su camarada pero no la encontró. Apretó el puño y negó, conociendo el carácter de Degel no haría nada más, tragaría en silencio ese dolor de su corazón roto; Kardia decidió darle el espacio que merecía, entonces a sus pies encontró un sobre cerrado aún con un improvisado sello de cera y salió del estudio.
Mmm, creo que fue mucho drama no? Bueno este shot específiciamente sí está basando en mi fic "Cuán profundo es tu amor", porque si lo hacía apegado al universo original de LC pues, se haría una incoherencia sobre que Degel nunca se entera de la muerte de Seraphina.
Voy a aclarar que no odio, detesto o aborresco a Seraphina, me cae bien y la libro de toda culpa en cuanto a este escrito, pues inocentemente ella no se da cuenta del daño que le provoca a Degel, que pues si es mucho, porque como mencionó en el shot el olvido duele más que el odio o el desamor.
Ahora por si no fuera suficiente la noticia que le da Unity a Degel termina de destrozarle el alma, porque en teoria creo, (y esa es mi sola creencia no tienen por qué coincidir conmigo), un hijo es la demostración del amor entre dos personas (no soy homofobica, pero sé que algunas parejas homos, tbm desean tener hijos y aplica tbm su demostración de amor) especialmente para estos personajes, así que saber que ese bebé tbm perdió su vida le ha caido como un castigo al pobre Degel.
El "hibris" es un término griego que hace referencia a la transgresión de los humanos por traspasar los límites que los dioses han impuesto; que si lo vemos estrictamente todos los Santos de Atenea cometerían esa falta; ahora mi razón de usar ese término es porque al casarse Seraphina con el Rey de Asgard (estoy considerandolo como el representante de Odín en la tierra por decirlo de algun modo), implicaría que su destino era ser la "mujer de Odín" y Degel al haber tenido un romance con ella cometió el hibris.
El arranque de ira de Degel se me hace razonable sencillamente porque no creo q alguna persona soporte semejante noticia, ni siquiera él; ahora Kardia es el único que estará al tanto de la situación, así como lo estuvo Degel de lo que le sucedió al bicho antes.
Los versos pertenecen a la canción homonima del título "A puro dolor" de Son by Four, alude al futuro que le aguardaba a Degel, ese deseo de ver a Seraphina
Es todo por ahora, no sé si les ha agradado
Bye bi!
PD. Si piensan que es mucho drama deberían de ver el capi 12 de la Visión de Escaflowne xD mucho drama en un solo capi jejejee
PD2. Y para el caso de Seraphina la idea me surgió de Boogiepop Phantom xP!
