Parece que no es de su agrado la serie, sin embargo aquí estoy para presentar la siguiente parte, ya solo nos faltan 2 historias más para concluir, confieso que estoy reservando la que a mi punto de vista es la más triste para el final.
Sin otro anuncio extra...
La Nave del Olvido
Espera un poco, un poquito más
Para llevarte mi felicidad
Espera un poco, un poquito más
Me moriría si te vas
Te doy mi vida a cambio de quedarte
Le vio caminar con tremenda gracia por el pequeño patio de su residencia, la luna menguante iluminaba su blanquecina piel y le hacía ver tan pura e inocente. Descendió silencio a pesar de las advertencias del muchachillo que vigilaba las cercanías.
-Los vestidos de seda en verdad realzan su belleza Dei Fei Niang Niang -murmuró a sus espaldas
Le vio dar medio brinquito y enfrentarle inmediatamente
-¡Dohko! –susurró con una mezcla de sorpresa y terror al reconocer la muchacho
Más el joven guardó silencio al tiempo que su mirada detallaba la figura de la fémina, su atuendo y accesorios exaltaban su natural belleza, pero él sabía que toda esa opulencia estaba opacada por el precio de la sangre.
-¿Son tan invaluables todos estos tipos de lujos? –interrogó el muchacho ensombreciendo su mirada
Le escuchó dar un suspiro y una sonrisa suave se dibujó en sus delicados y rojizos labios, los cuales pronunciaron con voz cantarina su respuesta:
-¿Qué mujer no ama vivir en un palacio como este? ¿ a qué mujer no le gusta portar las más suntuosas sedas así como portar las más suntuosas piezas de joyería? –
-¿Aún si su precio es la sangre y el sufrimiento de los demás? –pronunció con un tono de severidad
Ella llevó sus manos hasta su boca para tratar de ocultar la sonrisa burlona
-Los sacrificios siempre son necesarios –dijo en un dulce suspiro –a cambio de ello llevaré una vida larga y llena de opulencia –afirmó separando sus brazos para referirse al pabellón a sus espaldas –más de lo que podría aspirar al lado de un patético y pobre guerrero como tú –soltó venenosamente
Dohko apretó los puños, porque ahora mismo le parecía irreconocible la fémina que tenía enfrente, sentía un terrible ardor en su pecho, la mezcla del dolor que sentía al verle corrompida de esa forma y el odio que sentía por aquel hombre que estaba engañando a la joven que tanto había amado. La mirada en sus ojos negros que eran como dos estanques profundos le decían que estaba cegada, que no había vuelta atrás…
-Dei Fei Niang Niang –le llamó el joven Tigre con una voz solemne –le ha dado el regalo invaluable de dar fin a un "traidor" y sin embargo esta noche no ha contado con su gracia –Dohko esbozó una sonrisa irónica negando con suavidad al ver la expresión de incomodidad de la fémina –creo que su alteza no se ha dado cuenta de que se ha condenado a vivir en una bella jaula de oro que al final terminará de consumir su alma –dijo a modo de despedida y le dio la espalda antes de saltar el muro de la residencia.
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Unos días antes…
Había descendido al amanecer como cada día desde la partida de su maestro al pueblo, para descansar en el puente de piedra que comunicaba a la aldea con la montaña. Pero en esa ocasión le sorprendió ver reunida ahí a una multitud de varones, todos asomados hacía el río, que según había escuchado comunicaba directamente a la capital. Se acercó con cautela, le tenía realmente sin cuidado lo que sucediera, después de todo para él nada de eso era importante.
-¡Ahí viene! –
-¡Sí, ahí está! –
Gritaron algunas personas entre la multitud, el joven tigre se asomó desde su lugar para descubrir un enorme barco con velas rojas, adornado además de guirnaldas de flores, en la cubierta había unas diez figuras vestidas de blanco con un sombrero tapado por un velo del mismo color.
-Realmente es un barco imponente, pero no es solo su apariencia, es su preciosa carga –dijo un anciano acariciando su barba
-Por la gloria de nuestro emperador, ¡Qué afortunadas son esas jóvenes doncellas! Todas ellas formarán parte de su harem –rió otro más joven
Una corriente de aire develó el rostro de una de las doncellas, de inmediato le reconoció, pues llevaba en su frente cierto lunar rojizo que tanto le encantaba, su sangre se heló en ese instante y corrió hacía el otro lado tratando de creer que se trataba de una broma.
-Anciano ¿hacia dónde dice que se dirige ese barco? –interrogó al viejo
-A la Ciudad Prohibida, todas esas jóvenes han tenido el honor de ser elegidas como tributo para el gran emperador –sonrió el anciano
-¿Elegidas? –
-Así es, nuestro recién coronado emperador ha enviado un decreto para que todas las jóvenes solteras de las mejores familias sean enviadas a su Palacio a formar parte de su harem… -
Dohko se apresuró entre las calles del pueblo, esperando encontrarle en su casa, asomada por una de las ventanas como era su costumbre cuando no se veían en el puente, pero cuál fue su sorpresa al ver la casona adornada con listones y farolas rojas, con bengalas ardientes, como si se tratase de una boda, se asomó a un grupo de chicos que estaban ahí, reconoció a su hermano mayor.
-¡Vaya fortuna para su familia! –le felicitó un castaño
-Sí, los cielos se han apiadado de nuestra familia y han permitido que mi hermana haya sido elegida como Gui ren –celebró alzando su copa
Sin pensarlo el joven tigre corrió por la ribera del río tras el barco y gracias a su entrenamiento logró alcanzarle en poco tiempo, se alistó entonces para saltar a la embarcación, pero sin darse cuenta algo se atoró en uno de sus tobillos y provocó que cayera estrepitosamente al suelo.
-Sin duda la juventud vuelve impetuoso a cualquiera –dijo una voz a sus espaldas al tiempo que sostenía la soga que le había atrapado
-Suéltame esto no tiene nada que ver contigo –replicó Dohko librándose de inmediato
Los ojos negros de su captor brillaron al mirarle, de entre sus ropas desenvainó una espada y le apuntó
-Tal vez no tenga que ver conmigo, sin embargo no puedo permitir que una vida tan joven se vea truncada por una decisión estúpida e imprudente –espetó atacándole con su espada
Provocando que el joven tigre se pusiera en combate, sin embargo aquel guerrero no se detuvo y cambiando de postura y se lanzara al ataque, sorprendido Dohko esquivó con pericia la afilada espada que su combatiente empuñaba, sin lugar a dudas se trataba de una persona versada en las artes marciales, entonces descubrió que sus movimientos eran diferentes a todos los que había conocido; más en un descuido su oponente le tiró al suelo derrotándole definitivamente.
-Excelentes movimientos jovencito –sonrió su contrincante envainando su espada -sin miedo a equivocarme puedo asegurar que eres uno de los taonia o por lo menos tus bases las aprendiste ahí –dijo extendiéndole la mano
El muchacho asintió con cierto recelo, puesto que pocos eran los que conocían a un taonia, mucho menos derrotaban a uno.
-Dime muchacho, ¿acaso no sabes a quién pertenece la preciosa carga de esa embarcación? –
-No me importa a quien pertenezca el barco, ¡solo me importa una persona que llevan ahí! -Espetó Dohko mirando cómo era que la corriente le alejaba cada vez más
-No desperdicies tu vida mocoso, te he hecho un favor al evitar que la perdieras por una imprudencia –
-¡Gongzhu! –interrumpió un muchacho de peculiar vestimenta, hizo una breve reverencia –los guardias imperiales se han alejado ya del camino principal, podemos seguir nuestra marcha hacia Zijin Cheng –
-Excelente, preparen los caballos –anunció dándole la espalda
-¡Aguarda! ¿Van hacia la Ciudad Prohibida? ¿Podrían llevarme? –
-¿Qué quiere un muchacho como tú en ese lugar? No me digas que como todos deseas fama y fortuna para impresionar al hijo del cielo –interrogó con un tono de desdén
-Te equivocas, mi único deseo es recuperar a la persona que amo, no puedo permitir que le alejen de mí –afirmó Dohko llevando su puño hasta su corazón
Sus ojos negros brillaron ante tal aseveración
-¿Estás dispuesto a arriesgar tu vida por esa persona? ¿En verdad le amas tanto? –interrogó acercándose peligrosamente develando unas facciones hermosas y finas, tan delicadas como las de una mujer
-La falta de amor nos puede convertir en los peores monstruos, por ello estoy dispuesto a luchar con mi vida por ella –aseveró el joven tigre
-Gongzhu –intervino con voz temblorosa el muchachillo
-Bien muchacho, te llevaré conmigo, solo te advierto que debes de estar preparado para todo –dijo dando media vuelta
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La luz del fuego acentuó las finas facciones de su rostro, los ojos del muchacho le analizaron con cautela, se notaba que en su rostro existían ya un par de arrugas que evidenciaban su edad, pero ni eso, ni la ropa desgastada y percudida o la suciedad en su rostro mermaba su atractivo, puesto que su cara poseía una piel blanquecina como la porcelana, orbes negros como la noche, cejas definidas, labios carmesí, cabello negro como la tinta, sin duda era una de esa bellezas que hacían caer los Imperios. Una risilla escapó de los labios de Dohko, era una fortuna que para él ya hubiera una persona grabada en su corazón, porque de lo contrario se vería atraído irremediablemente a su persona.
-¿Qué le parece tan gracioso mi joven acompañante? –interrogó con esa aterciopelada voz que erizaba la piel de cualquiera
-Disculpe mi falta de respeto, pero es solo que no puedo calmar mis ansias –evadió su pregunta
Los orbes negros brillaron con un rastro de burla, como si hubieran leído sus pensamientos, luego le escudriñaron de pies a cabeza, con cierto interés.
-En esta vida son muy pocos los que pueden conocer a un xing zhuo, ni qué decir de conocer a dos –sonrió alimentando la fogata al tiempo que se llevaba la mano al corazón
Los ojos de Dohko brillaron ante tal afirmación, pero no le preguntó nada, en ese momento llegó uno de sus hombres, para susurrarle algo al oído.
-Entiendo, continúen con la vigilancia –regresó su atención al joven tigre y esbozó una pequeña sonrisa –Cuéntame ¿cómo es esa joven que te ha cautivado?, porque seguramente debe de ser muy especial como para que te atrevas a ir en contra el hijo del cielo por ella –
La pregunta tomó por sorpresa al jovencito quien solo sonrió y llevó su mano a su nuca, buscando las palabras correctas para describirla.
-Sin duda es una de esas bellezas que hacen que los imperios caigan –rió ante el recuerdo cuando se conocieron, en aquel momento en que unos bandidos trataron de raptarla y cuando el joven tigre le rescató con tremenda facilidad –pero no solo era su belleza, es muy inteligente, no solo domina las 4 virtudes femeninas, ama estudiar y leer –dijo con un orgullo poco común para un varón –su padre era un magistrado y ella adoraba leer en especial la historia de la hija del emperador, la princesa que iba a casarse con un duque extranjero, pero que misteriosamente desapareció durante su trayecto… -narró con sus ojos verdes observando el cielo estrellado
Sin que el guerrero lo notara la mirada de la mujer brilló melancólica ante las llamas de la fogata
-Se dice que al escuchar de su desaparición, el emperador ordenó que le buscaran hasta los confines del imperio, los rumores los llevaron hasta una de las montañas del occidente, desesperados por la prolongada búsqueda los soldados rodearon el monte y le prendieron fuego en uno de sus extremos con la idea de que ella saldría por el otro lado, sin embargo solo encontraron los restos de un monje aferrado a una pequeña peineta de fénix que para su mala fortuna había estado acampando ahí, dicen que en cuanto el emperador escuchó la noticia enfermó al escuchar la noticia que condenó a muerte al joven general que dio la orden además de enviar a su familia hasta una alejada provincia en los Cinco Picos –relató intrigado
La mujer fijó su vista en el rostro del tigre quien sonrió
-¿por qué le parecía tan interesante esa historia? –
-Pues ella creía que la joven princesa no se había escapado sola, sino que se había encontrado con ese monje para vivir en las montañas, más en la premura de su persecución el monje eligió quedarse atrás para darle tiempo a escapar –suspiró Dohko –creo que amaba la idea de que el amor es tan grande como para sacrificar la vida de uno por su ser amado –
La fémina ahogó un suspiro llevándose la mano al pecho, sin que el muchacho notara su melancólica expresión
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Corrieron entre los enormes pasillos de esa ciudad amurallada, el sol había caído unos minutos atrás y la noche les cobijaba de todos esos soldados que custodiaban cada rincón del Palacio. Dohko se sorprendió como era que esa mujer les guiaba con tremenda naturalidad por la Ciudad Prohibida, parecía como si conociera los caminos como la palma de su mano, el joven tigre no dio más vueltas a la idea y le siguió de cerca. Se detuvieron hasta llegar a cierto lugar donde había un par de residencias continuas, uno de los sirvientes de la fémina le indicó una puerta en específico, se acercaron silenciosos, la mujer dio indicaciones al par de subordinados quienes se apostaron en los laterales de la construcción.
Se internaron silenciosamente por la ventana, la mujer se apresuró a dejar inconsciente a la sirvienta que estaba vigilando a la bella doncella que estaba sentada escribiendo.
-Baojun, prepara otra vela porque se está terminando –pidió con un tono suave removiendo su mano
-Creo haberte dicho que leer con tan poca luz lastimará tus bellos ojos –susurró el muchacho acercándose a ella
-¡Dohko! –exclamó poniéndose de pie con una expresión de sorpresa
-El mismo –sonrió tomándole entre sus brazos
-Realmente eres afortunado joven tigre –murmuró la mujer develando su rostro
-Así parece, querida alista tus cosas he llegado justo a tiempo… -comentó el ojiverde acariciando sus manos
Sin embargo los ojos negros de la jovencita se concentraron en el rostro de la mayor, asintió sin prestarle atención a las palabras de Dohko.
-Sí, claro… -
-Deben apresurarse, tenemos la oportunidad de salir en el cambio de guardias –se cruzó de brazos apostándose en una de las ventanas
-¿Ya escuchaste? Solo toma lo necesario y partiremos –sonrió Dohko dándole un beso en la mejilla
-De acuerdo –asintió al tiempo que abría uno de sus cajones, sacaba una pequeña peineta de madera con una flor roja en su extremo y un pequeño bolso de tela
-¿Lista? –interrogó Dohko tomándole de la mano
-Ajá –asintió sin dejar de mirar a aquella mujer
Se escabulleron silenciosos de la residencia, corrieron por los intrínsecos pasillos con la fortuna de no encontrarse con ningún soldado, más se detuvieron cerca de las escaleras del Palacio del Cielo, donde una enorme comitiva custodiada por decenas de soldados.
-Sean silenciosos, en cuanto desaparezcan del horizontes continuaremos –murmuró la mujer
Pero justo en el instante en que se encontraban más cerca, la joven doncella sacó de su bolso una pequeña taza de porcelana y la lanzó a los pies del hombre que vestía de dorado.
-¡Bixia huya! –gritó con todas sus fuerzas provocando que todos los soldados se pusieran en guardia
La joven fémina se escapó de entre los brazos de Dohko, la mayor le detuvo apresándole del brazo, sin embargo la jovencita le enterró la pequeña peineta en el muslo provocando que le soltara, de esta forma correr hasta el hombre y lanzarse a sus pies.
-¡Ahí está!, vino a matarle, Dan Ruo Gongzhu –gritó con todas sus fuerzas
Dohko se quedó helado en el acto puesto que ese nombre era el de aquella misteriosa princesa que le obsesionaba tanto, volteó a ver a la fémina, quien no dudó ni un instante y le dio una patada en el estómago alejándole por completo.
-¡Gonzhu! –gritó uno de sus sirvientes
-¡Llévenselo! El cielo no puede perder a ninguno de sus xing zhuo –ordenó lanzándose al ataque de todos esos soldados
La vio combatir con tremenda gracia, sin embargo le superaban en número y pronto su fuerza se vio mermada por las pequeñas heridas que atinaban.
-¡Miren nada más! Si es la princesa favorita del finado emperador, ¿cómo te atreves a ensuciar este sagrado palacio con tu asquerosa presencia? –
-De entre todos nuestros hermanos nunca pensé que serías tú, el más patético quien se sentará en el trono de mi padre… pero cumples con lo necesario eres igual que él, ¡un perro sin corazón! –gritó apuñalando a los demás –Dime ¿qué pasaría si murieras en mis manos, ahora que todos los demás están en las tumbas? –
-¡Ambiciosa! ¿No te bastó con profanar el linaje imperial al escaparte con ese monje Bianji, sino que sino que ahora ambicionas convertirte en el cielo? ¡Mátenla a ella y a todos sus cómplices! –ordenó el hombre
-¿acaso crees que necesito cómplices para entrar al Palacio, cuando me ha paseado por sus pasillos desde que era una niña? –interrogó la fémina blandiendo su espada
Sin embargo aquellos soldados que le rodeaban empuñaron las enormes lanzas contra su cuerpo atravesándole de una forma atroz, pero aún así no aflojó el agarre de su empuñadura y continuó su lucha por alcanzar las escalinatas principales, forzando al ejército a usar más fuerza, suspendiéndole en el aire, provocando que escupiera sangre a causa de sus órganos vitales perforados.
-Un regalo Huan Shang para probar mi lealtad y la de mi familia a su servicio –anunció la fémina arrodillándose con esa fingida humildad
-Bixia lo entiende y sabe agradecer los regalos, que mi edicto sea anuncie, de ahora en adelante serás conocida como Dei Fei –proclamó a modo de recompensa e hizo una seña para que el grupo de guardias se deshiciera del cuerpo
Negó incrédulo ante semejante atrocidad, sus ojos no podían dar crédito a la frialdad con la que ella le había vendido, ni la forma cruel en la que ése hombre le había dado muerte, se recargó en la pared cuando sintió como aquel sirviente le tomaba de los brazos para sacarle de ese maldito Palacio.
-Por favor joven tigre, no se quede aquí, no permita que el sacrificio de mi Gongzhu sea en vano, usted tiene un futuro grande y brillante –murmuró entre sollozos entregándole la pequeña peineta de madera que había tenido su amada
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Caminó con el amanecer iluminando el sendero que llevaba hacia el occidente, mientras a sus espaldas se desdibujaba la Ciudad Prohibida. Las lágrimas corrían silenciosas por sus mejillas y el único testigo era la brisa que parecía tratar de borrarlas, pero no el dolor que ardía en su pecho, porque era consciente de que dejaba atrás la mitad de su alma y el sufrimiento que le había causado ese sentimiento que por instantes le había hecho pensar que era el hombre más afortunado en el mundo.
Para los que han leído los shots anteriores tal vez recuerden que la fémina a la que hago referencia como "gongzhu" es la misma que salió con Asmita, la mujer que le rompe el corazón. Siento que posiblemente parezca que me desvié del dolor de Dohko, sin embargo en mi opinión no es así, Dohko se enamoró de una joven por su belleza y dedicación, es decir por su propia persona, sin embargo ella tenía en mente otro objetivo y era el de "limpiar" el nombre de su familia, pues la pieza de porcelana que arrojó al suelo es la que usaron para matar con veneno al general que era su hermano mayor, es decir ella tenía una obsesión por deshacerse de la "princesa" y ser recompensada.
Dei Fei, es la forma de decir "Virtuosa Consorte Imperial", le dieron el título por ser "honesta" al entregar a una "traidora"; el dolor de Dohko es porque al final se da cuenta de que la mujer amaba en realidad solo ambicionaba la fama y el poder y en su ambición no se ha dado cuenta de que el hombre que supuestamente ama solo la esta usando, en cualquier momento podría matarla sin siquiera chistar, por eso se va al occidente a cumplir con su destino para convertirse en caballero dorado.
La princesa sabía que la estaban buscando y por eso abandona a Asmita, a quien veía como la reencarnación de su amado monje, pero poseía el conocimiento de las estrellas y notó que se convertiría en un caballero dorado, por eso lo deja ir fingiendo que nada había pasado, así mismo lo hace por Dohko, porque ellos eran importantes en el destino del mundo
En fin, el título hace referencia a la canción homónima que interpreta José José, "La nave del Olvido" cuando aún quieres recuperar a la persona que amas y todo el dolor que te causa saber que se aleja de ti.
Me despido por ahora, como lo mencioné arriba, solo quedan 2 shots más, estoy reservando el más triste para el final.
MCR77 off~
PD. Edité el shot de Asmita, por si alguien gusta ver los cambios que le hice
PD1. Sigo trabajando en mi otro fic, que como mencioné se entrelaza con esta serie en algunos capítulos
